--¡Anda, zambombo, tonel, desagradecido![85-4] ¿Quién te
habrá amado a ti en el mundo como esta necia, que, con ese
barrigón y todo, te considera el hombre más hermoso que
Dios ha criado?
25 --¿Sí? ¿Me has dicho _hermoso_? ¡Pues mira, Pepa--respondió
el artista, pensando seguramente en el pergamino
árabe;--si mi tío llega a dejarme por heredero, o yo me
hago rico de cualquier otro modo, te juro llevarte a vivir a la
plaza de San Antonio de la ciudad de Cádiz, y comprarte más
30 joyas que tiene la Virgen de las Angustias[85-5] de Granada! Conque
hasta luego, pichona.
Y tirando un pellizco[85-6] en la barba a la que de antemano
tenía ya el hoyo en ella, cogió el sombrero y tomó el (p86)
camino..., no de la catedral, sino de las callejuelas en que suelen
vivir las familias moras avecindadas en aquella plaza fuerte.[86-1]