UNA PROPOSICIÓN

AL día siguiente, Aviraneta se levantó temprano. Abrió el balcón de la

sala para que entrara la luz, y estuvo contemplando las huellas del

combate de la noche anterior; una de las balas se había incrustado en la

pared; la otra, hecho trizas un espejo.

En el suelo quedaban manchas de sangre.

Aviraneta salió al pasillo de la casa; en un cuarto del fondo, alumbrado

con cuatro velas, estaba el cadáver del hombre asesinado por la noche.

Aviraneta volvió a su cuarto, impresionado.

--Se va uno haciendo viejo--murmuró--. Estas cosas ya me hacen efecto.

Aviraneta se acercó a la alcoba donde se había acostado Leguía, y quedó

asombrado al verle dormir tan profundamente.

--¡Cómo duerme! A éste no le preocupa mucho que haya un muerto en la

casa.

El aprendiz de conspirador · 第 95 / 204 题