LEY LXVIII.

_De quáles cosas deben los homes haber vergüenza en la confesion, et de

quáles non._

Vergüenza es una de las nobles cosas que el home ha en sí naturalmiente

para guardarse de errar: et por ende esta non la debe ninguno haber

para facer bien, mas para partirse del mal. Onde los que la hobieren

de los pecados que ficieron, teniendo que fue mal por que erraron,

et estan avergonzados dellos, tal vergüenza como esta es buena. Et

entendiendo que fecieron yerro por que perdieron el amor de Dios, et

que han menester en todas guisas de facer por que lo cobren; estos

otrosi han la vergüenza que conviene, et mayormiente aquellos que la

han conosciendo que toda manera de pecado es por natura vil et sucio;

asi que mientra el home está en él non ha parte en la nobleza nin

en la limpiedumbre de Dios. Et eso mesmo es de aquellos que toman

vergüenza en facer cosa por que se partan del señorío de Dios, que es

el mas noble señor que puede ser, et se facen siervos del diablo, que

es la mas sucia et la mas vil criatura de quantas Dios fizo, segunt

lo que meresció et las obras que face. Onde los que destas cosas que

habemos dicho han vergüenza, ó de otras semejantes dellas [430], tales

como estas son las buenas vergüenzas. Mas los que han vergüenza de

los homes temiendo que se escatimarán si se penitenciaren, ó asmaren

tamaña locura que fincarán envergonzados si dixieren los yerros que

han fechos, tal vergüenza como esta es mala en dos maneras: la una por

maldat que muestra en sí el home que la ha; la otra por consejo del

diablo, á quien pesa con el bien et place con el mal. Onde por estas

razones que habemos dichas es buena la vergüenza do conviene que la

haya, et mala do la non debe haber. Demas mucho semeja extraña cosa

de haber ninguno vergüenza en descobrir sus pecados que ha fechos

et dichos á Dios, de una parte porque lo sabe todo, de otra parte

porque puede dar consejo á lo que home non puede facer sinon por él.

Et por ende non debe ninguno tomar vergüenza de penitenciarse, pues

que esta es carrera derecha para partirse del mal et facer bien. Et

sin todo esto non debe el pecador haber vergüenza, parando mientes

al nuestro señor Iesu Cristo de como non la quiso haber por salvar

á nos, tolliéndonos de poder del diablo, et dexándose denostar et

muy mal traer á muy vil gente; et otrosi por sacarnos de la prision

del infierno se dexó prender á sus enemigos á tan grant deshonra dél

que mayor non podrie, et que por los nuestros yerros et culpas quiso

ser maltrecho et ferido: et por coronarnos en el cielo consintió su

Fijo quel posiesen corona de espinas: et por darnos honra de vida

perdurable, et que non cayésemos en yerro de muerte que dura por

siempre, se dexó poner en la cruz muy deshonradamiente et morir en

ella. Et por ende non debe ninguno haber vergüenza de penitenciarse por

palabras que le digan, nin por escarnio que dél fagan los homes que

son locos et necios. Ca por ninguna manera tanto non le podrian [431]

escarnir, como él fincaria escarnido faciendo cosas por que perdiese

el amor de Dios et se feciese siervo del diablo, et demas membrandol

de quantas vergüenzas el nuestro señor Iesu Cristo recibió por él,

señaladamiente en querer estar en la cruz desnudo todo, en que nos dió

á entender que nos debemos [432] desnudar de nuestros pecados, porque

el alma descobierta et sin vergüenza pueda ir antel. Et otrosi debe el

pecador naturalmente cobdiciar amor de santa María, membrandol de como

ella quando los judíos desnudaron á nuestro señor Iesu Cristo su Fijo

todo el cuerpo que non le dexaron vestidura ninguna, lo cubrió ella

alli do entendia que debia ser cobierto, et cobriólo con el velo que

traia en su cabeza. Et por ende el pecador debe puñar de ganar su amor

quanto podiere, porque ella le meta en voluntad que se parta de sus

pecados et se alimpie dellos, á semejanza del su velo que era blanco et

limpio en virginidat, et grande et complido de humildat, de que ella

hobo complido el su cuerpo. Et por esta razon conviene mucho al pecador

que sea humildoso en dos maneras: la una en teniéndose que ha errado

et ha menester merced; la otra en honrar á aquel quel da la penitencia

echándose á sus pies, et fincando los hinojos en aquella guisa que

entendiere que mas homildosamente lo podrá facer, parando mientes

que aquella humildat que face non es al home sinon á Dios, en cuyo

lugar está aquel quel da la penitencia para perdonar los pecados, et

membrándose de [433] quan maña humildat demostró Dios en salvar á él,

primeramente en querer decender del cielo á la tierra, et el que era

alto por nobleza abaxarse por humildat, et quererse mover asi el que

non era movedizo et movie á todas las otras cosas, et el que feciera

todo querer ser fecho, et el que non era mortal querer morir, et el

que era honrado et por sí et por las cosas que feciera querer recebir

deshonra dellas. Et por ende debe el pecador homillarse quebrantando la

voluntad, repintiéndose del mal que fizo, et llorando sus pecados por

quel quiera nuestro Señor Dios resucitar dellos, membrándose de como el

lloró quando resucitó á sant Lázaro. Onde quien desta manera hobiere

vergüenza en las cosas que conviene, et la dexare en aquellas donde non

la debe haber, fará su penitencia complidamente, porque ganará merced

et perdon de Dios.

Las siete partidas del rey don Alfonso el Sabio (1 de 3) · 第 173 / 709 题