conversión de los naturales, de clarísimo ejemplo y abstinentísimo,
murió en su oficio loablemente. A este religioso, los curacas del valle
de Chincha, donde por la mayor parte vivió ocupado en este ministerio,
le ofrecian un navio cargado de oro y plata, y jamás se pudo acabar con
él recibiese un grano, y haciéndole fuerza los curacas á que tomase
alguna cosa, jamás lo pudieron acabar con él, ni para sí, ni para la
Orden, ni para hombre viviente. Lo que hizo fué decir á los curacas
hiciesen un cáliz de oro para su iglesia, como lo hicieron, y fué el
primer cáliz que se hizo en el Pirú; á cuya sancta emulacion los curacas
del valle de Lunaguaca hicieron para dos iglesias suyas en cada una un
cáliz de oro, que yo he visto y dicho misa con ellos.
El padre fray Benito de Jarandilla, verdadero hijo de Santo Domingo, el
cual por más de cuarenta años, en el valle de Chicama, cinco leguas de
la ciudad de Trujillo, se ejercitó en la conversión de los naturales sin
salir de aquellos valles, donde vivió con admirable ejemplo, así para
con los naturales como para los españoles, y deprendió muy de raíz la
lengua de los indios pescadores de aquel valle, que es dificultosísima
de aprender. Los naturales le tenian por un hombre sancto, porque le
vian guardar con mucho rigor su profesion, como verdadero hijo de Santo
Domingo, y dicen dél que como le viniesen á llamar á cualquier hora de
dia ó de noche, para confesar algun indio enfermo que viviese de la una
parte ó de otra del rio, que en tiempo de aguas no se deja vadear, que
es en verano, no temia el rio y en un macho en que andaba lo vadeaba, y
los indios decian iba caminando por cima del agua. Acabó sus dias,
llenos de buenas obras, con buena vejez.
El padre fray Baltasar de Heredia fué un religioso esencial, el cual,
aunque no se ocupó tanto en doctrinar á los naturales, viviendo en
conventos de pueblos de españoles se ejercitó en obras de mucha virtud y
de gran caridad; es fama que le hallaron muerto hincado de rodillas en
una chácara de la ciudad de La Plata, aviándose para venir al reino de
Chile por vicario provincial y visitador, por tierra: lo cual este varon
religioso acetó con gran humildad, aunque el trabajo y riesgos de
tierra, caminos, rios é indios de guerra, por donde habia de pasar
algunas veces, eran notables.
El padre fray Antonio de Figueroa, hijo deste convento, fué un varon
religioso y muy esencial, gran trabajador en las cosas de la comunidad,
muy libre de cualquier interés humano; para consigo riguroso y
paupérrimo, pero las cosas del culto divino deseaba, y de la sacristia,
que fuesen riquísimas.
Fué muy muchos años subprior deste convento, con mucho ejemplo de vida y
costumbres.
Fué mi maestro de novicios, á quien debo más que á mis padres. Cuando á
este gran religioso, por su virtud y trabajos y ejemplos, se le habia de
mandar descansase, quitándole la carga del cuidado del convento, le
mandó la obediencia ir á España á negocios de mucha calidad de la Orden:
lo acetó con mucha humildad y se puso en camino, y llegando á
Cartagena, de Tierra Firme, le llevó nuestro Señor para sí con una
muerte como habia vivido; finalmente, murió obedeciendo.
Cuando llegó la nueva cierta de su muerte cayó tanta tristeza sobre
todos los religiosos que en él viviamos, y cuando se le hizo su
sufragio, que no osábamos mirarnos los unos á los otros: tanto era el
amor que le teniamos, porque á casi todos nos habia criado y habia
entonces en el convento poco menos de ochenta religiosos. A todos estos
padres conoscí y traté mucho y no hablo sino de vistas.
Otros más ha habido buenos religiosos; empero éstos, conforme á lo que
dellos conosciamos, son los más aventajados que para estos defectuosos
tiempos son afamados.
[23] Tachado: _y despues del mismo obispado_.
CAPITULO XXXIII
DEL CONVENTO DE SAN FRANCISCO
Hay en esta ciudad otro convento del seráfico padre San Francisco, que
en breves años ha florescido y floresce en religion, santidad, letras y
número de religiosos, con admirable ejemplo, donde yo he conoscido
famosos varones, grandes predicadores, de mucho pecho y celo para las
ánimas y conversión de los naturales.
El padre fray Luis de Oña, que fué provincial, varon consumado y no
menor púlpito; el padre fray Hierónimo Villacarrillo; el religiosísimo
fray Diego de Medellín, deudo nuestro, obispo de Santiago de Chile,
donde murió como un sancto, habiendo vivido en la Orden con gran
religion, cristiandad, ejemplo y observancia más de sesenta años;
halléme en su muerte siendo en aquel reino el primero provincial de mi
Orden, no lo mereciendo, y fué Nuestro Señor servido hacerme esta
merced: que porque el dia de sus obsequias no hobo sermon, respecto de
ser los oficios muy largos, y las ceremonias con que se entierran estos
señores obispos, el dia del novenario, aunque se habia encomendado al
guardian del convento de nuestro padre San Francisco, por cierta ocasion
no lo predicó, y se me mandó predicase, lo cual hice lo mejor que pude
fundando mi sermon sobre esta sentencia: _proetiosa est in conspectu
Domini mors sanctorum eius_. El padre fray Juan del Campo, gran varon en
opinion de sanctidad y letras, todos los cuales fueron provinciales y
algunos vicarios generales ó comisarios, como en esta sagrada religion
se nombran.
Es mucho más moderno quel nuestro, que no creo ha 45 años se fundó, por
lo arriba dicho. Ha crecido, favoreciéndolo la mano del muy alto, en
este breve tiempo, en edificios, porque está acabado; la iglesia,
sombría é no de bóvedas.
El edificio de la casa bueno y alegre, con muchas fuentes, y un estanque
que llaman, dado por el Marqués de Cañete el viejo, de buena memoria, el
cual era como casa de recreacion del marqués Pizarro, de mucho sitio y
de muchos parrales y árboles frutales, así de la tierra como de los
nuestros; sustenta 130 y más religiosos, y estudio.
Han salido della tres obispos: el reverendísimo fray Diego de Medellín,
de quien poco ha tractamos; el reverendísimo fray Juan Izquierdo, obispo
de Puerto de Caballos y agora obispo de Yucatán; el reverendísimo fray
Hernando Trejo, obispo de Tucumán, los dos últimos hijos desta
provincia, y se espera habrá otros muchos más.
El padre fray Hierónimo Villacarrillo, y el padre fray Juan del Campo,
no quisieron iglesias, enviándoles cédulas dellas Su Majestad. Tanta era
la humildad y religion destos venerabilísimos padres.
CAPITULO XXXIV
DEL CONVENTO DE SAN AUGUSTÍN
El convento de nuestro padre San Augustín, ó por mejor decir nuestro
abuelo, es más moderno, empero de buen edificio la iglesia, si un
temblor muy grande no le abriera la capilla mayor. Comenzóse la iglesia
toda de ladrillo y cal y de muy buena traza. Tambien ha crecido en
número de religiosos en breve tiempo, porque no ha 44 años que se fundó
esta Orden en este reino; hobiera crecido en más si las obras de los
edificios dieran lugar á recibir novicios. Sustenta 60 religiosos y más,
con mucha religion, letras y ejemplo.
Ha habido famosos varones, los cuales yo he conocido.
El padre fray Juan de San Pedro, tres ó cuatro veces provincial, varon
de gran opinion y crédito. El padre fray Andrés de Santa María, varon
gran religioso, murió siendo provincial; el padre Cepeda; el padre
Corral, gran predicador que por predicar la verdad padeció un poco el
riesgo en el Cuzco. El padre maestro fray Diego Gutiérrez, muchos años
lector de Teología en su casa, maestro de los que agora son en su Orden
varones doctos. El padre fray Juan de Almaraz, maestro en Sancta
Teología, discípulo deste sobredicho padre, fué catedrático de Escritura
en la Universidad, murió provincial y electo obispo del Rio de la Plata,
hijo deste convento. El reverendísimo fray Luis López, obispo de Quito,
varon docto y predicador, maestro de los que ahora predican y enseñan en
su Orden, hombre prudente mucho, y de gran ánimo, emprendió el edificio
de la iglesia todo de ladrillo y cal como acabamos de decir; otro que su
amor no lo imaginara, siendo provincial y despues prior, varon
derechamente religioso, de gran ejemplo y bondad. El padre maestro fray
Alonso Pacheco, agora provincial y lo ha sido otra vez, hijo desta casa,
donde tomó el hábito agora 37 años, siendo de 16, varon de letras,
púlpito, ejemplar, gran religioso. Otros muchos religiosos tiene, que la
brevedad no da lugar á tractar dellos.
A su Orden se le quede este cuidado. La capilla del Crucifijo de los
plateros es muy devota y tiene cofradia de sangre; celébrase con mucho
concurso de gente y mucha cera.
CAPITULO XXXV
DEL CONVENTO DE LA MERCED
El convento de Nuestra Señora de las Mercedes, despues del nuestro, es
el más antiguo en esta ciudad; la iglesia es bien edificada, aunque no
de bóveda, con sus capillas colaterales. Conoscí en este convento al
padre Orense y al padre fray Juan de Bargas, que fueron provinciales,
ambos varones religiosos y de mucho y buen ejemplo. El padre Angulo y el
padre Ovalle, catedrático de Prima en la Universidad, de Teología, varon
religioso. A las derechas sustenta 60 á 70 religiosos; la sacristia es
adornada de muchos é buenos ornamentos.
CAPITULO XXXVI
DEL CONVENTO DEL NOMBRE DE JESÚS
En nuestros dias (siendo ya sacerdote) se fundó el colegio del Nombre de
Jesús, de los Padres de la Compañía, habrá 30 años. Es para dar muchas
gracias al Señor y á su santísimo nombre, ver en cuán breve tiempo ha
crecido en número de religiosos y haciendas, porque el dia de hoy
sustenta más de ochenta religiosos, sin la casa de los novicios que
tiene fuera de la ciudad.
El primer fundador fué el padre Portillo, gran predicador y bonísimo
religioso, con otros padres que con él vinieron. Hospedámoslos en
nuestra casa, y de allí salieron para irse al sitio donde agora viven,
uno de los mejores del pueblo. Ayudóles nuestro convento y acreditóles
en todo lo posible, y los regaló el tiempo que en nuestra casa
estuvieron; reconocen la buena obra que se les hizo, por lo cual, cuando
llegamos á las suyas nos hacen toda caridad, como en particular la he
recibido, hospedándome y regalándome con mucho amor; despues la augmentó
el padre Acosta, provincial, gran predicador y muy docto, aceptísimo por
su religion y buen ejemplo. Otros religiosos tiene grandes siervos de
Dios, muy consignados á su servicio, para predicar á estos naturales, y
con ánimos de se entrar por la tierra de guerra á predicar la ley
Evangélica, sólo con las armas de la fe.
CAPITULO XXXVII
DEL CONVENTO DE LOS DESCALZOS
De pocos años á esta parte se ha comenzado á fundar de la otra parte de
la puente y rio, no son catorce años pasados, el convento de los
Descalzos, con gran abstinencia, religion y cristiandad. Este convento
Nuestro Señor lo prosperará como cosa suya y donde se sirve mucho á su
Divina Majestad.
CAPITULO XXXVIII
DEL MONASTERIO DE LA ENCARNACIÓN
El monasterio de la Encarnación, de monjas, que ha se fundó poco más de
45 años por doña Leonor Portocarrero y doña Mencia de Sosa, su hija, es
como cosa de milagro ver en cuán poco tiempo cuánto ha crecido en toda
virtud, y ahora recién profesó cuando se fundó, y se mudó de un sitio
corto y breve que tenian junto al convento de San Augustín, que ahora es
la perrochia de San Marcello y convento de monjas de la Trinidad, al
sitio que ahora tienen, y en aquel dia de nuestra casa se hizo el
oficio; yo serví de acólito en la misa mayor.
Ha crecido tanto el número de religiosas profesas, con favor del
Altísimo Dios, que el dia de hoy sustenta más de 140 monjas, sin más de
40 novicias, y sin el servicio que tiene de las puertas dentro, con toda
religion y ejemplo, cuanta Nuestro Señor la prospere en su servicio.
Madre é hija fueron las dos principales fundadoras, las cuales han
gobernado, é agora doña Mencia de Sosa abadesa (porque á su madre la
llevó Nuestro Señor á gozar al cielo de Su Majestad por el servicio que
se le hizo y hace tanta virgen alabando de dia y de noche á su
sanctísimo nombre) con tanta prudencia y discrecion, que parece más que
humana. Con madre y hija entraron otras dueñas y doncellas: Antonia de
Castro y Antonia Velázquez, doña Juana Giron, dos hermanas, doña Isabel
y doña Inés de Alvarado, doña Mariana de Adrada, doña Juana Pacheco;
todas casi viven el dia de hoy. Tiene este convento una excellencia que
no sé si en la cristiandad se halla el dia de hoy: el cuidado en
celebrar los oficios divinos; la solemnidad y concierto, con tanta
música de voces admirables, con todos géneros de instrumentos, que no
parece cosa de acá de la tierra, y sobre todo los sábados á la Salve,
donde concurre la mayor parte del pueblo y de las Ordenes muchos
religiosos á oirla. Yo confieso de mi que si todos los sábados,
hallándome en esta ciudad, me diesen mis prelados licencia para oirla,
no la perderia.
Los señores inquisidores muchos sábados no la pierden, y los Virreyes
hacen lo mismo.
Ha usado Nuestro Señor con este convento, como el de la Concepción, de
su larguísima misericordia y particular cuidado en conservarlos en su
servicio, que con no ser los edificios muy altos los ha guardado y
guarda de suerte que jamás se ha imaginado cosa que no sea virtud y
religion, porque ni duerme ni dormirá el que guarda á Israel.
Guardan la profesion y regla de las monjas de San Pedro de las Dueñas de
Salamanca subjetas al Ordinario.
Pretendieron con todas sus fuerzas ser monjas nuestras; empero nunca
pudieron acabar con el padre fray Gaspar de Carvajal, de quien arriba
brevemente tractamos, siendo provincial, que las recibiese, aunque el
prior del convento, el padre maestro fray Tomás de Argomedo, las
favorecia todo lo posible y por muchos dias no perdieron la esperanza,
y rezaban el órden de rezar nuestro, y guardaban las constituciones de
nuestras monjas, hasta que ya perdida tomaron la que tienen y profesan;
celebran en este convento el Tránsito de Nuestra Señora.
CAPITULO XXXIX
DEL MONASTERIO DE LA CONCEPCION
El monasterio de monjas de la Concepción habrá veinticinco años se
fundó; fué fundadora dél doña Inés de Ribera, con gran pujanza de
hacienda, así en muebles como en raíces. Hale augmentado Nuestro Señor
mucho á su servicio; susténtanse en él hoy más de 120 monjas de velo, y
muchas novicias. Hay en él grandes siervas de Dios, grandes religiosas
de mucha penitencia, buen gobierno, y entre ellas han gobernado no poco
tiempo, con título de suprioras, hasta que Nuestro Señor llevó al cielo
á la fundadora, á pagarle el servicio con su favor hecho y el que se
hace y se ha de hacer: Maria de Jesús, gran religiosa, despues de la
cual han gobernado dos hermanas: doña Leonor de Ribera y doña Beatriz de
Horosco, ya con título de abadesas (porque acabando la una de ser
abadesa elegian á la otra), con gran ejemplo, religion, prudencia,
modestia y blandura y no poca penitencia, con lo cual á las demás
animaban al cumplimiento de lo profesado. Víanlas en los trabajos las
primeras, por lo cual nadie se excusaba. Hacen lo que Cristo nos enseñó:
El mayor entre vosotros sea como menor, y el que manda sea siervo de los
demás. Gracias á Nuestro Señor, ansí no se ha dicho deste monasterio,
como ni del otro. Son sujectas al Ordinario.
En lo que toca á la celebracion de los Oficios Divinos, si no son
iguales en la música al de la Encarnación, vanles pisando los
carcañales, y no les hacemos en esto agravio, porque el otro, como más
antiguo y principio, proveyóle Nuestro Señor de voces y destreza en el
canto y todo género de música cual se requiere para alabar á su
Majestad. No quiero decir más, no me apedreen. Aunque es así, que en
este convento hay Religiosas muy diestras, y de voces admirables, y en
el órgano famosas.
CAPITULO XL
DEL MONASTERIO DE LA TRINIDAD
Fundóse otro monasterio de monjas llamado de la Trinidad, habrá veinte
años, de la Orden de San Bernardo; fundadoras fueron madre é hija doña
Lucrecia de Soto y doña Mencia. Doña Lucrecia fué casada con Juan de
Rivas, vecino de la ciudad de La Paz, por otro nombre llamado el Pueblo
Nuevo; siendo ambos ya viejos y la hija viuda, aunque moza, se
concertaron marido y mujer de que se metiesen monjas madre é hija y
fundasen este monasterio con la hacienda que tenian; era mucha.
Salieron con su intento la madre é hija; escogieron para sitio el que
dejaron los padres de San Augustin, donde gastaron mucha plata en un
dormitorio alto y bajo y en sacar los cimientos de la iglesia de tres
naves, y se mudaron á medio de la ciudad donde no tienen tanto sitio
como tenian. Aquí, que es el sitio muy grande, tiene tres cuadras en
largo; una huerta muy espaciosa y buena eligieron para fundar un
monasterio, pared en medio de la perroquia de San Marcello. Vívese aquí
con gran recogimiento, tienen bastantemente lo necesario, pueden recibir
seis monjas sin dote, y en muriendo algunas destas luego reciben otra;
guardan su profesion al pie de la letra. El locutorio y libratorio se
frecuentaba tan poco, que no parecia haber en aquella casa monjas. En
este breve tiempo se ha multiplicado, porque hay en él más de treinta
monjas de velo, y novicias se van recibiendo. No comen carne en el
refectorio perpétuamente.
Los edificios se van labrando y Nuestro Señor lo multiplicará todo. No
quieren música de canto de órgano, su canto es llano y muy devoto, y
órgano solamente, y proveyóles Nuestro Señor de una monja tan hábil en
la tecla, que es cosa de admiracion.
CAPITULO XLI
DEL MONASTERIO DE LAS DESCALZAS
En esta ciudad de Los Reyes fué doña Inés de Sosa, hija ligítima de
Francisco de Talavera, de los antiguos conquistadores, y de Inés de
Sosa. Habiendo sido casada dos veces, en vida del segundo marido murió,
y no dejando hijos, toda su hacienda dejó para que se instituyese un
monasterio de monjas descalzas debajo de título de la Concepción de
Nuestra Señora. Edificóse junto á la plazuela de Santana y para él
salieron del monasterio de la Concepción las dos hermanas arriba dichas,
doña Leonor de Ribera y doña Beatriz de Orozco, con otras cuatro ó cinco
religiosas, donde guardan la observancia con mucho rigor; creo es
constitucion no pueda haber á lo más largo más que veinte monjas de
velo. Espero en Nuestro Señor se ha de servir aquí grandemente.
CAPITULO XLII
DE LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE
Fuera desta ciudad, junto al camino de Pachacama, fundó Alonso Ramos
Cervantes y su mujer doña Elvira de la Reina una iglesia con invocacion
de Nuestra Señora de Guadalupe, á su costa, por órden y licencia del
reverendísimo arzobispo Mogrobejo, á instancia de un religioso de la
Orden de San Jerónimo del monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe de
España, cuya primera piedra del fundamento de la iglesia puse yo ya
consagrado obispo. El fundador es natural de Medellín, é yo nací en
aquel pueblo, para que se entienda que sabe Dios de pueblos pequeños
sacar un marqués del Valle, don Fernando Cortés, y un obispo, aunque
indigno para el cargo, y un fundador de la iglesia de Nuestra Señora.
Todo esto sea á gloria del hijo y de la madre. Es cosa admirable ver en
cuán poco tiempo ha crecido la devocion á aquella iglesia; tiene un
retrato al vivo de la imágen de Nuestra Señora de Guadalupe puesta en el
altar mayor, que retractó el mismo religioso de San Hierónimo arriba
dicho, con muchas piedras preciosas.
Tiene muchos y buenos ornamentos y cuatro lámparas de plata y dos
altares colaterales en el encaje de las paredes. Es mucha la frecuencia
de la devocion de los fieles, porque cada dia se dicen allí más de doce
misas por devocion, con que pobres sacerdotes se sustentan, y algunas
veces sobran las limosnas. Un buen hombre, luego que se puso la imágen,
todos los sábados á cuatro sacerdotes da á cada uno cuatro reales porque
canten la Salve, y un hermano del fundador, sacerdote, llamado Esteban
Ramos, dejó instituída una capellania en esta iglesia, de más de
docientos y cincuenta pesos de renta. Es cosa admirable la devocion que
los fieles tienen á la advocacion desta iglesia, y como se va
multiplicando, porque hasta en la mar, los que se hallan en tormenta
reciben mil favores de Nuestra Señora, y así ningun navio deja de traer
limosna á esta iglesia.
Un religioso del convento de Nuestra Señora de Monsarrate fundó tambien
otra iglesia con la misma advocacion.
El reverendísimo desta ciudad ha hecho otro monasterio, con título de
Santa Clara, en el mejor sitio della, con limosnas que ha pedido á
naturales y á todo género de gentes cuando visita su obispado, y con
parte de su hacienda. Cuando esto escribo debe estar acabado, pero hasta
agora no se sabe que hayan entrado en él ningunas monjas; tiene mucho y
grande sitio y muy bien cercado. Entraron en él este año de 605 cinco
monjas de la Encarnación, priora, supriora, portera, maestra de
novicias, sacristana; las doce monjas novicias para hábitos son legas,
sin dote alguno.
Los clérigos han hecho otra iglesia llamada San Pedro, una cuadra más
arriba del convento de San Francisco, donde se entierran los sacerdotes
pobres y los curarán de sus enfermedades; entiérranlos con mucho
acompañamiento; fué fundadora _la Caridad_.
CAPITULO XLIII
DE LAS COFRADÍAS DESTA CIUDAD
La cofradia de la Caridad es rica; tiene una casa de recogimiento del
mismo nombre, donde se recogen algunas doncellas pobres debajo del
gobierno de una matrona honrada y buena cristiana y se les provee de lo
necesario. El dia de la Asumpcion de Nuestra Señora sacan desta casa
seis doncellas y las traen en procesion á la iglesia mayor, y aqueste
mismo dia se les dan maridos y su dote señalado.
La cofradia del Sanctísimo Sacramento es muy rica y acompáñese en esta
ciudad cuando sale fuera con mucha cera y mucho concurso de gente, tanto
como en cualquier parte del mundo. Las varas del palio llevan
sacerdotes con sus sobrepellices, y el guion asimismo, y dos maceros con
dos mazas grandes de plata, delante del Sanctísimo Sacramento. A los
sacerdotes que llevan las varas y al del guion y á los maceros les da la
cofradia por cada vez á cada uno cuatro reales de limosna. Esta cofradia
está fundada en nuestro convento, con las gracias de la de la Minerva de
Roma.
La cofradia de la Vera Cruz asimismo está fundada en nuestra casa. Tiene
bastantemente lo que ha menester, con su capilla por sí, detrás de la
capilla del capitan Diego de Agüero, bien adornada, donde los dias de la
Cruz se saca en procesion un pedacito del lignum crucis en que Cristo
Nuestro Señor murió, con gran veneracion y concurso de todo el pueblo, y
muchas hachas de cera y de más de á media libra, para todos los
cofrades.
En otros monasterios hay otras, como en San Francisco, la de la
Concepción de Nuestra Señora, muy rica; en San Agustin, la de Santa
Lucia y del Crucifijo, que tienen los plateros, y todas tienen sus
cofrades que llaman veinticuatros, los cuales en los dias señalados que
hacen sus procesiones llevan cirios encendidos, y cuando alguno destos
veinticuatro muere, los demás han de acompañar el cuerpo con sus cirios,
y le han de mandar decir, cada uno, una misa rezada, y acaece ser uno
veinticuatro en tres ó cuatro cofradias, y todos le han de acompañar con
sus cirios.
Los negros tienen sus cofradias aparte, y veinticuatros; es cosa de ver
qué cirio sacan muriendo algun veinticuatro; yo vi un acompañamiento de
una negra que me admiró: es cierto que acompañaban el cuerpo más de
treinta cirios, sin la cera menuda; esta cofradia tienen los negros
fundada en la iglesia mayor; en San Diego tienen los negros otra capilla
y cofradia; demás desto, en San Francisco otra.
En nuestra casa tienen los indios cofradia y capilla y veinticuatros, y
lo mismo en San Francisco, y en la Compañía otra del niño Jesús, todas
con sus veinticuatros, y es cosa de ver los solemnes enterramientos que
se hacen con cera, cirios y posas.
CAPITULO XLIV
DE LA CAPILLA DE LA CÁRCEL