[290.] Surge aqui la cuestion de si los juicios de evidencia mediata

pueden llamarse analíticos. Claro es que si por analíticos se

entienden solamente aquellos en los cuales basta entender el

significado de los términos para ver la conveniencia ó repugnancia del

predicado, no pueden llamarse tales los de evidencia mediata. Pero si

entendemos por juicio analítico aquel en que basta _descomponer_ un

concepto para encontrar en él la conveniencia ó repugnancia del

predicado, hallaremos que los juicios de evidencia mediata pertenecen

tambien á dicha clase, y que el medio empleado no es mas que la

formacion de un concepto total en que se hacen entrar los parciales

cuya relacion se quiere descubrir. En la _reunion_ de estos conceptos

parciales hay síntesis, es verdad, pero no la hay en el

_descubrimiento_ de sus relaciones, pues este se hace por análisis.

El que se hayan tenido que reunir varios conceptos para formar un

juicio, no destruye su carácter de analítico, pues de otro modo seria

menester decir que no hay ningun juicio analítico. Si se afirma: el

hombre es racional; en el concepto de hombre entran dos, animal y

racional, lo que no quita que el juicio sea analítico. Este carácter

consiste en que como lo dice su mismo nombre, baste la descomposicion

de un concepto para encontrar en él ciertos predicados, y prescinde

del modo con que se ha formado el concepto que se descompone y de si

se han hecho entrar en él dos ó mas conceptos.

[291.] De esta doctrina resulta con claridad en qué consiste la

evidencia mediata. El predicado está tambien contenido en la idea del

sujeto, pero la limitacion de nuestra inteligencia hace que ó estas

ideas sean incompletas, o no las veamos en toda su extension, ó no

distingamos bien lo que en las mismas pensamos ya de un modo confuso;

y de aquí dimana el que no sea suficiente entender el significado de

las palabras para ver desde luego contenido el predicado en la idea

del sujeto. Además, los objetos, aun los puramente ideales, se nos

presentan como dispersos; de aquí es que no conociendo el conjunto,

vamos pasando sucesivamente de unos á otros, descubriendo las

relaciones que tienen entre sí, á medida que los vamos aproximando.

[292.] De lo dicho se infiere que en el órden puramente ideal todos

los juicios son analíticos, pues todo conocimiento de este órden se

hace con la intuicion de lo que hay en un concepto mas ó menos

complicado, y que no hay mas síntesis que la necesaria para aproximar

los objetos reuniendo sus conceptos en uno total que nos sirva para el

descubrimiento de la relacion de los parciales.

[293.] La x pues de que nos habla Kant, y cuyo despejo es uno de los

problemas mas importantes de la filosofía, no será mas que la facultad

del entendimiento para reunir en un concepto total conceptos de cosas

diferentes y descubrir en aquel las relaciones que estos tienen entre

sí. Esta facultad no es un descubrimiento nuevo; pues que con este ó

aquel nombre, la han reconocido todas las escuelas. Nadie ha disputado

al entendimiento la facultad de comparar; y la comparacion es una

operacion por la cual el entendimiento se pone á la vista dos ó mas

conceptos para conocer las relaciones que tienen entre sí. En este

acto se forma un concepto total del cual los comparados son una parte;

así como hemos visto que en las construcciones geométricas para

averiguar la relacion de varias figuras, se construye una que las

comprenda todas y que sea como el campo en el cual se haga la

comparacion.

Basta por ahora lo dicho sobre los juicios analíticos y sintéticos,

pues que no proponiéndome tratarlos sino en general, y en cuanto

tienen relacion con la certeza, no descenderé á pormenores haciendo

aplicacion á varias ideas, cuyo análisis corresponde á otros lugares

de esta obra.

CAPÍTULO XXX.

CRITERIO DE VICO.

[294.] Con las cuestiones de los capítulos anteriores relativas á la

evidencia inmediata y á la mediata, está enlazada la doctrina de Vico

sobre el criterio de la verdad. Cree este filósofo que dicho criterio

consiste en haber hecho la verdad conocida; que nuestros conocimientos

son completamente ciertos cuando se verifica dicha circunstancia; y

que van perdiendo de su certeza á proporcion que el entendimiento

pierde su carácter de causa con respecto á los objetos. Dios, causa de

todo, lo conoce perfectamente todo; la criatura, de causalidad muy

limitada, conoce tambien con mucha limitacion; y si en alguna esfera

puede asemejarse á lo infinito, es en ese mundo ideal que ella propia

se construye, y que puede extender á su voluntad, sin que sea dable

señalarle un linde que no pueda todavía retirar.

Dejemos hablar al mismo autor. «Los términos _verum et factum_, lo

verdadero y lo hecho, se ponen el uno por el otro entre los latinos, o

como dice la escuela, se convierten. Para los latinos _intelligere_,

comprender, es lo mismo que leer con claridad y conocer con evidencia.

Llamaban _cogitare_ lo que en italiano se dice _pensare e andar

raccogliendo_; _ratio_, razon, designaba entre ellos una coleccion de

elementos numéricos, y ese don que distingue al hombre de los brutos y

constituye su superioridad. Llamaban ordinariamente al hombre un

animal partícipe de la razon (_rationis particeps_) y que por tanto no

la posee absolutamente. Así como las palabras son los signos de las

ideas, las ideas son los signos y representaciones de las cosas. Así

como leer _legere_, es reunir los elementos de la escritura de los

cuales se forman las palabras, la inteligencia, _intelligere_,

consiste en reunir todos los elementos de una cosa, de lo que resulta

la idea perfecta. Por donde podemos conjeturar que los antiguos

italianos admitian la doctrina siguiente sobre lo verdadero: lo

verdadero es lo hecho mismo; y por consiguiente Dios es la verdad

primera porque es el primer hacedor (_factor_), la verdad infinita

porque ha hecho todas las cosas, la verdad absoluta, pues que

representa todos los elementos de las cosas tanto internos como

externos, porque los contiene. Saber es reunir los elementos de las

cosas; de donde se sigue que el pensamiento (_cogitatio_) es propio

del espíritu humano, y la inteligencia lo es del espíritu divino:

porque Dios reune todos los elementos de las cosas internos y externos

á causa de que los contiene, y él propio es quien los dispone;

mientras el espíritu humano limitado como es, y fuera de todo lo que

no es él mismo, puede aproximar los puntos extremos mas nó reunirlo

todo; de manera que puede pensar sobre las cosas, pero no

comprenderlas; y hé aquí por qué participa de la razon, mas no la

posee. Para aclarar estas ideas con una comparacion: lo verdadero

divino es una imágen sólida de las cosas, como una figura plástica; lo

verdadero humano es una imágen plana sin profundidad, como una

pintura. Así como lo verdadero divino lo es, porque Dios en el acto

mismo de su conocimiento dispone y produce, lo verdadero humano es

para las cosas en que el hombre dispone y crea de una manera

semejante. La ciencia es el conocimiento del modo con que la cosa se

hace; conocimiento en el cual el espíritu mismo hace el objeto, pues

que recompone sus elementos. El objeto es un sólido para Dios que

comprende todas las cosas; una superficie para el hombre que no

comprende sino lo exterior. Establecidos estos puntos para ponerlos

mas fácilmente en armonía con nuestra religion, conviene saber, que

los antiguos filósofos de Italia identificaban lo verdadero con lo

hecho, porque creian el mundo eterno: asi los filósofos paganos

adoraron un Dios que obraba siempre _ad extra_, cosa desechada por

nuestra teología. Por cuyo motivo en nuestra religion, en la cual

profesamos que el mundo ha sido criado de la nada en el tiempo, es

necesario establecer una distincion, identificando lo verdadero criado

con lo hecho, y lo verdadero increado con el _engendrado_ (genito).

Así la Sagrada Escritura con una elegancia verdaderamente divina,

llama Verbo à la sabiduría de Dios que contiene en sí las ideas de

todas las cosas y los elementos de las ideas mismas. En este Verbo, lo

verdadero es la comprension misma de todos los elementos de este

universo, la cual podria formar infinitos mundos. De estos elementos

conocidos y contenidos en la omnipotencia divina, se forma el Verbo

real absoluto, conocido desde toda la eternidad por el Padre y

engendrado por él, tambien desde toda la eternidad.» (De la antigua

sabiduría de la Italia, lib. 1. cap. 1).

[295.] De estos principios saca Vico consecuencias muy

trascendentales, entre ellas la de explicar la causa de la division de

nuestra ciencia en muchos ramos, y de los diferentes grados de certeza

con que se distinguen. Las matemáticas son las mas ciertas porque son

una especie de creacion del entendimiento, el que partiendo de la

unidad y de un punto, se construye un mundo de formas y de números,

prolongando las líneas y multiplicando la unidad, hasta lo infinito.

Así conoce lo que él mismo produce, resultando que los mismos teoremas

tenidos vulgarmente como objetos de pura contemplacion, han menester

accion como los problemas. La mecánica ya es menos cierta que la

geometría y la aritmética, porque considera el movimiento realizado en

las máquinas; y la física lo es todavía menos, porque no considera

como la mecánica el movimiento externo de las circunferencias sino el

movimiento interno de los centros. En las ciencias del órden moral hay

todavía menos certeza, porque no se ocupan de los movimientos de los

cuerpos, los cuales dimanan de un orígen cierto y constante que es la

naturaleza, sino de los movimientos de las almas que se realizan á

grandes profundidades y con frecuencia nacen del capricho.

«La ciencia humana, dice, ha nacido de un defecto del espíritu humano,

que en su extrema limitacion está fuera de todas las cosas, no

contiene nada de lo que quiere conocer, y por consiguiente no puede

hacer la verdad á la cual aspira. Las ciencias mas ciertas son las que

expian el vicio de su orígen, y se asimilan como creacion á la ciencia

divina, es decir, aquellas en que lo verdadero y lo hecho son

mutuamente convertibles.

«De lo que precede se puede inferir que el criterio de lo verdadero y

la regla para reconocerlo, es el _haberlo hecho_; por consiguiente la

idea clara y distinta que tenemos de nuestro espíritu, no es un

criterio de lo verdadero, y no es ni aun un criterio de nuestro

espíritu; porque el alma conociéndose, no se hace á sí misma; y pues

que no se hace, no sabe la manera con que se conoce. Como la ciencia

humana tiene por base la abstraccion, las ciencias son tanto menos

ciertas cuanto mas se acercan á la materia corporal.................

....................................................................

«Para decirlo en una palabra, lo verdadero es convertible con lo

bueno, si lo que es conocido como verdadero tiene su ser del espíritu

que lo conoce, imitando la ciencia humana á la divina por la cual Dios

conociendo lo verdadero lo engendra _en lo interior_ en la eternidad,

y lo hace _en lo exterior_ en el tiempo. En cuanto al criterio de

verdad es para Dios el comunicar la bondad á los objetos de su

pensamiento (vidit Deus quod essent bona): y para los hombres el haber

_hecho lo verdadero que conocen_.» (Ibidem § 1).

[296.] No puede negarse que el sistema de Vico revela un pensador

profundo que ha meditado detenidamente sobre los problemas de la

inteligencia. La línea divisoria en cuanto á la certeza de las

ciencias es sobre manera interesante. A primera vista nada mas

especioso que la diferencia señalada entre las ciencias matemáticas y

las naturales y morales. Las matemáticas son absolutamente ciertas

porque son obra del entendimiento, son como el entendimiento las ve,

porque él mismo las construye; al contrario, las naturales y morales

versan sobre objetos independientes de la razon, que tienen por sí

mismos una existencia propia, y de aquí es que el entendimiento conoce

poco de ellos; y en esto se engaña con tanta mas facilidad cuanto mas

penetra en la esfera donde su construccion no alcanza. He llamado

especioso á este sistema porque examinado á fondo se le encuentra

destituido de cimiento sólido; al paso que he reconocido en su autor

un pensamiento profundo, porque efectivamente lo hay en considerar las

ciencias bajo el punto de vista que él las considera.

[297.] La inteligencia solo conoce lo que hace. Esta proposicion que

resume todo el sistema de Vico, no puede afianzarse en nada; y el

filósofo napolitano se encontraría detenido en sus primeros pasos con

solo pedirle la prueba de lo que afirma. ¿Por qué la inteligencia solo

conoce lo que hace? ¿Por qué el problema de la representacion no ha de

tener solucion posible sino en la causalidad? Creo haber demostrado

que á mas de este orígen se encuentra otro en la identidad, y tambien

en la idealidad enlazado del modo debido con la causalidad.

[298.] Entender no es causar: puede haber, y la hay en efecto, una

inteligencia productora; pero en general el acto de entender y el de

causar ofrecen ideas distintas. La inteligencia supone una actividad,

porque sin ésta no se concibe aquella vida íntima que distingue al ser

inteligente: pero esta actividad no es productora de los objetos

conocidos, se ejerce de un modo inmanente sobre estos objetos,

presupuestos ya en union con la inteligencia, mediata ó

inmediatamente.

[299.] Si la inteligencia estuviese condenada á no conocer sino lo que

ella misma hace, no es fácil concebir cómo el acto de entender

pudiera comenzar; colocándonos en el momento inicial, no sabremos cómo

explicar el desarrollo de esta actividad: porque si no puede entender

sino lo que ella hace, ¿qué entenderá en el primer momento cuando aun

no ha hecho nada? En el sistema que nos ocupa, no hay otro objeto para

la inteligencia que el que ella misma se produce; por otra parte

entender sin objeto entendido es una contradiccion; así, en el momento

inicial, no habiendo nada producido, no puede haber nada entendido; y

por consiguiente la inteligencia es inexplicable. No cabe suponer que

la actividad se despliega ciegamente; no hay nada ciego cuando se

trata de representacion, y la actividad productiva se refiere

esencialmente á cosas representadas en cuanto representadas. El que

estas sean producidas en lo exterior con existencia distinta de la

representacion intelectual, es indiferente para el problema de la

inteligencia. Así, como explica el mismo Vico, la razon humana conoce

lo que ella construye en un mundo puramente ideal, y Dios conoce al

Verbo que engendra, no obstante de que este Verbo no está fuera de la

esencia divina sino identificado con ella.

[300.] No se contenta el filósofo napolitano con aplicar su sistema á

la razon humana; lo generaliza á todas las inteligencias, inclusa la

divina; bien que procurando con loable religiosidad, conciliar sus

doctrinas ideológicas con los dogmas del cristianismo. Y en verdad que

los problemas de la inteligencia no pueden resolverse cumplidamente

sino encumbrándose á tanta altura. Para conocer al entendimiento

humano, no basta seguir los pasos de la humana razon; es necesario

proponerse además el problema general de la inteligencia misma, ora se

limite como la nuestra á flacas vislumbres, ora se dilate por las

regiones de la infinidad en un piélago de luz. Las sublimes palabras

con que san Juan comienza su Evangelio, encierran, á mas de la verdad

augusta enseñada por la inspiracion divina, doctrinas trascendentales

que aun miradas bajo un punto de vista meramente filosófico, son de

una importancia mayor de la que encontrarse pudiera en las palabras de

ningun hombre.

Al identificar lo verdadero con lo hecho, advierte Vico que segun el

dogma de nuestra religion, es necesario distinguir entre lo creado y

lo increado. A lo primero se le debe llamar hecho, á lo segundo

engendrado. Pondera la elegancia divina con que la Escritura santa

llama Verbo á la Sabiduría de Dios, en la cual se contienen las ideas

de todas las cosas, y los elementos de las ideas mismas; sin embargo,

las palabras de Vico son muy inexactas, cuando al explicar la

concepcion de dicho Verbo, parecen dar á entender que solo resulta de

los elementos conocidos y contenidos en la omnipotencia divina. «En

este Verbo, dice, lo verdadero es la comprension misma de todos los

elementos de este universo, la cual podria formar infinitos mundos; de

estos elementos conocidos y contenidos en la omnipotencia divina, se

_forma_ el Verbo real, absoluto, conocido desde toda la eternidad por

el Padre, y engendrado por él desde toda la eternidad.» (De la Antigua

Sabiduría de la Italia, lib. 1, cap. 1.) Si el autor quiere significar

que el Verbo es concebido por solo el conocimiento de lo contenido en

la omnipotencia divina, su asercion es falsa; si no quiso significar

esto, su locucion es inexacta.

Santo Tomás (1 part., cuest. 34, art. 3.)pregunta si en el nombre del

Verbo se contiene alguna relacion á la criatura «utrum in nomine Verbi

importetur respectus ad creaturam» y allí resuelve la cuestion con

admirable laconismo y solidez. «Respondo que en el Verbo se contiene

relacion á la criatura. Dios conociéndose á sí mismo, conoce á toda

criatura. El verbo pues, concebido en la mente, es representativo de

todo aquello que actualmente se entiende. Así en nosotros hay diversos

verbos segun son diversas las cosas entendidas. Pero como Dios con un

solo acto se conoce á sí y á todas las cosas, su único Verbo es

expresivo no solo del padre sino tambien de las criaturas. Y asi como

la ciencia de Dios en cuanto á Dios, es solo conocimiento, pero en

cuanto á las criaturas es conocimiento y causa, así el Verbo de Dios

con respecto á Dios Padre, es solo expresivo, pero con relacion á las

criaturas es expresivo y productivo, por cuya razon se dice en el

salmo 32: dijo, y las cosas fueron hechas, porque en el Verbo se

contiene la razon productiva de las cosas que Dios hace[1].»

[Footnote 1: Respondeo dicendum, quod in Verbo importatur respectus

ad creaturam. Deus enim cognoscendo se, cognoscit omnem creaturam.

Verbum igitur in mente conceptum est representativum omnis eius,

quod actu intelligitur. Unde in nobis sunt diverso verbo, secundum

diversa, quæ intelligimus. Sed quia Deus uno actu et se, et omnia

intelligit, unicum verbum eius est expressivum, non solum Patris

sed etiam creaturarum. Et sicut Dei scientia, Dei quidem est

congnoscitiva tantum, creaturarum autem cognoscitiva et factiva;

ila verbum Dei, eius quod in Deo Patre est, est expressivum tantum,

creaturarum vero est expressivum, et operativum, et propter hoc

dicitur in Psal. 32. Dixit, et facta sunt, quia importatur in verbo

ratio factiva eorum qua Deus facit.]

Por este pasaje se echa de ver que segun la doctrina de Santo Tomás,

el Verbo expresa tambien á las criaturas, pero que él es concebido no

solo por el conocimiento de estas, sino y primariamente, por el

conocimiento de la esencia divina; «el Padre, dice en otra parte el

Santo Doctor, entendiéndose á sí y al Hijo y al Espíritu Santo y á

todas las cosas contenidas en su ciencia, concibe al Verbo de manera

que toda la Trinidad es _dicha_ en el Verbo y tambien toda

criatura[2].»

[Footnote 2: Pater enim intelligendo se et Filium et Spiritum

Sanctum et omnia alia quæ eius scientia continentur, concipit

Verbum, ut sic tota Trinitas Verbo dicatur, et etiam omnis creatura

(1. par. q. 31. art. 1 - ad. 3.)]

[301.] Hay tambien otra doctrina de Santo Tomás que se opone al

sistema de Vico. Segun éste, la inteligencia conoce lo que hace, y

solo lo que hace, y solo por qué lo hace; pues que lo hecho y lo

verdadero son convertibles, siendo lo hecho el único criterio de

verdad. Esta doctrina la aplica Vico á la inteligencia divina

sustituyendo á _hecho, engendrado;_ con lo cual invierte el órden de

las ideas, pues que ni segun nuestro modo de concebir, Dios entiende

porque engendra, sino que engendra porque entiende; no se concibe la

generacion del Verbo sin concebir antes la inteligencia. «En quien

entiende, dice Santo Tomás, por lo mismo que entiende, procede alguna

cosa dentro de él, lo cual es el concepto de la cosa entendida, y

proviene de la fuerza intelectual y de su noticia[3]».

[Footnote 3: Quicumque autem intelligit ex hoc ipso quod

intelligit, procedit aliquid intra ipsum, quod est conceptio rei

intellectæ ex vi intellectiva proveniens et ex eius notitia

procedens. Quam quidem conceptionem vox significat, et dicitur

verbum cordis, significatum verbo vocis. (1. p. q. 27. art. 1.).]

Esta doctrina de Santo Tomás confirma la opinion expuesta mas arriba,

sobre la imposibilidad de explicar el acto intelectual por sola la

produccion. Es evidente que para producir en el órden intelectual, es

necesario entender ya: y por consiguiente en el momento inicial de

toda inteligencia, no puede ponerse la accion productiva, sino la

intuicion del objeto. En este mismo sentido habla Santo Tomás, en el

modo que hablar puede el hombre de las cosas divinas: no funda en la

generacion del Verbo la inteligencia divina; antes por el contrario,

en la inteligencia funda la generacion del Verbo. Dios, segun Santo

Tomás, engendra al Verbo porque entiende, no entiende porque engendra:

y si bien en este Verbo pone el Santo Doctor la expresion de todo

cuanto está contenido en Dios, es presuponiendo la inteligencia

divina, con la cual se hace posible decir ó proferir el Verbo. El

órden de los conceptos, pues, es el siguiente: entendimiento, objeto

entendido, verbo procedente de la accion de entender por el cual el

ser inteligente se expresa, se dice á sí propio, la misma cosa

entendida. Aplicadas estas ideas á Dios, serán: Dios Padre

inteligente; esencia divina con todo lo que ella contiene, entendida;

Verbo ó Hijo engendrado por este acto intelectual, y expresivo de todo

lo que se encierra en este acto generador.

[302.] No es mi ánimo inculpar á Vico; solo he querido hacer notar la

inexactitud de sus palabras, haciéndole por otra parte la justicia de

creer que él entendia las cosas del mismo modo que las he explicado,

aunque no acertó á expresarse con la debida claridad. Pasemos ahora á

considerar el sistema de Vico bajo puntos de vista menos delicados.

Es fácil notar que admitiendo lo hecho por único criterio de verdad,

la inteligencia queda incomunicada con todo lo que no sean sus obras.

Ni á sí misma se puede conocer, porque no se hace. «El alma,

conociéndose, dice Vico, no se hace, y por lo mismo no sabe la manera

con que se conoce;» de suerte que prescindiendo del problema de la

inteligibilidad que se ha ventilado mas arriba (cap. XII,) niega Vico

á nuestra alma el criterio de sí propia por la única razon de que no

se causa á sí misma. Entonces, la identidad lejos de ser un orígen de

representacion como se ha probado (cap. XI), es incompatible con ella;

nada podrá conocerse á sí mismo porque nada se hace á sí mismo.

De esto resulta un gravísimo error; pues que se infiere que tampoco

Dios puede conocerse á sí mismo; porque no se causa á sí mismo. Ni

basta decir que se conoce en el Verbo, pues que si no se supone la

inteligencia, el Verbo es imposible.

[303.] Todo el mundo de la realidad distinto del ser intelectual, será

desconocido para siempre; de donde se deduce que el sistema de Vico

lleva al escepticismo mas riguroso. ¿Qué admite el filósofo

napolitano? el conocimiento por el espíritu, de la obra misma del

espíritu; en esto se comprenden los actos de conciencia y todos los

objetos puramente ideales que en ella nos creamos; esto tambien lo

admiten los escépticos, ninguno de ellos dejará de convenir que hay en

nosotros conciencia, que hay un mundo ideal, obra de esta conciencia

misma ó atestiguado por ella.

Si pues no admitimos otro criterio de verdad que lo hecho, abrimos la

puerta al escepticismo, abandonamos el mundo de las realidades para

establecernos en el de las apariencias. No obstante ¡singularidad de

las opiniones humanas! Vico pensaba todo lo contrario; él creia que

solo con su sistema era posible rebatir á los escépticos. Es curioso

oirle decir con admirable seriedad «el único medio de destruir el

escepticismo es tomar por criterio de verdad, que cada cual está

seguro de lo verdadero que hace.»

Filosofía Fundamental, Tomo I · 第 15 / 21 段