El padre fray Cristóbal de Castro, gran siervo de Dios, celosísimo de la

conversión de los naturales, de clarísimo ejemplo y abstinentísimo,

murió en su oficio loablemente. A este religioso, los curacas del valle

de Chincha, donde por la mayor parte vivió ocupado en este ministerio,

le ofrecian un navio cargado de oro y plata, y jamás se pudo acabar con

él recibiese un grano, y haciéndole fuerza los curacas á que tomase

alguna cosa, jamás lo pudieron acabar con él, ni para sí, ni para la

Orden, ni para hombre viviente. Lo que hizo fué decir á los curacas

hiciesen un cáliz de oro para su iglesia, como lo hicieron, y fué el

primer cáliz que se hizo en el Pirú; á cuya sancta emulacion los curacas

del valle de Lunaguaca hicieron para dos iglesias suyas en cada una un

cáliz de oro, que yo he visto y dicho misa con ellos.

El padre fray Benito de Jarandilla, verdadero hijo de Santo Domingo, el

cual por más de cuarenta años, en el valle de Chicama, cinco leguas de

la ciudad de Trujillo, se ejercitó en la conversión de los naturales sin

salir de aquellos valles, donde vivió con admirable ejemplo, así para

con los naturales como para los españoles, y deprendió muy de raíz la

lengua de los indios pescadores de aquel valle, que es dificultosísima

de aprender. Los naturales le tenian por un hombre sancto, porque le

vian guardar con mucho rigor su profesion, como verdadero hijo de Santo

Domingo, y dicen dél que como le viniesen á llamar á cualquier hora de

dia ó de noche, para confesar algun indio enfermo que viviese de la una

parte ó de otra del rio, que en tiempo de aguas no se deja vadear, que

es en verano, no temia el rio y en un macho en que andaba lo vadeaba, y

los indios decian iba caminando por cima del agua. Acabó sus dias,

llenos de buenas obras, con buena vejez.

El padre fray Baltasar de Heredia fué un religioso esencial, el cual,

aunque no se ocupó tanto en doctrinar á los naturales, viviendo en

conventos de pueblos de españoles se ejercitó en obras de mucha virtud y

de gran caridad; es fama que le hallaron muerto hincado de rodillas en

una chácara de la ciudad de La Plata, aviándose para venir al reino de

Chile por vicario provincial y visitador, por tierra: lo cual este varon

religioso acetó con gran humildad, aunque el trabajo y riesgos de

tierra, caminos, rios é indios de guerra, por donde habia de pasar

algunas veces, eran notables.

El padre fray Antonio de Figueroa, hijo deste convento, fué un varon

religioso y muy esencial, gran trabajador en las cosas de la comunidad,

muy libre de cualquier interés humano; para consigo riguroso y

paupérrimo, pero las cosas del culto divino deseaba, y de la sacristia,

que fuesen riquísimas.

Fué muy muchos años subprior deste convento, con mucho ejemplo de vida y

costumbres.

Fué mi maestro de novicios, á quien debo más que á mis padres. Cuando á

este gran religioso, por su virtud y trabajos y ejemplos, se le habia de

mandar descansase, quitándole la carga del cuidado del convento, le

mandó la obediencia ir á España á negocios de mucha calidad de la Orden:

lo acetó con mucha humildad y se puso en camino, y llegando á

Cartagena, de Tierra Firme, le llevó nuestro Señor para sí con una

muerte como habia vivido; finalmente, murió obedeciendo.

Cuando llegó la nueva cierta de su muerte cayó tanta tristeza sobre

todos los religiosos que en él viviamos, y cuando se le hizo su

sufragio, que no osábamos mirarnos los unos á los otros: tanto era el

amor que le teniamos, porque á casi todos nos habia criado y habia

entonces en el convento poco menos de ochenta religiosos. A todos estos

padres conoscí y traté mucho y no hablo sino de vistas.

Otros más ha habido buenos religiosos; empero éstos, conforme á lo que

dellos conosciamos, son los más aventajados que para estos defectuosos

tiempos son afamados.

[23] Tachado: _y despues del mismo obispado_.

CAPITULO XXXIII

DEL CONVENTO DE SAN FRANCISCO

Hay en esta ciudad otro convento del seráfico padre San Francisco, que

en breves años ha florescido y floresce en religion, santidad, letras y

número de religiosos, con admirable ejemplo, donde yo he conoscido

famosos varones, grandes predicadores, de mucho pecho y celo para las

ánimas y conversión de los naturales.

El padre fray Luis de Oña, que fué provincial, varon consumado y no

menor púlpito; el padre fray Hierónimo Villacarrillo; el religiosísimo

fray Diego de Medellín, deudo nuestro, obispo de Santiago de Chile,

donde murió como un sancto, habiendo vivido en la Orden con gran

religion, cristiandad, ejemplo y observancia más de sesenta años;

halléme en su muerte siendo en aquel reino el primero provincial de mi

Orden, no lo mereciendo, y fué Nuestro Señor servido hacerme esta

merced: que porque el dia de sus obsequias no hobo sermon, respecto de

ser los oficios muy largos, y las ceremonias con que se entierran estos

señores obispos, el dia del novenario, aunque se habia encomendado al

guardian del convento de nuestro padre San Francisco, por cierta ocasion

no lo predicó, y se me mandó predicase, lo cual hice lo mejor que pude

fundando mi sermon sobre esta sentencia: _proetiosa est in conspectu

Domini mors sanctorum eius_. El padre fray Juan del Campo, gran varon en

opinion de sanctidad y letras, todos los cuales fueron provinciales y

algunos vicarios generales ó comisarios, como en esta sagrada religion

se nombran.

Es mucho más moderno quel nuestro, que no creo ha 45 años se fundó, por

lo arriba dicho. Ha crecido, favoreciéndolo la mano del muy alto, en

este breve tiempo, en edificios, porque está acabado; la iglesia,

sombría é no de bóvedas.

El edificio de la casa bueno y alegre, con muchas fuentes, y un estanque

que llaman, dado por el Marqués de Cañete el viejo, de buena memoria, el

cual era como casa de recreacion del marqués Pizarro, de mucho sitio y

de muchos parrales y árboles frutales, así de la tierra como de los

nuestros; sustenta 130 y más religiosos, y estudio.

Han salido della tres obispos: el reverendísimo fray Diego de Medellín,

de quien poco ha tractamos; el reverendísimo fray Juan Izquierdo, obispo

de Puerto de Caballos y agora obispo de Yucatán; el reverendísimo fray

Hernando Trejo, obispo de Tucumán, los dos últimos hijos desta

provincia, y se espera habrá otros muchos más.

El padre fray Hierónimo Villacarrillo, y el padre fray Juan del Campo,

no quisieron iglesias, enviándoles cédulas dellas Su Majestad. Tanta era

la humildad y religion destos venerabilísimos padres.

CAPITULO XXXIV

DEL CONVENTO DE SAN AUGUSTÍN

El convento de nuestro padre San Augustín, ó por mejor decir nuestro

abuelo, es más moderno, empero de buen edificio la iglesia, si un

temblor muy grande no le abriera la capilla mayor. Comenzóse la iglesia

toda de ladrillo y cal y de muy buena traza. Tambien ha crecido en

número de religiosos en breve tiempo, porque no ha 44 años que se fundó

esta Orden en este reino; hobiera crecido en más si las obras de los

edificios dieran lugar á recibir novicios. Sustenta 60 religiosos y más,

con mucha religion, letras y ejemplo.

Ha habido famosos varones, los cuales yo he conocido.

El padre fray Juan de San Pedro, tres ó cuatro veces provincial, varon

de gran opinion y crédito. El padre fray Andrés de Santa María, varon

gran religioso, murió siendo provincial; el padre Cepeda; el padre

Corral, gran predicador que por predicar la verdad padeció un poco el

riesgo en el Cuzco. El padre maestro fray Diego Gutiérrez, muchos años

lector de Teología en su casa, maestro de los que agora son en su Orden

varones doctos. El padre fray Juan de Almaraz, maestro en Sancta

Teología, discípulo deste sobredicho padre, fué catedrático de Escritura

en la Universidad, murió provincial y electo obispo del Rio de la Plata,

hijo deste convento. El reverendísimo fray Luis López, obispo de Quito,

varon docto y predicador, maestro de los que ahora predican y enseñan en

su Orden, hombre prudente mucho, y de gran ánimo, emprendió el edificio

de la iglesia todo de ladrillo y cal como acabamos de decir; otro que su

amor no lo imaginara, siendo provincial y despues prior, varon

derechamente religioso, de gran ejemplo y bondad. El padre maestro fray

Alonso Pacheco, agora provincial y lo ha sido otra vez, hijo desta casa,

donde tomó el hábito agora 37 años, siendo de 16, varon de letras,

púlpito, ejemplar, gran religioso. Otros muchos religiosos tiene, que la

brevedad no da lugar á tractar dellos.

A su Orden se le quede este cuidado. La capilla del Crucifijo de los

plateros es muy devota y tiene cofradia de sangre; celébrase con mucho

concurso de gente y mucha cera.

CAPITULO XXXV

DEL CONVENTO DE LA MERCED

El convento de Nuestra Señora de las Mercedes, despues del nuestro, es

el más antiguo en esta ciudad; la iglesia es bien edificada, aunque no

de bóveda, con sus capillas colaterales. Conoscí en este convento al

padre Orense y al padre fray Juan de Bargas, que fueron provinciales,

ambos varones religiosos y de mucho y buen ejemplo. El padre Angulo y el

padre Ovalle, catedrático de Prima en la Universidad, de Teología, varon

religioso. A las derechas sustenta 60 á 70 religiosos; la sacristia es

adornada de muchos é buenos ornamentos.

CAPITULO XXXVI

DEL CONVENTO DEL NOMBRE DE JESÚS

En nuestros dias (siendo ya sacerdote) se fundó el colegio del Nombre de

Jesús, de los Padres de la Compañía, habrá 30 años. Es para dar muchas

gracias al Señor y á su santísimo nombre, ver en cuán breve tiempo ha

crecido en número de religiosos y haciendas, porque el dia de hoy

sustenta más de ochenta religiosos, sin la casa de los novicios que

tiene fuera de la ciudad.

El primer fundador fué el padre Portillo, gran predicador y bonísimo

religioso, con otros padres que con él vinieron. Hospedámoslos en

nuestra casa, y de allí salieron para irse al sitio donde agora viven,

uno de los mejores del pueblo. Ayudóles nuestro convento y acreditóles

en todo lo posible, y los regaló el tiempo que en nuestra casa

estuvieron; reconocen la buena obra que se les hizo, por lo cual, cuando

llegamos á las suyas nos hacen toda caridad, como en particular la he

recibido, hospedándome y regalándome con mucho amor; despues la augmentó

el padre Acosta, provincial, gran predicador y muy docto, aceptísimo por

su religion y buen ejemplo. Otros religiosos tiene grandes siervos de

Dios, muy consignados á su servicio, para predicar á estos naturales, y

con ánimos de se entrar por la tierra de guerra á predicar la ley

Evangélica, sólo con las armas de la fe.

CAPITULO XXXVII

DEL CONVENTO DE LOS DESCALZOS

De pocos años á esta parte se ha comenzado á fundar de la otra parte de

la puente y rio, no son catorce años pasados, el convento de los

Descalzos, con gran abstinencia, religion y cristiandad. Este convento

Nuestro Señor lo prosperará como cosa suya y donde se sirve mucho á su

Divina Majestad.

CAPITULO XXXVIII

DEL MONASTERIO DE LA ENCARNACIÓN

El monasterio de la Encarnación, de monjas, que ha se fundó poco más de

45 años por doña Leonor Portocarrero y doña Mencia de Sosa, su hija, es

como cosa de milagro ver en cuán poco tiempo cuánto ha crecido en toda

virtud, y ahora recién profesó cuando se fundó, y se mudó de un sitio

corto y breve que tenian junto al convento de San Augustín, que ahora es

la perrochia de San Marcello y convento de monjas de la Trinidad, al

sitio que ahora tienen, y en aquel dia de nuestra casa se hizo el

oficio; yo serví de acólito en la misa mayor.

Ha crecido tanto el número de religiosas profesas, con favor del

Altísimo Dios, que el dia de hoy sustenta más de 140 monjas, sin más de

40 novicias, y sin el servicio que tiene de las puertas dentro, con toda

religion y ejemplo, cuanta Nuestro Señor la prospere en su servicio.

Madre é hija fueron las dos principales fundadoras, las cuales han

gobernado, é agora doña Mencia de Sosa abadesa (porque á su madre la

llevó Nuestro Señor á gozar al cielo de Su Majestad por el servicio que

se le hizo y hace tanta virgen alabando de dia y de noche á su

sanctísimo nombre) con tanta prudencia y discrecion, que parece más que

humana. Con madre y hija entraron otras dueñas y doncellas: Antonia de

Castro y Antonia Velázquez, doña Juana Giron, dos hermanas, doña Isabel

y doña Inés de Alvarado, doña Mariana de Adrada, doña Juana Pacheco;

todas casi viven el dia de hoy. Tiene este convento una excellencia que

no sé si en la cristiandad se halla el dia de hoy: el cuidado en

celebrar los oficios divinos; la solemnidad y concierto, con tanta

música de voces admirables, con todos géneros de instrumentos, que no

parece cosa de acá de la tierra, y sobre todo los sábados á la Salve,

donde concurre la mayor parte del pueblo y de las Ordenes muchos

religiosos á oirla. Yo confieso de mi que si todos los sábados,

hallándome en esta ciudad, me diesen mis prelados licencia para oirla,

no la perderia.

Los señores inquisidores muchos sábados no la pierden, y los Virreyes

hacen lo mismo.

Ha usado Nuestro Señor con este convento, como el de la Concepción, de

su larguísima misericordia y particular cuidado en conservarlos en su

servicio, que con no ser los edificios muy altos los ha guardado y

guarda de suerte que jamás se ha imaginado cosa que no sea virtud y

religion, porque ni duerme ni dormirá el que guarda á Israel.

Guardan la profesion y regla de las monjas de San Pedro de las Dueñas de

Salamanca subjetas al Ordinario.

Pretendieron con todas sus fuerzas ser monjas nuestras; empero nunca

pudieron acabar con el padre fray Gaspar de Carvajal, de quien arriba

brevemente tractamos, siendo provincial, que las recibiese, aunque el

prior del convento, el padre maestro fray Tomás de Argomedo, las

favorecia todo lo posible y por muchos dias no perdieron la esperanza,

y rezaban el órden de rezar nuestro, y guardaban las constituciones de

nuestras monjas, hasta que ya perdida tomaron la que tienen y profesan;

celebran en este convento el Tránsito de Nuestra Señora.

CAPITULO XXXIX

DEL MONASTERIO DE LA CONCEPCION

El monasterio de monjas de la Concepción habrá veinticinco años se

fundó; fué fundadora dél doña Inés de Ribera, con gran pujanza de

hacienda, así en muebles como en raíces. Hale augmentado Nuestro Señor

mucho á su servicio; susténtanse en él hoy más de 120 monjas de velo, y

muchas novicias. Hay en él grandes siervas de Dios, grandes religiosas

de mucha penitencia, buen gobierno, y entre ellas han gobernado no poco

tiempo, con título de suprioras, hasta que Nuestro Señor llevó al cielo

á la fundadora, á pagarle el servicio con su favor hecho y el que se

hace y se ha de hacer: Maria de Jesús, gran religiosa, despues de la

cual han gobernado dos hermanas: doña Leonor de Ribera y doña Beatriz de

Horosco, ya con título de abadesas (porque acabando la una de ser

abadesa elegian á la otra), con gran ejemplo, religion, prudencia,

modestia y blandura y no poca penitencia, con lo cual á las demás

animaban al cumplimiento de lo profesado. Víanlas en los trabajos las

primeras, por lo cual nadie se excusaba. Hacen lo que Cristo nos enseñó:

El mayor entre vosotros sea como menor, y el que manda sea siervo de los

demás. Gracias á Nuestro Señor, ansí no se ha dicho deste monasterio,

como ni del otro. Son sujectas al Ordinario.

En lo que toca á la celebracion de los Oficios Divinos, si no son

iguales en la música al de la Encarnación, vanles pisando los

carcañales, y no les hacemos en esto agravio, porque el otro, como más

antiguo y principio, proveyóle Nuestro Señor de voces y destreza en el

canto y todo género de música cual se requiere para alabar á su

Majestad. No quiero decir más, no me apedreen. Aunque es así, que en

este convento hay Religiosas muy diestras, y de voces admirables, y en

el órgano famosas.

CAPITULO XL

DEL MONASTERIO DE LA TRINIDAD

Fundóse otro monasterio de monjas llamado de la Trinidad, habrá veinte

años, de la Orden de San Bernardo; fundadoras fueron madre é hija doña

Lucrecia de Soto y doña Mencia. Doña Lucrecia fué casada con Juan de

Rivas, vecino de la ciudad de La Paz, por otro nombre llamado el Pueblo

Nuevo; siendo ambos ya viejos y la hija viuda, aunque moza, se

concertaron marido y mujer de que se metiesen monjas madre é hija y

fundasen este monasterio con la hacienda que tenian; era mucha.

Salieron con su intento la madre é hija; escogieron para sitio el que

dejaron los padres de San Augustin, donde gastaron mucha plata en un

dormitorio alto y bajo y en sacar los cimientos de la iglesia de tres

naves, y se mudaron á medio de la ciudad donde no tienen tanto sitio

como tenian. Aquí, que es el sitio muy grande, tiene tres cuadras en

largo; una huerta muy espaciosa y buena eligieron para fundar un

monasterio, pared en medio de la perroquia de San Marcello. Vívese aquí

con gran recogimiento, tienen bastantemente lo necesario, pueden recibir

seis monjas sin dote, y en muriendo algunas destas luego reciben otra;

guardan su profesion al pie de la letra. El locutorio y libratorio se

frecuentaba tan poco, que no parecia haber en aquella casa monjas. En

este breve tiempo se ha multiplicado, porque hay en él más de treinta

monjas de velo, y novicias se van recibiendo. No comen carne en el

refectorio perpétuamente.

Los edificios se van labrando y Nuestro Señor lo multiplicará todo. No

quieren música de canto de órgano, su canto es llano y muy devoto, y

órgano solamente, y proveyóles Nuestro Señor de una monja tan hábil en

la tecla, que es cosa de admiracion.

CAPITULO XLI

DEL MONASTERIO DE LAS DESCALZAS

En esta ciudad de Los Reyes fué doña Inés de Sosa, hija ligítima de

Francisco de Talavera, de los antiguos conquistadores, y de Inés de

Sosa. Habiendo sido casada dos veces, en vida del segundo marido murió,

y no dejando hijos, toda su hacienda dejó para que se instituyese un

monasterio de monjas descalzas debajo de título de la Concepción de

Nuestra Señora. Edificóse junto á la plazuela de Santana y para él

salieron del monasterio de la Concepción las dos hermanas arriba dichas,

doña Leonor de Ribera y doña Beatriz de Orozco, con otras cuatro ó cinco

religiosas, donde guardan la observancia con mucho rigor; creo es

constitucion no pueda haber á lo más largo más que veinte monjas de

velo. Espero en Nuestro Señor se ha de servir aquí grandemente.

CAPITULO XLII

DE LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

Fuera desta ciudad, junto al camino de Pachacama, fundó Alonso Ramos

Cervantes y su mujer doña Elvira de la Reina una iglesia con invocacion

de Nuestra Señora de Guadalupe, á su costa, por órden y licencia del

reverendísimo arzobispo Mogrobejo, á instancia de un religioso de la

Orden de San Jerónimo del monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe de

España, cuya primera piedra del fundamento de la iglesia puse yo ya

consagrado obispo. El fundador es natural de Medellín, é yo nací en

aquel pueblo, para que se entienda que sabe Dios de pueblos pequeños

sacar un marqués del Valle, don Fernando Cortés, y un obispo, aunque

indigno para el cargo, y un fundador de la iglesia de Nuestra Señora.

Todo esto sea á gloria del hijo y de la madre. Es cosa admirable ver en

cuán poco tiempo ha crecido la devocion á aquella iglesia; tiene un

retrato al vivo de la imágen de Nuestra Señora de Guadalupe puesta en el

altar mayor, que retractó el mismo religioso de San Hierónimo arriba

dicho, con muchas piedras preciosas.

Tiene muchos y buenos ornamentos y cuatro lámparas de plata y dos

altares colaterales en el encaje de las paredes. Es mucha la frecuencia

de la devocion de los fieles, porque cada dia se dicen allí más de doce

misas por devocion, con que pobres sacerdotes se sustentan, y algunas

veces sobran las limosnas. Un buen hombre, luego que se puso la imágen,

todos los sábados á cuatro sacerdotes da á cada uno cuatro reales porque

canten la Salve, y un hermano del fundador, sacerdote, llamado Esteban

Ramos, dejó instituída una capellania en esta iglesia, de más de

docientos y cincuenta pesos de renta. Es cosa admirable la devocion que

los fieles tienen á la advocacion desta iglesia, y como se va

multiplicando, porque hasta en la mar, los que se hallan en tormenta

reciben mil favores de Nuestra Señora, y así ningun navio deja de traer

limosna á esta iglesia.

Un religioso del convento de Nuestra Señora de Monsarrate fundó tambien

otra iglesia con la misma advocacion.

El reverendísimo desta ciudad ha hecho otro monasterio, con título de

Santa Clara, en el mejor sitio della, con limosnas que ha pedido á

naturales y á todo género de gentes cuando visita su obispado, y con

parte de su hacienda. Cuando esto escribo debe estar acabado, pero hasta

agora no se sabe que hayan entrado en él ningunas monjas; tiene mucho y

grande sitio y muy bien cercado. Entraron en él este año de 605 cinco

monjas de la Encarnación, priora, supriora, portera, maestra de

novicias, sacristana; las doce monjas novicias para hábitos son legas,

sin dote alguno.

Los clérigos han hecho otra iglesia llamada San Pedro, una cuadra más

arriba del convento de San Francisco, donde se entierran los sacerdotes

pobres y los curarán de sus enfermedades; entiérranlos con mucho

acompañamiento; fué fundadora _la Caridad_.

CAPITULO XLIII

DE LAS COFRADÍAS DESTA CIUDAD

La cofradia de la Caridad es rica; tiene una casa de recogimiento del

mismo nombre, donde se recogen algunas doncellas pobres debajo del

gobierno de una matrona honrada y buena cristiana y se les provee de lo

necesario. El dia de la Asumpcion de Nuestra Señora sacan desta casa

seis doncellas y las traen en procesion á la iglesia mayor, y aqueste

mismo dia se les dan maridos y su dote señalado.

La cofradia del Sanctísimo Sacramento es muy rica y acompáñese en esta

ciudad cuando sale fuera con mucha cera y mucho concurso de gente, tanto

como en cualquier parte del mundo. Las varas del palio llevan

sacerdotes con sus sobrepellices, y el guion asimismo, y dos maceros con

dos mazas grandes de plata, delante del Sanctísimo Sacramento. A los

sacerdotes que llevan las varas y al del guion y á los maceros les da la

cofradia por cada vez á cada uno cuatro reales de limosna. Esta cofradia

está fundada en nuestro convento, con las gracias de la de la Minerva de

Roma.

La cofradia de la Vera Cruz asimismo está fundada en nuestra casa. Tiene

bastantemente lo que ha menester, con su capilla por sí, detrás de la

capilla del capitan Diego de Agüero, bien adornada, donde los dias de la

Cruz se saca en procesion un pedacito del lignum crucis en que Cristo

Nuestro Señor murió, con gran veneracion y concurso de todo el pueblo, y

muchas hachas de cera y de más de á media libra, para todos los

cofrades.

En otros monasterios hay otras, como en San Francisco, la de la

Concepción de Nuestra Señora, muy rica; en San Agustin, la de Santa

Lucia y del Crucifijo, que tienen los plateros, y todas tienen sus

cofrades que llaman veinticuatros, los cuales en los dias señalados que

hacen sus procesiones llevan cirios encendidos, y cuando alguno destos

veinticuatro muere, los demás han de acompañar el cuerpo con sus cirios,

y le han de mandar decir, cada uno, una misa rezada, y acaece ser uno

veinticuatro en tres ó cuatro cofradias, y todos le han de acompañar con

sus cirios.

Los negros tienen sus cofradias aparte, y veinticuatros; es cosa de ver

qué cirio sacan muriendo algun veinticuatro; yo vi un acompañamiento de

una negra que me admiró: es cierto que acompañaban el cuerpo más de

treinta cirios, sin la cera menuda; esta cofradia tienen los negros

fundada en la iglesia mayor; en San Diego tienen los negros otra capilla

y cofradia; demás desto, en San Francisco otra.

En nuestra casa tienen los indios cofradia y capilla y veinticuatros, y

lo mismo en San Francisco, y en la Compañía otra del niño Jesús, todas

con sus veinticuatros, y es cosa de ver los solemnes enterramientos que

se hacen con cera, cirios y posas.

CAPITULO XLIV

DE LA CAPILLA DE LA CÁRCEL

Descripción colonial, libro primero (1/2) · 第 6 / 19 段