XI

Todo esto es cierto, rigurosamente cierto. Yo maté a mi mujer una noche

en que me confesó que tenía un amante, al que quería más que a su

propia vida.

Lo triste es que aquel amante no existió nunca, y que, aun en el

caso de haber existido, yo no hubiese matado por ello a mi mujer. Mi

cultura, mis convicciones, mis sentimientos, todo, hasta el instinto

mismo, me lo vedaba. Pero lo cierto es que cometí aquel bárbaro crimen.

Y que jamás creí ni creo pudiera cometerlo.

Y que ni siquiera hubo tal adulterio.

Narraciones maravillosas y biografías ejemplares de algunos grandes hombres humildes y desconocidos · 第 60 / 67 题