--Interrógueles usted, capitán--dijo Zurbano.
--¿A quién primero?
--Al señor.
--¿Cómo se llama usted?--preguntó el capitán.
--Don Fernando de Vargas--contestó el caballero, esforzándose por
aparecer sereno y tranquilo.
--¿De dónde viene usted?
--De Valladolid.
--¿Adónde iba usted?
--A Francia.
--¿Es usted carlista?
--Sí, señor.
--¿Lleva usted alguna misión de su partido?
--No, señor.
--¿Qué parentesco tiene usted con esa señora?
--Es mi esposa.
--¿Conoce usted a estos dos hombres?
--A éste--y señaló al de la zamarra--lo conozco. Ha sido criado mío;
pero hace ya muchos años que no le veía. Al otro no le conozco.
--Está bien. ¿Sigo el interrogatorio?--preguntó el capitán a Zurbano.
--No; empiece usted con el otro.