--Tengo seis hijos[7-4]... y una infeliz...--diré _viuda_...,
pues veo que voy a morir....--Leo en vuestros ojos que sois
peores que fieras.... ¡Sí, peores! Porque las fieras de una
misma especie no se devoran unas a otras.--¡Ah! ¡Perdón!...
15 No sé lo que me digo.[7-5]--¡Caballeros, alguno de ustedes[7-6] será
padre!... ¿No hay un padre entre vosotros? ¿Sabéis lo
que son seis niños pasando un invierno sin pan? ¿Sabéis lo
que es una madre que ve morir a los hijos de sus entrañas,
diciendo: «Tengo hambre..., tengo frío»?--Señores, ¡yo no
20 quiero mi vida sino por ellos! ¿Qué es para mí la vida? ¡Una
cadena de trabajos y privaciones!--¡Pero debo vivir para mis
hijos!... ¡Hijos míos![7-7] ¡Hijos de mi alma!
Y el padre se arrastraba por el suelo, y levantaba hacia los
ladrones una cara.... ¡Qué cara!... ¡Se parecía a la de
25 los santos que el rey Nerón[7-8] echaba a los tigres, según dicen
los padres predicadores....
Los bandidos sintieron moverse algo dentro de su pecho,
pues se miraron unos a otros...; y viendo que todos estaban
pensando la misma cosa, uno de ellos se atrevió a decirla....
30 --¿Qué dijo?--preguntó el Capitán general, profundamente
afectado por aquel relato.
--Dijo: «Caballeros, lo que vamos a hacer no lo sabrá nunca
_Parrón_....»
--Nunca..., nunca...--tartamudearon los bandidos.
(p8)
--Márchese V., buen hombre....--exclamó entonces uno
que hasta lloraba.
Yo hice también señas al segador de que se fuese al instante.
El infeliz se levantó lentamente.
05 --Pronto.... ¡Márchese V.!--repitieron todos volviéndole
la espalda.
El segador alargó la mano maquinalmente.
--¿Te parece poco? (gritó uno.)--¡Pues no quiere su
10 dinero![8-1]--Vaya..., vaya.... ¡No nos tiente V. la paciencia!
El pobre padre se alejó llorando, y a poco desapareció.
Media hora había transcurrido, empleada por los ladrones
en jurarse unos a otros no decir nunca a su capitán que habían
perdonado la vida a un hombre, cuando de pronto apareció
_Parrón_, trayendo al segador en la grupa de su yegua.