_Cómo deben haber fe para ser salvos por la confesion, tambien los que
dieren penitencia, como los que se les confiesan._
Fe es cosa en que ha muchos bienes, ca ella faz vevir á los homes
buena vida en este mundo et alegre, et dales esperanza ciertamiente
para haber despues que morieren la otra en aquel sieglo que dura
por siempre: et demas da al home esfuerzo grande para sofrir las
tentaciones quel vienen del mundo et del diablo: et aun sin esto fazle
ser leal et de grant corazon, que son dos virtudes muy grandes et muy
nobles á quien Dios las quiere dar. Et la fe es como acabamiento de
todas estas cosas que deximos: ca fiándose home en la cosa, non puede
ser que la non acabe toda; et aun si una vez non la pudiese acabar,
acabarla hia en otras: ca la buena fe da buen conorte, et buen conorte
da la buena esperanza, et la buena esperanza faz al home pasar el
tiempo sin recebir en su voluntad grant cuita nin grant pesar. Et por
ende dixo nuestro señor Iesu Cristo á sus decípulos que si hobiese en
ellos fe quanto un grano de xenabe, et mandasen á un grant monte que se
moviese de un lugar á otro, que luego serie fecho, ca la creencia non
es nada sin la fe. Et aun díxoles que si ellos fuesen bien abondados de
fe, que toda cosa que pediesen á Dios su Padre que gela darie. Et por
ende conviene que el que se manifestare que la haya en sí muy firme,
creyendo que por aquella cuita que ha en su voluntad del mal que fizo,
et por la vergüenza que lieva confesándolo et repintiéndose dello, et
por la emienda que fará compliendo lo quel mandan, que de todo en todo
será quito; ca el pesar, et el repentimiento et la confesion sin la
emienda non es nada, segunt dixo nuestro señor Iesu Cristo: que la
fe sin obra muerta es. Eso mesmo decimos del que recibe la confesion
et da la penitencia, ca nol abonda en creer que será el otro salvo
por confesarse, si él non cree que por aquel su mandamiento lo será:
et que él ha poder de nuestro señor Iesu Cristo para facerle salvar.
Et por ende quando desta guisa se ayuntan bien las voluntades del
que se confiesa et del otro quel da la penitencia, luego es hi la
obra de la merced de Dios, segunt que él mesmo dixo: do quier que dos
sean ayuntados ó tres en mi nombre yo so en medio dellos. Et esto nos
mostró quando enviaba sus apóstoles á pedricar, deciéndoles que en
el su nombre sacarian los diablos, que se entiende en este lugar de
la confesion por los pecados de la voluntad: et otrosi que fablarian
lenguages nuevos: ca bien es nuevo et maravilloso de haber un home
á decir á otro por su boca los pecados que fizo, creyendo que aquel
está en logar de Dios. Et alli o les dixo adelante que les daba poder
de toller las serpientes, se da á entender que habiendo fe en la
confesion, se tirarien los pecados de los que los feciesen, que son
como sierpes emponzoñadas. Et aun dixo mas, que si alguno bebiese [442]
pozoña, que non le empeceria: et el entendimiento desto es que habiendo
home creencia con fe en estas cosas que son sobredichas, si hobiese
tentacion del mundo ó del diablo que es [443] empozoñado [444], quel
ternie pro; ca seyendo las voluntades de aquel que se confiesa et del
otro quel da la penitencia ayuntadas en una fe, por fuerza es hi el
perdon de Dios: ca maguer los homes facen pecados et yerran de muchas
maneras, mayor es la su merced et la su piadat que quanto ellos pueden
errar en pensamiento, ni en dicho ni en fecho. Et por ende ningunt
pecador non debe desesperarse de haber el su perdon et la su merced;
ca maguer el home non hobiese poder de decir sus pecados por la boca,
nin los podiese mostrar en otra manera nin por escripto, doliéndose en
su voluntad, et conosciéndose que erró, et habiendo fe et esperanza
que Dios que le haberá piadat et merced, si en este comedio moriere
non puede ser perdido. Onde el que se desespera cae en perdicion por
siempre, et el que ha buena esperanza sálvase.