EL CABO CAPARROSO

Zurbano se levantó, se acercó al viejo y estuvo hablando con él.

Mecolalde, que conocía muy bien la vida de su jefe, contó a Leguía y a

Aviraneta lo ocurrido a Zurbano con aquel hombre.

El recién llegado había sido cabo de Carabineros y perseguidor de

Zurbano en sus tiempos de contrabandista. El cabo Caparroso tenía fama

de templado, y como Zurbano se le escapaba de entre las uñas, juró

prenderle cuando le echase la vista encima. Un día, el carabinero lo vió

en el monte, con dos mulos cargados de mercancías. Amartilló el fusil,

y, saltando por entre las zarzas, se plantó delante de Zurbano, y,

echándose el arma al hombro, gritó: «¡Alto! ¡Ríndete!» «Bueno, me

rindo», dijo el contrabandista. «Hala. Tira para adelante», añadió el

cabo. Martín comenzó a marchar con sus mulos hacia el pueblo. Al llegar

a un recodo, la carga de uno de los machos se inclinó hacia un lado;

Zurbano fué a arreglar la alforja, y con un movimiento rápido sacó un

trabuco de debajo de la manta, y, apuntando al carabinero, gritó:

«Ríndete tú ahora, o disparo.» El cabo Caparroso dijo al contrabandista

que le perdonaba, que se fuera; pero Zurbano, riendo, contestó: «¡Ca!;

ahora toma tú del ramal a las caballerías y llévalas hasta la cuadra de

mi casa. Yo voy detrás.»

El cabo y Zurbano llegaron a Varea, y allí, Zurbano le ofreció al

carabinero una buena cena y se hicieron amigos.

El aprendiz de conspirador · 第 113 / 204 题