_Que los perlados deben ser castos et vergonzosos._
Castos et vergonzosos deben ser los perlados en dicho et en fecho: ca
aquellos que con sus manos han de consagrar el cuerpo de nuestro señor
Iesu Cristo, et lo han de recebir en sí mesmos, et han de dar los otros
sacramentos de santa eglesia, mucho conviene que hayan en sí castidat
et limpiedumbre [626]. Otrosi deben haber vergüenza, ca si la hobieren
siempre se guardarán de facer pecado et de decir lo que les esté mal.
Et en razon de la castidat dixo Salomon, que fue rey et profeta,
palabras que pertenescen á la eglesia: fermosas son [627] tus maxiellas
como de tórtora, porque esta ave guarda mas castidat que otra que sea.
Et de la vergüenza dixo nuestro señor Dios en la ley vieja á los fijos
de Israel, que feciesen sus fijos vergonzosos porque [628] se hobiesen
á guardar de pecado et de mala estancia. Et sant Gerónimo fablando en
la vergüenza dixo, que es señal de fidalguía, et que se levanta al que
la ha de nobleza de corazon, pues que por ella dexa de facer cosa que
mal le esté [629]: et por aquesto tiene que cae peor á los perlados
quando algunt yerro facen que á los otros homes.