--Pues no me debes la vida, sino que he comprometido la
mía sin salvar la tuya.
(p24)
Quedéme frío como una piedra.
--¿Y música? (preguntó Ramón.) ¿Sabes?
--Poca, muy poca....--Ya recordarás la que nos enseñaron
en el colegio....
05 --¡Poco es, o, mejor dicho, nada!--¡Morirás sin remedio!...
¡Y yo también, por traidor..., por falsario!--¡Figúrate
tú que dentro de quince días estará organizada la banda de
música a que has de pertenecer!...
--¡Quince días!
10 --¡Ni más ni menos!--Y como no tocarás la corneta....
(porque Dios no hará un milagro), nos fusilarán a los dos sin
remedio.
--¡Fusilarte! (exclamé.) ¡A ti! ¡Por mí! ¡Por mí, que
te debo la vida!--¡Ah, no, no querrá el cielo! Dentro de
15 quince días sabré música[24-1] y tocaré la corneta de llaves.
Ramón se echó a reír.