LEY LXXXIII.

_Que los físicos non deben melecinar los enfermos fasta que sean

confesados._

Asi como el alma es noble mas que el cuerpo, asi deben pensar della

primeramiente. Ca asi como es ella limpia et noble segunt su natura,

asi debe ser ella mas guardada de non recebir vileza nin feadumbre:

et si la recibe, debe puñar todo home que cuerdo fuere et quanto mas

podiere como sea esto tollido, ca seyendo el alma sana, mas aina ha

salud el cuerpo por ende. Et esto es razon derecha, ca pues que sana

fuere el alma ganará el amor de Dios, el que es complida salud, et

sana luego el cuerpo segunt él mesmo dixo: la salud del mio pueblo

yo so, asi que de toda cuita que hobieren llamándome yo los oiré, et

guarecerles he, et demas seré siempre su Dios. Et en lo que dice en

este lugar el mio pueblo, entiéndese por aquellos que han las almas

limpias de pecado et sanas de la enfermedat que recibieron dellos:

ca á tales como estos dice él que oirá, et dará consejo et salud á

las cuitas et á los males que tovieren. Et en lo que dice que será

su Dios por siempre, en esto se muestra que los terná por suyos et

nunca los desamparará. Onde quien todas estas cosas tan buenas podiere

ganar de Dios faciendo bien á su alma, mucho debe facer por que la

sane primeramiente que al cuerpo. Et por ende es establecido en santa

eglesia que ningunt físico non melecine el enfermo [447], si primero

non es confesado de sus pecados: et despues que esto hobiere fecho debe

en él demostrar su sabidoría ayudando al cuerpo como guaresca, mas

ante non en ninguna manera: et si contra esto pasase, debe ser echado

de la eglesia, que se entiende por apartado de los bienes della. Et si

el físico non fuere cristiano, non debe en el enfermo meter mano, si

non fuere home quel sepa consejar que piense de su alma et guarde su

ley: et debe el enfermo ser siempre apercebido, que maguer otro consejo

le den que non lo tome, ca si la su alma fuere primeramiente sana et

limpia, ayudará al cuerpo á sanar: ca las mas veces acaesce que da Dios

majamientos en los cuerpos et en las faciendas porque lo merecen las

almas. Et desto nos dió enxemplo muy verdadero el nuestro señor Iesu

Cristo quando sanó un enfermo en Ierusalem, que era [448] perlático, et

habia perdido los miembros de guisa que se non podia mecer nin andar,

quel preguntó primero si queria sanar, que se entiende por haber salud

del alma: et quando el enfermo respondió dixo que sí, et mandol estonce

que se levantase et andodiese, et luego se levantó guarido, et andudo

sano et escorrechamente: et díxole luego que esta merced le fizo,

que se guardase dende adelante de pecar, porque non cayese otra vez

en aquella enfermedat mesma ó en otra peor: et aqui se da á entender

que por las enfermedades del alma lazdrará el cuerpo: et quando

las espirituales son guaridas, ellas mesmas ayudan á guarescer las

temporales. Et otrosi defendió santa eglesia so pena de descomunion que

los físicos por sabor que hayan de sanar las enfermedades, que les non

consejen que fagan cosa por que cayan en pecado mortal: et esto es por

las almas que sean mas limpias et mas nobles que los cuerpos, segunt de

suso es dicho: et si mal facen, mayor es la su pena que la del cuerpo.

Et por ende á la mayor cuita debe home siempre acorrer en tollerla et

menguarla quanto podiere, et non darle carrera por do crezca nin se

aluengue.

[449] LEY LXXXIV.

_Que fabla de la cibdat de Nínive cómo fizo penitencia, et fue relevada

del pecado._

Habia una cibdat que por nombre decien Nínive, et esta cibdat era

tan grande que habia en ella tres dias de andadura, et moraban hi

unas gentes que vevian todas en pecado: et por el pecado en que todos

vevien envió Dios Padre un ángel á un profeta que decian Jonas: et este

ángel dixo á Jonas: ó Jonas, mándate Dios Padre que vayas á Nínive,

et digas á esas gentes que moran hi que sepan por cierto que al cabo

de quarenta dias que ha de venir la ira de Dios sobrellos, et han

todos grandes et pequeños á ser estroidos et morir mala muerte. Jonas

yéndose por Nínive comidióse como el rey de la cibdat era muy fuerte,

et hobo miedo que lo matase levando tales nuevas, et non osó ir allá et

metióse en una nao para irse á otras tierras. Et despues que él fue en

la nao fizo luego Dios en la mar muy grant tormenta, tal que los que

estaban en la nave estaban en grant peligro, et dixieron entre sí:

algunt mal home viene aqui por que face Dios esta tormenta. Et echaron

todos suertes, et rogaron á Dios que cayese la suerte sobre aquel por

que les venia la tormenta, por guisa que cayó luego la suerte sobre

Jonas: et tomaron luego los de la nave á don Jonas, et dieron con él

dentro en la mar. Et luego á la hora por virtud de Dios recibiólo en

la boca un grant pece que dicen ceti, que es mayor que la ballena, et

levólo en el vientre tres dias et tres noches por la mar entre dos

aguas, et púsolo al orilla del agua al puerto de la cibdat de Nínive.

Et quando Jonas se vido en tierra, vido que aquella cibdat era Nínive,

et dixo: non me conviene foir, et conviéneme de complir el mandamiento

de Dios: et entró luego por la cibdat, et comenzó á pedricar muy de

recio lo quel dixiera el ángel, et dando muy grandes voces por las

calles et por las plazas, tanto que lo hobo á saber el rey que estaba

en el alcázar, et envió por él, et troxiérongelo delante: et el rey

preguntol: di tú profeta ¿qué es esto que tú pedricas por la cibdat?

respondió Jonas et dixo: lo que yo pedrico es que por cierto creades

que luego que sean complidos los quarenta dias seredes vos et quantos

ha en esta cibdat somidos et destroidos, que non fincará chico nin

grande, nin torres, nin adarves, nin casa, nin ninguna cosa, que todo

non sea somido: et tamaña es la saña que Dios vos tiene, que por bien

nin por ayuno que fagades que nunca vos oirá, et desta non escaparedes.

Et el rey quando oyó estas nuevas tan fuertes levantóse mucho apriesa

et mucho espantado, et despojóse los paños de seda que tenia, et

vestióse otros paños de xergas, et mandó luego pregonar por toda la

cibdat que todos que ayunasen chicos et grandes, et que non diesen á

las criaturas pequeñas á mamar mas de una vez al dia, et que non diesen

á las bestias nin á los ganados á comer nin á beber mas de una vez al

dia, et que pediesen todos con grant fiuza merced et piadat á Dios. Et

ellos en esto estando pasaron treinta et nueve dias, et pensó Jonas

como en otro dia se habia de somir la cibdat, et sobióse encima de un

otero mucho alto que estaba cerca de la cibdat por tal de ver como se

somiria. Desi otro dia de mañana que se complien los quarenta dias

era el sol sallido, et viendo Jonas que non se somia la cibdat dixo:

¡ay mesquino, si hoy non se sume esta cibdat, nunca Jonas será creido

de cosa que diga, nin otros profetas que vengan de aqui adelante! et

tornóse á facer oracion contra oriente, que Dios á todas guisas que

somiese aquella cibdat porque non saliese mintiroso: et estando asi de

cara al sol, et como él era calvo, et facia grant calentura se hobo á

cansar, et sófriase sobre un blago que traia: et asi estando era ya

cerca de medio dia, et nació al pie de aquel su blago una yedra, que es

una yerba que es muy verde, et fízose aquella yedra á golpe tamaña quel

facia sombra et le mamparaba del sol, et él con todo esto non dexó de

rogar á Dios afincadamiente que se destroyese la cibdat. Et él estando

asi, por virtud de Dios secóse luego la yedra quel facia la sombra: et

Jonas en que lo vido fue mucho irado, et dixo: ó Dios verdadero, ¿et

qué se te antojó agora en me tirar aquesta yerba que me facia sombra

et me facia bien? Et él estando asi, vénole luego el ángel et dixol:

Jonas, tú ruegas á Dios que suma aquella cibdat asi como te mandó

decir, et tú has duelo et pesar porque se te secó agora esta yerba, que

nunca te sirvió sinon agora un poco: et pues las gentes de Nínive, que

viven ya todos en penitencia desde que tú les pedricaste, et mas que

los fizo Dios Padre á su semejanza et á su figura, et repiéntense de lo

que erraron, ¿cómo quieres tú et estás rogando á Dios que los destruya?

ve tu carrera, que Dios Padre perdonado los ha, et non los matará desta

vez.

Las siete partidas del rey don Alfonso el Sabio (1 de 3) · 第 188 / 709 题