No verle desde entonces? Señor mío, eso no puede ser. Si no fuera la
piedad la principal parte de mí mismo, no buscaría un objeto ausente
para saciar mi venganza, hallándote tú aquí. Pero ten cuidado: encuentra
á tu hermano donde quiera que esté; búscalo con una linterna: tráelo
vivo ó muerto, dentro del plazo de un año, ó jamás vuelvas á buscar tu
vida en nuestro territorio. Tus tierras y cuanto hay secuestrable en lo
que llamas tuyo, quedan secuestrados en nuestras manos, hasta que puedas
justificarte por boca de tu hermano de las sospechas que abrigamos
contra ti.
OLIVERIO.--¡Oh, si conociera Vuestra Alteza mis sentimientos en esto!
Jamás en mi vida he amado á mi hermano.
DUQUE.--Pues eres tanto más vil por eso. ¡Echadle fuera! Y que vayan mis
funcionarios á quienes tal incumbe, á embargarle casa y tierras. Hacedlo
al punto, y despedidle en seguida. (_Salen._)