LEY XLVIII.

[412] _De las cosas que ha de decir ó de facer el obispo ante que se

vaya de la eglesia despues que la crisma fuere consagrada._

Levada la crisma et los otros olios benditos que deximos al sagrario,

debe el obispo lavar las sus manos, et los evangelisteros deben ir

al altar et descobrir las santas cosas que estaban cobiertas sobre

él. Et el obispo hase de llegar al altar et quebrantar los panes que

fueren ofrecidos, á que llaman obladas, et comulgar al pueblo dellas,

dando á cada uno sendos bocados, veniendo ordenadamente unos en pos de

otros. Et ha de guardar de estas obladas [413] éntregas fasta el dia

de pascua, de que comulgue al pueblo sin la otra grant comunion que

se face con la hostia, et el vino et el agua, que es el cuerpo et la

sangre de nuestro señor Iesu Cristo. Et como quier que aquel dia del

Jueves de la cena consuma el obispo ó el sacerdote que dixiere la misa

la sangre de nuestro señor Iesu Cristo, la hostia debe ser guardada

fasta otro dia enteramente. Et mientra los del coro dixieren viésperas

débenla levar un sacerdote et un clérigo de evangelio cobierta con

un paño de lino muy blanco, yendo con ellos aquellos otros oficiales

que son para servir, asi como los que son de pístola ó de algunos

de los otros grados. Et estos han de ir con candelas delante et con

encensarios estas palabras cantando, que dixo nuestro señor Iesu Cristo

en este dia á los sus decípulos quando tomó el pan, et lo bendixo et

lo quebrantó; que aquel era el su cuerpo que por nos seria traido: et

otrosi el vino, que aquel era el cáliz del nuevo testamento, que era

la su sangre: et que aquello feciesen siempre en su remembranza. Et

esto deben facer fasta que lo pongan en el lugar do lo han de poner: et

deben hi tener todavía candela acendida fasta otro dia á la misa, et

non deben estar sin lumbre. Et esto acabado debe el arcediano comenzar

las viésperas que se deben acabar con la misa, deciendo el obispo esta

oracion, en que ruega á Dios que nos seamos abondados del su manjar

de vida, que se entiende por el su cuerpo et por la su sangre, et

que seamos tales en este mundo que lo recibamos dignamiente, porque

hayamos en el otro por él complido gualardon. Et quando esto hobiere

dicho debe decir el evangelistero que se vayan de la eglesia los que

se quisieren ir, que ya la misa es dicha. Et despues desto debe el

obispo entrar en el sagrario, et mandar á los prestes que guarden aquel

olio segunt que es establecido en santa eglesia, et dárgelo sellado

poniendo hi su sello, et que non lo den á ninguno que gelo demande por

razon de melecina, nin otrosi á aquellos que obran de fechizos nin

de encantamientos: et esto se entiende tambien por los varones como

por las mugeres: et el que lo feciere débele ser tollida la honra que

hobiere de la eglesia.

Las siete partidas del rey don Alfonso el Sabio (1 de 3) · 第 153 / 709 题