dicho: temí que Procris no hubiese guardado en mi ausencia la lealtad
del sagrado consorcio: su hermosura y edad me persuadian á creerlo,
pero su virtud me aseguraba y disipaba mis sospechas. Mas no obstante
yo habia estado ausente, y la Diosa, á quien acababa de abandonar, era
una prueba de lo que podia el amor; pero como los amantes nos recelamos
de todo, resolví tantear y averiguar con dones la fidelidad de mi
esposa; y la Aurora, mudando las facciones de mi rostro, favoreció mi
temor. Con este disfraz voy á Atenas, denominada de Palas,[246] y entro
en mi palacio, donde no vi nada que me pudiese causar la menor sospecha.
[Ilustración: (81) Procris muere del flechazo que le tiró Céfalo
juzgándola una fiera.]
„Procris estaba cuidadosa de mi ausencia, y su modo juicioso y modesto
parecia que solo respiraba virtud. Con mucha dificultad conseguí el
entrar en su aposento, pues fue necesario valerme de mil artificios.
Cielos ¡quál fue mi sorpresa al verla! Estuve casi resuelto á dexar el
fatal designio que habia formado; y en vez de sujetar su virtud á una
experiencia tan delicada, quise descubrirme y colgarme de su cuello.
Aunque estaba triste y macilenta, ninguna la excedia en hermosura,
y ardientemente deseaba ver á su esposo. Considera, Príncipe, qué
tal seria su belleza, quando la misma pena la hermoseaba. Para que
he de decirte las veces que su honestidad desvaneció mis discursos.
¡Ó quantas veces dixo: yo me conservo para uno solo donde quiera que
esté; mi corazon es de mi esposo; para él solo guardo mis placeres!
¿Á quién (á no ser loco) no le satisfaria esta relevante experiencia
de su fidelidad? Sin embargo, yo no me contenté, y me obstiné en
hacerme desgraciado. La ofrecí grandes riquezas, y la obligué por
último á vacilar. ¡Ah! exclamé yo entonces descubriéndome: reconoce
á tu esposo en el amante por quien te has mostrado sensible; él
mismo ha sido testigo de tu poca virtud. Nada me respondió Procris:
su confusion y pudor fueron tan grandes, que salió en el momento
del palacio con la resolucion de abandonarme para siempre. Ocupada
únicamente en el exercicio de Diana por los montes, concibió un odio
irreconciliable á todos los hombres por la injuria que me habia hecho.
Su ausencia encendió de nuevo el amor en que yo me habia abrasado
por ella: la busqué; la pedí perdon de mi imprudencia, y la confesé
que yo mismo hubiera titubeado si me hubiesen hecho tantas ofertas
como yo la hice. La confesion de mi debilidad moderó el disgusto que
la causaba la memoria de la suya: volvió conmigo, y vivimos muchos
años en una perfecta union. Poco contenta con haberme restituido su
corazon, me regaló un perro que Diana la habia dado, y que era tan
bueno que ninguno le ganaba á correr. Añadió á este presente el dardo
que ves tengo en las manos. Desearás saber sin duda la singularidad
de este perro, y en efecto te admirará la novedad del raro suceso.
Las ingeniosas Náyades explicaron y vulgarizaron las obscuras y hasta
entonces no entendidas respuestas del oráculo de Temis,[247] el que
desde este punto cayó en desprecio de los Tebanos; é indignada por
ello esta Diosa, tomó la venganza de enviar contra ellas una cruel
fiera, que quitó la vida á muchos, y se hizo temible á los labradores
y ganados. Acudimos los jóvenes de la comarca para cogerla ó matarla,
y cercamos los campos, haciendo un grande ojeo; pero todo fue inútil,
porque la fiera saltaba con mucha velocidad las redes y sus mas
altas cuerdas. Quitamos los collares á los perros; pero no pudieron
alcanzarla, porque huia con la ligereza de una ave. Me rogaron por
último que soltara á mi Lelapa (este era el nombre del perro que
Procris me habia dado), el qual hacia ya tiempo que se esforzaba por
romper la cadena que le sujetaba. Apenas se vió libre, quando le
perdimos de vista. Solo se veian las huellas de sus pies estampadas
en la caliente arena. El dardo que se arroja con la mayor fuerza; la
piedra que sale de la honda, y la flecha vibrada por el mas diestro
Cretense, no vuelan con mas velocidad que la que él llevaba en la
carrera. En medio del campo donde estábamos habia una colina, á la que
subí para observar con placer la ligereza con que corria; y desde allí
vi que unas veces parecia haber cogido la fiera, y otras que esta se
desasia de él, y con rodeos burlaba á su perseguidor, y le cortaba el
ímpetu de la carrera. Con todo, Lelapa se esforzaba por alcanzarla, y
la seguia tan de cerca, que á cada instante abria la boca para cogerla,
pero solo mordia el viento. Eché mano entonces de mi dardo, y mientras
me prevenia para arrojarle, aparté la vista; pero qual fue mi sorpresa
quando volviendo á fixarla en el mismo lugar, miro en el campo (cosa
maravillosa) dos figuras de mármol, la una en actitud de un animal
que huye, y la otra en la de un perro que va ladrando tras él. Sin
duda algun Dios, si es cierto que les asistió alguno, no queriendo que
ninguno de estos animales fuese vencido en la carrera, los transformó
en piedras.”[248]
Despues que Céfalo dexó de hablar, preguntóle Foco la causa que habia
tenido para quejarse, quando le habló del dardo que tenia en la mano.
„¡Ah! le respondió, lo que hoy constituye nuestra felicidad, suele en
lo sucesivo ocasionar nuestras desgracias. Para guardar algun órden
en lo que voy á referirte, te hablaré primero de mi pasada ventura,
cuya memoria me será agradable en todos tiempos. Dichoso en los
primeros años de mi union, veia con placer que Procris tomaba parte
en mi felicidad. Unidos por el amor mas tierno, teníamos unas mismas
inclinaciones. Ni ella me hubiera dexado por Júpiter, ni yo la hubiera
abandonado por Venus: en una palabra, nuestro ardor era igual. Como yo
entonces era muy jóven, y amaba apasionadamente la caza, apenas el sol
doraba las cimas de los montes con los primeros rayos, solia ir á los
bosques vecinos, sin criados, caballos, perros ni redes. Iba seguro
con el dardo que ves, sin necesidad de otras armas. Quando ya me habia
cansado de matar fieras, me acogia al fresco y sombra de los árboles,
y al aura que corria de los valles: el aura suave era mi refrigerio en
medio del calor, y la tomaba por descanso de mi trabajo. Me acuerdo que
cantaba: „Ven, ó dulce aura, consuelo mio, introdúcete en mi pecho, y
templa, como sueles, el ardor en que me abraso.” Quizá añadiria otros
mil cariños: así lo iba disponiendo mi destino: solia pues decir: „Tú
formas mis delicias, tú restituyes y reparas mis débiles fuerzas, tú
haces que yo ame los lugares solitarios y los bosques, y se recrea mi
boca recibiendo tu respiracion.” Alguno por acaso oyó estas palabras
ambiguas, y juzgando que el nombre de _aura_, tantas veces repetido,
lo era de una Ninfa, creyó que yo amaba á alguna. Procris fue luego
instruida de esta fingida galantería; y como el amor es tan crédulo,
se persuadió fácilmente que yo la era infiel. Esta noticia le causó un
dolor tan cruel, que cayó desmayada, y estuvo largo tiempo sin sentido,
segun me contaron. Luego que volvió en sí empezó á quejarse, diciendo
cien veces que era la mas infeliz de las mugeres; que su suerte era
desgraciada; que yo no la guardaba la debida fe; y espantada con un
imaginado delito, temió lo que era nada, y receló de un nombre que
carecia de cuerpo, creyéndole como si fuese una verdadera rival. Con
todo algunas veces dudaba de la verdad de la noticia; y no accedia á
quantas pruebas la habian dado de mi infidelidad. Como deseaba que la
noticia fuese incierta, me hizo la justicia de querer exâminar por sí
mi supuesta perfidia antes de condenarme. Al siguiente dia, al rayar
la Aurora, me voy á los bosques segun costumbre; y hallándome cansado
de la caza, me tiendo sobre la yerba, sin olvidarme de llamar en mi
favor á la suave aura. „Ven aura, le decia, á aliviarme despues de
tantas fatigas; de tí espero mi consuelo.” Quando yo continuaba este
discurso, me pareció oir alguno que suspiraba; mas sin embargo: „Ven,
hermosa, dixe;” pero moviéndose algo mas estrepitosamente los árboles,
creí que fuera alguna fiera, y disparo mi ligero dardo. Mas ¡ay! era
Procris á quien habia atravesado el pecho. Al grito que dió reconozco
su voz: precipitado y loco acudo, y la hallo medio muerta bañada en
su sangre; me esfuerzo luego á sacar de la herida el dardo fatal que
me habia regalado: la abrazo tiernamente: rasgo sus vestidos, y ligo
la herida para atajar la sangre que salia; rogándola con lágrimas no
abandonase á un esposo, á quien hacia aquel accidente el mas infeliz
de los hombres. Próxîma Procris á espirar me habló así: „Yo te ruego,
Céfalo, por nuestro himeneo, por todos los Dioses del cielo, por los
de los infiernos, donde voy á baxar, por el amor que siempre te he
tenido, por este amor fatal que causa mi muerte, que no te cases con
la Ninfa Aura que te trae á estos bosques.” Á estas palabras caygo en
la cuenta de su error: la desengaño; pero ¡ay de mí! ¿de qué me sirvió
haberla desengañado? Ella cae entre mis brazos; y pierde la vida con
su sangre. Sin embargo, ínterin podia levantar los ojos moribundos,
no los apartó de mí, hasta que por último recibí en mi boca su último
suspiro. Así murió la desgraciada Procris, contenta á lo menos con
saber que le habia sido fiel.” Céfalo contaba esta triste historia
llorando amargamente; y toda la asamblea mostraba tambien con lágrimas
acompañarle en su sentimiento, quando Eaco acompañado de sus dos
hijos llegó con las tropas alistadas recientemente, y que debian ir
á socorrer á los Atenienses, á quienes recibió Céfalo con el mayor
regocijo.
NOTAS
[1] Eran unos festivos sacrificios que se hacian á Baco, en los que las
mugeres, llamadas Bacantes, iban como furiosas, y cuyos ritos describe
el poeta en esta fábula y en otros lugares de sus obras.
[2] Llamaban así á Baco, porque segun la ficcion mitológica fue
extraido del vientre de su madre Semele, y colocado en un muslo de su
padre Júpiter, donde estuvo hasta el legítimo tiempo de nacer.
[3] Sin duda la deidad fabulosa de Baco se forjó sobre las noticias que
los mitológicos hubieron de tener del Patriarca Noe, que fue el primero
que plantó la viña, é inventó su cultivo y el uso del vino.
[4] Debe entenderse Sileno, ayo de Baco, á quien los mitológicos pintan
embriagado, y que no podia sostenerse sobre su asno.
[5] Es la vara con que heria y dirigia al jumento.
[6] En esto refiere y describe Ovidio las tres partes principales del
lanificio, que son hilar, cardar y texer.
[7] De esto se dexa ver que no es moderno, sino uso muy antiguo, el que
las mugeres alivien y entretengan sus tareas, contando al compas de
ellas cuentos y anécdotas divertidas.
[8] Fue madre de Semíramis; la una fue convertida en pez, y la otra,
despues de haber casado con Nino, Rey de Babilonia, y edificador de la
famosa ciudad de Nínive, en paloma, segun las ficciones mitológicas.
[9] Los muros de Babilonia se cuentan por una de las siete maravillas
del Orbe: fueron edificados por Semíramis, su altura de 200 pies, su
ancho de 50; de modo que cruzaban sobre ellos dos carros sin tropezarse
el uno al otro: habia en ellos jardines artificiales ó pensiles, y 300
torres, en cuya construccion, dirigida por el arquitecto Sóstrato, se
ocuparon 300.000 hombres.
[10] Muy antiguo debe ser el buscar los amantes resquicios por donde
comunicarse.
[11] Por causa de sus padres.
[12] Fue hijo de Belo, y marido de Semíramis, segun ya queda notado;
y es de observarse la costumbre antigua de hacer los sepulcros fuera
de las poblaciones, cuyo uso se renueva en nuestros tiempos por el
ilustrado gobierno.
[13] Estas expresiones denotan que en el tiempo de Ovidio estaba
abandonada la opinion ó entusiasmo de que era heroicidad el suicidio,
en cuyo desacierto habia caido poco antes Caton el Uticense.
[14] Debian ser todas estas las demostraciones de dolor y despecho que
se usaban en tiempo de Ovidio.
[15] Debe entenderse de herrería, pues á Vulcano le fingen los
mitológicos herrero, que en una cueva del monte Etna trabajaba y
forjaba con los Cíclopes los rayos para Júpiter.
[16] Á esta provocaria y la promoveria el Dios que llamaban Momo, que
tenia por oficio el vulgarizar y ridiculizar las acciones de los demas
Dioses, y de su nombre, con alguna inflexion se llamarian Mimos y
Pantomimos los que con gesticulaciones sacaban al público las acciones
agenas.
[17] Habla y debe entenderse de Apolo.
[18] Los antiguos, que no conocian los Antípodas, fingian que el sol
terminaba su carrera al baxar del horizonte; desuncia sus caballos, que
descansaban de noche, y los volvia á uncir á la mañana siguiente quando
en el oriente volvia á montar el horizonte.
[19] Llama delirios los eclipses del sol.
[20] Dice esto porque se llenan ordinariamente de terror algunos
hombres quando ven algunos eclipses de sol, ó alguna mudanza
extraordinaria en los cielos.
[21] Es la isla de Rodas tan famosa por el Coloso ó estatua de Apolo
que en ella habia, y que era una de las siete maravillas, toda de
bronce, que estando en un estrecho tenia un pie á la una orilla y el
otro á la otra, y por debaxo pasaban las embarcaciones con todo su
velámen.
[22] Fue el que edificó á Babilonia, y el fundador de la primera famosa
Monarquía de los Asirios, la que duró hasta el infame Sardanápalo;
despues del qual empezó la de los Medos, á la que siguió el Imperio de
los Griegos, erigido por Alexandro, y á este sucedió el de los Romanos
que los destruyó á todos.
[23] Era esta la ocupacion mas comun de este sexô, aun hasta en las
Princesas y personas de carácter, y en esta ocupacion fue hallada
por Tarquino la casta Lucrecia quando entró á hacerla aquella gran
violencia, que fue causa de la pérdida de su reyno. Pero hoy las
Señoras se desdeñan de un exercicio tan propio de su sexô, y del qual
no se desdeñó nuestra Católica Reyna Doña Isabel, que se alababa de que
el Rey Don Fernando su marido nunca se puso camisa que no hubiese sido
hilada por sus manos.
[24] Todas las naciones procuraron arreglarle al curso del sol, y se
entiende por año el tiempo que este Planeta gasta en dar una vuelta
entera al zodiaco con su movimiento propio de poniente á oriente, con
el que adelanta cada dia un grado de los trescientos sesenta de que
consta aquel gran círculo.
[25] Fórmula mitológica del juramento.
[26] Se entiende el Hado, que era un libro que no podian inmutar los
Dioses, y ningun poder tenian contra lo escrito en él.
[27] Esto probaria que un cuerpo humano podria subsistir sin alimento
nueve dias, y quizas era esta la opinion que corria en tiempo de Ovidio.
[28] En esto describe el Poeta la qualidad de las plantas
heleotrópicas, que se vuelven é inclinan siguiendo siempre el curso
del sol, y varian su direccion á medida que este planeta va mudando su
situacion.
[29] Dicen que sus aguas convertian á los hombres en mugeres.
[30] Llamóse Hermafrodito, ó Froco; porque _Hermes_ quiere decir
Mercurio, y _Frodos_ espuma, de la que dicen fue formada en el mar su
madre Venus.
[31] Las mugeres no se creen hermosas, ni piensan que agradan á los
hombres sino con el atavío. Tan antiguo es en ellas la inclinacion á
engalanarse.
[32] Todo este razonamiento arguye atropellamiento del pudor, que es
regular conseqüencia del adorno y del prurito de ir segun las modas.
[33] Efecto regular de la vista de un objeto obsceno.
[34] De esta union fabulosa de dos cuerpos de distintos sexôs provino
el llamarse hermafroditas los que participaban de uno y otro.
[35] La lana era de color de púrpura.
[36] En el latín se llama _vespertilio_ de la voz _vespere_, porque
es ave que vuela de noche; pero en el castellano se dice murciélago
del nombre _musmuris_, porque ni bien es raton, ni bien ave, sino una
especie media entre las aves y quadrúpedos, y que no es ovípara como
aquellas, sino vivípara como estos.
[37] Porque su hermana Semele habia muerto, Autonóe vió á su hijo
Acteon convertido en ciervo, y Agave habia despedazado á Pentéo su hijo.
[38] Se entiende Baco, y alude al suceso que se tocó en la Fábula X del
libro tercero.
[39] Habla de Pentéo despedazado por su madre.
[40] De este sitio hizo una elegante descripcion Virgilio en el lib. 6
de su Eneyda, de quien pudo haberlo tomado Ovidio en este lugar.
[41] Esta fábula y la de la Barca de Aqueronte tomaron su fundamento
de un lago denominado Estigio, en Egipto, pasado el qual estaban
los sepulcros de los ricos, á los que se conducian los cadáveres
embarcados; y como los pobres no podian costear tal pompa, quedaban sin
enterrar antes del lago, y de aquí provino la ficcion de que los que no
habian sido sepultados no eran admitidos por Aqueronte en su barca.
[42] Creian ser los espíritus separados de los cuerpos, y los concebian
con corporeidad figurada, aunque sin gravedad ni pesadez; y así,
describiendo Ovidio á Euridice en los infiernos, quando fue manifestada
á Orfeo, dice que venia _passu de vulnere tardo_, esto es, coxeando por
la herida que en un pie le causó la mordedura de una víbora, de la que
murió.
[43] Porque las almas, como son espíritus, no ocupan sitio alguno.
[44] Quales sean estos se puede ver en Virg. en el lib. 6. de su
Eneyda, en donde menudamente los describe.
[45] Monstruo de tres cabezas, de leon, lobo y perro, guarda y custodia
del infierno.
[46] Tisifone, Aleto y Megera, tres deidades infernales, cuyo oficio
era atormentar á los réprobos.
[47] Todas estas especies de tormentos se comentaron para significar
su eterna duracion, y de ellos se dexa comprehender que los gentiles
tenian idea y creencia, aunque confusa, de la inmortalidad de las
almas, que tan descaradamente se niega hoy por los novatores libertinos.
[48] Era su criada y mensagera.
[49] Todo esto es el trage y hábito mitológico en que pintan á las
Furias.
[50] Ino crió á Baco.
[51] Dice esto para mover á Neptuno; pues segun Ciceron y otros, hubo
varias con el nombre de Venus; y aquí la que habla se cree fuese hija
de Neptuno, por lo que dicen nació de la espuma del mar, y llamarse por
ello Afrodites.
[52] Esta era Semele, madre de Baco, por cuya causa Juno intentaba con
tanto empeño la ruina de la familia de Baco.
[53] Ino y Melicerto.
[54] Es la region que hoy se llama Dalmacia, al otro lado del mar
Adriático, que correspondió á los dominios de Venecia.
[55] Alude á la Fábula II del libro tercero.
[56] Como la tienen las culebras.
[57] Habia el Oráculo anunciado á Acrisio que seria algun dia asesinado
por un nieto suyo; por este temor puso en una torre á su hija Dánae, en
donde pinta la fábula que concibió esta de Júpiter convertido en lluvia
de oro: disculpa bastante comun para cubrir desórdenes.
[58] Baco.
[59] Perséo.
[60] Antes por el contrario, la abundancia de serpientes que hay
en África dió orígen y fundamento á la fábula de que nacieron y se
procrearon de las gotas de sangre que iba destilando la cabeza de
Medusa quando la atravesó con ella Perséo volando por los ayres sobre
el caballo Pegaso.
[61] Quiere decir que volaba muy elevado como ahora se vuela con los
globos aereostáticos.
[62] Las Osas significan la region septentrional, y el Cancer la Zona
tórrida, que principia desde dicho signo, y se extiende hasta el
Trópico de Capricornio.
[63] Estaba en el África, en la region que se llamó Mauritania.
[64] La Mauritania extendida hasta el mar Atlántico.
[65] Creia la gentilidad que los caballos del sol descansaban por la
noche en los brazos de Tetis, ó en el mar.
[66] Eran el famoso huerto de las Hespérides, cuyos árboles llevaban
manzanas de oro, guardados por las tres hermanas de dicho nombre, y por
un dragon que nunca dormia.
[67] Á esta fábula dió orígen y fundamento el que Atlante era
peritísimo en la astronomía; y por eso y por su corpulencia fingieron
que sostenia con sus hombros el cielo.
[68] Á este personage hacian Dios de los vientos, y fingian que tenia
dominio y arbitrio en ellos, á lo que dió causa y orígen el que Eolo
tenia un gran conocimiento de ellos, y con él pronosticaba de qué parte
ó region habian de correr, de lo que provino y se formó la fábula.
[69] Fue hija de Cefeo y Casiope, la qual por indignacion que concibió
Juno contra su madre, porque se gloriaba de que era mas hermosa que
ella y que las Nereydas, fue expuesta por estas á una bestia marina en
una roca avanzada en medio del mar, de donde la libró Perséo en el modo
que refiere esta fábula.
[70] Habla de Medusa, conocida por el epíteto de Górgona.
[71] Los mallorquines peleaban con hondas, y eran muy diestros en
dispararlas, y por eso quedó en proverbio la honda balear ó mallorquina.
[72] El toro era víctima especial y peculiar de Júpiter; aunque
tambien se sacrificaba á Apolo y Neptuno, como lo significó Virgilio
en aquel verso: _Taurum Neptuno, taurum tibi pulcher Apollo._ Y quando
el sacrificio era de cien toros, y se hacia á Júpiter, se llamaba
_hecatombe_.
[73] Eran los cánticos nupciales que tenian sus particulares ritos,
que pueden verse en Catulo, y estos cánticos terminaban en todas sus
estrofas con el estrivillo _Io Himeneæ, Io Himeneæ_.
[74] Máxîma que deben observar todos los que se encargan de algun
gobierno, cuyo primer cuidado debe ser informarse de las costumbres del
pais, y observarlas sin alteracion.
[75] Antes de la moderna invencion de la pólvora, y en los antiguos
tiempos á que se concretan los sucesos fabulosos de esta inimitable
obra de Ovidio, eran las lanzas unas de las armas ofensivas que se
usaban en las batallas, y servian tanto para acometer y pelear con
ellas sin soltarlas, como para tirarlas como armas arrojadizas. Habia
de ellas varias clases en la milicia romana, unas que se llamaban
hastas, y otras pilos, aquellas usadas por la clase de soldados, que se
decian hastatos, y estas por los que se denominaban triarios y pilanos,
que eran y formaban la principal y mas robusta línea del Exército; y
de la voz pilos, se denominaba primipilus el primer Capitan, ó sea
Coronel, de esta clase de soldados pilanos ó triarios.
[76] En esto llama á Perséo espurio, dándole á entender que habia
querido su madre disfrazar con un engaño su delito.
[77] Esta fue la causa por que le prometió la hija.
[78] Deidades y respetos muy á propósito para que autorizasen la
protesta de Cefeo.
[79] De padre; como hijos ambos de Júpiter, el qual hubo á Perséo de
Dánae, y á Palas ó Minerva de sí mismo sin muger: algo mas podria
decirse sobre este milagro fabuloso; pero no lo permite la estrechez de
una nota.
[80] Ropage militar propio solo de los Emperadores ó Generales.
[81] Debia ser el vaso, que se llamaba Gentilicio, en el que habian
libado, brindado y bebido todos los mayores del linage, y que se
conservaba con mucho cuidado en la familia, y servia para libar y
brindar en los banquetes suntuosos.
[82] Estas dos qualidades, y la de defensor y benemérito á la patria,
eran las principales virtudes que reconocian los gentiles.
[83] Parece era uno de los ritos de los banquetes el poner en ellos
aras ó altares, como tambien lo era el poner almohadas para los Dioses
que creian asistir á los tales banquetes.
[84] Eran como unos guantes de cuero y hierro, con los quales se
armaban las manos para entrar en la pelea, que se llamaba pugilato.
[85] Eran unas vendas que constituian parte del adorno sacerdotal.
[86] Para combates bélicos.
[87] Renombre de Palas.
[88] En esta expresion se contrae Ovidio, no á nuestro clima, sino á
otro alguno mas septentrional, y de aquellos en los que, y no en el
nuestro, se observan truenos y granizadas en el invierno.
[89] De estas expresiones se dexa rastrear la antigüedad de los escudos
heráldicos, en que se pintan ó ponen de relieve las empresas ó hazañas
de los mayores.
[90] Este es el pago de los soberbios y altivos.
[91] En las siguientes palabras alude á la historia fabulosa; pues
creian tal poder ó hechizo en la cabeza de Medusa, que á su vista se
petrificaban los hombres.
[92] Argos.
[93] Por la accion que hizo de encerrar á su hija Dánae.
[94] Polidectes trazó enviar á Perséo al combate con la Górgona por
separarle de sí, y en la inteligencia de que pereceria en él, y no
depuso su odio, aunque le vió volver triunfante.
[95] Para averiguar la situacion de estas islas, que parece eran del
mar Egeo, es menester recurrir á la geografía mitológica; y no basta la
antigua ni lo que en ella descubrieron Ptoloméo, Strabon ni los demas
geógrafos antiguos.
[96] Llamábase la tal fuente Hipocrene, abierta de una patada por el
caballo alado Pegaso, segun la fábula.
[97] La prerogativa de esta fuente era la facilidad de versificar, y de
ella parece bebian las Musas y los Poetas, en quienes excitaba el númen
y entusiasmo.
[98] Era el nombre de una de las Musas, que fueron nueve, y las
llamaban _Clio, Euterpe, Talía, Melpomene, Tersícore, Erato, Polimnia,
Caliope y Urania_, á las quales se atribuian, á Clio la historia, á
Euterpe la música, á Talía el drama cómico, á Melpomene el trágico, á
Tersícore la danza, á Erato la poesía lírica, á Polimnia la memoria, á
Caliope la poesía épica, y á Urania la astronomía.
[99] Son las que á cada Musa se atribuian, segun en la nota anterior.