VIII

De esto hace ya unas horas. Mi padre cayó minutos después en las garras

de la justicia, que lo ahorcará bonitamente. En cuanto a mí, pocos son

los que se han ocupado de salvarme. Creen que ya estoy muerto y que el

mundo no ha debido ver la aparición de un engendro tal del crimen cual

yo debiera ser. ¡Pse! Tal vez tengan razón.

Unas aldeanas piadosas están velando el cadáver de mi madre, en cuyo

centro esta redoma en que yazgo va enfriándose por segundos. Pronto

dejaré de existir.

Y no me pesa.

Narraciones maravillosas y biografías ejemplares de algunos grandes hombres humildes y desconocidos · 第 50 / 67 题