LA discusión se interrumpió por la entrada de un viejo.
Este viejo venía a saludar a Zurbano. Era un hombre alto, de bigote
cano, facciones duras. Por sus actitudes parecía militar.
--¡Hola, Varea!--le dijo a Zurbano; porque muchos le llamaban por el
nombre del arrabal de Logroño donde había nacido.
--¿Quién es usted?--preguntó Zurbano, bruscamente.
---¿No te acuerdas?... ¿No se acuerda usía de Caparroso, aquel cabo de
Carabineros que un día le mandó parar a usía, amenazándole con el fusil,
y que usía...?
--¡Rediós! ¿Eres tú?
--Sí, vivo aquí, donde está casado mi hijo.
--¡Cuánto me alegro de verte!