_Cómo deben ser entendidos et sabidores los que dan las penitencias._
Entendidos et sabidores deben ser los que dan las penitencias; ca
mucho conviene que el que quisiere saber la voluntad del otro que sea
entendudo. Et esto en dos maneras; la una en preguntar, la otra en
albedriar; ca por las preguntas llegará á lo que quier saber, et por
el albedrio sabrá lo que hi debe [438] mandar. Et por ende conviene al
penitenciador que pare mientes qué persona es aquel que se le confiesa,
et de qual edat: primeramiente si es mancebo ó viejo, ó sano ó enfermo,
ó libre ó siervo, ó rico ó pobre, ó clérigo ó lego, ó letrado ó sin
letradura, ó perlado, ó rey, ó otra persona menor: et desi en estado de
su cuerpo, si es enfermo ó sano, ó fuerte ó flaco, ó grueso ó magro,
ó lazrado ó vicioso, ó si es tal home que cobdicie mucho complir
voluntad de su carne, asi como en comer, ó en beber, ó en luxuria, ó
en otras cosas semejantes destas; otrosi si tiene la voluntad sana ó
enferma, usando á pensar malos pensamientos, ó á decir malas palabras,
ó si es estable en las cosas que ha de facer, ó camiadizo. Et debel
otrosi preguntar la vida que face, ó qué menester ha, ó si es rico et
abondado, ó pobre ó mesquino, ó homildoso ó soberbioso, ó sin cobdicia
ó cobdicioso, ó manso ó bravo, ó granado ó escaso, ó noble de corazon
en dichos ó en fechos, ó vil ó rafez, ó libre ó siervo, ó casado ó
por casar, ó clérigo ó lego, ó letrado ó sin letradura: et otrosi el
lugar que tiene, si es mayor que los otros perlados, asi como papa, ó
patriarca, ó primado, ó arzobispo, ó obispo, ó otras personas menores,
asi como descenden cada uno por su grado, de qual manera quier que
sean, de órden, ó de religion: et otrosi si son homes que han poder de
facer justicia, asi como emperadores, ó reyes, ó otros homes á quien
sea otorgado por derecho: et otrosi del menester que ha cada uno, asi
como caballeros que han de vevir por armas, ó labradores por su labor,
ó menestrales por sus menesteres, ó mercaderes por sus mercadorías.
Et catando el penitenciador todas estas cosas, luego entendrá por
qué razon se movió el pecador á facer el pecado, et conoscerá qual
penitencia le debe dar. Et dando el penitenciador la penitencia que
conviene, et el que se confiesa recibiéndola homildosamente, viene á
acabamiento de lo que cada uno dellos ha menester.