--No estoy conforme--y Zurbano dió un puñetazo en la mesa--. Los
soldados somos tan ciudadanos como los demás. Ciudadanos que exponen su
vida. ¿Podéis decir lo mismo los políticos?
--¿Lo dices por mí, Martín?
--Lo digo por todos vosotros.
--He peleado en la guerra de la Independencia con don Jerónimo
Merino--contestó Aviraneta fríamente.
--Queréis ganar batallas desde los rincones de los ministerios.
--He hecho cuatro campañas.
--Aspiráis a mandar con vuestras intrigas; no sois tan liberales como
nosotros los militares.
--He peleado el año 23 con el Empecinado; el año 30 tomé parte en la
expedición de Mina; hoy sigo luchando contra los facciosos.
--Sí; pero queréis tenerlo todo en vuestra mano; no queréis que el mundo
sea libre.
--He guerreado con lord Byron por la independencia de Grecia.
--No os preocupa más que lo que pasa en Madrid; no sois patriotas.
--Tomé parte en Méjico en la expedición del general Barradas.
--No dudo de que seas un valiente; pero, créeme, Aviraneta, sólo un
hombre de puños, capaz de fusilar a todo el que no ande derecho, puede
salvar a España.
--Sería necesario que cuando acabara de fusilar a todos hubiera otro
hombre de puños que lo fusilara a él--replicó Aviraneta.