--¿Por qué?
--¡Por _afrancesado_!--Hace algunas noches que rondan mi
casa....--Pero ¿qué nos importa?--Continuemos nuestra
fiesta.
10 --Sí... ¡continuemos! exclamaron los convidados.
¡Estamos aquí para defenderos!
Y chocando ya botellas contra botellas, que no[37-3] vasos contra
vasos.
--¡Viva Napoleón! ¡Muera Fernando![37-4] ¡Muera Galicia![37-5]
15 --gritaron a una voz.
_García de Paredes_ esperó a que[37-6] se acallase el brindis, y
murmuró con acento lúgubre:
--¡Celedonio!
El mancebo[37-7] de la botica asomó por una puertecilla su cabeza
20 pálida y demudada, sin atreverse a penetrar en aquella caverna.
--Celedonio, trae papel y tintero--dijo tranquilamente el
boticario.