un hereje luterano, extranjero, en hábito de pobre y sustentábase de
limosnas que como á pobre le hacian, y en este estado vivió tres ú
cuatro años, que sin duda debia esperar algunos otros de su secta, y
como se tardaron, un dia de fiesta, estando la iglesia llena de gente
oyendo misa, el impio luterano arriba, junto á la peana del altar mayor
donde el cura decia misa, así como el sacerdote consagró la hostia y la
levantó para que el pueblo, consagrada, la adorase, se levantó, y con un
ánimo endemoniado la quitó con sus manos sacrílegas de las manos del
sacerdote y la hizo pedazos; echando mano á un cuchillo carnicero que
tenia escondido, creo hirió livianamente al sacerdote; el pueblo, viendo
esta maldad sacrílega, admirado, los que se hallaron más cerca se
levantaron, las espadas desnudas, y llegando al luterano le dieron de
estocadas y mataron, sin advertir que fuera muy mejor cogerle vivo á
manos y echalle en una cárcel á muy buen recaudo y dar aviso á los
inquisidores que residen en la ciudad de Los Reyes, para que supieran
dél qué fué la causa de su hecho endemoniado y si por ventura habia
otros como él en el reino; empero en semejante caso ¿qué católico puede
tener reportacion?
Otras 25 leguas adelante entramos en el valle, muy espacioso y
abundante, llamado Tumipampa, donde ningunos naturales dejó el Inga,
porque cuando iba conquistando estos reinos, llegando aquí le hicieron
mucha resistencia; pero, vencidos, á los que dejó con la vida, que
fueron pocos, los trasportó por acá arriba. En el valle de Jauja, que
dista deste mas de 300 leguas, puso algunos pocos, descendientes[28]
destos; llámanse Cañares, y este valle está casi en medio de la
provincia. Corren por él dos ríos en tiempo de aguas, grandes, y no
distando mucho el uno del otro; en el uno se crian peces, en el otro
ninguno.
Antes de llegar á este valle, una jornada ó dos, vivia, con un apacible
asiento, el señor desta provincia de los Cañares, en su pueblo formado,
el cual, cuando Guainacapac, que fué el más poderoso señor destos reinos
y penúltimo dél, conquistaba la tierra, llegando aquí los Cañares le
vencieron en batalla campal y prendieron, é preso lo pusieron en un pozo
poco hondo; yo he visto el lugar; de donde, sacándole una mujer suya con
una faja que las indias se ceñian, llamada chumbi, de noche, los
Cañares, borrachos, le puso en libertad; volvió á rehacerse y vino con
tan poderoso ejército sobre esta provincia, que, no se hallando los
Cañares poderosos para resistirle, le inviaron 15.000 niños con ramos en
las manos, pidiendo paz; el cual á todos los mandó matar, y haciendo
grandes crueldades y muertes á los Cañares despobló este valle
Tumipampa, y al pueblo del gran señor de los Cañares, que era el
principal, donde le tuvieron preso, le dejó con tan pocos indios, que,
agora 43 años, no eran ochocientos los vecinos, y al presente tienen
muchos menos.
Son estos Cañares hombres muy belicosos y muy gentiles hombres, bien
proporcionados, y lo mismo las mujeres; los rostros aguileños y blancos;
son muy temidos de todos los indios del Perú, y grandes enemigos de los
Ingas; sucedió así: que cuando se alzó toda la tierra contra los
españoles, á pocos años despues de conquistada, y muerto el señor della,
Atabalipa, tuvieron los indios serranos y Ingas cercada la ciudad de Los
Reyes, y en no poco estrecho, y en el valle de Jauja mataron más de
treinta españoles, y en otras partes los que podian haber, y al Cuzco
tambien cercaron: un vecino, de Quito (conocílo), llamado el capitan
Sandoval, encomendero, si no de toda esta provincia, de la mayor parte
della, sabiendo el aprieto en que estaban los nuestros, juntó cuatro ó
cinco mil indios Cañares y vino en favor de los españoles. Púsose en
camino con ellos, y prosiguiéndolo, sabido por los indios cercadores que
venian los Cañares contra ellos, alzaron el cerco, y los cercados,
saliendo contra ellos, les hicieron volver á sus tierras, y desde
entonces hasta hoy no se han atrevido á se rebelar, aunque lo han
procurado.
El dia de hoy, donde hay fuera de sus tierras Cañares, las justicias se
sirven dellos así para prender indios fugitivos como españoles
facinorosos; sácanlos de rastro, aunque se metan en el vientre (como
dicen) de la ballena.
En este valle Tumipampa comenzaron á hacer sus estancias algunos
españoles de todo género de ganado, el cual ha crecido y multiplicádose
tanto, que él solo es poderoso á dar carnes á todo el Perú, lo cual he
visto; se fundó en él un pueblo de españoles, y bueno, rico destos
ganados, donde muchos millares de novillos se sacan y vienen á Los Reyes
para el sustento desta ciudad; pues la abundancia de ganado ovejuno,
porcuno y caballuno parece no tener número, y los caballos é yeguas
valen tan poco, que se compran á cuatro ó cinco pesos, escogidos, que
son á 32 ó 40 reales; llámase la ciudad Cuenca; el temple es bueno,
donde se dan las fructas nuestras, si no son uvas. Sustenta tres
conventos, no de muchos frailes: Santo Domingo, San Francisco y San
Augustín, habrá que se fundó treinta años.
[28] En el ms., _desendientes_.
CAPITULO LXXII
DE LA CIUDAD LLAMADA LOJA
Prosiguiendo el camino adelante, del Inga, á 35 ó 40 leguas entramos en
el valle donde la ciudad de Loja se fundó, llamado en la lengua del Inga
Cusipampa, que es tanto como decir: valle de placer, y así lo es
realmente; es alegrísimo, de grata arboleda, por medio del cual corre un
rio de saludable agua; casi en todo el año se siembra y cógese el trigo
y maíz: uno en un mismo tiempo está en berza, otro se riega; en otras
partes aran para sembrar; no es muy ancho el valle, pero bastante para
sustentar la ciudad, que no es muy pequeña; tiene muchos indios de
encomienda, la comarca fértil é más templada que la de Quito, y más
lluviosa; en su distrito caen las minas de oro que llaman de Caruma;
sustenta tres monasterios de las Ordenes mendicantes, aunque no de
muchos religiosos; el nuestro es el más antiguo.
Desta ciudad, declinando al Oriente la tierra adentro, se camina á la
ciudad de Zamora, y gobernacion que llamamos de Salinas, donde hay tres
ó cuatro pueblos de españoles, algunos dellos ricos de oro;
particularmente lo fué, y agora no le falta á Zamora, en cuyas minas se
hallaron dos granos, uno que pesaba 1.600 pesos, y otro la mitad, 800.
Para ir á esta gobernacion se pasan uno ó dos páramos despoblados y muy
frios; los cuales pasados, lo demás es tierra muy cálida, montuosa y de
muchas aguas del cielo, llena de sabandijas ponzoñosas.
A esta provincia no he visto, por eso trato brevemente della.
CAPITULO LXXIII
DE LA PROVINCIA DE CAJAMARCA
Saliendo desta ciudad y valle por el camino real del Inga, de la Sierra,
hasta llegar á la provincia de Cajamarca, no sé las leguas que hay, ni
las particularidades del camino; no lo he visto; la ciudad de Loja si
vi, porque viniendo de Quito para la ciudad de Los Reyes, desde la de
Loja bajamos á Tumbez, por un camino, mejor diré sin camino, íbamoslo
abriendo; haria dieciseis años no se caminaba por él, y desde entonces
no se ha caminado, ni bajado á Tumbez otra vez, y porque á nuestro
intento hace poco, no tractaré dél. Lo que he oido desta ciudad á
Cajamarca, que quiere decir tierra ó provincia de espinas ó cardones
espinosos, es que por la mayor parte el camino es áspero, de muchas
piedras, cuestas y de algunos despoblados, hasta llegar á esta
provincia, donde fué preso Atabalipa, señor de todos estos larguísimos
reinos, desde Pasto, 40 leguas más abajo de Quito, hasta la ciudad de
Santiago de Chile y _aún_ 18 leguas más adelante y todo el reino de
Tucumán; en esta provincia se enseña (no lo he visto) el lienzo ancho y
largo de pared con quien dieron los indios del ejército de Atabalipa en
el suelo, huyendo de un caballo y caballero, empujándose los unos á los
otros.
Es bien poblada esta provincia de indios y abundante de todo
mantenimiento, porque aunque es por la mayor parte fria, tiene algunos
valles templados donde se coge mucho maíz y trigo, y en los altos,
abundante de papas, que son como turmas de tierra, empero, de mejor
nutrimiento. Los padres de San Francisco la han doctrinado desde el
principio y la doctrinan con mucho ejemplo de cristiandad y religion.
CAPITULO LXXIV
DE LA CIUDAD DE CHACHAPOYAS
A las espaldas de Cajamarca, la tierra adentro, caminando hácia el
Oriente, se fundó la ciudad llamada comunmente Chachapoyas, á los
principios rica de oro y poblada de gente más bien dispuesta que la del
Perú, más gallarda y de mejor dispusicion, pero grandes ladrones. Es
region más cálida que fria, los valles son cálidos, lluviosos y con
abundancia de víboras y otros animales sucios y ponzoñosos; oí decir á
un portugués que habia residido en el Brasil y sabia un poco de la
lengua de aquella tierra, que viviendo en un valle destos salieron allí
unos indios, y conociéndoles por el traje, y pareciéndole eran del
Brasil, les habló en la lengua de aquella tierra, y le respondiendo en
ella, preguntándoles de dónde eran y venian, le dijeron ser del Brasil y
que acaso se habian entrado la tierra adentro huyendo de sus enemigos, y
habian aportado allí no siguiendo camino, sino do la ventura les guiaba,
que yo seguro anduvieron más de 900 leguas y pasaron rios muy
caudalosos, á los cuales no temen por ser grandes nadadores. En la
provincia de Bracamoros, que está más hacia el Norte, se fundó otra
ciudad llamada Jaen; no tiene mucho nombre, porque no es más que
abundante de comida: es el paraíso de Mahoma; tiene las calidades la
tierra que la de los Chachapoyas.
CAPITULO LXXV
DE LA CIUDAD [DE] GUÁNUCO
Volviendo, pues, á nuestro camino por la sierra adelante desde
Cajamarca, dejándolo á mano derecha llegamos á la ciudad de Guánuco,
nombrada de los Caballeros porque se pobló de hombres muy nobles.
Esta ciudad tiene buena comarca, y muchos indios de repartimiento; no la
he visto, pero sé lo que voy diciendo por relacion y tracto de los que
en ella han vivido; es fértil y abundante. En el mismo pueblo se da todo
el año higos, naranjas, limas, unos están recién nacidos, otros un poco
más gruesos, otros maduros; danse muy bien membrillos y manzanas con las
frutas de la tierra. Es el temple ni caluroso ni frio, y más declina al
calor. Es abundante de muchas carnes, á causa de tener en su distrito
muy buenos pastos. Los edificios buenos; de medio dia para abajo, en el
verano, son tan recios los vientos, que no se puede andar por las
calles.
Sustenta monasterios de todas Ordenes bastantemente, no de muchos
frayles. El que más tiene hasta doce. De aquí salieron el capitan Serna
y Juan Tello, los cuales teniendo rendido á Francisco Hernandez Giron,
que fué tirano, llegó el capitan Juan de la Serna, echóle mano y
prendióle y llevóse la honra de la prision; con lo cual se acabó aquella
rebelion, y desde entonces acá, que han pasado más de 42 años, no ha
sucedido otra ni se espera sucederá, si Nuestro Señor por nuestros
pecados no nos quiere castigar, porque las cosas ya están tan bien
asentadas, y tanta justicia en el reino, que los españoles no quieren
sino ganar de comer. Saliendo desta ciudad y volviendo al camino real, á
30 leguas andadas entramos en el valle de Jauja, donde al presente
escribimos este breve compendio, uno de los mejores y más poblados deste
Reino; es abundantísimo de trigo, maíz y otros mantenimientos de la
tierra, y carnes. Pasa por medio dél un rio grande y caudaloso al tiempo
de las aguas, pero el más desaprovechado del mundo, porque no se puede
sacar dél una sola acequia para regar los sembrados; lleva pescado y
bueno; susténtanse en él trece pueblos de indios, los siete por la una
banda y los seis por la otra, poblados con sus cuadras, las iglesias de
adobes y tejas, adornadas de razonables ornamentos. Vanse diminuyendo
estos indios, á lo menos los varones, por estar tan cerca de
Guancavilca; la causa diré en el capítulo siguiente. Cásanse en algunos
pueblos pocas indias solteras, en particular en el que agora resido
doctrinándolos, llamado Chongos, porque dicen que si, casados, los
maridos las han de tractar mal, como lo hacen estando borrachos, que más
quieren su libertad y buen tractamiento, y es así, que como para los
indios varones no hay castigo por las borracheras, ni por estos malos
tractamientos, que á veces llegan á matar las mujeres, como soy testigo,
no hay de qué maravillarnos. Tiene de largo este valle nueve leguas
tiradas, y por lo más ancho dos; es falto de leña, que si la tuviera ya
se hobiera poblado en él un pueblo de españoles; es templado, aunque no
sufre naranjos ni limones; danse algunos membrillos y duraznos, y de las
legumbres nuestras algunas.
CAPITULO LXXVI
DE LA VILLA DE OROPESA, LLAMADA POR OTRO NOMBRE GUANCAVILCA
Cuatro jornadas deste valle, no muy grandes, se descubrieron, creo en
tiempo que gobernaba el Marqués de Cañete, de buena memoria, ó al fin de
su gobierno y principio del Conde de Nieva, las minas que llaman del
azogue, en un valle llamado Guancavilca, asaz fria, porque está en medio
de la cordillera de las Sierras Nevadas que atraviesan todo este reino
de Perú y Chile, hasta el estrecho de Magallanes, á donde se pobló un
pueblo de españoles gobernando don Francisco de Toledo, por cuyo
respecto se nombró Oropesa, con título de villa. Descubrieron estas
minas unos indios de la encomienda de Amador de Cabrera, vecino de
Guamanga, en cuyo distrito[29] se hallaron, de donde sacó y se vió
prosperísimo en riqueza; no murió con tanta, y su mujer y hijos agora
padecen necesidad. Al principio repartióse el cerro en minas á hombres
particulares, como si fueran minas de plata; ellos las labraban pagando
su quinto al Rey; despues acá, Su Majestad, y justísimamente, las quitó
y aplicó para sí; sólo dejó con propiedad de su mina al descubridor,
Amador de Cabrera, y á sus herederos.
Arrienda estas minas Su Majestad á cierto número de españoles, con
condicion que todo el azogue que sacaren lo metan en el almacen, y Su
Majestad les paga el quintal á quarenta pesos ensayados; Su Majestad les
reparte indios de los comarcanos, pagándoles su trabajo los arrendadores
conforme á lo que el Virrey señala. Este cerro de azogue ha sido la vida
deste Perú, porque si no se hobiera descubierto, fuera el más pobre y
más costoso del mundo. Con los azogues ha revivido, porque toda la plata
que en Potosí y en Porco se saca, como tractando dellos diremos, es por
azogue y con azogue. Los que comenzaron á labrar el azogue fueran
poderosísimos de plata si tuvieran juicio para guardar y gastar;
faltóles, y el dia de hoy están alcanzadísimos, porque como el azogue
se va en humo, así sus riquezas se han resuelto en él. Que haya uno solo
que se entienda está rico, aunque lo disimula, no es contra lo que
decimos, porque una golondrina no hace verano. Solíase labrar el cerro,
como dicen, á tajo abierto, y labrándolo así no era dañoso á la salud de
los que entraban á labrar y quebrar el metal; de pocos años á esta
parte, no creo son ocho, labran por socavon, lo cual es la total
destruicion de los miserables indios; que á labrar en tierra, al socavon
no le hicieron respiraderos para que por ellos el humo ó polvillo del
metal exhalase; todo aquel humo entrase por la boca, ojos, narices y
orejas de los indios, el polvo del azogue es azogue y el humo del azogue
es azogue; salen los pobres azogados, no los curan; luego viénense á sus
tierras así enfermos; ninguno escapa que venga enfermo de Guancavilca;
viven seis y ocho meses y un año y año y medio, con gran apretamiento de
pecho, y así enferman y acaban la vida.
Esta es la causa de la diminucion destos naturales y de los que se
habian de multiplicar dellos; yo confieso verdad, que en dos años que
vivo en este pueblo _de_ Chongos, los más que _llevo_ enterrados son
deste azogue. Avisamos dello, no creo se nos da crédito, y lo que es
deste valle es de los demás que de más cerca y lejos van á trabajar á
las minas, y desto son testigos tambien los repartimientos de Guamanga,
y en particular el del primer descubridor, era uno de los buenos del
reino, del Cuzco para abajo; agora está menoscabadísimo. Que si al
socavon hobieran hecho sus respiraderos, ó se labraran las minas como
antes, no padecian este detrimento la vida de los naturales, lo cual
viendo los miserables huyen por no ir á Guancavilca, como es justo se
huya de la muerte.
No se puede dejar de creer, sino que si Su Majestad deste menoscabo de
sus vasallos fuese informado, que mandaria, ó cesar la labor, ó que se
labrase como antes, porque el rey sin vasallos es como cabeza sin
miembros, sin pies, sin manos, sin ojos, etc., y quien tanto cela el
bien destos pobres, con tanto amor y cristiandad, no es posible no lo
mandase remediar, y aun castigaria á quien no lo pusiese luego en
ejecucion.
[29] Tachado: _salieron_.
CAPITULO LXXVII
DEL ASIENTO DE MINAS CHOCLOCOC[H]A, POR OTRO NOMBRE CASTROVIRREINA
Quince leguas, declinando á los Llanos, deste cerro Guancavilca dista un
cerro de minas llamado Choclococha, al pie del cual, porque se descubrió
y pobló gobernando el marqués de Cañete, don García de Mendoza, por ser
casado con la ilustrísima Sra. Doña Teresa de Castro, que á estos reinos
trujo consigo, le pusieron por nombre Castrovirreina, asiento
frigidísimo más que Potosí; no es tan rico con mucho.
Este cerro tambien ha consumido parte de los indios que se repartieron
para la labor de las minas; porque aunque la labor de las minas de
plata no consuma la vida como la del azogue, porque los indios
repartidos vienen por tierras frigidísimas, y aquel asiento lo es, y
primero que hicieron casas donde guarecerse de las nieves y aguas del
cielo, el temple desabridísimo y malo los hacia enfermar y morir como
han muerto muchos; ya esto ha cesado con el reparo de las casas.
CAPITULO LXXVIII
DE LA CIUDAD [DE] GUAMANGA
Volviendo al camino real (es necesario hacer estas digresiones por no
volver á ellas) desde Jauja á la ciudad de Guamanga ponen 36 leguas, no
de muy buen camino, en el cual no hay pueblo ninguno de indios, sino
cinco tambos con servicio de naturales para los pasajeros, donde se
halla recado de pan, vino, maíz y carnero, y caballos de alquiler de
jornada en jornada, como ya casi en todos los tambos, que son ventas,
desde Quito á Potosí, y aun más adelante. Cinco leguas antes de llegar á
esta ciudad entramos en el valle llamado Assangaro, donde casi todo el
año hay uvas para vender, respecto de tener allí cerca una viña de un
vecino de Guamanga, de donde se proveen, y á una legua, poco más, hay un
ingenio de azúcar deste mismo vecino, y muy bueno. Dos leguas más
adelante de Assangaro es el valle llamado Viñaca, en el cual hay algunas
viñas muy buenas que dan buen vino, y parece adivinaron los indios
llamándolo así Viñaca, por lo que en él se ha plantado de viñas; es
caliente mucho, aunque á su tiempo hiela, no mucho, y el rio arriba á
mano izquierda, por una parte y otra del rio, se han plantado y plantan
viñas.
La ciudad de Guamanga es de buenos edificios y son los mejores del
reino; particularmente las portadas de las casas son muy buenas, de
piedra, que la tienen junto al pueblo y la sacan cuan grande quieren, y
la cal no está lejos; los monasterios, que son tres, Santo Domingo, San
Francisco, La Merced; las tienen buenas, donde en cada convento se
sustentan de ocho á diez religiosos; es falta de agua, porque es falta
de rio; empero tiene una muy buena fuente en medio de la plaza y de muy
buena agua.
Cuando los conquistadores vivian era pueblo muy rico; agora no lo es
tanto por haber quedado en poder de nacidos en ella. La comarca es muy
buena y abundante de mucho ganado de toda suerte, y no menos de pan y
demás mantenimientos, así nuestros como de los que habia en la tierra.
El temple es el mejor de los que yo he visto de Quito á Chile; llueve
poco; tiene su alguacil, que son pedriscos á la entrada de las aguas, y
aun algunos rayos.
Habia en este pueblo la mejor casta de caballos del reino; ya se ha
perdido por la negligencia de los que con ellos quedaron. No sé yo si en
lo descubierto se hallará mejor temple ni más sano para fundar una
Universidad, porque ni el calor ni el frio impide en todo el año que no
se pueda estudiar á todas horas. Yo tuve casi concertado con un hijo de
un vecino, hombre principal, fundase con su hacienda en nuestra casa un
colegio con que ennobleciese su ciudad; sacóme la obediencia para este
asiento y quedóse. Fuera obra heróica y de gran provecho para todo el
reino, la ciudad se augmentara y de todo el reino acudieran á oir
Teología, porque los nacidos en la sierra corren mucho riesgo de su
salud en Los Reyes. Por maravilla alcanza aquí temblor de tierra, y
cuando llega viene tan cansado, que casi no se siente; la comarca es
rica de todo género de minerales, por una parte y por otra.
Edificó aquí un vecino desta ciudad, llamado Sancho de Ure, gran
cristiano y no menos su mujer y casa, cuyo nombre corresponde con los
hechos, porque Sancho es ó quiere decir Santo; edificó, digo, un
convento de monjas de Santa Clara á su costa, con una iglesia, la
capilla mayor de bóveda, el cuerpo de la iglesia bueno, y es el mejor
del pueblo; déjoles renta bastante, la cual con las que han entrado se
ha augmentado y crecido. Puso en él cuatro hijas, que todas profesaron;
las tres viven hoy, religiosas muy principales y de mucha cristiandad y
gobierno. El fundador no tenia mucha renta de indios, aunque tenia
haciendas; oí decir en aquella ciudad que mientras edificaba el convento
le proveyó Nuestro Señor en una mina que labraba bastante plata para el
edificio, el cual acabado cesó la veta, y aun las demás del cerro,
porque el dia de hoy nadie labra en él.
Fué dichoso este fundador en hijos, porque tuvo muchos, once: los seis
varones, las cinco mujeres; de los varones los cuatro son religiosos de
la Orden del Seráfico San Francisco; los tres muy buenos predicadores,
así para españoles como para indios, que todos cuatro viven hoy con gran
ejemplo de cristiandad y virtud, á quien la Orden les ha encomendado
oficios honrosos y han dado muy buena cuenta dellos.
Al fundador deste convento le dió Nuestro Señor una muerte cual fué su
vida, porque demás de la obra famosa deste monasterio, era hombre de
mucha oracion y diciplina, y en esto su mujer le era bonísima compañera,
la cual, aunque le vió espirar, no hizo los extremos ni tragedias que
otras suelen hacer, sino con el semblante alegre ella propia le
amortajó, puso en el ataud, y en su casa aquel dia no se vieron lágrimas
ni voces, sino un silencio, una tristeza subjecta á la razon y muchas
gracias á Nuestro Señor y conformidad con su voluntad, y si lágrimas
hobo, fueron piadosas y cristianas; murió esta señora como vivió, con
gran satisfacion de su vida.
CAPITULO LXXIX
DEL RIO Y CAMINOS DE GUAMANGA AL CUZCO
De la ciudad de Guamanga dista la del Cuzco sesenta leguas, si no son
70, divididas en doce jornadas; el camino es malo y destemplado, porque
en algunas jornadas hay dos temples diferentes; salimos de uno templado
y llegamos á dormir á donde hace un frio incomportable, como saliendo
de Guamanga y parando en los Tambillos de Illaguaci; otras veces
salíamos de lugares frios y á tres leguas bajábamos á hornos encendidos,
valles calidísimos, y luego subíamos á temple frio, cual es la jornada
de Villcas á Uramarca, y desta suerte es casi todo el camino. En esta
distancia encontramos con tres rios muy grandes en valles calidísimos:
el primero es el de Villcas, á 16 leguas de Guamanga; en tiempo de
aguas, poderoso, pásase por puente de creznejas; en tiempo de seca se
vadea, y esto como deja el vado, unas veces lo deja pedregoso, otras no
con tantas piedras, y cada año muda el vado, no se puede hacer en él
puente de cal y canto por no haber cómodo para ello. El agua es gruesa y
cálida como las demás de Guamanga al Cuzco, que lo quel (_sic_) arroyo
es de buena agua.