de Dapitan volbiendo á este Real, se perdió el Sargento mayor Luis de
la Haya que venia de Panae con las dos Fragatas cargadas de arroz, y
fué desta manera: que yendo su camino, á la ida, seis ó siete leguas
antes que llegase á Panae topo diez ó doze Paraos de Indios cargados
de arroz, y preguntandoles que ¿de donde eran? le dixeron, de diversas
partes y pueblos, é para informarse dellos mas particularmente é
rogarles que traxesen aquel arroz á Zebú, y que se les pagaria á su
contento, los hizo llamar que viniesen y acercasen á las Fragatas, y
tres ó quatro dellos que eran de pueblos amigos lo hicieron luego y se
llegaron, y los demás no quisieron, que eran de otras partes donde no
havian llegado Españoles, é hicieron muestras de pelear, é de ponerse
en resistencia. El Sargento mayor dexando á los Paraos de los amigos
fué á los otros que no querian venir, los quales dieron á huir, é los
siguió hasta llegar cerca de tierra donde los Indios desampararon los
Paraos, y ellos á nado salieron á tierra y ansi tomó cinco dellos con
cantidad de arroz, y los demás se le huyeron, de estos que tomó cargó
entrambas Fragatas de arroz, y no les tomó otra cosa ninguna, que
aunque havia mantas é otras cosas en los Paraos no consintió á los
Soldados que tomasen otra cosa ninguna mas de arroz, y ansi los dexó
los Paraos con toda la ropa, ecepto uno que llevó consigo con su carga
de arroz, porque no cupo en las Fragatas. Hecha esta presa le pareció,
que pues se hallava tan cerca de Panae seria bien de llegar allá con
intento de fletar algun Junco si lo hoviese en que pudiese traer el
tributo que alli le diesen, y á los Paraos que dixeron ser de amigos
les dexó ir libremente sin les tocar en cosa ninguna, y ansi fué, y
llegado á Panae los Indios le davan el tributo, mas no halló en que
lo poder traer, y estando alli surto se le perdió la canoa de arroz
que llevaba atada por popa, y ansi determinó de volberse diciendo á
los Indios que el tributo tuviesen recogido y junto que el volberia
por ello, y viniendo para acá en el camino estando surtos en una Isla
despoblada les dió el temporal que arriva está dicho, y el viento les
fué travesia, con el qual las Fragatas dieron en la costa y se hicieron
pedazos y se perdió todo lo que traian, ecepto la gente, que en aquella
Isla despoblada estuvieron veinte dias remendando las dos popas de las
Fragatas para poder salvarse y venirse á esta Isla, como hicieron, y
llegaron al campo con arto travajo mediado Diciembre, en el camino
toparon quatro ó cinco Paraos de amigos, cargados de arroz, que venian
á ver al Governador, en los quales repartió algunos Soldados, porque
las Fragatas en que venian eran como unos corchos, y apenas cabian, é
de estos Paraos de arroz, tres dellos dieron al través antes de llegar
aqui, y se perdió todo lo que traian ecepto la gente, y otro en que
venian dos Españoles estuvo muchos dias que no se supo dél, y dende á
muchos dias llegó á este Puerto alijado todo lo que trahia; ansi que
esta tormenta ó temporal les costó perderse las dos Fragatas y mas
de seiscientas fanegas de arroz en ellas y en los Paraos, que no fué
pequeña pérdida y daño para semejante tiempo.
En este mismo tiempo llego al Real un Principal del pueblo de Tilavan,
que es en la Isla que dicen de los Negros, que se llaman Siumbas, é
dixo, que el venia á ver al Governador, y á hacer paz y amistad con él,
é á ofrecerse por vasallo del Rey de Castilla, y que con este intento
salió de su tierra con un Parao cargado de arroz que traia para el
Governador, y que en la costa de esta Isla seis ó siete leguas de aqui,
con un temporal se le havia perdido el Parao e todo quanto traia, y se
havia quedado él y los que con el venian en la playa muertos de hambre,
y que desde alli havia venido por tierra por que no tenia en que se
poder volber á su tierra y que con todo su travajo é perdida quiso
ver al Governador y ofrecerse por vasallo de S. M. é que le tuviese
por tal y que el tenia en su pueblo trescientos y treinta Indios, y
que todos ellos tributarian arroz que es lo que en su tierra se coge,
y que daria trescientos y treinta cestos de arroz cada cosecha, que
cada cesto es una hanega poco mas ó menos: el Governador lo recivió muy
bien, y lo consoló de su naufragio y perdida, y le socorrió de comida
é bastimentos para él é su gente, y le dió un Parao en que se volbiese
á su tierra, que para el efecto compró de los Indios de Zebu, y le dió
algunos rescates é cuentas, é le dixo que le recebia por vasallo de S.
M. é que como á tal le favoreceria siempre que se les ofreciese en que;
y que en lo del tributo que ofrecia de dar, que lo tuviese recogido,
que él embiaria por ello á su tierra, y que el arroz que se le perdió
en el Parao se le descontaria del primero tributo que diese, por que él
no perdiese nada por haver venido acá; de lo qual el Indio mostró gran
contento maravillandose de lo que el Governador hacia con él, porque
no se usa ni acostumbra entre ellos, y ansi lo agradeció, diciendo al
Governador que siempre seria su esclavo y le besó las manos en señal
de obediencia, é dixo, que quando el Maestre de Campo pasó con la Nao
San Juan por su tierra y estuvo surto en el rio de su pueblo, aunque
Sibas Principal de otro pueblo vecino suyo hizo paz y amistad, él no
quiso ser en ello, antes pretendió, y quiso resistir y defender á los
Españoles su pueblo, y ansi havia salido á ellos de guerra con su
gente, que como sintieron el efecto que los arcabuzes hacian, se havian
huido al monte, y que despues de conocido como se havian engañado, y
entendido el yerro en no querer la paz y amistad con los Españoles,
ansi ahora havia venido á ponerse en manos del Governador para que
hiciese dél su voluntad; el Governador le dixo, que pues havia venido á
la obediencia de S. M. y se ofrecia por vasallo suyo, que le ternia por
amigo, y le favoreceria, y ansi le despidió y embió muy contento á su
tierra.
En este mismo tiempo se convirtió á nuestra Santa Fée Catholica el Moro
que teniamos por Interprete llamado Camotuan, y dixo, que queria ser
christiano y Bautizarse, y ansi se Bautizó él, y su hijo, y su muger,
é un hijo suyo: el Governador le honró é los favoresció é vistió; el
Maestre de Campo fué su padrino, y les hizo gran fiesta el dia de su
Bautismo: tuvose por muy gran principio su combersion, é por cosa
encaminada por mano de Dios por ser Moro é viejo de mas de cincuenta
años, é que tiene tanta autoridad é credito con los naturales, que no
saven menearse sin su parescer, y que á nosotros nos importava mucho su
combersion, por que se han de fiar de él de Interprete, é por lo que
en todo puede alumbrar é aprovechar como se espera que lo hará, por
que tiene avilidad y sagacidad para todo, y ansi dice que lo hará, que
todos los de Zebú se tornen christianos, é despues que él se Bautizó
otros algunos han dicho que tambien quieren Bautizar, y Tupas, el mas
Principal de los de Zebu, dice, que en viniendo la Flota de la Nueva
España se Bautizará él, y es por ver si vienen mugeres de Castilla,
que jamas hacen otra cosa sino preguntar por ellas, si han de venir,
por que hasta que ellas vengan no nos tienen por seguros, é creen
que no hemos de permanecer sino que nos hemos de ir, é rezelan si
los Bautizamos los llevaremos á Castilla, que todavia piensan que no
venimos sino á llevar los mas que pudieramos dellos y ansi lo tratan y
dicen entre si.
La Nao San Geronimo que vino de la Nueva España hacia tanta agua mas,
que no la podian agotar, aunque á la ordinaria davan á la bomba, y
se procuró de remediar é tomar el agua, mas no llevó medio, ni se le
pudo tomar por de dentro ni por de fuera, aunque por diversas veces
se ocuparon y entendieron en ello los Carpinteros y Buzos que havia
en el Campo, y otras gentes de mar, é todos concordavan que no tenian
remedio, por que decian que todo el estava pasado de broma y no se
podia tomar el agua, que demas desto, que toda la quilla y la roda,
y el codaste tenia podridos que no eran de provecho, é ansi algunas
veces los Buzos que entravan debaxo del agua, sacavan en las manos
pedazos de palo carcomidos que decian despedirse de la quilla, de cuya
causa afirmaron que no tenia remedio, y que les parecia que se deveria
deshacer é aprovecharse de la tabla y clavazon que se podia quitar,
que de otra manera se perderia todo, por que no se podia sustentar: El
Governador mandó juntar los Capitanes y oficiales de la Real Hacienda
y algunos Marineros y gente de mar, y platicado sobre ello, todos de
una conformidad fueron de parescer, que para que el dicho Navio no
se perdiese del todo se deveria deshacer y allanar hasta la primera
cubierta, é sacalle todo el lastre, é despues vararlo en tierra, para
que visto por vista de ojos se viese mejor si tenia algun remedio si
aprovecharia para hacer un Patax ó Navio de remo para que pudiese
servir en algo, é que esto era lo que mas convenia al servicio de S.
M. y ansi lo dieron por su parecer firmado de sus nombres y conforme á
ello se mandó deshacer y arrasar hasta la primera cubierta y despues
lo vararon en tierra y luego se mandó que los oficiales carpinteros
y otras personas de mar que entendian de Navios lo tornasen á ver,
los quales lo vieron por de fuera y por de dentro y con juramento
declararon, que el dicho Navio no se podia aderezar ni remediar, ni
hacerse de él Patax ni otro Navio de remo, porque todo estava rendido
de viejo y abromado y podrido, ansi la tablazon, como la madera de
dentro, y aun la clavazon gastada y podrida, é que no era de ningun
provecho, sino era para deshacerlo y aprovecharse de alguna tablazon si
la huviese buena para otra cosa.
En este mismo tiempo el Governador mandó hacer una Fragata grande, y
se puso luego en astillero, de que havia gran necesidad para traer
bastimentos al campo, y en estas obras se ocupavan y entendian todos
los oficiales é la demas gente que en el Real estava.
Como havia muchos dias que la gente no salia del Real, para ninguna
parte, y la perdida del arroz arriba declarado, los bastimentos se
apocavan, de cuya causa el Governador con parecer de los Capitanes
é oficiales, y otras personas, acordó de embiar alguna gente en los
Bateles y Fragatas pequeñas á la Provincia de Eleyti á procurar algunos
bastimentos y comida, y ansi despachó para allá al Maestre de Campo y
al Capitan Martin de Goyti que partieron deste Real á 19 dias del mes
de Diciembre con ciento y treinta personas de toda gente, y la Vispera
de los Reyes llegó al campo una Fragata que el Maestre de Campo enviara
cargada de arroz, la qual con un temporal que traia dejó quasi todo
quanto traia, e otro dia despues de los Reyes llegaron los Bateles con
arroz y ñames que el Maestre de Campo embió en ellos, y descargados
los volbieron luego otra vez, y en 16 de Enero volbieron segunda vez
con mas arroz, que dello era de tributo, y dello rescatado, y dello
de particulares comprado: el Governador tornó á embiar otra vez los
Bateles, como eran de poca carga todo lo que traian era poco.
Estando el Maese de Campo en la jornada de Eleyti en el Real
fallescieron un Marinero llamado Melchor Diaz, é Juanes el Indio
Mexicano, que se havia rescatado, ambos en un dia casi sin enfermedad
ni calentura, mas de un dolor de estomago, é tripas, é cámaras, y
al cabo de quatro dias murió, y dende á cinco ó seis dias adelante
adolescieron del mesmo mal tres Grumetes, los quales dixeron, que de
una calla de vino que les traxo una India de Zebu havian bebido, y que
luego se sintieron malos de camaras é bómitos, y que tenian por cierto,
que les havia echado alguna cosa en el vino; y el mesmo Medico que los
curava certificó que les havian dado alguna ponzoña, y ansi les dió
atriaca y otros remedios contra ella con que escaparon, é llegaron en
punto de morir, y se entendió que de la misma muerte habia muerto el
Melchor Diaz, y Juanes, que como no dixeron de que les havia procedido,
se murieron sin que les entendiesen la enfermedad. Entendido el negocio
el Governador mandó pregonar que só pena de muerte nadie comprase ni
bebiese vino de la tierra, y mandó poner centinelas y guardas para
que no consintiesen se metiese ninguno en el Real, y con todo esto
huvo muchos, en especial Marineros, que decian, que mas querian morir
que dexarlo de beber, y que no podian travajar ni sustentarse sin
ello. El Governador mandó llamar á Tupas y á los demás Principales de
Zebu, y les dixo, que se maravillava mucho de que en pago de tantas y
tan buenas obras como les havia hecho y hacia de cada dia, de tanta
voluntad y amor como los tenia, y haviamos tratado, le diesen tan ruin
paga, y que hoviese entre ellos tantos malos hombres, y que osasen
echar ó mandasen echar ponzoña en el vino que vendian á los Españoles:
ellos dixeron, que no sabian tal cosa y que holgarian se averiguase
y supiese quien era el que lo hacia, y se castigase: El Governador
les dixo, que no estava contento ni satisfecho con la respuesta que
le davan, y que para que el estuviese cierto que no tenian culpa era
necesario, que ellos entre si inquiriesen y supiesen quien era el que
lo havia hecho y se lo truxesen, por que era cosa clara y cierta que
si ellos querian poner diligencia en ello no podian dexar de saber la
verdad en el caso, y no lo haciendo ansi tendria entendido que ellos
lo mandavan hacer: ellos tornaron á decir, que no havian mandado tal
cosa y con toda diligencia procurarian de saber la verdad del negocio,
y darian noticia de lo que supiesen: y preguntado ¿á que Españoles
lo havian dado? se les señaló los muertos y los enfermos. Otro dia
siguiente por la mañana volbieron el Tupas y Principales al Governador
y truxeron presas dos Indias, diciendo, que aquellas dos eran las
que traian vino y pescado al Marinero que murió y á los Grumetes que
estavan enfermos, y que sospechavan haverlo hecho ellas sobre algunos
zelos que havian habido, que estaban amanzebadas con ellos, é por
que lo suelen y acostumbran á hacer las mugeres desta tierra á sus
naturales, y á sus propios maridos, que el Governador lo averiguase é
las castigase é hiciese justicia en todo; y luego se mandó proceder
contra ellas é tomar sus confesiones, en las quales culparon á otras
dos Indias de Zebu, que ansimismo fueron presas, y ellas echavan la
culpa las unas á las otras, y poniendolas á qüestion y tormento, la una
dellas confesó haver dado ponzoña en el vino al Melchor Diaz, Marinero,
y huvo testigos que esta misma dió tambien al Juanes sobre zelos; de
esta se hizo justicia, y la hicieron quartos y la pusieron en el camino
que va deste Real á la población de Zebu, y á las otras tres azotaron y
tresquilaron, y desterraron de Zebu perpetuamente.
Y la que hicieron quartos, despues de haverla condenado por el delito,
dixo, que queria ser christiana, y pidió el Bautismo, y los Padres
la Bautizaron, y ella murió segun lo que se entendió con devocion y
christianamente llamando á Dios y á Santa Maria.
En esta misma noche despues de haver hecho justicia desta muger
prendieron en la mar en una canoa al Principal de Gavi, que mató
á Pedro de Arana á traycion, que paresce que vino á Zebu á cierto
negocio, y Tupas avisó al Governador como estava allí, y en una celada
que le mandó poner el Governador en dos canoas le prendieron, el qual
confesó ser verdad que él y otros quatro Principales se concertaron
de venir del Puerto de Gavi á este Real á procurar de matar algunos
Españoles, y ansi vinieron de noche en un Parao y se pusieron en una
emboscada diez y siete Indios entre este Real y poblacion de Zebu,
entre los Palmares, en un herbazal grande en donde estuvieron hasta que
otro dia amaneció, y vieron un Español que iva de este Real paseandose
solo por la marina acia donde ellos estavan, al qual salieron, y
le dieron lanzadas, y le mataron, é le cortaron la cabeza, y se la
llevaron al Puerto de Gavi, donde hicieron gran regocijo y fiesta con
la cabeza: de este se mandó hacer justicia, y se hizo el dia siguiente
quartos en el mismo lugar que mataron á Pedro de Arana, donde pusieron
la cabeza en un palo, y los quartos en sendos palos en la marina, con
lo qual los Indios se atemorizaron mucho, y vinieron los Principales
al Governador á decirle que estava muy bien hecho la muerte de aquel y
que merecia muy bien por lo que hizo; y el Tupas dixo, que aquel que
hicieron quartos havia sido muy valiente y soberbio en estas Islas,
y que quando los Españoles llegaron la primera vez á esta Isla, y le
requirió el Governador que viniesen de paz, se havia hallado presente
este con ellos, y que queriendo hacer paz y amistad con el Governador,
que este Principal Dagami, como hombre valiente, y soberbio, y otros
Principales de Matan que se hallaron presentes, le aconsejaron que no
hiciese paz con los Españoles, y se lo estorvaron que no la hiciese,
y que siempre, siempre, fué este muy rebelde contra los Españoles, y
amigo de rebueltas y guerras, y que el Governador le havia dado su
pago.
A los 12 de Hebrero que fué dia de Carnestolendas, volbió al real el
Maestre de Campo con toda la gente de Eleyte donde havia ido á buscar
bastimentos, y luego que fué llegado al Real determinó de despacharle
y embiarle el Governador á la costa de Vindanao á la Provincia de
Cabite á saber la certidumbre de lo de la canela, para lo qual havia
hecho aparejar, mientras el Maese de Campo fuera, á la Nao San Juan, y
estava á punto por que deseava saber mucho de la canela para informar
dello á S. M. y ansi antes de ahora por diversas veces havia embiado
á ello, aunque no se havia asertado, porque desde la Isla de Bohol
embió la primera vez allá al Capitan Juan de la Isla y dos oficiales
de S. M. y se volbieron sin llegar á Cabite; y despues, luego que hizo
asiento en Zebú tornó á embiar al Maestre de Campo, el qual por no
hallar bastimentos, ni comida en aquella costa le fué forzado salir de
allí, é baxar la Isla de Negros hasta la Isla de Panay, donde cargó de
arroz, y se volbió al Real como arriba está dicho, y despues lo tornó
á inviar al mismo Maese de Campo, y tambien se volbió por haber topado
la Armada Portuguesa, y ansi era esta la quarta vez que inviava á lo
de la canela, y mandole que en todo caso truxiese la noticia de la
canela y de la dispusicion de aquella tierra, y puertos, y poblaciones
della, y dándole instruccion de la orden que havia de tener en todo,
los despacharon en la Nao San Juan y una Fragata pequeña, y partió
del Real con 80 hombres á los 19 de Hebrero. De la jornada que vino de
Eleyte, dió noticia el Maestre de Campo y el Capitan Martin de Goyti,
como á ruego é intercesion del Principal y Señor de Eleyte, havian ido
á otra Isla adelante llamada Masbat, que está quarenta leguas poco mas
ó menos de Zebu á donde el mismo Principal los havia guiado é llevado,
diciendo que eran sus enemigos, y le hacian guerra, é que llegados á
la dicha Isla hallaron toda la gente alzada é huyda á la sierra é no
pudieron haver ningun Indio ni gente, mas de que en un pueblo donde
llegaron hallaron muchas minas de oro labradas y erramientas con que
se labravan, donde se tiene noticia que sacan mucha cantidad de oro,
y ansi tiene la muestra, y paresció por algunos ensayes que hicieron
de priesa y que havia minas que estavan ahondadas en cien estados y en
mas, y en menos, y que todas las minas y lavaderos tenian acubiertas
de casas pagizas, é por la policia que vieron en las minas y lavor
dellas, se presumian devian ser muy ricas, y lo mismo se entendió de
algunas mazamorras que truxieron por no haber lugar de traer el metal,
é hicieron sus ensayes en este campo; y en otras muchas partes se tiene
noticia é se sabe que hay minas, é se saca é coge oro, en lo qual hasta
aquí los Españoles no se han ocupado, ni se les da lugar á ello por ser
pocos, y no tener aparejos ni posibilidad, lo qual se podria entender
mejor poblando la tierra.
A los cinco de Marzo se acabó y echó al agua la Fragata grande que
se havia mandado hacer de nuevo, á la qual la pusieron por nombre el
Espiritu Santo, é luego se enjarció y aparejó, y la despachó á la
Provincia de Panay en busca de bastimentos, é fué con ella y con otra
Fragata menor el Sargento mayor Luis de la Haya con treinta y tantas
personas, y partió á los 10 de Mayo con instruccion de lo que havia
de hacer, y volbió cargado de arroz á los 28 del dicho mes; é como en
el campo no havia ninguna brea, y la mucha necesidad que della havia,
ansi para las Naos, como para las Fragatas, y que sin ella no se podia
sustentar el campo, determinó de imbiar la Fragata grande en busca de
brea, asi despachó con ella y otras dos Fragatas pequeñas al Capitan
Martin de Goyti con sesenta personas á la Isla de los Gigantes, donde
se tenia noticia habria alguna brea, y que no la hallando fuese á Panae
y cargase de bastimentos y se volbiese; y ansi partió de este Real á
los ocho de Abril: é lo que en esta tierra llamamos brea es una resina
con que los naturales hacen lumbre ó candela para sus pesquerías de
noche, y es lo mismo que copal de la Nueva España, ó que á lo menos
difiere en muy poca cosa en la color, olor y sabor; pero haylo tan
poco, y en tan pocas partes, que por muy gran travajo se halla: El
Capitan Martin de Goyti no hallando brea en los Gigantes se pasó á la
Isla de Panae, de donde imbió cargada la Fragata grande de arroz y el
se quedó con las dos Fragatillas á recoger más comida: llegó á este
Real la Fragata grande á los 27 de Abril.
A 28 de Abril que es la fiesta que en este campo está votada y se
celebra, de la aparicion del Niño Jesus, é de la entrada é toma deste
pueblo, llegó á este Real la Fragata que el Maese de Campo havia
llevado á Coabite[18] en que venia el Alferez Gaspar Ramirez, que
dió nueva de la muerte del Maestre de Campo que fué Dios servido de
llevarle de esta vida de unas calenturas que le dieron en el camino
de vuelta que venia de Coabite: algunos dicen, que murió de enojo y
pasion de cierto motin que le trataban de quererle matar, y alzarse
con la Nao, y Gaspar Ramirez dió noticia, como en la Nao venia por
caudillo el Sargento Juan de Morones, y por ser los vientos contrarios
no podia venir sino poco, y que traia gran travajo por que no se fiava
de algunos, y de otros tenia sospecha de lo arriba dicho, y que con
diez ó doze amigos se velava é hacia centinela, y á los demas á todos
havia quitado las armas, y que por esta causa le havia embiado delante
para que diese noticia de esto, y el mismo Juan de Morones escrivió lo
mismo al Governador, y que con Gaspar Ramirez embiava dos soldados
presos de quien mas sospechava y que el seria forzado prender á otros
por asegurar la cosa. Estas nuevas causaron gran tristeza generalmente
en todo el campo, y particularmente el Governador sintió mucho la
muerte del Maestre de Campo que era hombre que en toda la jornada
havia servido á S. M. con gran zelo y voluntad y lealtad, y con todo
cuydado procurava dar todo contento al Governador, y el bien general
del campo, y á los soldados les fué padre. Vista esta desgracia luego
el Governador despachó en continente la misma Fragata que vino de allá,
con una dozena de soldados de confianza, en busca de la Nao para que
ayudasen al Sargento, é viniesen en ella con él, y la Fragata grande
despachó á Panae al Capitan Martin de Goyti, haciendole saber la muerte
del Maese de Campo, y mandó decille se viniese al Real para proveer lo
que mas combiniese.