Respondeo dicendum, quod ex hoc sunt in rebus aliqua superiora, quod

sunt uni primo, quod est Deus, propinquiora et similiora. In Deo autem

tota plenitudo intellectualis cognitionis continetur in uno, scilicet

in essentia divina, per quam Deus omnia cognoscit. Quæ quidem

intelligibilis plenitudo, in intelligibilibus creaturis inferiori modo

et minus simpliciter invenitur. Unde oportet, quod ea quæ Deus

cognoscit per unum, inferiores intellectus cognoscant per multa: et

tanto amplius per plura, quanto amplius intellectus inferior fuerit.

Sic igitur quanto Angelus fuerit superior, tanto per pauciores species

universitatem intelligibilium apprehendere poterit, et ideo oportet

quod eius formæ sint universaliores, quasi ad plura se extendentes

unaquæque earum. Et de hoc, exemplum aliqualiter in nobis perspici

potest: sunt enim quidam, qui veritatem intelligibilem capere non

possunt; nisi eis particulatim per singula explicetur. Et hoc quidem

ex debilitate intellectus eorum contingit. Alii vero qui sunt

fortioris intellectus, ex paucis multa capere possunt (1 p., q. 55.

art. 3.).

* * * * *

(SOBRE EL CAPÍTULO V.)

(V.) Hé aquí explicada por el mismo Condillac la idea de su hombre

estatua: «Para llenar este objeto nos imaginamos una estatua

organizada interiormente como nosotros y animada de un espíritu, sin

ninguna especie de ideas, suponiéndola además de un exterior toda de

mármol que no le permitia el uso de ningun sentido, nos reservamos la

libertad de abrírselos á las diferentes impresiones de que son

susceptibles, segun mejor nos pareciese.

«Creimos deber empezar por el olfato, porque esto es el sentido que

parece contribuir menos á los conocimientos del espíritu humano. En

seguida examinamos los otros; y despues de haberlos considerado

separadamente y en conjunto, vimos que la estatua llegaba á ser un

animal capaz de velar por su conservacion.

«El principio que determina el desarrollo de sus facultades es simple;

las sensaciones mismas le contienen; porque siendo todas por necesidad

agradables ó desagradables, la estatua está interesada en gozar de las

unas y evitarse las otras. El lector se convencerá de que este interés

es suficiente para dar lugar á las operaciones del entendimiento y de

la voluntad. El juicio, la reflexion, los deseos, las pasiones no son

otra cosa que la sensacion misma que se transforma de diferentes

maneras; por esta razon nos pareció inútil el suponer que el alma

recibe inmediatamente de la naturaleza todas las facultades de que

está dotada: la naturaleza nos da órganos para advertirnos por el

placer, lo que debemos buscar, y por el dolor, lo que debemos huir;

pero se detiene allí, y deja á la experiencia el cuidado de hacernos

contraer hábitos y de acabar la obra que ella comenzó.

«Este objeto es nuevo, y manifiesta toda la sencillez de las vias del

Autor de la naturaleza: ¿no es cosa digna de admiracion el que haya

bastado hacer al hombre sensible al placer y al dolor, para que

naciesen en él ideas, deseos, hábitos, talentos de toda especie?»

(Tratado de las sensaciones, _Idea de la obra_).

Lo que admira no es el sistema de Condillac, sino la candidez de su

autor: y todavía mas el que siquiera por breve tiempo, haya podido

tener numerosos secuaces un sistema tan superficial y tan pobre.

Proponese el autor la dificultad de que no siendo todo lo que hay en

el alma mas que la sensacion transformada, es extraño que los brutos

que tambien tienen sensaciones, no estén dotados de las mismas

facultades que el hombre. ¿Atinaría el lector en la profunda razon

señalada por el filósofo francés? mucho lo dudamos. Héla aquí, como un

pensamiento curioso: «el órgano del _tacto_ es en los brutos _menos

perfecto_, y por consiguiente no puede ser para ellos la causa

ocasional de todas las operaciones que se notan en nosotros.» Bien

hizo en adoptar el lema: nec tamen quasi Pythius Apollo.

* * * * *

(SOBRE EL CAPÍTULO VI.)

(VI.) En estas materias, son dignas de leerse las obras de los

escolásticos: al tratar del _objeto de la ciencia_, son á un tiempo

exactos y profundos. Difícilmente se puede excogitar nada con respecto

á clasificaciones de verdades, que ellos no hayan explicado ó

indicado.

* * * * *

(SOBRE EL CAPÍTULO VII.)

(VII.) No se crea que juzgo con demasiada severidad las formas

adoptadas por los filósofos alemanes. Sabido es como habla de ellos

Madama de Stael; pero felizmente puedo citar en mi apoyo un juez mas

competente todavía, Schelling, uno de los jefes de la filosofía

alemana. Dice así: «Los alemanes han filosofado tan largo tiempo

entre sí solos, que poco á poco se han apartado en sus ideas y en su

lenguaje, de las formas universalmente inteligibles, llegando á tomar

por medida del talento filosófico los grados de apartamiento de la

manera comun de pensar y de expresarse; fácil me seria citar ejemplos;

ha sucedido á los alemanes lo que á las familias que se separan del

resto del mundo para vivir únicamente entre ellas, y que acaban por

adoptar, á mas de otras singularidades, expresiones que les son

propias y que solo ellas mismas pueden entender. Despues de algunos

esfuerzos infructuosos para difundir en el extranjero la filosofía de

Kant, renunciaron á hacerse inteligibles á las demás naciones,

acostumbráronse á mirarse como el pueblo escogido de la filosofía, y

la consideraron como una cosa que existió por sí misma con existencia

absoluta e independiente; olvidando que el objeto de toda filosofía,

objeto al cual se falta con harta frecuencia, pero que jamás debe

perderse de vista, es obtener el asentimiento universal, haciéndose

universalmente inteligible. No es esto decir que las obras de

pensamiento deban ser juzgadas como ejercicios de estilo; pero toda

filosofía que no puede ser inteligible para todas las naciones

ilustradas y accesible á todas las lenguas, no puede ser por lo mismo

una filosofía verdadera y universal. (_Juicio de M. de Schelling sobre

la filosofía de M. Cousin y sobre el estado de la filosofía francesa y

de la filosofía alemana en general_. 1834).

Lisonjéase M. Schelling de que la filosofía alemana irá entrando en

mejor camino con respecto á la claridad, y añade: «el filósofo que

hace diez años no habria podido apartarse del lenguaje y de las formas

de la escuela so pena de dañar á su reputacion científica, podrá en

adelante libertarse de semejantes trabas; la profundidad la buscará

en los pensamientos; y una incapacidad absoluta de expresarse con

claridad, no será mirada como la señal del talento y de la inspiracion

filosófica.» Nada tengo que añadir al pasaje de Schelling; solo

recordaré á su autor aquello de _mututo nomine, de te fabula ista

narratur_.

* * * * *

(SOBRE EL CAPÍTULO VIII.)

(VIII.) La lectura de la obra de Schelling, titulada _Sistema del

idealismo trascendental_, no deja ninguna duda sobre su modo de pensar

con respecto á esa identidad, que en el fondo no es ni puede ser otra

cosa que el panteismo; sin embargo, en obsequio de la verdad confesaré

que Schelling parece haber modificado su doctrina, o temido sus

consecuencias, si hemos de atenernos á las indicaciones que se hallan

en su discurso pronunciado en la apertura de su curso de filosofía en

Berlin el 15 de noviembre de 1841. En él se lee el siguiente pasaje,

digno de llamar la atencion de todos los hombres pensadores. «Los

dificultades y los obstáculos de todas clases contra los que lucha la

filosofía, son visibles, y en vano los quisiéramos disimular.

»Jamás se verificó contra la filosofía, reaccion mas poderosa de parte

de la vida activa y real, que en la época presente; esto prueba que la

filosofía ha penetrado hasta en las cuestiones mas vitales de la

sociedad, en las que á nadie es permitido ser indiferente. Mientras

una filosofía se halla en los primeros rudimentos de su formacion, y

aun en los primeros pasos de su marcha, nadie se ocupa de ella, sino

los mismos filósofos: los demás hombres aguardan á la filosofía en su

última palabra; pues no adquiere importancia para el público en

general, sino por sus resultados.

»Confieso que no se debe tomar por resultado práctico de una filosofía

sólida y meditada profundamente, lo que se le antoja á cualquiera

señalar como tal; si así fuese, el mundo deberia someterse á las

doctrinas mas contrarias á la sana moral, aun á aquellas que zapasen

sus cimientos. No, nadie juzga una filosofía por las conclusiones

prácticas sacadas por la ignorancia o la presuncion. Además, que en

este punto tampoco seria posible el engaño: el público rechazaria una

filosofía que tuviese tales resultados, sin querer ni aun juzgarla en

sus principios; diria que nada entiende sobre el fondo de las

cuestiones, ni la marcha artificial e intrincada de los argumentos;

mas sin pararse en esto, decidiría bien pronto que una filosofía que

conduce á tales conclusiones, no puede ser verdadera en sus bases. Lo

que la moral romana ha dicho de lo útil, _nihil utile nisi quod

honestum_, se aplica igualmente á la investigacion de la verdad;

_ninguna filosofía que se respete, confesará que lleve á la

irreligion_. Sin embargo, la actual filosofía se halla precisamente en

situacion tal que por mas que prometa un resultado religioso, nadie se

lo concede; pues que las deducciones que de ella se sacan, convierten

los dogmas de la Religion cristiana en una vana fantasmagoría.

»En esto convienen abiertamente algunos de sus discípulos mas fieles;

la sospecha sea o no fundada, basta su existencia, y que esta opinion

se haya establecido.

»Pero en último resultado la vida activa tiene siempre razon; de

suerte que la filosofía está expuesta á grandes riesgos. Los que hacen

la guerra á una cierta filosofía, están muy cercanos á condenarlas

todas; ellos que dicen en su corazon: no haya mas filosofía en el

mundo. Yo mismo no estoy exento de sus condenaciones; pues que _el

primer impulso de esta filosofía, al presente tan mal conceptuada, á

causa de sus resultados religiosos, se pretende que soy yo quien lo he

dado_.

»¿Cómo me defenderé? por cierto que yo no atacaré jamás una filosofía

por sus últimos resultados; pero la juzgaré en sus primeros principios

como debe hacerlo todo espíritu filosófico. Además, es bastante sabido

que desde luego me he manifestado poco satisfecho de la filosofía de

que hablo, y poco de acuerdo con ella.................................

......................................................................

»El mundo moral y espiritual se halla tan dividido, que debe ser un

motivo de contento el hallar siquiera por un instante, un punto de

reunion. Además, el destruir es cosa muy triste cuando no se tiene

nada con que reemplazar lo destruido: «hazlo mejor» se dice al que

solo sabe criticar....................................................

......................................................................

»Yo me consagro pues todo entero á la mision de que estoy encargado;

para vosotros viviré, para vosotros trabajaré sin descanso, mientras

haya en mí un soplo de vida, y me lo permita _Aquel_ sin cuya voluntad

no puede caer de nuestras cabezas un cabello, y menos aun salir de

nuestra boca una palabra profundamente sentida; _Aquel_, sin cuya

inspiracion no puede brillar en nuestro espíritu una idea luminosa, ni

un pensamiento de verdad y de libertad alumbrar nuestra alma.»

Este pasaje manifiesta todo lo embarazoso de la posicion del filósofo

aleman, y las consecuencias irreligiosas que se achacan á sus

doctrinas; es consolador el verle tributar un cierto homenaje á la

verdad, pero aflige el notar que todavía pretende salvar su

inconsecuencia.

* * * * *

(SOBRE EL CAPÍTULO IX.)

(IX.) En estos últimos tiempos no ha faltado quien pretendiese contar

al ilustre Malebranche entre los partidarios del panteismo. No se

concibe cómo Mr. Cousin ha podido decir: «Malebranche es con Espinosa,

el mas grande discípulo de Descartes: ambos han sacado de los

principios de su comun maestro, las consecuencias que en los mismos se

contenian. Malebranche es al pie de la letra el Espinosa cristiano»

(Fragmentos filosóficos, tom. 2, pág. 167). No se concibe, repito,

cómo ha podido asentar tamaña paradoja quien haya leido siquiera las

obras del insigne metafísico. Basta echar la vista sobre sus escritos

para ver en ellos el espiritualismo mas elevado unido con el respeto

mas profundo á los dogmas de nuestra religion sacrosanta. Al esponer

los varios sistemas filosóficos sobre el orígen de las ideas y el

problema del universo, se me ofrecerán nuevas ocasiones de vindicar al

sabio y piadoso autor de la _Investigacion de la verdad_; pero no he

querido dejar la presente, sin hacerle la debida justicia

defendiéndole de esas imputaciones que él, si viviese, rechazaria con

horror como intolerables calumnias. ¡Quién se lo dijera al escribir

aquellas páginas donde á cada paso se encuentran Dios, el espíritu, la

religion cristiana, la verdad eterna, el pecado original, con

numerosos textos de la Sagrada Escritura y de san Agustin, que andando

el tiempo habia de verse al lado de Espinosa, bien que con el absurdo

epiteto de Espinosa _cristiano!_ Esta es á veces la triste suerte de

los grandes hombres, de ser tenidos por gefes de sectas que ellos

detestaron. Malebranche llamaba á Espinosa el _impio de nuestros

dias_, y M. Cousin se atreve á llamar á Malebranche el Espinosa

cristiano.

* * * * *

(SOBRE EL CAPÍTULO X.)

(X.) No ignoro las dificultades á que están sujetos los sistemas de

Leibnitz; pero es preciso dejar bien consignado que en la mente de

este grande hombre no tenian cabida las erróneas doctrinas de los

modernos alemanes. «La última razon de todas las cosas, dice en su

_Monadología,_ se halla en una substancia necesaria donde está el

orígen de todas las mudanzas, á la que llamamos Dios.

»Siendo esta substancia la razon suficiente de todo el universo, no

hay mas que un Dios, y este Dios basta.

»Como esta substancia suprema, que es única, universal y necesaria, no

tiene nada fuera de ella que sea independiente de la misma, debe ser

incapaz de límites y contener tantas realidades como es posible.

»De donde se infiere que Dios es absolutamente perfecto; pues que la

perfeccion no es otra cosa que el grandor de la realidad positiva

tomada precisamente, dejando á un lado los límites en las cosas que

los tienen. Donde no hay límites, como se verifica en Dios, la

perfeccion es absolutamente infinita.

»De aqui se deduce que las criaturas reciben sus perfecciones de la

accion de Dios; pero tienen sus imperfecciones de su propia

naturaleza, incapaz de ser ilimitada, en lo que se distinguen de Dios.

»Es verdad tambien que en Dios se halla no solo el manantial de las

existencias, sino tambien el de las esencias, en cuanto reales, ó en

lo que la posibilidad contiene de real.»

En su disertacion sobre la filosofía platónica, combate las tendencias

panteistas de Valentin Vegelio con estas palabras: «Yo quisiera que

Valentin Vegelio explicando en un tratado particular la vida

bienaventurada por la transformacion en Dios, y preconizando con

frecuencia una muerte y un reposo de este género, no hubiese dado

motivo á la sospecha de que él y otros quietistas adoptaban esta

opinion. Al mismo punto se dirige Espinosa bien que por otro camino:

no admite mas que una sola substancia que es Dios, las criaturas son

modificaciones de esta substancia, como las figuras que con el

movimiento nacen y perecen de continuo en la cera blanda. Síguese de

esto lo mismo que de la opinion de Almerio, que el alma no subsiste

despues de la muerte, sino por su ser ideal en Dios, como ha existido

allí desde toda la eternidad.

«Pero yo nada encuentro en Platon para creer que su opinion haya sido

que los espíritus no conservan su propia substancia. Esta doctrina es

incontestable á los ojos de todos los que razonan sabiamente en

filosofía; y ni aun es posible formarse idea de la opinion contraria,

á no ser que nos figuremos á Dios y al alma como seres corpóreos, pues

de otro modo las almas no podrian ser sacadas de Dios como partículas:

pero es absurdo formarse semejantes ideas de Dios y del alma» (T. 2,

diss. de phil. platonica, p. 224, epist. ad Hanschium, an. 1707, y se

halla entre los _Pensamientos de Leibnitz_ sobre la religion y la

moral publicados por M. Emery).

Tan lejos estaba Leibnitz de abrigar tendencia al panteismo, ni de

reputarle por una filosofía elevada, que antes bien, como acabamos de

ver, le considera como el resultado de una imaginacion grosera. Es muy

notable que así bajo el aspecto metafísico como histórico, está

completamente de acuerdo Leibnitz con Santo Tomás, manifestando ambos

las mismas ideas con palabras muy semejantes. Busca el santo Doctor si

el alma es hecha de la substancia de Dios, y con esta ocasion examina

el orígen del error, y dice lo siguiente: «Respondeo dicendum, quod

dicere animam esse de substantia Dei, manifestam improbabilitatem

continet. Ut enim ex dictis patet, anima humana est quandoque

intelligens in potentia, et scientiam quodammodo à rebus acquirit, et

habet diversas potentias quæ omnia aliena sunt à Dei natura, qui est

actus purus, et nihil ab alio accipiens, et nullam in se diversitatem

habens, ut supra probatum est.

»Sed hic error principium habuisse videtur ex duabus positionibus

antiquorum. Primi enim, qui naturas rerunt considerare inceperunt,

imaginationem transcendere non valentes, nihil præter corpora esse

possuerunt. Et ideo Deum dicebant esse quoddam corpus, quod aliorum

corporum judicabant esse principium. Et quia animam ponebant esse de

natura illius corporis, quod dicebant esse principium, ut _dicitur in

primo de anima_, per consequens sequebatur quod anima esset deo

substantia Dei. Juxta quam positionem etiam Manichari, Deum esse

quamdam lucem corpoream existimantes, quamdam partem illius lucis

animam esse possuerunt corpori alligatam. Secundo vero processuoi fuit

ad hoc quod aliqui aliquid incorporeum esse apprehenderunt: non tamen

á corpore separatum, sed corporis formam. Unde et Varro dixit quod

Deus est anima, mundum intuitu, vel motu et ratione gubernans: ut

Augu. narrat 7 de civit. Dei. Sic igitur illius totalis animæ partem,

aliqui possuerunt animam hominis: sicut homo est pars totius mundi:

non valentes intellectu pertingere ad distinguendos spiritualium

substantiarum gradus, nisi secundum distinctionas corporum. Hæc autem

omnia sunt impossibilia, ut supra probatum est, unde manifeste falsum

est animam esse de substantia Dei(1 p. q. 90. art. 1).

* * * * *

(SOBRE EL CAPÍTULO XI.)

(XI) En los escolásticos se encuentra á menudo que el entendimiento es

la misma cosa entendida, aun tratándose de los entendimientos creados;

pero esta identidad se limita á un órden puramente ideal, y no

significa mas que la íntima union de la idea con el entendimiento.

Sabido es cuánta importancia tienen en la filosofía escolástica las

materias y formas; y esta distincion se la aplica tambien á los

fenómenos de la inteligencia. Bien que la idea era considerada como

una cosa distinta del entendimiento, no obstante como este era

perfeccionado por ella y puesto en relacion con la cosa representada,

se decia que el entendimiento era la misma cosa entendida. Así deben

explicarse los pasajes que se encuentran en Santo Tomás y otros

escolásticos; pues aunque las expresiones de que se valen,

consideradas aisladamente, serian inexactas; no lo son si se atiende

al sentido que ellos les atribuyen y que resulta bien claro de los

principios en que se fundan. Por ejemplo Santo Tomás (quodlibet 7.

art. 2) para probar que el entendimiento criado no puede entender

muchas cosas á un mismo tiempo dice: «Sed quod intellectus simul

intelligat plura intelligibilia, primò et principaliter, est

impossibile. Cuius ratio est, quia _intellectus secundum actum est

omninò, id est perfectè res intellecta: ut dicitur_ in 3. de anima.

_Quod quidem intelligendum, est non quòd essentia intellectus fiat res

intelecta_ vel species eius; sed quia completè informatur per speciem

rei intellectæ, dum eam actu intelligit. Unde intellectum simul plura

intelligere primò, idem est acsi res una simul esset plura. In rebus

enim materialibus videmus quod una res numero non potest esse simul

plura in actu, sed plura in potentia.................................

.....................................................................

»Unde patet quòd sicut una res materialis non potest esse simul plura

actu, ita unus intellectus non potest simul plura intelligere primo.

Et hoc est quòd Alga, dicit, quòd sicut unum corpus non potest simul

figurari pluribus figuris: ita unus intellectus non potest simul plura

intelligere. Nec potest dici quod intellectus informetur perfectè

simul pluribus speciebus intelligibilibus, sicut unum corpus simul

informatur figura et colore: quia figura et color non sunt formæ unius

generis, nec in eodem ordine accipiuntur quia non ordinantur ad

perficiendum in esse unius rationis: sed omnes formæ intelligibiles in

quantum huiusmodi, sunt unius generis, et in eodem ordine se habent

ad intellectum, in quantum perficiunt intellectum in hoc quod est esse

intellectum. Unde plures species intelligibiles se habent sicut figuræ

plures; vel plures colores qui simul in actu in eodem esse non possunt

secundum idem.»

Por el anterior pasaje se echa de ver que el sentido de la identidad

del entendimiento con la cosa entendida, no era otro que el explicado

al principio de esta nota, á saber, el de la union íntima de la idea ó

especie inteligible con el entendimiento, como una forma con su

materia; forma que perfeccionaba al entendimiento, haciéndole pasar

del estado de potencia al de acto, y poniéndole en relacion con la

cosa representada.

* * * * *

(SOBRE EL CAPÍTULO XII.)

(XII.) La doctrina de la inteligibilidad inmediata, es susceptible de

ulteriores aclaraciones; pero como estas no podrian ser cabales sin

examinar á fondo la naturaleza de la idea, lo que no corresponde al

presente tratado, me reservo darlas en el lugar oportuno.

* * * * *

(SOBRE EL CAPÍTULO XIII.)

(XIII.) Quizás no bastará lo dicho en el texto para que todos los

lectores se formen ideas bastante claras y completas de la

representacion de causalidad; pero debo advertir que esta doctrina en

lo tocante á la inteligencia primera, está intimamente enlazada con

las cuestiones sobre el fundamento de la posibilidad aun de las cosas

no existentes, cuestiones que no podria exponer aquí, sin trastornar

el órden de las materias.

* * * * *

(SOBRE EL CAPÍTULO XIV.)

(XIV.) La distincion de los órdenes de ideas, geométrico y no

geométrico, es de la mayor importancia para la ideología. He

adelantado esta distincion porque la necesitaba para no dejar

incompleto el exámen de la posibilidad de una verdad fundamental entre

las puramente ideales. Pero su explicacion y los cimientos en que

estriba, se encontrarán en el tratado sobre las ideas del espacio y de

la extension.

* * * * *

(SOBRE CAPÍTULO XV.)

(XV.) La palabra _instinto_ aplicada al entendimiento, claro es que se

toma en una acepcion muy diferente de cuando se habla de los

irracionales. No encierra aquí ningun significado ignoble; lo que está

de acuerdo con el uso que de la misma se hace, aun para las cosas

divinas. Una de las acepciones que le da el Diccionario de la lengua,

es: «impulso ó movimiento del Espíritu Santo hablando de inspiraciones

sobrenaturales.» El latin _instinctus_, significaba _inspiracion_:

sacro mens _instincta_ furore.

* * * * *

(SOBRE EL CAPÍTULO XVI.)

(XVI.) El orígen de la confusion de ideas en la presente cuestion, es

esa tendencia á la unidad de que he tratado en el capítulo IV. Se

comienza por suponer que no ha de haber mas que un principio, y se

busca cuál es; cuando antes de investigar cuál es, se deberia saber si

existe solo, como se lo supone. Ya hemos visto que el sistema de

Fichte estriba en la misma suposicion: por manera que la misma causa

que en las escuelas producia disputas inocentes, puede llevar á

extravíos de la mayor trascendencia.

* * * * *

(SOBRE EL CAPÍTULO XVII.)

Filosofía Fundamental, Tomo I · 第 19 / 21 段