Para ser una cosa inmediatamente inteligible es menester suponerle dos

calidades, 1.ª La inmaterialidad. 2.ª La actividad necesaria para

operar sobre el ser inteligente. Esta actividad es indispensable;

porque si bien se observa, en la operacion de entender, la accion nace

de la idea; el entendimiento en cierto modo está pasivo. Cuando la

idea se ofrece, no es posible no entender; y cuando falta, es

imposible entender; la idea pues fecunda al entendimiento, y este sin

aquella nada puede. Por consiguiente si admitimos que un ser puede

servir de idea á un entendimiento, es necesario que le concedamos una

actividad para excitar la operacion intelectual y que por tanto le

hagamos superior al entendimiento excitado.

De esta suerte se explica por qué nuestro entendimiento, al menos

mientras nos hallamos en esta vida, no es inteligible por si mismo

para sí mismo. La experiencia atestigua que su actividad ha menester

excitacion. Entregado á sí propio como que duerme: es uno de los

hechos psicológicos mas constantes la falta de actividad en nuestro

espíritu, cuando no han precedido influencias excitantes.

No es esto decir que estemos destituidos de espontaneidad, y que

ninguna accion sea posible sin una causa externa determinante; pero sí

que el mismo desarrollo espontáneo no existiria, si anteriormente no

hubiésemos estado sometidos al influjo de causas que han dispertado

nuestra actividad. Podemos aprender cosas que no se nos enseñan; pero

nada podriamos aprender si al primitivo desarrollo de nuestro espíritu

no hubiese presidido la enseñanza. Hay en nuestro espíritu muchas

ideas que no son sensaciones ni pueden haber dimanado de ellas, es

verdad; pero tambien lo es que un hombre que careciese de todos los

sentidos, nada pensaria por faltarle á su espíritu la causa excitante.

[125.] Me he detenido en la explicacion del problema de la

inteligibilidad, porque en mi concepto es poco menos importante que el

de la inteligencia, por mas que no se le vea tratado cual merece en

las obras filosóficas. Ahora voy á reducir la doctrina anterior á

proposiciones claras y sencillas; ya para que el lector se forme de

ella concepto mas cabal; ya tambien para deducir algunas consecuencias

que no se han tocado en la exposicion, ó han sido solamente indicadas.

1.ª Para ser una cosa inmediatamente inteligible, debe ser inmaterial.

2.ª La materia por sí misma no puede ser inteligible.

3.ª La relacion entre los espíritus y los cuerpos, ó la representacion

de estos en aquellos, no puede ser de pura objetividad.

4.ª Es necesario admitir algun otro género de relacion con que se

explique la union representativa del mundo de las inteligencias y del

mundo corpóreo.

5.ª La representacion objectiva inmediata, supone actividad en el

objeto.

6.ª La fuerza de representarse un objeto por sí mismo á los ojos de

una inteligencia, supone en aquel una facultad de obrar sobre esta.

7.ª Esta facultad de obrar produce necesariamente su efecto; y por

consiguiente envuelve una especie de superioridad del objeto sobre la

inteligencia.

8.ª Un ser inteligente puede no ser inmediatamente inteligible.

9.ª La inteligibilidad inmediata, parece encerrar mayor perfeccion que

la misma inteligencia.

10.ª Aunque no todo ser inteligente sea inteligible, todo ser

inteligible es inteligente.

11.ª Dios, actividad infinita en todos sentidos, es infinitamente

inteligente é infinitamente inteligible para sí mismo.

12.ª Dios es inteligible para todos los entendimientos creados,

siempre que él quiera presentarse inmediatamente á ellos,

fortaleciéndolos y elevándolos de la manera conveniente.

13.ª No hay ninguna repugnancia en que la inteligibilidad inmediata se

haya comunicado á algunos espíritus, y por consiguiente el que estos

sean inteligibles por sí mismos.

14.ª Nuestra alma mientras está unida al cuerpo, no es inmediatamente

inteligible, y solo la conocemos por sus actos.

15.ª En esta falta de inteligibilidad inmediata se encuentra la razon

de la dificultad de los estudios ideológicos y psicológicos, y de la

obscuridad que experimentamos al pasar del conocimiento directo al

reflejo.

16.ª Luego la filosofía del _yo_, ó la que quiere explicar el mundo

interno y externo, partiendo del _yo_, es imposible, y comienza por

prescindir de uno de los hechos fundamentales de la psicología.

17.ª Luego la doctrina de la identidad universal es absurda tambien;

pues que da á la materia inteligencia e inteligibilidad inmediata,

cuando no puede tener ni uno ni otro.

18.ª Luego el espiritualismo es una verdad que nace así de la

filosofía subjetiva como de la objetiva, así de la inteligencia como

de la inteligibilidad.

19.ª Luego es necesario salir de nosotros mismos y elevarnos además

sobre el universo, para encontrar el orígen de la representacion así

subjetiva como objetiva.

20.ª Luego es necesario llegar á una actividad primitiva, infinita,

que ponga en comunicacion á las inteligencias entre sí y con el mundo

corpóreo.

21.ª Luego la filosofía puramente ideológica y psicológica nos conduce

á Dios.

22.ª Luego la filosofía no puede comenzar por un hecho único, orígen

de todos los hechos; sino que debe acabar y acaba por este hecho

supremo, por la existencia infinita, que es Dios (XII).

CAPÍTULO XIII.

REPRESENTACION DE CAUSALIDAD Y DE IDEALIDAD.

[126.] A mas de la representacion por identidad, hay la que he llamado

de causalidad. Un ser puede representarse á sí propio; una causa puede

representar á sus efectos. La actividad productiva no se concibe si el

principio de la accion productriz, no contiene en algun modo á la cosa

producida. Por esto se dice que Dios, causa universal de todo lo que

existe y puede existir, contiene en sí á todos los seres reales y

posibles de una manera virtual eminente. Si un ser puede representarse

á sí propio, puede representar tambien lo que en sí contiene; luego la

causalidad, con tal que existan las demás condiciones arriba

expresadas, puede ser orígen de representacion.

[127.] Aquí haré notar cuán profundo filósofo se muestra Santo Tomás

al explicar el modo con que Dios conoce las criaturas. En la Suma

teológica cuestion 14, artículo 5, pregunta si Dios conoce las cosas

distintas de sí mismo (alia à se) y responde afirmativamente, no

porque considere á la esencia divina como un espejo, sino que apelando

á una consideracion mas profunda, busca el orígen de este conocimiento

en la causalidad. Hé aquí en pocas palabras extractada su doctrina.

Dios se conoce perfectamente á sí mismo; luego conoce todo su poder y

por consiguiente todas las cosas á que este poder se extiende. Otra

razon ó mas bien ampliacion de la misma. El ser de la primera causa,

es su mismo entender: todos los efectos preexisten en Dios, como en su

causa, luego han de estar en él, en un modo inteligible, siendo su

mismo entender. Dios pues, se ve á sí mismo por su misma esencia; pero

las demás cosas las ve, no en sí mismas sino en sí mismo, en cuanto su

esencia contiene la semejanza de todo. La misma doctrina se halla en

la cuestion 12 artículo 8.º donde pregunta si los que ven la esencia

divina ven en Dios todas las cosas.

[128.] La representacion por idealidad es la que no dimana ni de la

identidad de la cosa representante con la representada, ni de la

relacion de causa con efecto. Nuestras ideas se hallan en este caso,

pues ni se identifican con los objetos ni los causan. Nos es imposible

saber si á mas de esa fuerza representativa que experimentamos en

nuestras ideas, existen substancias finitas capaces de representar

cosas distintas de ellas y no causadas por ellas. Está por la

afirmativa Leibnitz; pero como se ha visto en su lugar, su sistema de

las mónadas debe ser considerado como meramente hipotético. Siendo

preferible no decir nada á entretenerse en conjeturas que no podrian

conducir á ningun resultado, me contentaré con asentar las

proposiciones siguientes.

1.ª Si hay algun ser que represente á otro que no sea su efecto, esta

fuerza representativa no la tiene propia, le ha sido dada.

2.ª La comunicacion de las inteligencias no puede explicarse sino

apelando á una inteligencia primera que siendo causa de las mismas,

pueda darles la fuerza de influir una sobre otra, y por consiguiente

de producirse representaciones.

[129.] La causalidad puede ser principio de representacion, pero no es

razon suficiente de ella.

En primer lugar, una causa no será representativa de sus efectos, si

ella en sí misma no es inteligible. Así, aun cuando atribuyéramos á la

materia una actividad propia, no deberíamos concederle la fuerza de

representacion de sus efectos, por faltarle la condicion indispensable

que es la inteligibilidad inmediata.

[130.] Para que los efectos sean inteligibles en la causa, es

necesario que esta tenga completamente el carácter de causa, reuniendo

todas las condiciones y determinaciones necesarias para la produccion

del efecto. Las causas libres no representan á sus efectos porque

estos se hallan relativamente á ellas en la sola esfera de la

posibilidad. Puede realizarse la produccion, pero no es necesaria; y

así en la causa se verá lo posible mas nó lo real. Dios conoce los

futuros contingentes que dependen de la voluntad humana, no

precisamente porque conoce la actividad de esta, sino porque ve en sí

mismo, sin sucesion de tiempo, no solo todo lo que puede suceder sino

lo que ha de suceder, pues que nada puede existir ni en lo presente ni

en lo futuro sin su voluntad ó permision. Conoce tambien los futuros

contingentes dependientes de su sola voluntad, porque desde toda la

eternidad sabe lo que tiene resuelto y sus decretos son inmutables é

indefectibles.

[131.] Aun refiriéndonos al órden necesario de la naturaleza, y

suponiendo conocida una ó mas causas secundarias, no es posible ver en

ellas todos sus efectos con toda seguridad, á no ser que la causa

obrase aisladamente ó que junto con ella se conociesen todas las

demás. Como la experiencia nos enseña que las partes de la naturaleza

están en comunicacion íntima y recíproca, no es dado suponer el

indicado aislamiento, y por consiguiente la accion de toda causa

secundaria está sujeta á la combinacion de otras que pueden ó impedir

su efecto ó modificarle. De aquí la dificultad de establecer leyes

generales enteramente seguras en todo lo que concierne á la

naturaleza.

[132.] Es de notar que las consideraciones precedentes son una nueva

demostracion de la absurdidad de la ciencia trascendental, si se la

quiere fundar en un hecho del cual dimanen todos los demás. La

representacion intelectual no se explica sustituyendo la emanacion

necesaria á la creacion libre. Aun suponiendo que la variedad del

universo sea puramente fenomenal, no existiendo en el fondo mas que un

ser siempre idéntico, siempre único, siempre absoluto, no puede

negarse que las apariencias están sujetas á ciertas leyes y sometidas

á condiciones muy varias. O el entendimiento humano puede ver lo

absoluto de tal manera que con una intuicion simple descubra todo lo

que en él se encierra, todo lo que es y puede ser bajo todas las

formas posibles, ó está condenado á seguir el desarrollo de lo

incondicional, absoluto y permanente, al través de sus formas

condicionales, relativas y variables: lo primero, que es una especie

de plagio ridículo del dogma de la vision beatífica, es un absurdo tan

palpable tratándose del entendimiento en su estado actual, que no

merece ni refutacion ni contestacion; lo secundo sujeta al

entendimiento si todas las fatigas de la observacion, destruyendo de

un golpe las ilusiones que se le habian hecho concebir prometiéndole

la ciencia trascendental.

[133.] Nuestro entendimiento está sujeto en sus actos á una ley de

sucesion, ó sea á la idea del tiempo. El mismo hecho domina en la

naturaleza; ya sea que así se verifique en la realidad, ya sea que el

tiempo deba ser considerado como una condicion subjetiva que nosotros

trasladamos á los objetos; sea lo que fuere de esta doctrina de Kant,

cuyo valor examinaré en el lugar debido, lo cierto es que la sucesion

existe, al menos para nosotros, y que de ella no podemos prescindir.

En este supuesto, ningun desarrollo infinito puede sernos conocido

sino con el auxilio de un tiempo infinito. Así estamos privados por

necesidad metafísica, de conocer no solo el desarrollo futuro de lo

absoluto, sino el presente y el pasado. Siendo este desarrollo

necesario absolutamente, segun la doctrina á que me refiero, ha debido

precedernos una sucesion infinita; por manera que la organizacion

actual del universo ha de ser mirada como un punto de una escala sin

límites que asi en lo pasado como en lo futuro no tiene otra medida

que la eternidad. Cuál sea el estado actual del mundo no lo podemos

saber con sola la observacion, sino en una parte muy pequeña, y por

tanto nos será preciso sacarlo de la idea de lo absoluto, siguiéndole

en su desarrollo infinito. Esto, aun cuando en sí no fuera

radicalmente imposible, tiene el inconveniente de que no cabe en el

tiempo de vida otorgado á un solo hombre, ni en la suma de los tiempos

que han vivido todos los hombres juntos.

[134.] Pero volvamos á la representacion de causalidad. Si bien se

observa, la representacion ideal va á refundirse en la causal; porque

no pudiendo un espíritu tener idea de un objeto que no ha producido,

sino en cuanto se la comunica otro espíritu causa de la cosa

representada, se infiere que todas las representaciones puramente

ideales proceden directa ó indirectamente, inmediata ó mediatamente,

de la causa de los objetos conocidos. Y como por otro lado segun hemos

visto ya (127), el primer Ser no conoce las cosas distintas de sí

mismo, sino en cuanto es causa de ellas, tenemos que la representacion

de idealidad viene á refundirse en la de causalidad, verificándose en

parte el principio de un profundo pensador napolitano, Vico, «la

inteligencia solo conoce lo que ella hace.»

[135.] De la doctrina expuesta se siguen dos consecuencias que es

preciso notar.

1.º Las fuentes primitivas de representacion intelectual son solo dos:

identidad y causalidad. La de idealidad es necesariamente derivada de

la de causalidad.

2.º En el órden real, el principio de ser es idéntico al principio de

conocer. Solo lo que da el ser puede dar el conocimiento; solo lo que

da el conocimiento puede dar el ser. La causa primera, en tanto puede

dar el conocimiento en cuanto da el ser; representa porque causa.

[136.] La representacion de idealidad, aunque enlazada con la de

causalidad, es realmente distinta. Bien que la explicacion de su

naturaleza pertenezca al tratado de las ideas, no quiero dejar sin

alguna aclaracion un punto tan íntimamente ligado con el problema de

la representacion intelectual.

Conciben algunos las ideas como una especie de imágenes ó retratos del

objeto: si bien se observa, esto no tiene sentido sino refiriéndose á

las representaciones de la imaginacion, es decir, á lo puramente

corpóreo; y en cuyo caso, aun exige la suposicion de que el mundo

externo sea tal cual nos lo presentan los sentidos, lo que bajo muchos

aspectos no es verdad. Para convencerse de cuán ilusoria es la teoría

fundada en la semejanza de las cosas sensibles, basta preguntar ¿qué

es la imágen de una relacion? ¿cómo se retratan el tiempo, la

causalidad, la substancia, el ser? Hay en la percepcion de estas ideas

algo mas profundo, algo de un órden enteramente distinto de cuanto se

parece á cosas sensibles; la necesidad ha obligado á comparar el

entendimiento con un ojo que ve, y á la idea con una imágen presente;

pero esto es una comparacion; la realidad es algo mas misterioso, mas

secreto, mas íntimo; entre la percepcion y la idea hay una union

inefable; el hombre no la explica pero la experimenta.

[137.] La conciencia nos atestigua que hay en nosotros unidad de ser,

que el _yo_ es siempre idéntico á sí mismo, y que permanece constante

á pesar de la variedad de ideas y de actos que pasan por él como las

olas sobre la superficie de un lago. Las ideas son un modo de ser del

espíritu; pero ¿qué es este modo? ¿en qué consiste su naturaleza? La

produccion y reproduccion de las ideas ¿dimana de una causa distinta

que influya perennemente sobre nuestra alma y le produzca

inmediatamente esos modos de ser que llamamos representaciones é

ideas, ó deberemos admitir que le haya sido dada al espíritu una

actividad productriz de estas representaciones, bien que sujeta á la

determinacion de causas existentes? Estas son cuestiones que por ahora

me contento con indicar (XIII).

CAPÍTULO XIV.

IMPOSIBILIDAD DE HALLAR EL PRIMER PRINCIPIO EN EL ÓRDEN IDEAL.

[138.] Lo que no hemos encontrado en la region de los hechos, tampoco

lo hallaremos en la de las ideas; pues no hay ninguna verdad ideal

orígen de todas las verdades.

La verdad ideal es aquella que solo expresa relacion necesaria de

ideas, prescindiendo de la existencia de los objetos á que se

refieren; luego resulta en primer lugar, que las verdades ideales son

absolutamente incapaces de producir el conocimiento de la realidad.

Para conducir á algun resultado en el órden de las existencias, toda

verdad ideal necesita un hecho al cual se pueda aplicar. Sin esta

condicion, por mas fecunda que fuese en el órden de las ideas, seria

absolutamente estéril en el de los hechos. Sin la verdad ideal, el

hecho queda en su individualidad aislada, incapaz de producir otra

cosa que el conocimiento de sí mismo; pero en cambio la verdad ideal

separada del hecho, permanece en el mundo lógico, de pura objetividad,

sin miedo para descender al terreno de las existencias.

[139.] Hagamos aplicacion de esta doctrina á los principios ideales

mas ciertos, mas evidentes, y que por contenerse en las ideas que

expresan lo mas general del ser, deben de poseer la fecundidad que

estamos buscando, si es que sea dable encontrarla.

«Es imposible que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo.» Ente es el

famoso principio de contradiccion, que sin duda puede pretender á ser

considerado como una de las fuentes de verdad para el entendimiento

humano. Las ideas que en él se contienen son las mas sencillas y mas

claras que puedan concebirse; en él se afirma la repugnancia del ser

al no ser, y del no ser al ser á un mismo tiempo; lo que es evidente

en el mas alto grado. Pero ¿qué se adelanta con este principio solo?

Presentadle al entendimiento mas penetrante ó al genio mas poderoso,

dejadle solo con él, y no resultará mas que una intuicion pura,

clarísima, si, pero estéril. Como no se afirma que algo sea, ó que no

sea, nada se podrá inferir en pro ni en contra de ninguna existencia;

lo que se ofrece al espíritu es una relacion condicional, que si algo

existe repugna que no exista á un mismo tiempo y vice-versa; pero si

no se pone la condicion de la existencia, ó no existencia, el sí el nó

son indiferentes en el órden real, nada se sabe con respecto á ellos

por grande que sea la evidencia en el órden ideal.

Para pasar del mundo lógico al mundo de la realidad, bastará un hecho

que sirva como de puente; si le ofrecemos al entendimiento, las dos

riberas se aproximan, y la ciencia nace. Yo siento, yo pienso, yo

existo. Hé aquí hechos de conciencia; combínese uno cualquiera de

ellos con el principio de contradiccion, y lo que antes eran

intuiciones estériles, se desenvuelven en raciocinios fecundos que se

dilatan á un tiempo por el mundo de las ideas y el de la realidad.

[140.] Aun en el órden puramente ideal, el principio de contradiccion

es estéril si no se junta con verdades particulares del mismo órden.

En la geometría, por ejemplo, se hace uso con mucha frecuencia del

raciocinio siguiente. «Tal cantidad es mayor ó menor que otra, ó le es

igual; porque de lo contrario resultaría mayor y menor, igual y

desigual á un mismo tiempo, lo que es absurdo;» aquí se aplica con

fruto el principio de contradiccion, mas nó solo, sino unido con una

verdad ideal particular que hace útil la aplicacion dicha. Así, en el

raciocinio citado, no se podria hacer uso del principio de

contradiccion para probar la igualdad ó la desigualdad, si antes no se

hubiese probado ó supuesto que existe, ó no existe una de las dos; lo

cual no resulta ni puede resultar del principio de contradiccion que

no encierra ninguna idea particular, sino las mas generales que se

ofrecen al entendimiento humano.

[141.] Las verdades generales por sí solas, aun en el órden puramente

ideal, no conducen á nada, por lo indeterminado de las ideas que

contienen; y por el contrario, las verdades particulares por sí solas,

tampoco producen ningun resultado, porque se limitan á lo que son,

imposibilitando el discurso que no puede dar un paso sin el auxilio de

las ideas y proposiciones generales. De la union de unas con otras

resulta la luz; con la separacion, no se obtiene mas que, o una

intuicion abstracta y vaga, o la contemplacion de una verdad

particular que, limitada á pequeña esfera, nada puede enseñar sobre

los seres considerados bajo un aspecto científico.

[142.] Veremos al tratar de las ideas, que nuestro entendimiento las

tiene de dos clases muy diferentes: unas que suponen el espacio, y no

pueden prescindir de él, como son todas las geométricas; otras que no

se refieren al espacio, como son todas las no geométricas. Estos dos

órdenes de ideas están separados por un abismo que solo se puede

salvar procurando la aproximacion con el uso simultáneo de unas y

otras. El mismo órden ideal queda incompleto si no se hace la

aproximacion; y el órden real del universo se vuelve un caos, ó por

mejor decir desaparece, ni no se combinan en ambos órdenes, tanto

geométrico como no geométrico, las verdades reales con las ideales. De

todas las ideas geométricas imaginables, consideradas en toda su

pureza ideal, no resultaría nada para el órden ideal geométrico, ni

tampoco para el mundo de las realidades aun las materiales, mucho

menos de las inmateriales; y por el contrario, de las ideas no

geométricas por sí solas, no se podria sacar ni la idea de una recta.

Esta observacion acaba de demostrar que en el órden ideal no hay para

nosotros la verdad única, porque si la tomamos en el órden geométrico,

nos limitamos á combinaciones que no salen de él; y si en el órden no

geométrico, nos falta la idea del espacio, y con ella perdemos hasta

la posibilidad de concebir el mundo corpóreo (XIV).

CAPÍTULO XV.

LA CONDICION INDISPENSABLE DE TODO CONOCIMIENTO HUMANO.

MEDIOS DE PERCEPCION DE LA VERDAD.

[143.] No hemos podido encontrar ni en el órden real ni en el ideal,

una verdad orígen de todas las demás, para nuestro entendimiento,

mientras nos hallamos en esta vida. Queda pues demostrado que la

ciencia trascendental propiamente dicha, es para nosotros una quimera.

Nuestros conocimientos sin embargo han de tener algun punto de apoyo:

éste es el que vamos á buscar ahora.

Para la mejor inteligencia de lo que me propongo examinar, recordaré

el verdadero estado de la cuestion. No busco un primer principio tal

que ilumine por sí solo todas las verdades, ó que las produzca, sino

una verdad que sea condicion indispensable de todo conocimiento; por

esto no la llamo orígen, sino punto de apoyo: el edificio no nace del

cimiento pero estriba en él. Como un cimiento hemos de considerar el

principio buscado, así como en los capítulos anteriores tratábamos de

encontrar una semilla: estas dos imágenes, semilla y cimiento,

expresan perfectamente mis ideas y deslindan con toda exactitud las

dos cuestiones.

[144.] ¿Existe un punto de apoyo para la ciencia, y para todo

conocimiento, sea ó nó científico? Si existe, ¿cuál es? ¿hay uno solo,

ó son muchos?

Es evidente que el punto de apoyo ha de existir; si se nos pregunta el

por qué de un asenso cierto, hemos de llegar al fin á un hecho o á una

proposicion de donde no podemos pasar; ya que no es dable admitir el

proceso hasta lo infinito. El punto en que nos sea preciso detenernos,

es para nosotros el primero, y por consiguiente el de apoyo para la

certeza.

[145.] Partiendo de un asenso dado, quizás podemos ser conducidos á

principios diferentes, independientes unos de otros, todos igualmente

fundamentales para nuestro espíritu; en cuyo caso no habrá un punto

solo de apoyo, sino muchos.

Filosofía Fundamental, Tomo I · 第 6 / 21 段