III.

Eran las huríes Fayzuly y Rhadhyah; el que todo lo puede las habia

dotado de una hermosura maravillosa; Fayzuly era blanca como la espuma

de las cataratas del Nilo, y sus ojos y sus cabellos, negros como el

fondo de las grutas del Hedjaz; su hermana Rhadhyah era morena como el

sol y sus ojos brillaban con un fuego deslumbrador: llevaban ceñidas

las frentes con guirnaldas de rosas blancas cogidas en el jardin de

Hiram, y unas flotantes y blanquísimas túnicas de lino, trasparentaban

las formas más hermosas que Allah en sus bondades concedió á una mujer.

Aben-Zohayr olvidó como por encanto su derrota y miró embelesado á las

dos huríes. Oh, Santo Allah, dijo, si me concedieras el amor de la

hurí blanca de los ojos negros, yo te sacrificaria cien corderos en

la fiesta de _Ayd-al-korban_![2]. ¡Oh señor Allah, qué poderoso y qué

grande eres!

[2] Fiesta de los corderos en el Ramadhan ó Cuaresma.

El enamorado Zohayr calló para escuchar lo que hablaban las huríes:

Fayzuly decia á su hermana con una voz más dulce que los trinos del

ruiseñor:

--He visto mi porvenir, hermana mia; me amará el hijo de una hurí y

de un rey, pero antes tendré que combatir con el mal espíritu que me

entregará á un encantador; pero mi amado me salvará y vendrá conmigo á

nuestros alcázares del aire y á nuestros jardines de los lagos.

--Y yo, dijo Rhadhyah, amaré á un creyente que será rey y perderá su

reino é irá á morir al _Mogrhebeb_[3]; yo le seguiré al Edem; pero

faltan aún ochocientos ochenta años.

[3] Denominacion que dan los árabes al poniente de África ó

Mauritania.

--Novecientos esperaré yo á mi amado, contestó Fayzuly.

--¡Oh poderoso Profeta! exclamó Aben-Zohayr; ¿quiénes son estas

doncellas que así esperan con los siglos su amor, que hablan de sus

alcázares del aire y de sus jardines de los lagos? ¡Oh magnífico Allah!

¡concédeme el amor de la doncella blanca de los ojos negros!

Historia de los siete murciélagos, leyenda árabe · 第 12 / 111 题