El Governador por el cuydado que tenia de que no faltase bastimento

al campo, y teniendo noticia que en Butuan havia abundancia dellos,

especialmente de sagu, que es una harina de palmas de que hacen pan,

determinó embiar allá al Maestro de Campo en la Nao San Juan, y ansi

le despachó en fin del mes de Abril de mil y quinientos é sesenta y

seis, con cantidad de rescates para comprar los dichos bastimentos,

con instrucción de lo que havia de hacer en el viaje con quarenta dias

de termino: llevó setenta hombres, entre ellos al Factor de S. M. y al

Capitan Juan de la Isla, y al Sargento mayor que llevaba una Fragata,

y como pasados los quarenta dias, ni á los cincuenta no volbió, ni se

tuvo nueva dél, el Governador envió en su busca una Fragata, la qual

fué á Butuan; no hallando allí al Maestre de Campo, ni en toda aquella

costa, se volbió sin nueva cierta, mas de que en Butuan le dixeron como

llegó allí, y por no haber hallado bastimentos se havia pasado ácia la

Isla que dicen de los Negros, y como muchos dias despues no se supiese

nueva dél, el Governador estava con gran pena y cuydado de su tardanza,

é todo el campo estava triste de ver al Governador tan penado, y en

este tiempo determinó de imbiar al Capitan Martin de Goyti con sesenta

hombres ácia la Isla de los Negros á buscar comida y que de camino

procurase nuevas del Maestre de Campo; y estando él allá la Vispera de

San Juan llegó al Real Luis de la Haya, Sargento mayor, en la Fragata

que le embió el Maestre de Campo de la Isla de Panay, é truxo cartas

suyas, en que avisava al Governador, dándole cuenta de como havia

corrido la costa de Botuan, y la Isla de los Negros, y otras Islas, sin

poder hallar comida hasta que llegó al pueblo de Arant, que es en la

misma Isla de Panay, de donde se despachó la Fragata, y que allí havia

recogido arroz y tenia recogidas mas de trescientas hanegas, y que de

allí pasaria á Panae, y con todo lo mas que pudiese recogido daria la

buelta con la brebedad posible, y que por no venir sin comida ninguna y

vacio, no havia buelto en el termino que el Governador le havia dado;

con esta nueva se alegró y regocijó todo el campo en extremo, y dende

ha pocos dias volbió el Capitan Martin de Goyti, sin traer bastimentos

por no los haber hallado.

Teniendo el Governador noticia que á la sazon era la cosecha del

arroz en la costa de Cabalian y Abuyo, determinó de imbiar al Capitan

Martin de Goyti allá, y le despachó con el Batel y Fragatas y sesenta

personas, y el Governador se quedó con harta poca gente en el campo, y

entre los poquitos no faltaron hombres malos y de malas intenciones, y

de las maldades que travaban, fué Dios servido descubrir un Motin que

tratavan y concertavan para irse al Maluco á los Portugueses, y fué,

que un soldado llamado Juan Nuñez de Carrion, á quien el Governador

havia favorecido y le havia librado estando condenado á muerte por el

Maestre de Campo por cierto delito, y echole de la compañia de sus

gentiles hombres, y que de su casa le mandava dar todo lo necesario,

y que aunque fué uno de los culpados en el Motin pasado del Pablos

Hernandez le havia tornado á su familiaridad y compañia, con todo

esto tratava de pasarse á los Portugueses al Maluco diciendo que aquí

padescian muchos travajos, y que allá les harian mucha cortesia y para

esto rogó y persuadió á algunos soldados que el entendia que estaban

mas descontentos y desabridos, y les rogó que se fuesen, que él tenia

muy buen aparejo para ello, porque tenia un Parao quatro leguas de

aquí muy bien aderezado, que no le faltava mas que embarcarse, y tenia

diez soldados arcabuzeros los mejores del campo que ivan con él, y

que llevaba lengua é interprete, y que de camino irian por Butuan

y tomarian un Piloto que los llevase al Maluco, é robarian lo que

pudiesen de camino, é que de esta manera saldrian de la miseria que

acá pasavan, y se irian ricos, y que no faltava mas de poner por obra

el negocio, y con estas apariencias traxo á su voluntad á un Chaves á

quien el Governador havia mandado azotar pocos dias havia por hurtos

y robos é malos tratamientos que havia hecho á los Indios de Zebú, y

á otro Miguel Gomez, á quien el Governador le havia tenido preso por

lo mismo por ladron, é que á ruego de personas le havia soltado, é

á otros desta calidad tenia medio convertidos, y el tenia buscados

algunos arcabuzes, pelotas, polvora, y municion que pedia prestado á

soldados amigos suyos, diciendo, que queria ir á caza, y entre los á

quien persuadió para el efecto fué un Guillermo de la Fosa, Francés,

que tambien fué culpado en el Motin pasado, por persuasion del Piloto

Francés, que era de su tierra; á este rogó el Juan Nuñez que fuesen,

prometiendole que le haria capitan y que no se haria más de lo que él

mandase, y él anduvo temporizando con él, y por parecerle que no era

buen camino dió el aviso dello al Governador, y le descubrió todo lo

que pasava, y el Parao que pensava llevar era uno de unos mercaderes

de Luzon que havian venido á vender arroz á este campo, y como partian

de aqui para bolverse ivan costa á costa desta Isla; tenian concertado

de irse por tierra tres ó quatro leguas de aqui á tomar este Parao á

los Moros y robarlos é irse en él, que lo pudieran hacer facilmente

porque los Moros por ser amigos nuestros y que salian de este Real no

se recelando de los Españoles, no se pusieran en resistencia, y tenia

ya el Juan Nuñez los arcabuzes y municion fuera del campo escondidos en

el monte para partirse la noche siguiente, que el Parao de los Moros

havia partido ya y estaria una legua del Real. Quando el Governador

vino á tener noticia, mandó luego prender al Juan Nuñez, y á Chaves, y

á Miguel Gomez, é presos, el Miguel Gomez confesó espontaneamente todo

el trato, y tambien confesó el mismo Juan Nuñez de Carrion, aunque le

dió otra color, diciendo que lo que el queria y pretendia hacer, fué,

matar á Francisco Arias Maldonado, gentil hombre del Governador, de

quien tenia cierto enojo, é irse por ahí á sus aventuras, y que havia

rogado á algunos soldados y personas que le favoreciesen á ello, y se

fuesen con él; á esta sazon el Chaves acertó á estar ausente del campo

en una sementera una legua del Real, y sabida la prision del Juan

Nuñez se huyó y fué á la costa al Parao de los Moros de Luzon y les

rogó que le llevasen consigo á su tierra, diciendo que no queria estar

con los Españoles, y ellos no le quisieron llevar, por ser amigos del

Governador, y ansi se volbió y se quiso esconder y no le aprovechó, y

otro dia fué preso, y confesó todo el negocio de como el Juan Nuñez

le persuadió y rogó que fuesen á los Portugueses, y que le concedió y

pensava irse con él, y así se hizo justicia dél y del Juan Nuñez de

Carrion, y su cabeza fué puesta en la horca por haver sido principio

é inventor del Motin, y esto pasó á diez de Julio de mil quinientos y

sesenta y seis: de este negocio se admiró casi todo el campo, porque

el Juan Nuñez de Carrion era á quien el Governador havia pretendido

honrarle, y casi puesto los ojos en él para favorecerle mas que en

otro, sino que él de su condicion era desabrido y mal acondicionado,

y de poca constancia, y menos asiento, y maldiciente, de cuya causa

estavan mal con él casi todos los del campo, y con algunos habia tenido

pasiones y rencillas, de que parece no haver salido tan á su gusto como

él quisiera; y cinco ó seis dias antes que se supiese lo del Motin,

tuvo ciertas palabras con Francisco Arias, pero luego en el instante

los hicieron amigos, y ansi declaró el pobre que no embargante que fué

su amigo, tenia determinado aprovecharse dél y matarle como pudiese é

irse por ahí, y no estar mas en este campo: el miserable sabia poco,

y presumia saberlo todo, y hablava demasiado, é de arte que la mayor

parte de los que le conocian huian de su combersacion.

Dende á pocos dias embió el Capitan Martin de Goyti desde Cabalian

una Fragata cargada de arroz, dando cuenta al Governador como en toda

aquella costa decian que querian ser nuestros amigos y vasallos de

S. M. y que pagarian su tributo de arroz que era lo que en aquella

tierra se cogia, aunque entre paz y guerra, andando en los tratos

una legua de Cabalian en un rio á donde embió á su Alferez con cierta

gente, le havian muerto cinco personas, dos soldados y un Grumete, y

dos muchachos de servicio, por lo qual se podia tener poca confianza

de su amistad, y que con todo esto, sin hacerles mal ni daño, pensava

pasarse al rio de Abuyo; de donde despues tornó á embiar el Batel con

mas arroz, y escrivió como allí le havian recivido de paz, y le bendian

comida y bastimentos por rescates, y que en otros pueblos cerca de allí

le havian muerto un soldado y un muchacho de servicio: El Governador

le tornó á embiar el Batel y la Fragata, y le avisó que no confiase

de los naturales ni de su amistad y paz, sino que tratase siempre con

ellos con recatamiento y aviso grande, sin que se les hiciese agravio

ni daño, y que procurase de ver el Estrecho de entre Abuyo y Tandaya,

en que parte estava, y de que parte era, y que sin pasar el Estrecho

se volbiese al campo lo mas pronto que pudiera, porque estava con

gran pena de la tardanza del Maestre de Campo, y queria embiar en su

busca de la Isla de Panay; é estando harto fatigado desta dilacion,

otro dia despues de Santiago pareció la Nao San Juan en la mar que

venia á la vela, cuya vista save Dios quanta alegria causó en todo el

campo, y ansi detuvo el despacho que embiava á Martin de Goyti hasta

que llegó el Maestre de Campo que fué recivido con gran regocijo y

alegria, el qual truxo mas de mil hanegas de arroz, é con su llegada

se alegró toda la gente del campo, y se desechó toda la hambre que

havia; y dió noticia al Governador de muchos pueblos que en aquella

Jornada havia recibido de paz, y se havian otorgado, y quedavan por

vasallos de S. M. y de como de tales en su Real nombre havia tomado la

posesion, y havian prometido de tributar, así en la Isla de Vindanao

y costa de Botuan, como en la Isla que dicen de los Negros, y en la

Isla de Panay, en las quales dixo haver grandes poblaciones, gente

rica y de muchos bastimentos: los nombres de los pueblos que recivió

de paz constarán en los autos de posesion que tomó; é luego despachó

el Governador al Capitan Martin de Goyti, haciendole saver la llegada

del Maestre de Campo, diciendole, que si havia que hacer por alla que

se podia detener, y que holgaria que viese el Estrecho y tomase noticia

dél, y le embió treinta soldados, y si le pareciese costear adelante,

lo hiciese hasta Tandaya, y de allí diese la vuelta para venir á este

campo: y reciviendo este despacho el Capitan Martin de Goyti, fué á la

boca del Estrecho, y lo vió y tomó noticia dél, y andando por allí,

tuvo noticia que en un pueblo cerca de allí estava un christiano que se

llamava Juanes, que vivia entre los Indios mas havia de veinte años,

y que era casado con una hija de un Principal, y que estaba pintado

como los otros naturales desde la cintura abaxo: el Capitan le fué

á buscar para verle y rescatarle, y fué al pueblo donde le dixeron

que vivia, y no halló á nadie que se havian huydo todos al monte, y

trató con otros Indios comarcanos suyos, que lo llamasen é hiciesen

venir, que no queria sino verle y pagarle su rescate á su contento;

y aunque le decian que si harian, y se lo prometian, nunca se lo

truxeron ni pudo haverlo, y le detuvieron algunos dias en palabras;

y hechas todas las diligencias que pudo, y visto que lo traian en

cautelas y mentiras, procuró asir algunos Indios, y ansi prendió tres

dellos que eran naturales del pueblo de Basay que era cerca de donde

el christiano solia vivir, y á trueco dellos tambien procuró que le

diesen el christiano y que los soltaria: no aprovechó, y porque cayó

enfermo de ciertas calenturas no se pudo detener mas: vino al Real

bien flaco y enfermo, y truxo presos á los tres Indios de Basay, á los

quales el Governador trató muy bien, é les mandó curar, porque los

dos dellos, que eran Principales, venian heridos, y los mandó dar de

vestir, y ellos dieron noticia del Juanes como estava allí, y lo tenia

un principal llamado Subuco que lo queria mucho, y lo tenia por hijo,

y que quedó allí muchos años há, de una Fragata que dió al traves en

aquella costa, y estava pintado como los naturales las piernas, y que

creian no queria venir á los christianos de miedo: el Governador les

rogó que fuesen buenos terceros para que su amo diese al Juanes, y

que él queria pagar todo lo que hobiese gastado con él, ó le pagaria

su rescate á su contento como entre ellos se usaba, y demás desto le

ternia por amigo y le favoreceria, y lo mismo haria á ellos, y los

soltaria libremente sin pagar ningun rescate: ellos se ofrecieron que

ansi lo harian, que los llevasen á su tierra, y soltasen á uno dellos

que fuese á negociarlo con su amo de Juanes, y le aseguraria la paga,

ó quedaria en su poder como esclavo hasta que le pagasen: é ansi el

Governador determinó embiar allá al Maestre de Campo con las Fragatas,

y con él al Tesorero de S. M. con oro, y campanas, y tinajas, y otros

rescates, para el rescate bastante con institucion de la orden que

ternian, y ansi partió de este Real á ello á diez y ocho de Septiembre

de mil y quinientos y sesenta y seis años con sesenta hombres entre

Soldados y Marineros.

Y como la Armada no truxo brea de la Nueva España, havia muy grande

falta y necesidad della, ansi para las Naos, que hazian mucha agua,

como para las Fragatas que se havian hecho para navegar y buscar la

comida, é informados de cierta resina de unos arboles que hay en estas

Islas en lugar de brea, y aunque no se hallava en mucha cantidad,

Camotuan Moro, Interprete, que siempre se ha mostrado y dado por amigo

de los Españoles, dixo, que en la contracosta de Baybay junto á Eleyti,

en una Isla de allá, havia de aquella resina, y que él iria por ella

pagandoselo: el Governador se concertó con él, y le dió recaudo y le

rogó fuese por ella, y truxiese toda la mas cantidad que pudiese, y

juntamente con él embió á Pedro de Herrera con diez soldados, para que

fuesen á ver como se cogia la resina, y si era buena, y qué cantidad

se podia haver, y que hiciese esperiencia con fuego si se podia sacar

como la brea; lo qual se lo prometió como hombre que lo entendia y lo

sabia veneficiar, por que lo havia hecho en el Puerto de la Navidad

para S. M. y haviendo partido del Real para este efecto al principio

del mes de Agosto con termino de diez dias, no vino, ni era llegado

quando el Maestre de Campo partió para Tandaya, que no poca pena dió

al Governador su tardanza, y ansi mandó al Maestre de Campo de camino

fuese por Eleyti y supiese de Pedro de Herrera, y de los que con él

fueron, qué se havian hecho, y si los topase llevase consigo al Moro

Camotuan por Interprete, que tiene gran crédito, y es muy conocido

entre los naturales, y que á Pedro de Herrera le despachase y le

embiase á el Real, y ansi lo hizo por que los topó en la costa de

Eleyti.

A veinte y ocho de Septiembre vispera de San Miguel, llegó al Real

Pedro de Herrera y truxo una canoa cargada de la resina que serian

doze ó treze quintales, lo qual sirve en lugar de brea, si hoviese

mucha mezclandolo con sebo: El Governador le recibió asperamente y

le reprehendió la tardanza que havia hecho, y por tener noticia por

una carta que el Maestre de Campo le escribió que havia escedido en

algunas cosas Pedro de Herrera, y usado de cosas para que no tenia

comision y facultad, le mandó prender y hacer informacion para hacer

justicia en el caso, é ansi se hizo proceso contra él sobre ello, y

traxo por noticia el Pedro de Herrera, que en la Isla de Tandaya á

la parte del Norte estavan presos tres christianos en poder de los

naturales que los prendieron de una Nao, que havía catorze ó quinze

meses que pasó por alli, la qual nueva le dió un Indio Lutao, que

llaman ansi á unos pescadores que continuamente viven y andan por la

mar con sus mugeres y hijos, y no tienen poblacion, ni salen sino á

contratar y vender el pescado que traen en algunos pueblos, y luego se

vuelven á sus Paraos y desta manera viven y andan entre estas Islas, y

destos hay muchos, y llamanlos Lutaos, y uno destos le dió esta nueva,

diciendo, que los havia visto, y traian zapatos y sombreros, y traian

barbas, y eran como nosotros, y que los dos dellos estavan en el Puerto

de Uruna en poder de un Principal que se dice Sidumaguinda, y el otro

estava en el Puerto de Çibabao, una legua de allí en poder de otro

Principal que se dice Malabazo; por lo qual se coligió podian ser de la

Nao Capitana conforme al tiempo que decian; y preguntado ¿si havia dado

noticia de esto al Maestre de Campo, el Pedro de Herrera? dixo que no,

porque dixo que lo supo despues que se apartó de él; y ansi despachó

luego el Governador al Capitan Juan de la Isla en un Batel con doze

Españoles, al Maestre de Campo al Estrecho de Tandaya, á donde fué á

rescatar á Juanes; al qual escribió y le embió á mandar que concluydo

lo de Juanes, fuese á los pueblos arriba declarados, que son en la

misma Isla en la contracosta donde Juanes estava, y que allí procurase

de haver y rescatar los tres Españoles, y que en ello tuviese la misma

orden que llevó para lo de Juanes, y al Capitan Juan de la Isla le

mandó que de camino buscase en la costa de Eleyti á el Lutao que dió

esta nueva, y hallandolo se lo pagase é lo llevase consigo por guia al

Maestre de Campo; y para este efecto llevóse los mismos Marineros y

soldados que fueron con Pedro de Herrera que conocian al Lutao y con

este despacho partió Juan de la Isla á primero de Octubre del dicho año.

El Maestre de Campo volbió al Real á tres de Octubre vispera de San

Francisco, sin que le topase el Capitan Juan de la Isla que fué en su

busca, y traxo rescatado á Juanes, y no era Español como los Indios

decian, sino Indio natural de Mexico, nacido en Santiago de Flatrelesco

que vino en la Armada de Villalobos, y se quedó allí perdido con unos

Españoles de una Fragata que dió al traves en aquella costa, y aunque

no fué Español, por ser christiano bautizado, se regocijó todo el

campo con su livertad ó venida, é cierto dió señas de buen christiano

y haberle Dios guardado tanto tiempo usando con él de misericordia.

En viendo á los Españoles, viniendo en una Canoa que le traian otros

Indios, la primera palabra que habló fué: yo creo en Dios, y saltando

en tierra á donde estava el Maestre de Campo, se hincó de rodillas, é

puestas las manos é los ojos en el cielo, dixo: ¡O bendito y alabado

sea mi Dios todo poderoso! y luego abrazó á los Españoles. Habla poco

en castellano, y muy menos en su lengua Mexicana que se le ha olvidado:

la lengua destas Islas la sabe y habla bien, sino que despues no la

puede darnos á entender á nosotros lo que los Indios dicen por no saber

su lengua ni la Española, ansi al presente puede servir poco u nada de

interprete: acuerdase de muchas cosas de Mexico: reza las oraciones,

haviendosele olvidado su propia y natural lengua: dice que era muchacho

quando vino á esta tierra, y que vino con un Soldado que se decia

Juan Crespo: dice, que estava casado con una hija de un Principal en

Tandaya, y tiene dos hijas muchachas, que la una se dice Catalinica, y

la otra Juanica, que aunque no son christianas les puso el nombre de

christianas, y los naturales las nombran y llaman ansi: el Maestre de

Campo procuró de las rescatar, y no se las quisieron dar: procurar se

han de haber por bautizarlas: él estava muy contento con la compañia

de los Españoles, aunque ha estado y anda enfermo, que vino con las

piernas hinchadas, que dixo que le tenia su amo en un zepo por que

no se viniese á los christianos: está pintado como los naturales en

las piernas, y dice, que su amo le hizo pintar contra su voluntad: dá

por razon, que quinze Españoles y él quedaron de la Fragata que allí

se perdió, y los mas dellos nombró por sus nombres, y que todos son

muertos de ellos de enfermedades, y de ellos en guerras que unos Indios

tenian con otros: el postrero que murio, dice, que fué un Juan Flores,

que havia cinco años, que yendo á una entrada con treinta Indios les

mataron á todos en una emboscada que les pusieron, y de su relacion de

Juanes se entendió de los tres Españoles que Pedro de Herrera traxo

por noticia que estavan en Çibabao, eran dellos, por que dice que es

verdad que estuvieron allí tres de su compañia, y murieron allí, sino

que Pedro de Herrera se engañó, en el tiempo, por que los Indios decian

catorze ó quinze años, y él entendió meses, y no es de maravillar que

haya este yerro y otros mayores donde no hay Interpretes, sino que por

señas se han de hablar, y entender.

En este tiempo vinieron al Campo ocho ó nueve Paraos de Indios con

arroz á venderlo, de la Isla de Panay, é de los pueblos donde anduvo el

Maestre de Campo, é hizo pazes y amistades, y decian que venian á ver y

á conocer al Governador, á los quales él recibió muy bien, y les pagó

su arroz, y les dava dádivas para más los asegurar, y que basteciesen y

volbiesen otra vez con bastimentos, y los embiava contentos.

Colección de Documentos Inéditos Relativos al Descubrimiento, Conquista y Organización de las Antiguas Posesiones Españolas de Ultramar. Tomo 3, De Las Islas Filipinas, II · 第 11 / 29 段