Kant admite que este principio es la condicion _sine qua non_ de la

verdad de nuestros conocimientos, de manera que debemos tener cuidado

de no ponernos jamás en contradiccion con él so pena de anonadar todo

conocimiento. Hágase la prueba: á un hombre que no se haya ocupado á

fondo de estas materias, aunque sepa muy bien lo que se entiende por

predicado y sujeto, dénsele las dos fórmulas; ¿cuál de ellas se le

presentará como mas fácil para todos los usos así en lo externo como

en lo interno? es claro que no será la de Kant. Que una cosa no puede

ser y no ser á un mismo tiempo, al instante se ve con toda

generalidad, y se aplica el principio á todos los usos así en el órden

real como en el ideal. Se trata de un objeto externo y se dice: esto

no puede ser y no ser á un mismo tiempo; se trata de juicios

contradictorios, de ideas que se excluyen, y se dice sin dificultad:

esto no puede ser, porque es imposible que á un mismo tiempo una cosa

sea y no sea. Pero no se ve con la misma facilidad y prontitud cómo se

hace el tránsito del órden ideal al real, ó cómo pueden tener uso en

el órden de los hechos las ideas puramente lógicas de sujeto y

predicado. Luego la fórmula comun, á mas de ser igualmente exacta que

la de Kant, es mas sencilla, mas inteligente, y mas fácilmente

aplicable. ¿Pueden desearse calidades mejores para un criterio

universal, para la condicion _sine qua non_ de la verdad de nuestros

conocimientos?

[195.] Hasta aquí he dado por supuesto que la fórmula de Kant

expresaba realmente el principio de contradiccion; pero esta

suposicion es cuando menos inexacta. No cabe duda que seria una

contradiccion el que un predicado que repugnase á un sujeto, le

conviniese; y en este sentido se puede decir que el principio de

contradiccion está de algun modo expresado en la fórmula de Kant. Mas

esto no es suficiente: porque de lo contrario seria preciso decir que

todo axioma expresa el principio de contradiccion, pues no es posible

negar ningun axioma sin una contradiccion. La fórmula del principio

debe expresar _directamente_ la exclusion recíproca, la repugnancia

entre el ser y el no ser; esto es lo que se quiere significar; jamás

se ha entendido otra cosa por el principio de contradiccion. Kant en

su nueva fórmula no expresa directamente esta exclusion: lo que

expresa es, que cuando de la idea de un sujeto está excluido el

predicado, este no le conviene. Si bien se mira, lejos de que esta

fórmula exprese el principio de contradiccion, es la famosa de los

cartesianos: lo que está comprendido en la idea clara y distinta de

una cosa, se puede afirmar de ella con toda certeza. En substancia las

dos fórmulas expresan lo mismo, y solo se distinguen por dos

diferencias puramente accidentales: 1ª. en que la de Kant es mas

concisa; 2.ª en que la de este filósofo es negativa y la de los

cartesianos afirmativa.

[196.] Kant viene á decir: «lo que está _excluido_ de la idea clara y

distinta de una cosa, se puede negar de ella.» _Predicado que repugna_

á un sujeto, es lo mismo que lo que está _excluido_ de la idea de una

cosa; _no le conviene_, es lo mismo que _se puede negar de él_. Y como

por otra parte es evidente que el principio de los cartesianos debe

entenderse en ambos sentidos, afirmativo y negativo, pues que al decir

que lo que está comprendido en la idea clara y distinta de una cosa,

se puede afirmar de la misma, entendian tambien que cuando una cosa

estaba excluida, se podia negar; resulta que Kant dice lo mismo que

ellos; así intentando corregir á todas las escuelas, ha incurrido en

una equivocacion no muy á propósito para abonar su perspicacia.

Claro es que la misma fórmula de Kant implica esta otra: el predicado

contenido en la idea de un sujeto, le conviene. Esta proposicion es

tambien condicion _sine qua non_, de todos los juicios analíticos

afirmativos: pues estos desaparecen, si no conviene al sujeto lo que

está en su idea. En tal caso, no hay diferencia ni aun aparente entre

la fórmula de Kant y la de los cartesianos; solo hay variedad en los

términos: la proposicion es exactamente la misma. Por donde se echa de

ver que antes de afirmar que en el punto mas claro y mas fundamental

de los conocimientos humanos, se han expresado mal todas las

escuelas, es necesario andar con mucho tiento: testigo la

_originalidad_ de la fórmula de Kant.

[197.] No fué mas feliz el autor de la _Crítica de la razon pura_ al

censurar la condicion _á un mismo tiempo_, que se añade generalmente á

la fórmula del principio de contradiccion. Ya que él se tomó la

libertad de creer que ningun filósofo antes de él habia expresado de

la manera conveniente este principio, permítaseme decir que él no

entendió bien lo que querian significar los otros. No creo que con

decir esto cometa una profanacion filosófica; si para ciertos hombres

Kant es un oráculo, todos los filósofos juntos y la humanidad entera

son tambien oráculos que deben ser oidos y respetados.

Segun el mismo Kant, el principio de contradiccion es condicion _sine

qua non_ de todos los conocimientos humanos. Si pues esta condicion ha

de servir para su objeto, es necesario que se la exprese de un modo

aplicable á todos los casos. Nuestros conocimientos no se componen

únicamente de elementos necesarios, sino que admiten en buena parte

ideas enlazadas con lo contingente; pues como hemos visto ya, las

verdades puramente ideales no conducen á nada positivo si no se las

hace descender al terreno de la realidad. Los seres contingentes están

sometidos á la condicion del tiempo; y todos los conocimientos que á

ellos se refieren, deben contar siempre con esta condicion. Su

existencia se limita á un determinado espacio de tiempo; y conforme á

esta determinacion es preciso pensar y hablar de la misma. Aun las

propiedades esenciales están afectadas en cierto modo por la condicion

del tiempo; porque si bien prescinden de él, si se las considera en

general, no es así cuando están realizadas, es decir, cuando dejan de

ser una pura abstraccion y son una cosa positiva. Hé aquí pues la

razon, y razon bien poderosa y profunda, de que todas las escuelas

hayan juntado la condicion del tiempo con la fórmula del principio de

contradiccion: razon bien profunda, repito, y que es extraño se

escapase á la penetracion del filósofo aleman.

[198.] La importancia de la materia reclama todavía ulteriores

aclaraciones. Lo esencial en el princio de contradiccion, es la

exclusion del ser por el no ser y del no ser por el ser. La fórmula

debe expresar este hecho, esta verdad que se nos ofrece con evidencia

inmediata y que es contemplada por el entendimiento con una intuicion

clarísima que no consiente duda ni oscuridad de ninguna especie.

El verbo _ser_ puede tomarse de dos maneras: sustantivamente, en

cuanto significa la existencia, y copulativamente, en cuanto expresa

la relacion de un predicado con un sujeto. Pedro es; aquí el verbo

_es_ significa la existencia de Pedro, y equivale á esta otra: Pedro

existe. El triángulo equilátero es equiángulo; aquí el verbo _es_ se

toma copulativamente; pues no se afirma que exista ningun triángulo

equilátero, y solo se establece la relacion de la igualdad de los

ángulos con la igualdad de los lados, prescindiendo absolutamente de

que existan unos ni otros.

El principio de contradiccion debe extenderse á los casos en que el

verbo _ser_ es copulativo y á los en que es sustantivo; porque cuando

decimos que es imposible que una cosa sea y no sea, no hablamos

únicamente del órden ideal ó de las relaciones entre predicados y

sujetos, sino tambien del órden real: si no se refiriese á este último

tendríamos que el mundo entero de las existencias estaria falto de la

condicion indispensable para todo conocimiento sino tambien para todo

ser en sí mismo, prescindiendo de que sea conocido y de que sea

inteligente. ¿Qué fuera un ser real que pudiese ser y no ser? ¿qué

significa una contradiccion realizada? luego el principio se ha de

extender no solo al verbo _ser_ como copulativo, sino tambien como

sustantivo. Todas las existencias finitas, inclusa la nuestra, son

medidas por una duracion sucesiva; luego si la fórmula del principio

de contradiccion no ha de ser inaplicable á todo cuanto conocemos en

el universo, ha de estar acompañado de la condicion del tiempo. De

todas las cosas finitas que existen se ha verificado que no existian y

de todas se podria verificar que no existiesen: de ninguna se

afirmaria con verdad que su no existencia fuese imposible; esta

imposibilidad nace de la existencia en un tiempo dado, y solo con

respecto á este tiempo se la puede afirmar. Luego la condicion del

tiempo es absolutamente necesaria en la fórmula del principio de

contradiccion, si esta fórmula ha de poder servirnos para lo

existente, es decir, para lo que tienen de objeto real nuestros

conocimientos.

[199.] Veamos ahora lo que sucede en el órden puramente ideal, donde

el verbo _ser_ se toma copulativamente. Las proposiciones del órden

puramente ideal son de dos clases: unas tienen por sujeto una idea

genérica que con la union de la diferencia, puede pasar á una especie

determinada; otras tienen por sujeto la misma especie, ó sea la idea

genérica junto con la determinacion de la diferencia. La palabra

_ángulo_ expresa la idea genérica comprensiva de todos los ángulos,

idea que unida con la diferencia correspondiente, puede constituir las

especies de ángulo recto, agudo ú obtuso. Sucédenos á cada paso el

modificar la idea genérica de varias maneras; y como en esto entra por

necesidad una sucesion en que se nos representan distintos conceptos

que todos tienen por base la idea genérica, resulta que consideramos á

esta como un ser que sucesivamente se transforma. Para expresar esta

sucesion puramente intelectual, empleamos la idea de tiempo; y hé aquí

una de las razones que justifican el empleo de esta condicion aun en

el órden puramente ideal. Así decimos: un ángulo no puede ser á un

mismo tiempo recto y no recto; porque encontramos que la idea de

ángulo puede estar sucesivamente determinada por la diferencia que le

constituye recto y no recto; pero estas determinaciones no pueden

coexistir ni aun en nuestro concepto, por cuya razon no afirmamos la

imposibilidad absoluta de la union de la diferencia con el género,

sino que la limitamos á la condicion de la simultaneidad.

En esta proposicion: un ángulo recto no puede ser obtuso; el sujeto no

es la idea genérica sola, sino unida con la diferencia _recto_. En el

concepto del sujeto formado de estas dos ideas, ángulo y recto, vemos

la imposibilidad de que se les una la idea _obtuso_. Esto sin ninguna

condicion de tiempo, y en este caso tampoco se la expresa. Se dice con

frecuencia: un ángulo no puede ser al mismo tiempo recto y obtuso;

pero jamás se dice el ángulo recto no puede _á un mismo tiempo_ ser

obtuso, sino absolutamente: el ángulo recto no puede ser obtuso.

[200.] Observa Kant que la equivocacion dimana de que se comienza por

separar el predicado de una cosa del concepto de esta cosa, y que en

seguida se le junta á este mismo predicado su contrario, lo que no da

jamás una contradiccion con el sujeto sino con el predicado que le

está unido sintéticamente; contradiccion que no tiene lugar sino en

cuanto el primero y el segundo predicado están puestos á un mismo

tiempo. Esta observacion de Kant es en el fondo muy verdadera; pero

adolece de dos defectos: el que se la presenta como original cuando no

dice sino cosas muy sabidas; y el que se le emplea para combatir una

equivocacion que no existe sino en la mente del filósofo que pretende

quitarla á los demás. Las dos proposiciones analizadas en el párrafo

anterior confirman lo que acabo de decir: el ángulo no puede ser recto

y no recto. Aquí la condicion del tiempo es necesaria porque la

repugnancia no está entre el predicado y el sujeto sino entre los dos

predicados. El ángulo puede ser recto ó no recto, con tal que esto se

verifique en tiempos diferentes. El ángulo recto no puede ser obtuso;

aquí la condicion del tiempo no debe ser expresada, porque entrando en

el concepto del sujeto la idea _recto_, está enteramente excluida la

de _obtuso_.

[201.] Si el principio de contradiccion hubiese de servir únicamente

para los juicios analíticos, esto es, para aquellos en que el

predicado está contenido en la idea del sujeto, la condicion del

tiempo no debiera ser expresada nunca; pero como este principio ha de

guiarnos tambien para todos los demás juicios, se sigue que en la

fórmula general no podia prescindirse de una condicion absolutamente

indispensable en la mayor parte de los casos. En el estado actual de

nuestro entendimiento, mientras nos hallamos en esta vida, el no

prescindir del tiempo es la regla, el prescindir la excepcion: ¿y se

queria que una fórmula general se refiriese solo á la excepcion y

dejase en olvido la regla?

[202.] No se concibe la razon que pudo mover á Kant á ilustrar esta

materia con los ejemplos arriba citados. No cabe decir cosas mas

comunes é inoportunas que las añadidas por este filósofo cuando

ilustra la materia con algunos ejemplos. «Si digo, un hombre que es

ignorante no es instruido, la condicion _al mismo tiempo_ debe estar

expresada; porque el que es ignorante en un tiempo, puedo muy bien ser

instruido en otro.» Esto á mas de ser comun é inoportuno, es sobre

manera inexacto. Si la proposicion fuese: un hombre no puede ser

ignorante é instruido; entonces la condicion _al mismo tiempo_ debiera

añadirse, porque no dándose preferencia á ningun predicado con

respecto al otro, se indicaria el motivo de la repugnancia, que es de

predicado á predicado y no de predicado á sujeto. Pero en el ejemplo

aducido por Kant, «el hombre que es ignorante no es instruido,» el

sujeto no es solo hombre, sino hombre ignorante; el predicado

instruido recae sobre el hombre modificado con el predicado ignorante;

y por consiguiente la expresion del tiempo no es necesaria ni se la

emplea en el lenguaje comun.

Hay mucha diferencia entro estas dos proposiciones: el hombre que es

ignorante _no es_ instruido; el hombre que es ignorante, _no puede

ser_ instruido. En la primera, la condicion del tiempo no debe estar

expresada por las razones dichas: en la segunda sí, porque hablándose

de la imposibilidad de un modo absoluto, se negaria al ignorante hasta

la _potencia_ de ser instruido.

[203.] El otro ejemplo de Kant es el siguiente: «pero si digo, ningun

hombre ignorante es instruido, la proposicion será analítica, porque

el carácter de la ignorancia constituye ahora el concepto del sujeto y

por tanto la proposicion negativa se deriva inmediatamente de la

proposicion contradictoria sin que la condicion _al mismo tiempo_ deba

intervenir.» No se ve la razon porque establece Kant tanta diferencia

entre estas dos proposiciones: un hombre que es ignorante no es

instruido; ningun hombre ignorante es instruido; en ambas el predicado

no se refiere tan solo á hombre, sino á hombre ignorante, y tanto vale

decir hombre que es ignorante, como hombre ignorante. Si pues la

expresion del tiempo no es necesaria en la una, tampoco lo será en la

otra.

Si la idea de ignorante afecta al sujeto mismo, el predicado está

necesariamente excluido, porque las ideas de instruccion y de

ignorancia, son contradictorias: entonces nos hallamos con la regla de

los dialécticos de que en materias necesarias, la proposicion

indefinida equivale á la universal.

De esta discusion resulta que la fórmula del principio de

contradiccion debe ser conservada tal como está, y que no debe

suprimirse la condicion del tiempo, porque de otro modo se

inutilizaria la fórmula para muchísimos casos (XX).

CAPÍTULO XXI.

SI EL PRINCIPIO DE CONTRADICCION MERECE EL TÍTULO DE FUNDAMENTAL; Y EN

QUÉ SENTIDO.

[204.] Aclarado ya el verdadero sentido del principio de

contradiccion, veamos si merece el título de fundamental, reuniendo

todos los caractéres exigidos para esta dignidad científica. Estos son

tres: primero, que no se apoye en otro principio. Segundo, que cayendo

él, se arruinen todos los demás. Tercero, que permaneciendo él firme,

pueda argüirse de una manera concluyente contra quien niegue los

demás, reduciéndole á buen camino por demostracion, al menos

indirecta.

[205.] Para resolver cumplidamente todas las cuestiones que se

refieren al principio de contradiccion, asentaré algunas proposiciones

acompañándolas con la demostracion correspondiente.

PRIMERA PROPOSICION.

Si se niega el principio de contradiccion, se desploma toda certeza,

toda verdad, todo conocimiento.

Demostracion. Si una cosa puede ser y no ser á un mismo tiempo,

podemos estar ciertos y no ciertos, conocer y no conocer, existir y

no existir; la afirmacion puede estar junto con la negacion, las cosas

contradictorias pueden hermanarse, las distintas identificarse, las

idénticas distinguirse; la inteligencia es un caos en toda la

extension de la palabra; la razon se trastorna, el lenguaje es

absurdo, el sujeto y el objeto se chocan en medio de espantosas

tinieblas, toda luz intelectual se ha extinguido para siempre. Todos

los principios están envueltos en la ruina universal; y la misma

conciencia vacilaria, si al hacer esta suposicion absurda no se

hallase sostenida por la invencible mano de la naturaleza. Pero en

medio de la absurda hipótesis, la conciencia que no desaparece porque

no puede desaparecer, se siente arrastrada tambien por el violento

torbellino que lo arroja todo á las tinieblas del caos; en vano se

esfuerza por conservar sus ideas, todas desaparecen por la fuerza de

la contradiccion; en vano hace brotar otras nuevas para sustituirlas á

las que va perdiendo, desaparecen tambien; en vano busca objetos

nuevos, desaparecen tambien; y ella misma no continúa sino para sentir

la imposibilidad radical de pensar nada; solo ve á la contradiccion

que señoreada de la inteligencia, destruye con fuerza irresistible

cuanto se quiera levantar.

SEGUNDA PROPOSICION.

[206.] No basta que no se suponga falso el principio de

contradiccion; es preciso además suponerle verdadero, si no se quiere

que se arruine toda certeza, todo conocimiento, toda verdad.

Demostracion. Las razones alegadas con respecto á la proposicion

anterior podrian reproducirse por entero. En el primer caso se supone

negada la verdad del principio; en el segundo no se le da por

verdadero ni por falso; pero es evidente que la indiferencia no basta;

porque desde el momento en que el principio de contradiccion no esté

fuera de toda duda, volvemos á caer en las tinieblas, debemos dudar de

todo.

No quiero decir que para tener certeza de cualquiera cosa, sea

necesario pensar explícitamente en dicho principio; pero sí que

debemos tenerle por firmemente asentado, que no podemos abrigar sobre

él la menor duda, y que en viendo alguna cosa ligada con él mismo, es

preciso considerarla como asida de un punto inmóvil; la menor

vacilacion, el mas ligero _quién sabe_!.... sobre este principio, lo

arruina todo: la posibilidad de un absurdo es ya por si misma un

absurdo.

TERCERA PROPOSICION

[207.] Es imposible encontrar un principio que nos asegure de la

verdad del de contradiccion.

Demostracion. Hemos visto que en todo conocimiento es necesario

suponer la verdad del principio de contradiccion; luego ninguna puede

servir para demostrarle á él. En cualquiera raciocinio que con este

objeto se haga, habrá por necesidad un círculo vicioso; se probará el

principio de contradiccion con otro principio que á su vez supondrá

siempre el de contradiccion. Tendremos pues un edificio que estribará

sobre un cimiento y un cimiento que estribará sobre el mismo edificio.

CUARTA PROPOSICION.

[208.] A quien niegue el principio de contradiccion, no se le puede

reducir directa ni indirectamente por ningun otro.

Demostracion. Seria curioso oir los argumentos dirigidos contra un

hombre que admite la posibilidad del sí y del nó en todo. Cuando se le

reduzca al sí, no se le hará perder el nó, y vice-versa. Es imposible

no solo argumentar, sino hablar, ni pensar en suposicion semejante.

QUINTA PROPOSICION.

[209.] No es exacto lo que suele decirse que con el principio de

contradiccion podamos argüir de una manera concluyente contra quien

niegue los demás.

Adviértase que solo digo que _no es exacto_; porque en efecto creo que

en el fondo es verdadero, pero mezclado con alguna inexactitud. Para

manifestarlo examinemos el valor de la demostracion que se da en

casos semejantes. En forma de diálogo las razones, las contestaciones

y las réplicas se presentarán con mas claridad y viveza. Supongamos

que uno niega este axioma. El todo es mayor que la parte.

Si V. niega esto, admite que una cosa puede ser y no ser á un mismo

tiempo.

Esto es lo que se me ha de probar.

El todo de V. será todo y no lo será, y la parte será parte y no

parte.

¿Por qué?

En primer lugar, será todo, porque así se supone.

Admitido.

Al mismo tiempo no lo será....

Negado.

No lo será porque no será mayor que su parte.

Buen modo de argumentar; esto es una peticion de principio: yo

comienzo por afirmar que el todo no es mayor que su parte, y V. me

arguye en el supuesto contrario; pues me dice que el todo no será todo

si no es mayor que su parte. Si yo concediese que el todo es mayor que

su parte, y luego negase esta propiedad, entonces incurriría en

contradiccion haciendo un todo que segun mis principios no seria todo;

pero como ahora niego que el todo haya de ser mayor que su parte, debo

negar tambien que deje de ser todo, por no ser mayor que su parte.

[210.] ¿A quien discurre de esta manera qué se le puede replicar? nada

absolutamente en forma de raciocinio; lo que se puede hacer es

llamarle la atencion hácia el absurdo en que se coloca; pero esto nó

argumentando, sino determinando con toda exactitud el sentido de las

palabras y analizando los conceptos que por ellas se expresan. Esto es

lo único que se puede y debe hacer. La contradiccion existe, es

cierto; y lo que conviene es que la vea el que ha incurrido en la

misma; para lo cual, ó será suficiente la explicacion de los términos

y el análisis de los conceptos, ó no bastará nada.

Veámoslo en el mismo ejemplo. El todo es mayor que su parte. ¿Qué es

todo? es el conjunto de las partes, es las partes mismas reunidas. En

la idea del todo entran pues las partes. ¿Qué significa mayor? Una

cosa se dice mayor que otra, cuando además de contener cantidad igual

á esta, contiene alguna otra; el siete es mayor que el cinco, porque á

mas de contener el mismo cinco, contiene tambien el dos. El todo

contiene á la parte y además á las otras partes, luego en la idea de

todo entra la idea de ser mayor que su parte. Así se podria reducir á

quien negase este principio: método que mas bien que de argumentacion,

podria llamarse de explicacion de términos y análisis de conceptos,

porque es claro que no se ha hecho mas que definir aquellos y

descomponer estos.

SEXTA PROPOSICION.

[211.] El principio de contradiccion no puede ser conocido sino por

evidencia inmediata.

Demostracion. Se han de probar dos cosas. Que el conocimiento es por

evidencia, y que la evidencia es inmediata. Tocante á lo primero

observaré que el principio de contradiccion no es un simple hecho de

conciencia sino una verdad puramente ideal. El hecho de conciencia

envuelve la realidad, no puede expresarse de ningun modo sin que se

afirme alguna existencia; el principio de contradiccion no afirma ni

niega nada positivo; esto es, no dice que algo exista ó no exista;

solo expresa la repugnancia del ser al no ser, y del no ser al ser,

prescindiendo de que el verbo _ser_ se tome sustantiva ó

copulativamente.

[212.] Todo hecho de conciencia es algo, no solo existente sino

determinado; no es un pensamiento en abstracto, sino tal ó cual

pensamiento. El principio de contradiccion no contiene nada

determinado; no solo prescinde de la existencia de las cosas sino

tambien de la esencia, pues no se refiere á solas las existentes sino

tambien á las posibles; y entre estas no distingue especies, sino que

las abraza todas en su mayor generalidad. Cuando se dice «es imposible

que una cosa sea y no sea,» la palabra _cosa_ no restringe su

significacion de ninguna manera; expresa el ser en general, en su

mayor indeterminacion. En el _sea_ ó _no sea_, el verbo _ser_ no

expresa solo la existencia sino toda clase de relaciones de esencias,

tambien en su mas completa indeterminacion. Así el principio se aplica

igualmente en estas dos proposiciones; es imposible que la luna sea y

no sea; es imposible que un círculo sea y no sea círculo; no obstante

que la primera es del órden real, y en ella el verbo _ser_ expresa

existencia; y la segunda es del órden ideal, y el verbo _ser_

significa únicamente relacion de predicado á sujeto.

[213.] Todo hecho de conciencia es individual, el principio de

contradiccion es lo mas universal que imaginarse pueda; todo hecho de

conciencia es contingente, el principio de contradiccion es

absolutamente necesario: necesidad que es uno de los caractéres de las

verdades conocidas por evidencia.

Filosofía Fundamental, Tomo I · 第 10 / 21 段