LEY LXXIX.

_Cómo deben haber fe para ser salvos por la confesion, tambien los que

dieren penitencia, como los que se les confiesan._

Fe es cosa en que ha muchos bienes, ca ella faz vevir á los homes

buena vida en este mundo et alegre, et dales esperanza ciertamiente

para haber despues que morieren la otra en aquel sieglo que dura

por siempre: et demas da al home esfuerzo grande para sofrir las

tentaciones quel vienen del mundo et del diablo: et aun sin esto fazle

ser leal et de grant corazon, que son dos virtudes muy grandes et muy

nobles á quien Dios las quiere dar. Et la fe es como acabamiento de

todas estas cosas que deximos: ca fiándose home en la cosa, non puede

ser que la non acabe toda; et aun si una vez non la pudiese acabar,

acabarla hia en otras: ca la buena fe da buen conorte, et buen conorte

da la buena esperanza, et la buena esperanza faz al home pasar el

tiempo sin recebir en su voluntad grant cuita nin grant pesar. Et por

ende dixo nuestro señor Iesu Cristo á sus decípulos que si hobiese en

ellos fe quanto un grano de xenabe, et mandasen á un grant monte que se

moviese de un lugar á otro, que luego serie fecho, ca la creencia non

es nada sin la fe. Et aun díxoles que si ellos fuesen bien abondados de

fe, que toda cosa que pediesen á Dios su Padre que gela darie. Et por

ende conviene que el que se manifestare que la haya en sí muy firme,

creyendo que por aquella cuita que ha en su voluntad del mal que fizo,

et por la vergüenza que lieva confesándolo et repintiéndose dello, et

por la emienda que fará compliendo lo quel mandan, que de todo en todo

será quito; ca el pesar, et el repentimiento et la confesion sin la

emienda non es nada, segunt dixo nuestro señor Iesu Cristo: que la

fe sin obra muerta es. Eso mesmo decimos del que recibe la confesion

et da la penitencia, ca nol abonda en creer que será el otro salvo

por confesarse, si él non cree que por aquel su mandamiento lo será:

et que él ha poder de nuestro señor Iesu Cristo para facerle salvar.

Et por ende quando desta guisa se ayuntan bien las voluntades del

que se confiesa et del otro quel da la penitencia, luego es hi la

obra de la merced de Dios, segunt que él mesmo dixo: do quier que dos

sean ayuntados ó tres en mi nombre yo so en medio dellos. Et esto nos

mostró quando enviaba sus apóstoles á pedricar, deciéndoles que en

el su nombre sacarian los diablos, que se entiende en este lugar de

la confesion por los pecados de la voluntad: et otrosi que fablarian

lenguages nuevos: ca bien es nuevo et maravilloso de haber un home

á decir á otro por su boca los pecados que fizo, creyendo que aquel

está en logar de Dios. Et alli o les dixo adelante que les daba poder

de toller las serpientes, se da á entender que habiendo fe en la

confesion, se tirarien los pecados de los que los feciesen, que son

como sierpes emponzoñadas. Et aun dixo mas, que si alguno bebiese [442]

pozoña, que non le empeceria: et el entendimiento desto es que habiendo

home creencia con fe en estas cosas que son sobredichas, si hobiese

tentacion del mundo ó del diablo que es [443] empozoñado [444], quel

ternie pro; ca seyendo las voluntades de aquel que se confiesa et del

otro quel da la penitencia ayuntadas en una fe, por fuerza es hi el

perdon de Dios: ca maguer los homes facen pecados et yerran de muchas

maneras, mayor es la su merced et la su piadat que quanto ellos pueden

errar en pensamiento, ni en dicho ni en fecho. Et por ende ningunt

pecador non debe desesperarse de haber el su perdon et la su merced;

ca maguer el home non hobiese poder de decir sus pecados por la boca,

nin los podiese mostrar en otra manera nin por escripto, doliéndose en

su voluntad, et conosciéndose que erró, et habiendo fe et esperanza

que Dios que le haberá piadat et merced, si en este comedio moriere

non puede ser perdido. Onde el que se desespera cae en perdicion por

siempre, et el que ha buena esperanza sálvase.

Las siete partidas del rey don Alfonso el Sabio (1 de 3) · 第 184 / 709 题