el mismo dia vimos una Isla pequeña la qual estaba poblada de Indios
en cantidad: llegamos por surgir en ella, y como nos vieron cerca de
tierra vinieronse todos á la playa hombres y mugeres, y llegamos tan
cerca para dar fondo, que les echamos un cabo, y éllos se echaron á
nado y lo asieron, y que nosotros no hallabamos fondo, por que á pique
de la Isla no lo havia, y ansi alaron de cabo para llegarnos á tierra,
por que ansi se lo mandamos por señas, y éllos pareciendoles que no
era bien alarnos en tierra, tornaron á alargarnos el cabo, y ansi nos
estuvimos sin vela pensando lo que hariamos, y entre tanto vinieron
abordo muchos Indios que venian á nado y entraron dentro, y truxeron
muchos cocos en un canalucho: dimosles algunas cosas: espantabanse de
nuestro Navio, y de nosotros, y de nuestras armas: es gente de buena
disposicion, altos de cuerpo, barbudos, que les llega la barba á la
cinta: crian el cabello largo como mugeres, y muy peynados é atados
arriba con un ñudo: es gente codiciosa, y grandes traydores, y gente
del diablo, por que no puede ser menos segun la parte que éllos viven,
que es una Isla apartada de tierra firme mas de mil leguas; y la Isla
en que viven terná como dos tiros de vallesta, y vaxa con la mar; y
sin fondo ninguno, toda llena de palmas, y de cocos, y debaxo de sus
casas y á las puertas los canaluchos varados, que no parece sino gente
alzada, segun la manera que están, es gente que se puede fiar muy poco
della: no hay fortaleza mas fuerte en el mundo que la Isleta, por no
haber donde se pueda surgir por ninguna via, y aun dudo poder llegar
una galera: quien la viere de fuera parecerle há, que es una cosa que
anda por encima del agua, por ser tan chica y tan baxa que no parecen
más de las palmas, y creo que si estuviera en mucha altura, que con
tormenta pasára la mar por encima de ella: son caribes, y entiendo
comen carne humana: es gente de guerra, segun lo que nos paresció,
porque siempre están apercibidos, y deben de tener guerra contra
otras islas: embijanse todos: tienen por armas unas baras con puntas
de hueso de pescado, y macanas: son grandes hombres de tirar con una
honda una piedra, y con la mano muy cierto: son muy grandes nadadores y
Marineros: pusosele por nombre Isla de Nadadores, por que se vinieron
á nado á bordo, y estabamos mas de una legua apartados de la Isla: son
tan codiciosos, que no los podiamos echar de bordo con codicia que
les diesemos de lo que veian dentro: es la mejor gente para un remo
en Galera que puede ser, segun los cuerpos grandes que tienen y bien
hechos: está esta Isleta en ocho grados y medio.
De aquí partimos este dia siguiente por nuestra derrota, que era al
U-este, para ir en demanda de las Islas Filipinas, y pareciendole al
Piloto haber pasado por las Islas que por la instruccion nos mandaron
que aguardasemos, y si era alguna de aquestas no era cosa parar en
ninguna dellas, por causa de no haber surgidero, y ser ruin gente, é
ir mal apercividos y tanto que ni aun escaüpil, ni una rodela, ni aun
municion para los arcabuzes de los soldados no me dieron, que todo lo
guardaron para darmelo en la mar; demas de esto, poca gente que por
todos eramos veinte personas con hombres y muchachos, y de esos algunos
enfermos, y otros que de un Indio pequeño se les hacia un gigante, y
de una mata una floresta, y de una casa, mill, y no me espanto, por
que, lo uno la poca esperiencia que tenian en estos negocios, y lo otro
por la gran determinacion que estos Indios tienen, por que ni tienen
miedo ni vergüenza. Viniendo corriendo por este rumbo ocho dias, sin
ver Islas ningunas hasta Lunes en la noche que se contaron 15 del
dicho mes, vimos como á hora y media de la noche, reventar un arracife
por la proa, y tan cerca de nos que si no acudieramos tan de presto
baramos en el, y con ir la gente toda despierta y con muy gran vela no
le vimos hasta estar sobre el, y no havia media hora que havia estado
el Piloto en la Gavia, por que le parecia ir cerca de alguna Isla por
las muchas abes que andavan. El que por aqui viniere ha menester muy
gran aviso. Amuramos por la vanda de vabor, por que vimos que reventaba
menos la mar, y el Piloto iva siempre en la Gavia mandando lo que se
havia de hacer, y la gente aca baxo con valdes inchendo las pipas de
agua salada para que lastrase el Navio por quo no podia con la Vela,
y aquella noche nos vimos sozobrados por doblar las baxas, y ansi las
doblamos con toda la vela encima, y con todo el tiempo que havia, y
ansi nos libró nuestra Señora de la Consolacion y de Guadalupe, las
quales traiamos siempre por nuestras abogadas; y en amaneciendo fuimos
de la otra vuelta por ver si podiamos ver el arracife, ó Isla, y no lo
pudimos: está este arracife arrumbado de Norte Sur, y en lo que vimos
tiene mas de tres leguas: está en ocho grados: pusole el Piloto por
nombre: Mira como Vas: porque ansi les conviene á los que por alli
pasaren. Antes de llegar á este arracife vimos ir un canalucho al remo
que iva la vuelta del U-este, y parecionos que iva en demanda de las
Islas de los Nadadores; vimosle ya á puesta del sol y que quedava por
popa.
Pasados que fuimos de este arracife corrimos por nuestra derrota, y
Miercoles por la mañana descubrimos una Isla alta, y diferente de las
que hasta aqui haviamos visto, por que las demas son baxas por la mar.
Quando vimos esta Isla fue por la vanda de babor, y amuramos para ir en
demanda della pensando que era Mindanao, por que ybamos en su altura,
y el Piloto se hacia con ella: yendo cerca se hicieron muchas Islas
que serán como catorce ó quince: Islas las altas y todas cercadas de
arracifes, por encima del qual no puede ir un Batel: hay encima dél
unos cayos baxos con la mar, ansi como va el arracife cercando las
Islas altas, ansi van los cayos: están todas dentro de este arracife
las Islas altas á una legua, y á dos leguas unas de otras: terná cada
una dos leguas de tierra, y á tres, y muy buenos Puertos, y ensenadas
para el que pensare entrar dentro nunca salir dellas, lo uno por el
arracife, y lo otro por la gran cantidad de gente que en éllas hay:
viniendo por longo el arracife de fuera, que es el que cerca todas
estas Islas vimos una canal por medio del arracife, y entramos dentro
con arto travajo por la mucha corriente que havía y muchos baxos,
por una banda y por otra, y ansi entramos dentro, y hallamos mucha
bonanza: hay de este arracife á las Islas altas como quatro leguas:
yendo deste arracife vino á nosotros un canalucho grande con una
vela latina, que dentro de media ora que le vimos nos alcanzó con
ir con todas velas nosotros: llegados que fueron tomaron su vela, y
nosotros atravesamos nuestro Navio, y dimosles un cabo, y asieronse
de él, y entraron quatro dentro por el cabo, y quedaron otros siete
ó ocho dentro en su canalucho, dieronnos pescado de lo que traian,
y de una comida como masa que ellos traian que hedia mucho, y que
no havia hombre que pudiese llegar á ello: deciannos por señas, que
fuésemos á su Isla, la qual ellos llamaban Huruasa, y ansi nos fuimos
llegando á la Isla, y ellos cada uno por si dandonos priesa, por que
nos llevaban como cosa suya, y por que no viniesen los de otras Islas
á quitarles el lance, y ansi nos decian por señas, que no llegasemos
á las demas Islas, por que era gente ruin, y que nos fuesemos á su
Isla donde ellos eran vecinos; y luego subió el Piloto á la Gavia por
ver el Puerto que ellos señalavan, porque estabamos ya muy cerca, y
llamó á uno de los Indios para que dixese donde estaba el Puerto, y
el subió tan presto como un Marinero, y señaló donde estaba la boca
de la barra, y el Puerto, y pueblo, y caserias; y mientras estaban
mirando el Puerto por donde haviamos de entrar, comenzaron á venir
gran cantidad de canaluchos á nosotros, y no pareciendole bien al
Piloto entrar en aquel Puerto por ser cerrado, y el viento alli ser
travesía, que es la brisa que venta de ordinario, mandó atravesar
el Navio, y echar el Batel fuera, y tornar la vela mayor é hizarla
arriba para que estuviese presta, y desta suerte anduvimos trincando
con el trinquete y la mesana; y los Indios que estavan dentro como
veian venir muchos de los canaluchos dabannos priesa y voces, que nos
entrasemos en su Isla, por que aquellos que venian los venian á matar
y comellos: fueron tantos los canaluchos que vinieron á bordo, y los
que salian de todas las Islas, que pasavan de mil, segun la cantidad
que llegó, y estos eran los que salian de las Islas grandes, sin los
otros que salian de las Islas pequeñas, que cierto era mucho numero:
todos los Indios venian embijados, cargados los canaluchos de gente y
armas; eran las armas varas con puntas de pescado por hierro, y otras
tostadas, y macanas, y sus hondas y piedras: venian dando voces y grita
que parecia que se hundia la tierra, por quien havia llegado primero,
pareciendoles que ya nos tenian de su mano; y pareciendome mal esto y
que no havia por donde salir, acometimos á provar á salir por encima
del arrecife, por entender que los Indios venian endemoniados, y con
mal proposito: acordamos de dar la vela mayor, y romper por ellos: los
Indios que dentro venian largaron por veces el escota de trinquete por
que el Navio no anduviese, y davan prisa á los canaluchos que llegasen
á bordo, y ellos como venian á remo y nosotros con toda la vela, no nos
podian alcanzar; y llegó un Indio al del timon para tomarsele, y el del
timon le quiso dar, yo no se lo consenti por no alborotallos, y al fin
nos huvieron de alcanzar dos canaluchos que venian cerca, y barluaron y
asieronse del Batel que lo teniamos abordo, y ansi entraron dentro del
Navio dos dellos, el uno con una macana y el otro con una bara, todos
embijados temblando de pies y manos, y los ojos encarnizados que se les
saltavan de la cara mirando á unos y á otros, y los que havian entrado
primero no andavan mirando sino que hurtar, y ansi hurtaron algunas
cosas de hierro, y echavanse al agua con ello, y como vieron que no nos
podian alcanzar con los canaluchos, por haver dado la vela de Gavia, y
ellos no traerlas entonces en sus canaluchos, uno dellos arrebató una
cuchara de hierro para echarse al agua y quitosela uno de las manos,
y dandole con ella lo descalabró, y ansi visto esto él y los demás se
echaron al agua, y si no estuvieramos tan cerca de los arrecifes que
casi estabamos en sus manos no dexaramos salir ninguno dellos, porque
allí ya les haviamos perdido el temor, y ansi fuimos corriendo por
entre gran cantidad de baxos y piedras que los hay entre estas Islas,
y como hombres que andavan cercados de estos y de muchos canaluchos
que nos venian siguiendo de todas estas Islas, y de otras Islas que
llevabamos por la proa, y ansi venian gran cantidad dellos, y se nos
ponian por delante en la proa del Navio con sus armas determinados de
querernos barluar, y visto el Piloto que venia la noche, como hombre
solicito, y de cuydado, fué á la Gavia á ver si havia alguna canal
por donde pudiesemos salir, que á no havelle eramos perdidos, y ansi
fué Nuestra Señora servida que viese entre dos Islas ir un arrecife
dende la una á la otra, y por medio del arrecife una canal muy pequeña
que apenas cabia el Navio por ella, y en el medio una peña que á no
subir á la Gavia un poco antes davamos en ella, y ansi fuimos con el
costado raspandola, y la causa de no verla fué ir toda la gente y yo
en defensa del Navio, por que nos havian barloado ciertos canaluchos,
los quales nos querian llevar el Batel, y ansi yo mandé entrar dos
hombres dentro de él, los quales los hicieron bolver á los Indios que
estaban dentro á sus canaluchos, y al que iba en la popa del Batel por
guarda y defensa dél, llegó un Indio á él, y con una macana á quererle
matar dende la proa de un canalucho, y él lo hizo como hombre de bien
que se defendió dellos, y ansi nos comenzaron á tirar baras á los del
Navio por una banda y otra, las quales se clavaban en la cubierta como
si fueran gorguzes, y cierto fué maravilla no matar á ninguno por la
poca defensa de armas que traiamos, y visto que nos tratavan mal, se
les tiró con un verso, mas por espantallos que no por hacelles daño
ninguno, por que si por alli pasase el Armada, ó otro qualquier Navio
descubierta esta navegacion, no hallase la tierra alborotada, y con
esto nos zafamos dellos, y con mandar dar el Piloto las demas velas,
que no por el temor que tomaron del verso, antes dieron una grita como
haciendo burla, y entre ellos muy enojados unos con otros y vernos ir
zafos de sus manos; y así se bolvieron á sus Islas haciendo grandes
humos toda aquella tarde y noche. Puesto que fué el Sol nos vimos entre
tantos arracifes, que el Piloto se vió en gran confusion, tanto que no
savia que se hacer, lo uno por ser piedra y no saber donde dar fondo,
y lo otro por que si nos bolviamos á las Islas era echarnos á perder,
y ansi despues de puesto el Sol vió el Piloto rebentar una baxa en
medio de estos arracifes, y marcola por el ahuja, por ser de noche,
por ver si havia fondo para poder seguir: amuramos en demanda della, y
como á dos horas de la noche llegamos á ella, y mando echar la sonda
abaxo, y hallaronse treinta brazas y el fondo ruin que era todo piedra
viva, y ansi dimos fondo á un cable en nombre de Nuestra Señora de la
Consolacion, que siempre la tuvimos por abogada, y terné hasta que
muera, y ansi ella nos libró aquella noche de muy gran travajo, el
qual yo no sabré decir tan por estenso como ello pasó, que por todas
partes á un tiro de arcabuz teniamos el arracife rebentando, que era
espanto vello del Navio, por ser la noche de mucho viento y escuridad,
y por otras partes oyendo los Indios caribes dar grita en sus Islas
con muy grandes fuegos en lugar de señas, por que así es costumbre
entre aquellas Islas; y pareciendole al Piloto que ivamos garrando, ó
desamarrados, mandó á un Marinero que echase la sonda abaxo, por que
con ella se conoceria si ivamos sin amarra, y dixo el Marinero que no
garrabamos, que la refriega del viento lo havia fecho, y al tiempo que
fué á levantar la sonda para cogella se le asió en unas piedras, y
estando ansi llegó el Piloto y otro Marinero á tirar por ella por ver
si la podian sacar y nunca pudieron por muchas cosas que hicieron, y
ansi la dexó con arto pesar por no haver otra en el Navio, ni plomo de
que se pudiese hacer, y estando asida de la manera que he dicho, uno
de los que venian en el Navio prometió á Nuestra Señora de Consolacion
otra tanta cera como ella pesaba, y acabada de hacer la promesa le
echó mano y la subió como si nunca se huviera asido, y ansi antes que
fuese de dia acordó el Piloto de echar las vergas arriba, y empezar
á levar nuestro Navio, por que si los caribes viniesen nos hallasen
apercevidos, asi al Navio, como á la gente, y asi como rompió el dia
subió el Piloto á la Gavia por ver si havia por donde salir de entre
los arracifes é Islas que havia, que cierto tuvo entendido el Piloto
que era imposible poder salir dellos sino con dexar la vida; y por ver
si venian canaluchos abordo á tratarnos como el dia pasado, y plugo
á Nuestra Señora que no vinieron, por que á venir nos hallavan tan
cansados del travajo pasado del dia y noche en portar un ancla para
en ayuda del Reson, y la vela de toda la noche y mañana, volverlos
á meter dentro y tener el Navio zafo y presto para que si algo se
ofreciese nos hallasen apercividos, aunque creo nos trataron mal, ansi
por esto, como por no haver en el Navio cosa que de comer fuese: por
que ansi nos enviaron del Puerto de la Navidad, por que lo que nos
dieron para bastimentos estaba dentro de un mes podrido todo y dañado,
no por falta de beneficio, sino que devió de ser costelacion de la
tierra; demas desto estabamos tan desproveydos de todo lo necesario,
ansi en lo que tocaba á la Xarcia y á las demas cosas pertenecientes
al Navio, como de bastimentos y armas, que por momentos teniamos el
morir, y demás desto, que si se nos ofrescia tener nescesidad de un
cable ó estoperol, ó tachuelas para la bomba, ó haver menester ahujas
é hilo para remediar las velas, no lo llebavamos, por que confiados
que ivamos con el Armada, y que della se nos daria lo que huviesemos
menester, ybamos tan desapercevidos y á Dios misericordia[8] y ansi si
se ofrecia echar un clavo, se sacava de otra parte, y aun no teniamos
barrena. En efecto quando salimos del Puerto las demas de las otras
Naos lleban como vendidos por ser el Navio de la suerte que era, y yo
por la confianza que tenia en Nuestra Señora, y por servir á S. M.
propuse de hechar todo temor y embarcarme en él como me era mandado,
así largamos nuestras velas y fuimos por encima de un arracife que
havia bien poco mas agua de la que el Navio pedia. Ya que ivamos fuera
de estas Islas altas, salieron á nosotros diez ó doze canaluchos,
diciendonos por señas que fuesemos á la Isla, y que allá nos darian
de comer y de beber, y ansi atravesamos el Navio para que llegasen,
y ansi como estuvieron cerca vimos que venian cargados de armas, y
aprestándose para pelear, y visto esto dixe, que les tirasen con un
berso que estaba cargado con piedras, y el que la tiró hizo tan buen
tiro, que dió dentro con las piedras en el canalucho mayor que venia
mas cerca, que traia mucha gente, y creo hizo gran daño en ellos, segun
lo que paresció, que luego se echavan al agua, y davan gran grita á
los otros canaluchos, los quales estaban espantados de ver el daño
hecho en el otro; y el que tiró era un Marinero que era el que mejor
alli lo entendia, el qual quiso segundar á tirar con otro, y no se lo
consenti, y ansi se quedaron y nosotros nos fuimos saliendo por entre
todos los baxos y arracifes que havia en las Islas; y estando fuera de
todas contentos con las mercedes que Nuestra Señora nos havia fecho,
tomó el Sol el Piloto en siete grados y medio.
Luego mandó governar el Piloto al Hueste y á la quarta del Norueste
por apartarnos de tierra de tan poca altura, y meterse en nueve ó diez
grados, para ir en demanda de las Filipinas como nos era mandado, y
ansi fuimos corriendo aquel dia por este rumbo, y en siendo de noche
se tomaron las velas de Gavia por temor de algunas Islas, ó arrecifes,
y viniendo el quarto del Alva vimos tres Isletas pequeñas puestas en
triángulo: arribamos sobre la una dellas para tomar agua y leña, y
aguardar los diez dias, y dexar las señas que por la Instruccion se
mandaba, y llegados que fuimos cerca dellas vimos que eran pobladas,
y que andava la playa llena de gente, y cargados de hazes de varas,
y hondas, y macanas como los pasados; llegamos á dar fondo encima de
la punta de la Isla que era todo arracife, y no havia otro lugar en
toda la Isla: llegaron á bordo ciertos canaluchos, dimosles de lo que
traiamos por contentarlos y estar en paz con ellos; y entraron dos
principales en nuestro Navio: dixeronnos por señas que si queriamos
agua y leña que fuesemos á tierra por ella, y ansi les señalabamos que
se quedasen ellos en el Navio, y que iria uno de los nuestros en tierra
con otros Indios, y ellos fueron contentos, y ansi dimos tres botijas
á tres canaluchos, y un mozo en el uno dellos, que dixo que queria ir
allá, pues los dos Principales se quedaron en el Navio, y ansi fué en
tierra y truxo una botija de agua y un racimo de plantanos verdes, y
un coco de vino de palmas, el qual mozo bino tan contento de la tierra
y de la gente, que le bino á costar la vida; y ansi por su dicho
echamos el Batel fuera con proposito de tomar agua y leña, que tanta
necesidad teniamos y traiamos, y ansí entramos el Piloto é yo, con ocho
hombres entre soldados y Marineros, y los Principales en sus canaluchos
delante para enseñarnos por donde haviamos de llegar con el Batel, y
ansi ellos entraron por encima del arrecife y vararon sus canaluchos
en tierra: dixeronnos que entrasemos por alli, y no pareciendonos que
era bien dar con el Batel en las piedras, por que no podian dexar de
perderse, y paresciendole mal lo que via hacer á los Indios que fué (á)
repartirse en dos ó tres partes, y meterse dentro del monte y baxarse
todos cargados de varas; y ansi me dixo, que no era bien ir en tierra,
por que lo que los Indios pretendian era muy gran traycion, y ellos á
esto nos davan gran priesa que entrasemos por encima del arrecife, y
diximosles por señas, que haviamos menester una piedra para surgir, y
ansi aquel mozo que havia ido primero, dixo: que él se echaria á nado,
y que iria por la piedra, y ansi se echó y la traxo él y un Indio: yo
le pregunté ¿qué hacian los Indios? él dixo, que alli estavan sentados
con sus hazes de varas cabe sí, y sus hondas, y todos embijados:
oyendole esto, le dimos priesa el Piloto y yo, que se echase á la mar
y dexase la piedra y se viniese luego á la hora, y él respondió que no
havia de que temer, por que los Indios lo hacian de miedo, que él solo
bastava para ellos; y ansí dandole priesa se echó á nado al Batel y
nos vinimos á nuestro Navio, certificandome el Piloto que estas eran
las Islas donde habian hurtado los Bateles á Magallanes, por que segun
eran bellacos y atrevidos no podia haber otra parte ninguna donde se
los tomaron; y ellos visto esto bolvieron á botar sus canaluchos y
vinieron á nuestro Navio, y llegaronse cerca, y digimosles por señas,
que se llegasen á bordo y entrasen dentro, y ellos se recelaron de
entrar, pensando que nosotros les haviamos entendido la traycion que
tenian ordenada, y lo que nos dixeron fué ¿que por que nos haviamos
vuelto? yo le respondí por señas, que por amor de las peñas, y por que
no se nos quebrase el Batel, y por darles á entender que nosotros no
los entendiamos, y ansi se llegaron á bordo, y nos pidieron basijas,
y que nos traerian agua, y que fuese con ellos quien la truxese:
respondimosles por señas, que eramos contentos con que quedasen en el
Navio dos ó tres dellos, y ansí entraron dos, y luego les dimos botijas
á tres canaluchos, y en cada uno un hombre dentro, y ansí se fueron á
tierra, y los dos dellos llegaron primero que el otro á tierra, y el
otro que iva cerca, dice el Marinero que iva dentro, que vió venir en
tierra tras un mozo de los nuestros, que fué el que havia ido á verla
primero, y le vió que le ivan dando de macanazas, y el venia huyendo
á la playa, y alcanzaronlo en el agua, y le echaron mano, y lo mismo
al que havia llegado con él, y ansi los asieron y se los llevaron
arrastrando: y visto esto, el otro que no havia llegado á tierra con
el otro canalucho, dixo á los Indios que diesen la vuelta al Navio, y
ellos no querian sino ir por tierra, y él les quitó un remo para virar
el canalucho, y alzó el uno dellos una macana y diole con ella en la
cabeza, y todos echaron mano á las macanas para matallo; y él llevava
un puñal en la cinta, y echó mano dél y arremetió con ellos de manera
que los hizo saltar al agua, y mató dos dellos, y ansi se quedó en el
canalucho defendiendose de los otros canaluchos que lo maltrataban
con piedras tiradas con hondas; y viendo esto dende el Navio acudimos
á echar mano de los dos Indios que havian quedado en él, y ellos se
arrojaron al agua; y ansi entraron luego en el Batel de la gente que
mas apercevida se alló, á socorrer al que andava en el canalucho y de
camino á tomar los Indios que se havian echado á nado, y por presto
que acudimos, estaban cerca de tierra, y tirole uno del Batel con el
arcabuz por que vió que no le podian alcanzar y diole en mitad de la
cabeza de manera que lo mató; y ansi, llegaron á tomar el Marinero el
qual estaba bien herido, y mal apedreado, de manera que no pensamos que
se escapara, el qual Marinero lo hizo como hombre de bien. Acordé de
ir en tierra con todos los que eramos, para ver si podiamos saltar en
ella, para traer los dos que nos havian tomado ó morir en la demanda;
y ansi rodeamos todo el arrecife por ver si hallavamos donde poder
sabordar el Batel, y no pudimos hallar sino era peña viva, y haviamos
de saltar á nado, y pareciome que no era justo perder el Batel y no
poder hacer nada: dimos vuelta al Navio con arta pena y dolor de haber
visto llebar á nuestros compañeros, y no poder vengarlos, y en todo
esto que anduvimos rodeando, no hacian otra cosa sino tirar piedras con
hondas, las quales tiran tan bien que creo que no hay hombres en el
Mundo que tan bien las tiren, por que muchas dellas alcanzaban donde el
Navio estava surto; luego hicieron grandes aumadas en lugar de señas
á las otras Islas, y luego bino un canalucho grande á vela, de una de
las otras Islas muy embijados y endemoniados, y luego se volvieron á su
Isla á dar mandado: segun en lo que vimos tenemos entendido, que aquel
canalucho llevaba alguno de los muertos para comer. Y pareciendome
que no era bien aguardar alli mas, lo uno por el daño que nos
havian hecho, y lo otro por el peligro del Navio y de los que dentro
estavamos, acordé que era mejor ir adelante, y no parar allí, por que
no resciviese gente de las otras Islas y no viesemos mas de lo pasado,
por que ella es una gente ademoniada, y grandes ladrones, que nunca
andan mirando sino que podran hurtar, y no ven cosa que no la codician:
es gente bien dispuesta, y barbudos, el cabello largo, y anudado en la
cabeza: están estas tres Islas en siete grados y tres quartos, partadas
las unas de las otras dos leguas, y terná cada una de estas Islas á las
de atrás como media legua: hay de estas Islas á las de atrás 25 leguas.