III

Eran, pues, las diez y media de la mañana cuando aquel día

10 se paraba _el tío Buscabeatas_ delante de un puesto de verduras

del mercado de Cádiz, y le decía a un aburrido polizonte que

iba con él:

--¡Estas son mis calabazas!--¡Prenda V. a ese hombre!

Y señalaba al revendedor.

15 --¡Prenderme a mí! (contestó el revendedor, lleno de sorpresa

y de cólera.)--Estas calabazas son mías; yo las he

comprado....

--Eso podrá V. contárselo al Alcalde--repuso _el tío

Buscabeatas_.

Novelas Cortas · 第 115 / 274 题