[412] _De las cosas que ha de decir ó de facer el obispo ante que se
vaya de la eglesia despues que la crisma fuere consagrada._
Levada la crisma et los otros olios benditos que deximos al sagrario,
debe el obispo lavar las sus manos, et los evangelisteros deben ir
al altar et descobrir las santas cosas que estaban cobiertas sobre
él. Et el obispo hase de llegar al altar et quebrantar los panes que
fueren ofrecidos, á que llaman obladas, et comulgar al pueblo dellas,
dando á cada uno sendos bocados, veniendo ordenadamente unos en pos de
otros. Et ha de guardar de estas obladas [413] éntregas fasta el dia
de pascua, de que comulgue al pueblo sin la otra grant comunion que
se face con la hostia, et el vino et el agua, que es el cuerpo et la
sangre de nuestro señor Iesu Cristo. Et como quier que aquel dia del
Jueves de la cena consuma el obispo ó el sacerdote que dixiere la misa
la sangre de nuestro señor Iesu Cristo, la hostia debe ser guardada
fasta otro dia enteramente. Et mientra los del coro dixieren viésperas
débenla levar un sacerdote et un clérigo de evangelio cobierta con
un paño de lino muy blanco, yendo con ellos aquellos otros oficiales
que son para servir, asi como los que son de pístola ó de algunos
de los otros grados. Et estos han de ir con candelas delante et con
encensarios estas palabras cantando, que dixo nuestro señor Iesu Cristo
en este dia á los sus decípulos quando tomó el pan, et lo bendixo et
lo quebrantó; que aquel era el su cuerpo que por nos seria traido: et
otrosi el vino, que aquel era el cáliz del nuevo testamento, que era
la su sangre: et que aquello feciesen siempre en su remembranza. Et
esto deben facer fasta que lo pongan en el lugar do lo han de poner: et
deben hi tener todavía candela acendida fasta otro dia á la misa, et
non deben estar sin lumbre. Et esto acabado debe el arcediano comenzar
las viésperas que se deben acabar con la misa, deciendo el obispo esta
oracion, en que ruega á Dios que nos seamos abondados del su manjar
de vida, que se entiende por el su cuerpo et por la su sangre, et
que seamos tales en este mundo que lo recibamos dignamiente, porque
hayamos en el otro por él complido gualardon. Et quando esto hobiere
dicho debe decir el evangelistero que se vayan de la eglesia los que
se quisieren ir, que ya la misa es dicha. Et despues desto debe el
obispo entrar en el sagrario, et mandar á los prestes que guarden aquel
olio segunt que es establecido en santa eglesia, et dárgelo sellado
poniendo hi su sello, et que non lo den á ninguno que gelo demande por
razon de melecina, nin otrosi á aquellos que obran de fechizos nin
de encantamientos: et esto se entiende tambien por los varones como
por las mugeres: et el que lo feciere débele ser tollida la honra que
hobiere de la eglesia.