_De cómo debe ser ordenada la penitencia._
Ordenadas seyendo las cosas de cómo se fagan, aducen á los homes á que
puedan facer por ellas lo que quieren que sea fecho, et usándolas como
deben que cojan hi sabor et placer, de guisa que lo grave de facer et
de sofrir se les torne [436] en rafez. Et como quier que en todas cosas
esto avenga, mayormiente aviene en fecho de santa eglesia. Ca pues que
nuestro señor Iesu Cristo fue facedor et ordenador della, en que ha
complido ordenamiento: derecho es que todos sus fechos fuesen mejores
et mas complidos et mas ordenados en todas cosas que otros. Et por ende
los santos padres et los perlados que tovieron et tienen su lugar en la
su eglesia establecieron entre todas las otras cosas que el fecho de la
penitencia, que es tan grant cosa como de haber home á descobrir por su
boca lo que tiene encerrado en la voluntad, que fuese bien ordenado: et
por ende fue establecido que el que toma la penitencia lo ficiese con
grant ordenamiento, et otrosi el que gela da, asi que ninguno dellos
non cayese en yerro. Et porque se feciese como conviene posieron que
el que se veniese á penitenciar que lo feciese con grant humildat,
fincando los hinojos antel penitenciador, ó asentándose á sus pies, ó
tendiéndose antel en tierra deciendo sus pecados muy llorosamiente, et
repintiéndose mucho dellos; et en todo esto teniendo la cabeza cobierta
et abaxada, catando con los ojos contra tierra o fizo el pecado
[437] el que se arrepiente, et con la voluntad contra el cielo onde
cobdicia haber perdon de Dios, et non parando mientes á la cara del
penitenciador, nin al contenente que feciese quando se penitenciase,
porque por aventura podrie ver hi alguna cosa quel destorvarie la
voluntad, mas que en todo fuese homildoso en dicho et en fecho, porque
la humildat deste mundo lo ensalzase en el otro, segunt dixo nuestro
señor Iesu Cristo; que el que se homillase que ese seria ensalzado.
Et otrosi fue establecido que el que diese la penitencia estudiese
en lugar alto, porque aquel que dél la recibiese se podiese asentar
á sus pies á facer la homildanza de las otras cosas que dixiemos, et
que toviese la cara abaxada et cobierta, de guisa que gela non viese
ninguno, nin aquel quel diese la penitencia; et si fuese home que
recibiese bien la penitencia, quel feciese llegar el penitenciador á sí
por oirlo mejor, ó se llegase mas á él, asi que podiese algunas veces
parar mientes al rostro por ver si tenie contenente triste como home
que se duele, ó si es alegre en el rostro como home que trae encobierta
et quiere dar pasada á su fecho. Mas si fuesen mugeres las que se
penitenciasen, debe el penitenciador asentarlas á sus pies, mas non muy
cerca, de manera que nol puedan tañer en ninguna cosa, nin él á ellas:
et débelas asentar á uno de sus lados porque oya lo quel dixieren et
non les vea las caras, segunt dixieron los profetas, que las caras de
las mugeres fermosas son atales al que las cata como viento quemador,
ó como red en que caen los pescados. Et por ende débense guardar de
las non parar mientes, nin de se apartar con ellas en lugar encobierto
para darles penitencia ó non los vea ninguno, maguer sea lugar sagrado
ó non: ca seyendo los yerros aparejados para facerse facen al pecador
caer en ellos. Et esto es muy grant yerro quanto á Dios et al mundo,
porque aquel que yerra habiendo á facer emienda del mal que fizo et
non la faz, et errar buscando carrera por o lo faga, por culpa es de
aquel que gelo debe facer emendar: et contra tales como estos dixo
sant Pablo que non quisiesen dar lugar al diablo en sí mesmos. Onde
si el penitenciador et el que toma la penitencia todas estas cosas
sobredichas guardaren, será la penitencia ordenada como debe.