Una joven nunca se toma la libertad de ofrecer a un caballero
billetes de rifas.
Una señora puede ofrecerlos a los caballeros que la visitan, mas no a
sus convidados en un baile o reunión.
Si los billetes son gratuitos, debe tomarse solamente uno.
Los dueños no deben ganar en la lotería o rifa que se sortee en su
casa.
Si sale agraciado uno de los números que dejaron de distribuirse, se
sortea de nuevo el lote.
Un caballero agraciado con un premio, lo ofrece a una hija o amiga de
la casa.