Yendo dexando estas Islas donde mataron á Magallanes pareciome que

quedaban todas estas Isletas, y otro dia de mañana emprincipiamos

á costear la costa de la Isla del Cavo de Macadaos, y vimos por la

parte del Norte dellas tantas Islas como las de atras, que si temor

tuvimos de las pasadas mucho mas en ver estas por el mucho arrecife

que tenian, y por las grandes corrientes que havia, que nos ponian

cada dia en tanto travajo y la noche en mucho mas, que ya no havia

hombre en el Navio que se pudiese tener con dar fondo y tomar velas,

y de velarnos de los Enemigos, y velar el cable, por que si perdiamos

el ancla no nos quedava otra, que este era el mayor travajo que en el

Navio se sentia. Dexada esta Isla de Macadaos vimos otras muchas Islas

sin baxos ni placel ninguno, sino de mucho fondo, y en esto conosció

el Piloto ser las postreras Islas: yendo corriendo entre ellas vimos

muchos Pueblos cerca de la mar, y Islas de muy buen parecer, no pudimos

dar fondo en ninguna dellas, y ansi pasamos de largo; y una tarde que

fué Jueves Santo en la tarde yendo prolongando una Isla grande, que

al U-este dellas havia otras Islas grandes y altas, y al Leste no

parescia ninguna, y ansi entendimos que era el cabo de todas las Islas,

y el agua corria por fuera reciamente, quisimos desembocar por vernos

ya fuera de tanto travajo, vió el Piloto reventar un arrecife por la

proa, mando arrivar por dar esta noche fondo en la Isla, y esperar

á la mañana, y estando cerca desta Isla se hizo muchas Islas, y en

medio no havia fondo, y el agua corria tan recio que nos metió por

una angostura que apenas cavia el Navio, y el sol puesto y la noche

escura, y los Indios de la una banda y de la otra tocando cornetas y

bozinas, que sonaban dos leguas y mas, y el Navio por esta angostura

dando muchas bueltas por causa de la mucha corriente y poco viento,

que no havia ninguno: fué tanta la corriente que en un quarto de hora

anduvimos quatro ó cinco leguas[10] yendo por este estrecho, con arto

travajo y temor de que no nos acosase el agua ó algun baxo donde nos

perdiesemos, que segun lo que viamos aquella noche no podia ser menos:

andando en este travajo vimos atravesar un canalucho cargado de gente

á dar aviso á la otra vanda del estrecho, el qual llevaba la sonda en

la mano: dixo, fondo, y ansi con vela y todo dimos fondo á una ancla,

y tomamos presto nuestras velas, y quando el Navio vino á hacer por

el amarra echava fuego el abita[11], ansi largamos el cable hasta

la punta, y ansi estuvimos el primer quarto en vela que menguava el

agua, y de media noche abaxo principió á venir la creciente, venia con

tan gran peso de agua que parescia que se abria la tierra, y en esto

conosció el Piloto que era macareo, y ansi se fué á popa y se puso

cabe al del timon mandandole governar toda la noche; yo quedé á proa

encomendando la via, porque á tomar el Navio atravesado la corriente

tampoco aprovecharan diez cables como uno, y luego en amanesciendo el

agua fué pleamar, y mandó el Piloto á un Marinero subir á la Gavia,

para que mirase por la parte de la mar si rebentaba algun arrecife, y

dixo, que no havia ninguno, sino las Islas que nos tenian cercados; y

queriendonos levar vimos venir cinco canaluchos toldados y empabesados

que parescian Galeras; y en cada uno venian cien hombres: llegaronsenos

por popa y comenzaron á alzar las manos en señal de paz, y nosotros

hizimos lo mismo, y llamandoles que se llegasen á bordo, deciannos

por señas que fuesemos á su Puerto; y tan claro lo decian como uno

de nosotros, por que preguntaban por el Capitan y Piloto, nombravan

Navio y Batel. Ya que estavan cerca de bordo meneó un Marinero un

berso de los que estaban para en defensa nuestra: viendo esto ellos

hizieron ciaboga con los canaluchos, de manera, que no osaron llegar á

bordo: paresceme que estos contratan con Portugueses, de Maluco, por

que estan muy cerca destas Isletas; y de alli nos hizimos á la vela

la buelta de la mar, aunque con mucho travajo por doblar la Isla que

teniamos mas cercana, huvieramos de dar á la costa por falta de viento,

y ansi anduvimos aqui dos dias barloventeando, aunque por la parte del

U-este no havia Isla ninguna, y esta noche nos quadró bien el viento

y fuimos por el tenor deste, y pensando que haviamos doblado todas

las Islas amanescimos con Islas de Cavo, y tanto en tierra que de una

buelta ni de otra la podiamos doblar, y ansi nos dexamos ir de aquella

buelta pareciendole al Piloto que era lo mejor, y el viento cada vez

nos abonanzava, y la mar mucha que nos arronçaba en tierra, y hechose

la sonda abaxo muchas veces no se halló fondo ninguno de que nos pesó

arto, por que alli no havia remedio si no era con dar fondo, y como

vi que no lo havia acordé que sacasen remos y remasen todos, y ansi

travajaron todos este dia todo lo que se pudo trabajar, y andando con

este travajo nos proveyó Nuestra Señora con un poco de viento con que

doblamos esta Isla con el costado de luengo de un arrecife que della

salia; y vistonos fuera desta Isla que no havia otra ninguna, y no

saviendo que camino llevasemos, por que bolviendonos á meter en estas

Islas era perdernos, hablé al Piloto y le dixe: que ya veia en la parte

que estavamos, que era fuera de todas las Islas: el me dixo, que lo

que á mi me paresciese y mas en servicio de S. M. fuese, se hiciese:

yo le dixe, que mirase bien lo que deviamos hacer en esta navegacion,

y que procurase tomar derrota y camino que fuese en servicio de Dios

y de S. M. y del salvamiento de todos; y ansi estando pensando lo que

haria, tomando la carta en las manos tanteandolo muy bien, y visto los

inconvenientes desta navegacion me dixo, que lo mejor dello era dar

buelta á la Nueva España, pues venia el verano y metidos en el altura

por la parte del Norte nos quadrarian los tiempos y harian nuestra

navegacion, y que ansi era mejor que no ir en poder de Isleños, ó de

Portugueses, como las demas Armadas han hecho que á esta tierra han

venido; é yo entendiendo esto, le dixe, que mi parescer era aquel,

que mas queria morir en la mar en servicio de S. M., que no perescer

entre esta gente, y que pues el intento de S. M. era descubrir esta

buelta, y nosotros no podiamos topar el Armada, que mi determinacion

era acavar este viaje ó morir, y ansi hablé á Pedro de Rivero y le

dixe, que él y el Piloto baxasen á ver los bastimentos y que viesen

el agua, y pan que teniamos, y hallaron ocho pipas de agua y veinte

quintales de mazamorra[12] por que en aquello se havia convertido el

vizcocho, y haba y garvanzo; y ansi bolvieron y me dixeron lo que

havia, y que á las pipas del agua les faltava á quatro y á cinco

arrobas de agua, y luego hize proveer un hombre que tuviese cuenta con

ello, y todas las veces que se dava racion abaxava uno de nosotros á

vello, pues nos iva la vida: sabido por alguno de los que en el Navio

venian la determinacion mia, andavan medio amotinados por verse cerca

de los Malucos, que habria como veinte leguas, y decian que en ellos

havia Portugueses, y que á la Nueva España havia dos mil leguas, y

que era imposible descubrirse por el ruin recaudo que llevabamos de

bastimentos, y de todo lo demas que havian oido de las demas Armadas;

y ansi quisieran ir mas á los Malucos que no venir acá; pero no era

parte ninguna cosa, por que mi determinacion era lo que tengo dicho,

y dexallo en las manos de Dios y de su bendita Madre, en el nombre

de quien dexamos esta Isla de Cabos para dar principio en esta nueva

Navegacion.

LA VUELTA.

Y luego el dia siguiente que fué dia de Pasqua de Resureccion que

se contaron veinte y dos dias de Abril de este presente año de mil e

quinientos y sesenta y cinco años, nos hizimos á la vela en demanda de

la Nueva España, y ansi como partimos fuimos navegando al Norte por ser

la brisa escasa, y el otro dia del Nor-nordeste, y quando nos fuimos

apartando de la tierra ansi nos iva el viento alargando: pasados quatro

dias ivamos corriendo á Leste y Les-Nordeste para meternos en el altura

é ir en demanda del Pago mejor, que es una Isla grande que está treinta

grados, y de la parte del Sur tiene tres ó quatro Islas pequeñas, y de

la banda del Norte tiene la tierra firme de la China muy cerca, segun

la carta lo demostrava, y segun las señas que vimos de palos y aves de

la tierra y corrientes las quales nos favorecieron mucho: haciendose

el Piloto cerca desta Isla nos dieron unos aguazeros con mucho viento

Susueste, con el qual pasamos entre esta Isla del Pago mayor y las

demas que quedavan al Sur, sin ver ninguna dellas, y paresciendole al

Piloto que havia pasado por ellas, mandó governar al Nordeste, por que

hasta allí venimos al Este por dar en estas Islas y ansi fuimos por el

Nornosdeste corriendo hasta meternos en altura de quarenta grados, y

llegados que fuimos á treinta y uno descubrimos un peñol del tamaño de

una casa pequeña, y tan alto que dudo haver en el mundo torre mas alta,

ni á un tanto é sin baxo, ni arrecife ni otra cosa cabe él, sino sola

la mar; havitan en este Peñol unos Alcatrazes mayores que Abestruzes;

y ansi fuimos corriendo por el Nordeste, y antes de llegar á los

quarenta grados nos seguian unas Pardelas negras dando muchos gritos de

dia y de noche; y tan espantosos que ponian grima á quien las oia, por

ser aves que jamás Marineros las havian visto gritar: yendo corriendo

hasta los quarenta grados por este rumbo nos cargó mucha brisa con la

qual estuvimos ocho dias mar en través: corren las aguas á la vanda

del Norte, por que haviendonos puesto mar en traves en quarenta grados

que no tomamos el altura dentro de ocho dias nos hallamos en quarenta

y tres grados por la causa de las corrientes con arto travajo, y

estando ansi vimos venir nadando á bordo un perrillo de la mar con sus

pies, y manos, y colas y orejas naturalmente, un raposo; y despues

vimos otros, y uno se vino á bordo y nos comenzó á ladrar, cosa de

que todos nos admiramos, por que entiendo que no hay ninguno que los

haya visto: tambien vimos por este golfo pejes puercos del tamaño

de una baca. Estando en esta altura fué tanto el frio que pasamos,

que en ninguna parte creo lo hace mas en Ivierno, aunque nosotros

veniamos en medio del Verano que fué por Junio y Julio; paresceme que

en tiempo de Ivierno pasaran trabajo los que por alli navegaren; pero

con venir aforrados lo pasaron todo: hay grandes serrazones, tanto,

que en treinta dias no vimos sol ni estrella, y ansi venia el Piloto

corriendo á tiento y por espiriencia; aqui vi á onze de Junio dia de

San Bernavé que es el mayor dia de todo el año conforme á la altura que

estavamos, nebada toda la cubierta, y duró hasta medio dia, y debaxo de

cubierta teniamos una bota de aceyte, y se heló de tal manera que sino

fué puesta al fuego no queria salir, y aun ansi salia á pedazos como

manteca.

Hallandose el Piloto abante del Pago mayor quinientas leguas, vimos

muchos palos y aves, las quales creo son de la tierra firme de la

China, la qual biene á fenescerse muy cerca de la Nueva España, por

las señales que vimos en las dos tercias partes del camino, y ansi

viniendo por los quarenta grados, entendiose estar cerca de la China,

de la costa de la Nueva España hasta quinientas y treinta leguas, poco

mas ó menos, conforme á el punto que el Piloto traia por la carta: un

dia tomó el Sol por que este fué claro, y el primero que vimos al cavo

de un mes: hallamonos en quarenta y tres grados, y aunque quisiera

enmendar el punto que en la carta traia para ponella en los quarenta y

tres grados, no havia en la carta mas mar, y ansi mandó correr al Este

por no subir mas altura, y por llevar tiempos hechos, y ansi iva el

Navio por los quarenta y tres grados, y el punto de la carta por los

quarenta por la falta dicha; y ansi vinimos corriendo con arto travajo,

por no haver pedazo de vela con que poder remendar las velas, y ansi

cortabamos las bonetas para remendarlas, los papaigos; y despues que

no habia bonetas cortabamos de los propios papaigos para remendar las

demas, y el hilo con que se cosia era hilera, dimos tras los cordeles

de pescar y otros mecates delgados; y demas deste travajo criose tanta

cantidad de ratones que á palos andavamos tras dellos, y como havia

poca agua y ellos no tenian de que beber, arrataban las pipas de manera

que se nos fueron las dos dellas en dos horas, que nos pusieron en

tanto travajo, que no pudo ser mayor, segun la parte que estavamos que

era trescientas leguas de la costa de Nueva España, y con solas tres

pipas, y destas le faltava á cada una quatro ó cinco arrobas, y el

viento brisa que nos duró veinte dias, y en todos veinte no truximos

mas vela de los papaigos y mar mucha: comenzonos á dar en treinta y

ocho grados y dexonos en veinte y siete; pero el camino que haziamos

era al Sueste, por que el viento era Nordeste, y ansi acordamos hacer

vela á los ratones de dia y de noche con lumbre encendida devaxo de

cubierta, y quatro hombres de cada guardia, y ansi mataban cada noche

veinte y treinta ratones. Dexado que nos huvo la dicha brisa se halló

el Piloto cien leguas de la Nueva España, y el viento en el Norte, que

decia ser los envates de la tierra, y ansi mandó governar al Este, y

á la quarta del Nordeste, por cierta diferencia que el decia haver en

el ahuja, y ansi en el dia que se hizo con la tierra que fué Martes

en la noche á diez y seis de Julio, mandó se hiciese buena guardia,

y luego otro dia al quarto del Alva se levantó y me llamó diciendo

viniese á ver la tierra de la Nueva España, y en viendola dimos muchas

gracias á Nuestro Señor Jesu-Christo por las mercedes que nos havia

hecho. Venido el medio dia, que estavamos cerca de la tierra tomó el

Piloto el Sol en veinte y siete grados y tres quartos, la qual tierra

era una punta de una ensenada grande, donde cae Isla de Corones, y

ansi mandó cazar á popa con el viento Norueste la buelta del Sueste,

por que ansi se corre esta costa: yendola corriendo este dia, á media

noche nos dió un poco de viento Sueste por la proa, el qual fué causa

que no diesemos en un baxo que teniamos por la proa, y venido el dia

nos hallamos pegados á él: dimos gracias á Nuestra Señora por las

mercedes que nos habia hecho en darnos aquel viento contrario, y ansi

pasamos de largo corriendo la costa con bonanzas y Suestes los quales

nos hacian surgir por la costa, y pasados tres ó quatro dias de Suestes

nos bolvieron los vientos al Poniente, vinimos corriendo la costa hasta

el Sabado que se contaron veinte y ocho de Julio: estando tanto abante

como la punta de la California, é yendola atravesando esta noche cargó

tanto tiempo del U-est Norueste que con ir con los dos papaigos baxos

en popavia corriendo, y viendo el Piloto que cargava tanto el tiempo

y la mar, acordó de mandar tomar la vela mayor para correr con el

trinquete solo, y ansi estandola tomando nos dió un golpe de viento y

mar y agua del cielo, que no saviamos si ivamos por tierra, si por mar,

y con la gran fuerza del viento se les destomó la vela á los que la

tomaban, que no se pudo tomar por mucho que se hizo, y ansi descalabró

á dos ó tres, y á dos echó por la cubierta, y á la fin se hubo de

encapillar el un penol con la vela en el estay mayor, y el otro penol

por el agua, é yendo con este travajo nos dió un golpe de mar por la

vanda de estribor que entró todo el Navio y dió en la vitacora, y echó

á la ahuja y á todo lo demas, y á la lumbre que dentro estava, por la

cubierta, y al del timon lo mismo, y ansi nos quedamos sin lumbre y el

Navio atravesado, y medio sozobrado metido debaxo de la mar; y viendo

esto el Piloto mandó que quartelasen el trinquete para que arribase el

Navio, y ansi dió muchas voces y la gente estava turbada, que no havia

quien acudiese ni acertase con cabo ninguno por la grande escuridad que

hacia, y tambien por estar toda la gente enferma de la grande hambre y

sed que han pasado y pasaban, y aunque huvieran que comer no podian por

que á todos se les andaban los dientes, y les creció mucha carne de la

boca, tanto, que les tapaban las encias, y en tocando en qualquier cosa

se les caian los dientes; y ansi plugo á Nuestra Señora que arribó el

Navio, y la vela mayor se hizo pedazos, y la cebadera, y bonetas que

dentro estavan se las llevó la mar; y ansi yendo corriendo con solo

el trinquete que ya no teniamos otra vela y á llevarnosla el viento

quedabamos perdidos, prometimos á Nuestra Señora de llevarle este

papaigo á su casa de Guadalupe en Mexico, por que no havia en el Navio

mas que este, y este era hecho de una boneta del papaigo mayor, el

qual hizimos por la mar, por que el papaigo que traiamos del trinquete

nos le llevó un viento que nos dió por quarenta grados en demanda de

la costa de la Nueva España, el qual viento nos dió del Sur, que son

los tiempos que en este golfo ventan recios, el qual viento nos hizo

ir un dia y una noche al Norte, por la fuerza y mar del tiempo, y al

fin nos ubo de desaparejar, y nos llevó el trinquete, y el que hizimos

para remedio fué el que nos traxo á la Nueva España, y por respecto

deste trinquete no sozobramos al atravesar de la California como dicho

tengo, y ansi rogamos á Nuestra Señora nos le guardase, y ansi ella nos

le guardó, á quien prometimos todos de se lo llevar á cuestas todos á

su santa casa de Guadalupe de Mexico, y ansi en esta travesia fuimos

corriendo con este tiempo hasta la mañana que nos dexó, de tal manera,

que nosotros y el Navio no estavamos para ver, y ansi remediamos el

papaigo mayor con cierto Ruan que traia Pedro de Rivero, amigo mio, á

cuya intercesion bino este Navio, y luego acavó de remediarnos lo mejor

que pudimos, saltó el viento en el U-este con mucha furia, y fuimos

corriendo con el amurados hasta el Martes que fué postrero del dicho

mes, y vimos al otro dia la tierra de la otra vanda de la California, y

tomó el Piloto el altura en veinte y cinco grados y medio, y dixo, que

havia distancia de donde estavamos al Puerto ciento y quarenta leguas,

y el otro dia que fué primero de Agosto nos comenzaron los Ponientes

bonanzas, y á las noches aguazeros sin viento ninguno, y á las mañanas

ventava el Sudueste un poco, y vistonos con pocas velas, y que en el

Navio no havia dos varas de lienzo, acordó el Piloto que las frazadas

que teniamos para dormir se hiziesen bonetas para aprovecharnos de la

virazon de medio dia, y con el ayuda de Nuestro Señor y con la buena

industria llegamos al Puerto de la Navidad á nueve de Agosto de mil é

quinientos é sesenta y cinco años=Don Alonso de Arellano=Lope Martin,

Piloto.

* * * * *

DECRETO.—En la Ciudad de Mexico á veinte y dos dias del mes de

Noviembre de mil é quinientos é sesenta y cinco años: Los Señores

Presidente é Oydores de la Audiencia Real de esta Nueva España,

haviendo visto esta relacion de Don Alonso de Arellano, Capitan del

Patax nombrado Sant Lucas que fué con la Flota del General Miguel Lopez

de Legaspi, al descubrimiento de las Islas del Poniente, dixeron:

Que mandavan y mandaron que el dicho Don Alonso de Arellano, y Lope

Martin, Piloto del dicho Patax, y los demas Marineros y Soldados que

entienden la Navegacion y cosas de la mar, declaren con juramento, en

forma de derecho, esta dicha relacion, y todo lo en ella contenido, es

cierta y verdadera, y lo firmen de sus nombres para que se embie á Su

Magestad; y ansi lo pronunciaron y mandaron. Paso antemi=Bartholomé de

Vilches.

DECLARACION.—En la Ciudad de Mexico á veinte y dos dias del mes de

Noviembre de mil é quinientos é sesenta y cinco años: En cumplimiento

de lo proveydo y mandado por los Señores Presidente é Oydores de esta

Real Audiencia, por el auto de esta otra parte contenido; estando

presentes Don Alonso de Arellano, Capitan del dicho Patax Sant Lucas,

é Lope Martin, Piloto, é Juan Yañez, Contramaestre, é Juan de Bayona,

Marinero, que fueron é vinieron en él á las dichas Islas del Poniente,

yo Alonso de Segura, Escribano de S. M. é de la dicha real Audiencia,

les lei de berbo ad berbun esta relacion presentada por el dicho Don

Alonso de Arellano como en ella se contiene, y haviendola oido y

entendido, tomé é reciví dellos, y de cada uno dellos juramento en

forma devida de derecho por Dios é por Santa Maria, é por una señal

de la cruz tal como esta ✠. Só cargo del qual les pregunté, si lo

contenido en la dicha relacion de lo sucedido en el dicho viage es

verdad como en ella se contiene é declara, é lo que cerca dello pasa,

los quales haviendo absuelto el dicho juramento dixeron: Que lo

contenido en la dicha relacion, que por mi el dicho Escribano les ha

sido leyda, es lo que pasó en el discurso de su viaje é navegacion que

hicieron con el dicho Patax San Lucas desde el dia que se hicieron á

la vela en compañia de la dicha Armada, de que fué por General Miguel

Lopez de Legaspi, del Puerto de la Navidad, hasta que tornaron á bolver

á él, só cargo del juramento que tienen fecho, y el dicho Piloto dixo:

Que demás de lo en la dicha relacion contenido, el particularmente

declara, que las derrotas y señas de tierra é alturas, es la verdad

como en la dicha relacion se declara, por lo haver ordenado y escrito

en esta relacion por lo que vió y entendió en la dicha Navegacion

como tal Piloto; lo qual dixeron ser la verdad só cargo del juramento

que fecho tienen; y el dicho Capitan Don Alonso de Arellano, é Lope

Martin, Piloto, lo firmaron de sus nombres, é los demas dixeron que no

sabian.=Don Alonso de Arellano=Lope Martin, Piloto=Pasó antemi=Alonso

de Segura, Escribano de S. M.

El qual dicho treslado fué corregido é concertado con la relacion

original de donde fué sacado por mi Bartholomé de Vilches, Secretario

de la Governacion de esta Nueva España, en cuyo poder queda é testigos

de yuso escritos, é de pedimento del dicho Don Alonso de Arellano, é

por mandado de los Señores Presidente é Oydores de la Real Audiencia

que en ella reside, dile por testimonio firmado é signado de mi nombre

é signo, en esta Ciudad de Mexico á 27 dias del mes de Noviembre de

1565 años, siendo presentes por testigos, Alonso de Segura, é Juan

Perez de Echavarri, Escribanos de S. M., é Bernardino Alvarez, estantes

en esta dicha Ciudad.=En testimonio de verdad=Bartholome de Vilches.

(_Orig. A. de I._)

38.

Testimonios de toma de posesion de algunas Islas.

(Año 1565.—9 de Enero á 8 de Mayo.)—Comprenden las de Barbudos en

9 de Enero.—Ladrones en 26 de Enero.—Cibabao; en 15 de Febrero el

Poder del General al Alferez, y en 20 de Febrero la toma de posesion

por aquél.—Bahia de San Pedro comarcana á la isla de Tandaya en 23 de

Febrero.—Bahia de Maletic en la isla de Abuyo en 8 de Marzo.—Isla

Camiguinin en 14 de Marzo.—Isla de Bohol en 15 de Abril.—Isla de

Çubu en 8 de Mayo.—(_A. de I.: Escrituras y rrecaudos tocantes al

descubrimiento de las Islas del ponyente_)[13].

ISLA DE LOS BARBUDOS (9 ENERO).

En la nao capitana a nueve dias del mes de henero de mill e quinientos

y sesenta y cinco años el muy yllustre señor miguel lopez de legazpi

governador y capitan general por su Mag.^d de la gente y armada que

va en su Real servicio al descubrimiento de las yslas del poniente

estando a vista de la ysla de los barbudos por ante mi hernando Riquel

scrivano mayor de governacion de las dichas yslas y de la dicha armada,

su señoria dixo que por quanto oy dicho dia se a visto esta ysla y en

ella casas e rancherias e yndios en canoas que se an huido de la playa

y conviene que en nombre de su Mag.^d se tome posesion della y de las

demas que se descubrieren y su señoria por su persona no la puede al

presente tomar porque la flota esta en la mar a la vela y no a podido

surgir, por ende que en nombre de su Mag.^d como mejor en derecho lugar

aya, daba y dio su poder cumplido a felipe de sauzedo su nieto para que

tome y aprehenda la posesion de la dicha ysla por de la Mag.^d Real

del Rey don phelipe nuestro señor y en su Real nombre como la persona

de su señoria la podia y devia Tomar y quan Amplio y cumplido poder se

requiere para tomar la dicha posesion otro tal y ese mismo le dio y

otorgo al dicho felipe de sauzedo con sus yncidencias e dependencias,

Anexidades y conexidades en forma de derecho con todas las clausulas

que se suelen e acostumbran en semejante caso que ovo por expresas

aunque aqui no se declaren ni especifiquen y en firmeza dello lo firmo

de su nombre siendo Testigos el padre fray andres de Urdaneta religioso

de la orden de san Agustin y el capitan joan de la Ysla y el capitan

joan maldonado miguel lopez paso ante mi hernando Riquel scrivano mayor.

En cumplimiento de lo suso dicho su señoria del señor general envio

a la dicha ysla un batel y dentro al dicho felipe de sauzedo y a mi

el dicho scrivano y al padre fray andres de Urdaneta con soldados de

guarda a los quales mando que no hiziesen daño ni mal tratamiento

alguno a los yndios y naturales de la dicha ysla ni les tomasen

bastimentos ni otras cossas de sus haziendas y antes les dio quentas

y otros rescates que diesen a los dichos naturales en señal de paz y

amistad y amor, y las naos aguardaron al dicho batel dando vueltas de

un bordo e otro, hernando Riquel scrivano mayor.

Colección de Documentos Inéditos Relativos al Descubrimiento, Conquista y Organización de las Antiguas Posesiones Españolas de Ultramar. Tomo 3, De Las Islas Filipinas, II · 第 5 / 29 段