_De quáles cosas deben los homes haber vergüenza en la confesion, et de
quáles non._
Vergüenza es una de las nobles cosas que el home ha en sí naturalmiente
para guardarse de errar: et por ende esta non la debe ninguno haber
para facer bien, mas para partirse del mal. Onde los que la hobieren
de los pecados que ficieron, teniendo que fue mal por que erraron,
et estan avergonzados dellos, tal vergüenza como esta es buena. Et
entendiendo que fecieron yerro por que perdieron el amor de Dios, et
que han menester en todas guisas de facer por que lo cobren; estos
otrosi han la vergüenza que conviene, et mayormiente aquellos que la
han conosciendo que toda manera de pecado es por natura vil et sucio;
asi que mientra el home está en él non ha parte en la nobleza nin
en la limpiedumbre de Dios. Et eso mesmo es de aquellos que toman
vergüenza en facer cosa por que se partan del señorío de Dios, que es
el mas noble señor que puede ser, et se facen siervos del diablo, que
es la mas sucia et la mas vil criatura de quantas Dios fizo, segunt
lo que meresció et las obras que face. Onde los que destas cosas que
habemos dicho han vergüenza, ó de otras semejantes dellas [430], tales
como estas son las buenas vergüenzas. Mas los que han vergüenza de
los homes temiendo que se escatimarán si se penitenciaren, ó asmaren
tamaña locura que fincarán envergonzados si dixieren los yerros que
han fechos, tal vergüenza como esta es mala en dos maneras: la una por
maldat que muestra en sí el home que la ha; la otra por consejo del
diablo, á quien pesa con el bien et place con el mal. Onde por estas
razones que habemos dichas es buena la vergüenza do conviene que la
haya, et mala do la non debe haber. Demas mucho semeja extraña cosa
de haber ninguno vergüenza en descobrir sus pecados que ha fechos
et dichos á Dios, de una parte porque lo sabe todo, de otra parte
porque puede dar consejo á lo que home non puede facer sinon por él.
Et por ende non debe ninguno tomar vergüenza de penitenciarse, pues
que esta es carrera derecha para partirse del mal et facer bien. Et
sin todo esto non debe el pecador haber vergüenza, parando mientes
al nuestro señor Iesu Cristo de como non la quiso haber por salvar
á nos, tolliéndonos de poder del diablo, et dexándose denostar et
muy mal traer á muy vil gente; et otrosi por sacarnos de la prision
del infierno se dexó prender á sus enemigos á tan grant deshonra dél
que mayor non podrie, et que por los nuestros yerros et culpas quiso
ser maltrecho et ferido: et por coronarnos en el cielo consintió su
Fijo quel posiesen corona de espinas: et por darnos honra de vida
perdurable, et que non cayésemos en yerro de muerte que dura por
siempre, se dexó poner en la cruz muy deshonradamiente et morir en
ella. Et por ende non debe ninguno haber vergüenza de penitenciarse por
palabras que le digan, nin por escarnio que dél fagan los homes que
son locos et necios. Ca por ninguna manera tanto non le podrian [431]
escarnir, como él fincaria escarnido faciendo cosas por que perdiese
el amor de Dios et se feciese siervo del diablo, et demas membrandol
de quantas vergüenzas el nuestro señor Iesu Cristo recibió por él,
señaladamiente en querer estar en la cruz desnudo todo, en que nos dió
á entender que nos debemos [432] desnudar de nuestros pecados, porque
el alma descobierta et sin vergüenza pueda ir antel. Et otrosi debe el
pecador naturalmente cobdiciar amor de santa María, membrandol de como
ella quando los judíos desnudaron á nuestro señor Iesu Cristo su Fijo
todo el cuerpo que non le dexaron vestidura ninguna, lo cubrió ella
alli do entendia que debia ser cobierto, et cobriólo con el velo que
traia en su cabeza. Et por ende el pecador debe puñar de ganar su amor
quanto podiere, porque ella le meta en voluntad que se parta de sus
pecados et se alimpie dellos, á semejanza del su velo que era blanco et
limpio en virginidat, et grande et complido de humildat, de que ella
hobo complido el su cuerpo. Et por esta razon conviene mucho al pecador
que sea humildoso en dos maneras: la una en teniéndose que ha errado
et ha menester merced; la otra en honrar á aquel quel da la penitencia
echándose á sus pies, et fincando los hinojos en aquella guisa que
entendiere que mas homildosamente lo podrá facer, parando mientes
que aquella humildat que face non es al home sinon á Dios, en cuyo
lugar está aquel quel da la penitencia para perdonar los pecados, et
membrándose de [433] quan maña humildat demostró Dios en salvar á él,
primeramente en querer decender del cielo á la tierra, et el que era
alto por nobleza abaxarse por humildat, et quererse mover asi el que
non era movedizo et movie á todas las otras cosas, et el que feciera
todo querer ser fecho, et el que non era mortal querer morir, et el
que era honrado et por sí et por las cosas que feciera querer recebir
deshonra dellas. Et por ende debe el pecador homillarse quebrantando la
voluntad, repintiéndose del mal que fizo, et llorando sus pecados por
quel quiera nuestro Señor Dios resucitar dellos, membrándose de como el
lloró quando resucitó á sant Lázaro. Onde quien desta manera hobiere
vergüenza en las cosas que conviene, et la dexare en aquellas donde non
la debe haber, fará su penitencia complidamente, porque ganará merced
et perdon de Dios.