Supongamos que se trata de demostrar que el perímetro de un polígono

inscrito en un círculo es menor que la circunferencia, y que se hace

el siguiente silogismo: todo conjunto de rectas inscritas en sus

respectivas curvas es menor que el conjunto de las mismas curvas; es

así que el perímetro del polígono es un conjunto de rectas, y la

circunferencia un conjunto de arcos ó curvas; luego el perímetro

inscrito os menor que la circunferencia. Pregunto ahora, si quien sepa

que el conjunto de rectas es menor que el conjunto de curvas no verá

con igual facilidad que el perímetro es menor que la circunferencia

circunscrita, con tal que entienda perfectamente el significado de las

palabras; es evidente que sí. ¿Para qué pues se necesita el recuerdo

del principio general? ¿es para añadir nada al concepto particular? nó

por cierto; porque nada puede haber mas claro que las siguientes

proposiciones: el perímetro del polígono es un conjunto de rectas; la

circunferencia es un conjunto de arcos ó curvas; lo que se hace pues

con el principio general es llamar la atencion sobre una fase del

concepto particular, para que con la reflexion se vea en este lo que

sin la reflexion no se veia. La certeza de la conclusion no depende

del principio general; pues que si se hubiese pensado en las

relaciones de mayoría y minoría, solo con respecto á las rectas del

perímetro y á los arcos cuyo conjunto forma la circunferencia, se

hubiera inferido lo mismo.

Con este ejemplo se confirma que el entimema no es una simple

abreviacion de palabras, y se explica por qué le empleamos en los

raciocinios que versan sobre materias familiares al entendimiento.

Entonces, en uno cualquiera de los conceptos vemos lo que necesitamos

para la consecuencia, y por esto tenemos bastante con una premisa, en

la cual incluimos la otra, mas bien que no la sobreentendemos. El

principiante dirá: el arco es mayor que la cuerda, porque la curva es

mayor que la recta; pero cuando se haya familiarizado con las ideas

geométricas dirá simplemente, el arco es mayor que la cuerda, viendo

en la misma idea del arco la idea de curva, en la de cuerda la de

recta, sin ninguna descomposicion. ¿Por ventura es verdad que el arco

sea mayor que la cuerda porque toda curva es mayor que su recta? nó,

de ninguna manera; si no existiese la idea abstracta de curva y la

única curva pensada fuese la particular arco de círculo; si no

existiese tampoco la idea abstracta de recta y la única recta pensada

fuese la cuerda, seria verdad como ahora que el arco es mayor que la

cuerda.

[275.] En tratándose de las relaciones _necesarias_ de los objetos,

los principios generales, los términos medios, y cuantos recursos nos

ofrece la dialéctica para auxiliar el raciocinio, no son mas en el

fondo que invenciones del arte para inducirnos á reflexionar sobre el

concepto de la cosa, haciéndonos ver en él lo que antes no veíamos. De

esto se sigue que todos los juicios sobre los objetos necesarios, son

en cierto modo analíticos; equivocándose Kant cuando afirma que los

hay sintéticos prescindiendo de la experiencia. Si esta no existe, no

tenemos ningun dato de la cosa, solo poseemos su concepto; de lo

extraño á este nada podemos saber. No quiero decir que todas las

proposiciones expresen tal relacion del predicado al sujeto, que el

concepto de este sea suficiente para que descubramos aquel; pero sí

que la razon de la insuficiencia está en que el concepto es incompleto

ó en sí ó con respecto á nuestra comprension; y que suponiéndole

completo en sí mismo y la debida capacidad en nuestro entendimiento

para comprender todo lo que él nos dice, encontraríamos en el mismo

todo lo que puede formar materia científica.

[276.] Un ejemplo geométrico aclarará mis ideas. El triángulo tiene

muchas propiedades cuya explicacion, demostracion y aplicaciones

ocupan largas páginas en los libros de geometría. En el concepto del

triángulo entran el de rectas y el de los ángulos que estas forman:

pregunto ahora ¿en todas las explicaciones y demostraciones de las

propiedades de los triángulos en general, ¿se sale jamás de las ideas

de ángulo y de recta? nó, jamás, ni se sale, ni se puede salir; de lo

contrario flaquearia cuanto se dijese fundado en nuevos elementos que

se hubiesen introducido en el concepto. Estos elementos serian ajenos

al triángulo, y por consiguiente le quitarían su naturaleza. En las

relaciones necesarias no cabe mas ni menos, ni añadiduras, ni

sustracciones de ninguna clase: lo que es es, y nada mas. Cuando se

pasa del triángulo en general á sus varias especies, como equilátero,

isósceles, rectángulo, oblicuángulo etc. etc., es de notar que la

demostracion se atiene rigurosamente á lo contenido en el concepto

general modificado con la propiedad determinante de la especie, es

decir, á la igualdad de los tres lados, ó de dos, ó á la desigualdad

de todos, ó á la suposicion de un ángulo recto etc. etc.

[277.] En la aplicacion del álgebra á la geometría, se ve con mas

claridad lo que estoy explicando. Una curva se expresa por una

fórmula que contiene el concepto de la misma curva; es decir, su

esencia. Para demostrar todas las propiedades de la curva, el geómetra

no necesita salir de la fórmula; en todas las cuestiones que se

suscitan lleva la fórmula en la mano como la piedra de toque, y en la

misma encuentra todo cuanto ha menester. Es verdad que traza

triángulos ú otras figuras dentro de la misma curva, que de la misma

tira rectas á puntos fuera de ella, pero jamás sale del concepto

expresado en la fórmula; lo que hace es descomponerle y descubrir en

él cosas que antes no habia descubierto.

En esta ecuacion z² = e²/E² (2 Ex - x³) se encuentra la expresion de

las relaciones constitutivas de la elipse, expresando E el semieje

mayor, e el semieje menor, z las ordenadas, y x las abscisas. Con esta

ecuacion desenvuelta y transformada de varias maneras, se determinan

las propiedades de la curva; ¿y cómo? haciendo ver con la ayuda de las

construcciones, que la nueva propiedad está contenida en el concepto

mismo, y que basta analizarle para encontrarla en él.

Si suponemos un entendimiento que concibe la esencia de la curva, con

inmediata intuicion de la ley que preside á la inflexion de los

puntos, sin necesidad de referirla á ninguna línea, ó bien bastándole

un eje en vez de necesitar dos, ó de algun otro modo que nosotros no

podemos ni siquiera imaginar, resultará que no habrá menester dar los

rodeos que nosotros para demostrar las propiedades de la curva, pues

las verá claramente pensadas en el mismo concepto de ella. Esta

suposicion no es arbitraria: hasta cierto punto la vemos realizada

todos los dias, aunque en escala menor; un geómetra vulgar tiene el

concepto de una curva como lo tenia Pascal: en este mismo concepto el

geómetra vulgar ve las propiedades de la misma con largo trabajo, y

limitándose á las comunes; Pascal veia las mas recónditas poco menos

que de una ojeada. Kant, por no haberse hecho cargo de esta doctrina,

no puede dar solucion al problema filosófico de los juicios sintéticos

puros: profundizando mas la materia hubiera visto que hablando en

rigor, no hay tales juicios, y en vez de cansarse por resolver el

problema se hubiera abstenido de suscitarle (XXVI).

CAPÍTULO XXIX.

SI HAY VERDADEROS JUICIOS SINTÉTICOS _à priori_, EN EL SENTIDO DE

KANT.

[278.] La mucha importancia que da el filósofo aleman á su imaginado

descubrimiento exige que le examinemos con detencion. Júzguese de esta

importancia por lo que él mismo dice: «si algun antiguo hubiese tenido

la idea de solo proponer la presente cuestion, ella hubiera sido una

barrera poderosa contra todos los sistemas de la razon pura hasta

nuestros dias, y habria ahorrado muchas tentativas infructuosas que se

han emprendido _ciegamente sin saber de qué se trataba._» (Crítica de

la razon pura. Introduccion). El pasaje no es nada modesto, y excita

naturalmente la curiosidad de saber en qué consiste un problema cuyo

solo planteo habria sido bastante á evitar los extravíos de la razon

pura.

Hé aquí sus palabras: «en los juicios sintéticos á mas del concepto

del sujeto debo tener alguna otra cosa (x) sobre la cual el

entendimiento se apoye para reconocer que un predicado no contenido en

este concepto, no obstante le pertenece.

»Tocante á los juicios empíricos ó de experiencia, no hay ninguna

dificultad; porque esta x es la experiencia completa del objeto que

conozco por un concepto _a_, el cual no forma mas que una parte de

esta experiencia. En efecto: aunque yo no comprenda en el concepto de

cuerpo en general el predicado pesadez, este concepto indica no

obstante una parte total de la experiencia; puedo por consiguiente

añadirle otra parte de la misma experiencia como perteneciente al

primer concepto. De antemano puedo reconocer analíticamente el

concepto de cuerpo por los caractéres de extension, impenetrabilidad,

figura etc., caractéres concebidos todos en este concepto. Pero si

extiendo mi conocimiento volviendo la atencion del lado de la

experiencia de donde he sacado este concepto; entonces hallo siempre

la pesadez unida á los caractéres precedentes. Esta x que está fuera

del concepto _a_ y que es el fundamento de la posibilidad de la

síntesis del predicado pesadez, con el concepto _a_, pertenece pues á

la experiencia.

»Pero en los juicios sintéticos _à priori_, este medio falla

absolutamente. Si debo salir del concepto _a_ para conocer otro

concepto _b_ como unido con aquel, ¿dónde me apoyaré y cómo será

posible la síntesis, cuando no me es dable volverme hácia el campo de

la experiencia?

»Hay pues aquí un cierto misterio, cuya explicacion puede solo

asegurar el progreso en el campo ilimitado del conocimiento

intelectual puro» (ibid.).

[279.] La razon de esta síntesis, la encontramos en la facultad de

nuestro entendimiento para formar conceptos totales, en los que

descubra la _relacion_ de los parciales que los componen; y la

legitimidad de la misma síntesis, se funda en los principios en que

estriba el criterio de la evidencia.

La síntesis de que se habla en las escuelas, consiste en la reunion de

conceptos, y no se opone á que se tengan por analíticos los conceptos

totales, de cuya descomposicion resulta el conocimiento de las

relaciones de los parciales.

Si Kant se hubiese ceñido á los juicios de experiencia, no habria

inconveniente en su doctrina; pero extendiéndola al órden intelectual

puro, ó es inadmisible, o cuando menos está expresada con poca

exactitud.

[280.] Afirma Kant que los juicios matemáticos son todos sintéticos, y

que esta verdad que en su juicio es «ciertamente incontestable y muy

importante por sus consecuencias, parece haber escapado hasta aquí á

la sagacidad de los analistas de la razon humana, haciendo muy

contrarias sus conjeturas;» yo creo que lo que falta aquí no es la

sagacidad de los analistas, sino la de su Aristarco. Lo demostraré.

«Tal vez se podria creer á primera vista que la proposicion 7 + 5 =

12, es una proposicion puramente analítica que resulta de la idea de

siete mas cinco, segun el principio de contradiccion; pero bien mirado

se encuentra que el concepto de la suma de siete y de cinco, no

contiene otra cosa que la reunion de dos números en uno solo, lo que

de ningun modo trae consigo el pensamiento de lo que es este número

único compuesto de los otros dos.»

Si se dijese que quien oye siete mas cinco, no siempre piensa doce,

porque no ve bastante bien que un concepto es el otro, aunque bajo

diferente forma, se diria verdad; pero no lo es que por esta razon el

concepto no sea puramente analítico. La simple explicacion de ambos es

bastante á manifestar su identidad.

Para que se comprenda mejor, tomemos la inversa 12 = 7 + 5. Es

evidente que quien no sepa que 7 + 5 = 12, tampoco sabrá que 12 = 7 +

5; y pregunto ahora, examinando el concepto 12, ¿no veo contenido en

él el 7 + 5? es cierto: luego el concepto de 12 se identifica con el

de 7 + 5; luego asi como de que oyendo 12 no siempre se piensa 7 + 5

no se puede inferir que el concepto de 12 no contenga el 7 + 5,

tampoco de que quien oiga el 7 + 5 no siempre comprenda 12, no se

puede deducir que el primer concepto no incluya el segundo.

La causa de la equivocacion está en que dos conceptos idénticos están

presentados al entendimiento bajo diferente forma; y hasta que

quitándoles la forma se ve el fondo, no se descubre la identidad. No

hay propiamente _raciocinio_ sino _explicacion._

Lo que añade Kant sobre la necesidad de apelar en este caso á una

intuicion, con respecto á uno de los dos números, añadiendo al siete

el cinco expresado sucesivamente por los dedos de la mano, es sobre

manera fútil. 1.º Añádase como se quiera el cinco, nunca será mas que

el cinco añadido, y por tanto nada dará ni quitará á 7 + 5. 2.º La

sucesiva adicion por _los dedos_ equivale á decir 1 + 1 + 1 + 1 + 1 =

5. Lo que trasforma la espresion 7 + 5 = 12, en esta otra 7 + 1 + 1 +

1 + 1 + 1 = 12; es asi que la misma relacion tiene el concepto 1 + 1 +

1 + 1 + 1 con 5, que 7 + 5 con 12; luego si de estos el uno no está

contenido en el otro, tampoco lo estarán los de Kant. Se replicará que

Kant no habla de identidad sino de intuicion; pero esta intuicion no

es la sensacion, sino la idea; si es la idea, es el concepto

explicado, nada mas. 3.º Este método de intuicion vemos que no es

necesario ni aun para los niños. 4.º Dicho método es imposible en los

números grandes.

[281.] Añade Kant que esta proposicion: «entre dos puntos, la línea

recta es la mas corta» no es puramente analítica, porque en la idea de

_recta_ no entra la de _mas corta_. Prescindiré de que hay autores que

demuestran ó pretenden demostrar esta proposicion; y me ceñiré

únicamente á la razon de Kant. Este autor olvida que no se trata de la

recta sola, sino de la recta _comparada_. En la recta sola, no entra

ni puede entrar lo de _mas_, ni de _menos_, pues esto supone

comparacion; pero desde el momento en que se comparan la recta y la

curva, con respecto á la _longitud_, en el concepto de la curva, se ve

el exceso sobre la recta. La proposicion pues resulta de la simple

comparacion de dos conceptos puramente analíticos, con un tercero que

es _longitud_.

[282.] Sí la razon de Kant fuese de algun valor, se inferiria que ni

aun el juicio «el todo es mayor que su parte» es analítico; porque en

la idea de _todo_, no entra la de _mayor_, hasta que se la compara con

la de _parte_. Tampoco seria juicio analítico este: 4 es mayor que 3;

porque en el concepto de 4, no entra la idea de mayor, hasta que se le

compara con el de 3.

El axioma: cosas iguales á una tercera son iguales entre si, tampoco

seria juicio analítico: porque en el concepto de _cosas iguales á una

tercera_, tampoco entra la igualdad entre sí, hasta que se reflexiona

que la igualdad del medio implica la de los extremos.

Esa _x_ de que nos habla Kant, se encontraría en casi todos los

juicios, si no pudiésemos formar conceptos totales en que se

envolviese la comparacion de los parciales: en cuyo caso no tendríamos

mas juicios analíticos que los puramente idénticos, ó los comprendidos

directamente en esta fórmula A es A.

[283.] La comparacion de dos conceptos con un tercero no quita al

resultado el carácter de juicio analítico, así como el que un

predicado no pueda verse desde luego en la idea del sujeto sin el

auxilio de dicha comparacion. Esta la necesitamos muchas veces, porque

pensamos solo muy confusamente lo que se halla en el concepto que ya

tenemos, y hasta sucede que no lo pensemos de ningun modo. A cada paso

estamos viendo que una persona dice una cosa y sin notarlo se

contradice luego, por no advertir que lo que añade se opone á lo mismo

que habia dicho. Son comunes en la conversacion las siguientes

réplicas: ¿no ve V. que supone lo contrario de lo que ahora dice? ¿no

ve V. que en las mismas condiciones antes asentadas, se implica lo

contrario de lo que ahora establece?

[284.] En un concepto no solo se incluye lo que expresamente se piensa

en él, sino todo lo que se puede pensar. Si descomponiéndole

encontramos en el mismo cosas nuevas, no se puede decir que las

añadimos, sino que las descubrimos: no hay entonces síntesis, sino

análisis; de lo contrario seria preciso inferir que no hay ningun

concepto analítico ó que solo lo son los puramente idénticos. Excepto

este último caso cuya fórmula general es, A es A, siempre hay en el

predicado algo mas de lo pensado en el sujeto, si nó en cuanto á la

sustancia, al menos en cuanto al modo. El círculo es una curva: esta

es sin duda una proposicion analítica de las mas sencillas que

imaginarse pueden; y no obstante, el predicado expresa la razon

general de curva, que en el sujeto puede estar envuelta de un modo

confuso con relacion á una especie particular de las curvas. Siguiendo

una gradacion en las proposiciones geométricas se podria notar que no

hay mas que lo dicho en la proposicion anterior, sino la mayor ó menor

dificultad de descomponer el concepto y ver en él lo que antes no se

veia.

Si digo: el círculo es una seccion cónica; el predicado no está

pensado en el sujeto por quien no sepa lo que significan los términos

ó no haya reflexionado sobre su verdadero sentido. Al concepto del

círculo nada le añado, solo le descubro una propiedad que antes no

conocia, y este descubrimiento nace de su comparacion con el cono.

¿Hay aquí síntesis? nó, de ningun modo; lo que hay es análisis

comparado de los dos conceptos; círculo y cono.

[285.] Como esta doctrina destruye por su base el sistema de Kant en

este punto, voy á desenvolverla y darle mas sólido fundamento.

Para que haya síntesis propiamente dicha, es menester que se una al

concepto una cosa que de ningun modo le pertenece, como se ve en el

ejemplo aducido por el mismo Kant. La figurabilidad se encuentra en el

concepto del cuerpo; pero la pesadez es una idea totalmente extraña, y

que solo podemos unir al concepto del cuerpo porque así nos lo

atestigua la experiencia. Solo con esta añadidura se verifica

propiamente la síntesis; pero nó con la union de ideas que nazcan del

mismo concepto de la cosa, aunque para fecundarle se necesite la

comparacion. Los conceptos no son enteramente absolutos; contienen

relaciones, y el descubrimiento de estas no es una síntesis sino un

análisis mas completa. Si se replica que en tal caso hay algo mas que

el concepto primitivo, observaré que esto se verifica en todos los que

no son puramente idénticos. Además que con la comparacion se forma un

concepto total nuevo, resultante de los conceptos primitivos; en cuyo

caso las propiedades de las relaciones son vistas nó por síntesis sino

por el análisis del concepto total.

Segun Kant, la verdadera síntesis necesita reunion de cosas extrañas

entre sí, y tan extrañas, que el lazo que las une es una especie de

misterio, una _x_ cuya determinacion es un gran problema filosófico.

Si esta _x_ se encuentra en la relacion esencial de los conceptos

parciales que entran en el concepto total, se ha resuelto el problema

por la simple análisis; ó para hablar con mas exactitud, se ha

manifestado que el problema no existia pues la _x_ era una cantidad

conocida.

Yo no sé que pueda haber juicio mas analítico que aquel en el cual

vemos las partes en el todo: pues este no es mas que las mismas partes

reunidas. Si digo; uno y uno son dos, ó bien dos es igual á uno mas

uno, no puede negarse que tengo un concepto total dos, en cuya

descomposicion hallo uno mas uno: si esto no es analítico, es decir,

si aquí el predicado no está contenido en la idea del sujeto, no se

alcanza cuándo podrá estarlo. Pues bien, aquí mismo hay diferentes

conceptos, uno mas uno, se los reune y de ellos se forma el concepto

total. Aunque sencillísima, la relacion existe; y el que sea mas ó

menos sencilla ó complicada y que por consiguiente sea vista con mas ó

menos facilidad, no altera el carácter de los juicios convirtiéndolos

de analíticos en sintéticos.

[286.] Completemos esta explicacion con un ejemplo de geometría

elemental. Si se dice un paralelógramo oblicuángulo es igual en

superficie á un rectángulo de la misma base y altura, tenemos: 1.º Que

en la idea de paralelógramo oblicuángulo no vemos la de igualdad con

el rectángulo. Ni tampoco la podemos ver, porque la relacion no existe

cuando no hay otro extremo al cual se refiera. En la idea de

paralelógramo no entra la de rectángulo, y por consiguiente no puede

entrar la de igualdad. 2.° La relacion nace de la comparacion del

oblicuángulo con el rectángulo, y por consiguiente se la ha de

encontrar en un concepto total en que entren los dos. Entonces no

puede decirse que al concepto del oblicuángulo le añadamos algo que no

le pertenezca, sino que por el contrario esta igualdad la vemos surgir

del concepto del oblicuángulo y del rectángulo como conceptos

parciales del total en que los dos se combinan. El análisis de este

concepto total, nos lleva á descubrir la relacion buscada; siendo de

notar, que cuando la simple reunion de los conceptos comparados no

basta, nos valemos de otro que comprenda á los mismos y alguno mas; y

del concepto del nuevo debidamente analizado, sacamos la relacion de

las dos partes comparadas.

[287.] Precisamente en la construccion geométrica que suele hacerse

para demostrar el teorema que me sirve de ejemplo, puede

sensibilizarse por decirlo así lo que acabo de explicar con respecto á

los conceptos totales que contienen otros á mas de los comparados.

Confundidas las bases del paralelógramo rectángulo y oblicuángulo, se

ve desde luego una parte que les es comun, y es el triángulo formado

por la base, una parte de un lado del oblicuángulo y otra de uno del

rectángulo; para esto no se necesita ni síntesis ni análisis, pues hay

perfecta coincidencia, lo que en geometría equivale á identidad. La

dificultad está en las dos partes restantes, es decir, en los

trapecios á que se reducen los dos paralelógramos quitado el triángulo

comun. La simple intuicion de las figuras nada dice con respecto á la

equivalencia de las dos superficies: solo se ve que los dos lados del

oblicuángulo van extendiéndose, encerrando menor distancia á

proporcion que el ángulo va siendo mas oblicuo, hallándose estas dos

condiciones de longitud de lados y disminucion de distancias entre dos

límites, de los cuales el uno es lo infinito y el otro el rectángulo.

Se puede demostrar la relacion de la equivalencia de las superficies,

prolongando la paralela opuesta á la base, y formando así un

cuadrilátero del cual son partes los trapecios; para descubrir la

igualdad de estos trapecios basta descomponer el cuadrilátero

atendiendo á la igualdad de dos triángulos formados respectivamente

cada uno por uno de los trapecios y un triángulo comun. ¿Añado con

esto nada al concepto de cada trapecio? nó; solo le comparo. Esta

comparacion no la he podido hacer directamente, y por esto los he

incluido en un concepto total cuya simple análisis me ha bastado para

descubrir la relacion que buscaba. Esta relacion no se la da el

concepto, solo la manifiesta; por manera que si el concepto de las dos

figuras comparadas fuese mas perfecto, de suerte que viésemos

intuitivamente la relacion que existe entre el aumento de los lados y

el decremento de la distancia de los mismos, veríamos que hay aquí

una ley constante que suple de una parte lo que se pierde por otra; y

por consiguiente en el mismo concepto del oblicuángulo descubriríamos

la razon fundamental de la igualdad, es decir la no alteracion del

valor de la superficie por la mayor ó menor oblicuidad de los ángulos,

teniendo así lo que despues sacamos por la expresada comparacion y que

generalizamos refiriéndonos á dos valores lineales constantes: base y

altura. Lo mismo nos sucederia con respecto á la equivalencia de todas

las cantidades variables expresadas de diferente modo, si sus

conceptos pudiésemos reducirlos á fórmulas tan claras y sencillas como

las de las funciones aparentes, por ejemplo n s/m s, donde sea cual

fuere el valor de la variable resulta siempre el mismo el valor de la

expresion, el cual es constante, á saber n/m.

[288.] No se crea que estas investigaciones sean inútiles: en la

cuestion presente como en muchas otras, sucede que de un problema

filosófico, al parecer meramente especulativo, están pendientes

verdades importantísimas. Así en el caso que nos ocupa, notaremos que

Kant explica el principio de causalidad de una manera inexacta, y que

segun como se interpreten sus palabras debe llamarse completamente

falsa; y quizás la raíz de su equivocacion está en que considera el

principio de causalidad como sintético, aunque _á priori_, cuando en

realidad debe ser tenido por analítico, como demostraré al tratar de

la idea de causa.

Considerando de la mayor importancia el tener ideas claras y distintas

en la presente materia, voy á resumir en pocas palabras la doctrina

expuesta sobre la evidencia inmediata y la mediata.

[289.] Hay evidencia inmediata cuando por el concepto del sujeto vemos

la conveniencia ó repugnancia del predicado, sin necesitar otro medio

que la simple reflexion sobre el significado de las palabras. A los

juicios de esta clase, se los llama con propiedad analíticos, porque

basta descomponer el concepto del sujeto para encontrar en él la

conveniencia ó repugnancia del predicado.

Hay evidencia mediata cuando por el simple concepto del sujeto, no

vemos desde luego la conveniencia ó repugnancia del predicado; por lo

cual necesitamos apelar á un medio que nos la manifieste.

Filosofía Fundamental, Tomo I · 第 14 / 21 段