HISTORIA DE UN HOMBRECITO QUE NO NACIÓ

I

No me apesadumbra esta muerte inminente a que estoy sin remisión

condenado. Es más: creo que ya he vivido bastante y que poco, muy poco

de cuanto hay en el mundo me queda que conocer y sentir. Desde hace

varios meses padezco una conciencia adulta, que prematuramente se hizo

parásita de esta masa gelatinosa de que estoy formado. ¿Para qué seguir

soportando su tiranía por más tiempo?

Sé que pertenezco, o he debido pertenecer, al género humano, que tengo

el signo de varón y que, de haber sucedido las cosas de modo normal,

yo hubiese sido dado a luz dentro de unos días; dentro de unos meses

habría aprendido a tenerme en dos pies; pasados unos años sabría

engendrar nuevos seres, y ocurrido poco más de medio siglo, volvería a

la nada.

No ha sido así; muero nonnato y, ¡qué diablo!, muero feliz, gracias

a la milagrosa plenitud de mi conciencia, que en esta redoma en que

yazgo me ha permitido seguir exactamente el curso que dan a su vida

los humanos, nada grato, por cierto. No se tome a mala parte este mi

pesimismo. Creo que si todos los hombres tuviesen plena conciencia

desde el momento en que son concebidos, muy pocos se prestarían a

seguir adelante.

Voy a morir y aún no soy más que un feto informe, o mejor dicho, un

concepto no desarrollado. Pero ¿es que todos los conceptos valen acaso

la pena del desarrollo?

No lo creo; por eso muero a gusto. Y porque no quede en el aire como

una petulancia juvenil esta conformidad con mi destino, expondré

someramente cuanto en mis escasos meses de conciencia he podido

aprender del mundo y de los hombres.

Narraciones maravillosas y biografías ejemplares de algunos grandes hombres humildes y desconocidos · 第 44 / 67 题