_Que los perlados non deben pedricar las poridades de la fe á los
hereges nin á los homes desentendidos._
Poridades ha en la fe de los cristianos que non las deben mostrar los
perlados á los hereges, como quier que les deben pedricar, fueras ende
si entendiesen en ellos señales que se quieren convertir por ellas del
yerro en que estaban. Et aun estonce non gelas deben enseñar sinon con
grant cordura, ca segunt dice en el evangelio non han de poner las
piedras preciosas ante los puercos, que quier tanto decir como enseñar
las nobles poridades de la nuestra fe á los hereges nin á los homes
desentendudos, porque estan aparejados mas para reprehenderlas que para
creerlas. Pero si tanto fecieren por que hayan á venir á desputacion
con ellos, débenles mostrar el yerro en que estan, reprehendiéndolos
cuerdamiente, camiándoles las razones, ó deciéndoles otras palabras
por que los saquen de aquella materia, de guisa que non contiendan con
ellos sobre las poridades de nuestra fe santa; ca en non responder
ninguna cosa á lo que dixiesen los hereges semejaria que porque
non habian razones con que se amparar lo dexaban de facer: et por
aventura los otros cristianos que hi estudiesen dubdarien por ende, non
entendiendo la razon por que lo facien. Et por eso non deben disputar
con ellos concejeramiente delante el pueblo, ca podria ser que caerian
en yerro los homes desentendudos oyendo las sus disputaciones, porque
los hereges non paran mientes á otra cosa, fueras á reprehender nuestra
creencia et á dañarla quanto podieren falsamiente, deciendo [656]
palabras sotiles et agudas para engañar los desentendudos.