Bebióse un vaso de vino, y continuó:
--Un abuelo mío, un _García de Paredes_, un bárbaro, un
Sansón,[36-1] un Hércules, un Milón de Crotona,[36-2] mató doscientos
franceses en un día.... Creo que fué en Italia. ¡Ya veis que
10 no era tan _afrancesado_ como yo! ¡Adiestróse en las lides contra
los moros del reino de Granada; armóle caballero el mismo
Rey Católico,[36-3] y montó más de una vez la guardia en el
Quirinal,[36-4] siendo Papa _nuestro tío_ Alejandro Borja! [36-5]
¡Eh, eh! ¡No me hacíais tan linajudo!--Pues este DIEGO GARCÍA DE
15 PAREDES, este ascendiente mío..., que ha tenido un descendiente
boticario, tomó a Cosenza y Manfredonia; entró por asalto en
Cerinola, y peleó como bueno[36-6] en la batalla de Pavía![36-7]
¡Allí _hicimos_ prisionero a un rey de Francia, cuya espada ha
estado en Madrid cerca de tres siglos, hasta que nos la robó
20 hace tres meses ese hijo de un posadero que viene a vuestra
cabeza, y a quien llaman Murat![36-8]
Aquí hizo otra pausa el boticario. Algunos franceses demostraron
querer contestarle; pero él, levantándose, e imponiendo
a todos silencio con su actitud, empuñó convulsivamente un
25 vaso, y exclamó con voz atronadora:
--¡Brindo, señores, porque maldito sea mi abuelo, que era
un animal, y porque se halle ahora mismo en los profundos
infiernos!--¡Vivan los franceses de Francisco I[36-9] y de Napoleón
Bonaparte!
30 --¡Vivan!...--respondieron los invasores, dándose por
satisfechos.
Y todos apuraron su vaso.
Oyóse en esto[36-10] rumor en la calle, o, mejor dicho, a la puerta
de la botica.
(p37)
--¿Habéis oído?--preguntaron los franceses.
_García de Paredes_ se sonrió.
--¡Vendrán[37-1] a matarme!--dijo.
--¿Quién?