_Cómo debe el obispo bendecir et consagrar el olio de los neófidos._
Neófidos en griego tanto quiere decir como homes que quieren tomar
la fe, et estan en prueba si la tomarán ó si non. Et porque la fe
de nuestro señor Iesu Cristo es tan santa et tan limpia que mas non
puede ser, fue asi establecido et ordenado que todos aquellos que
la quisiesen tomar, que non la recibiesen á menos de ser limpios
en el cuerpo et en la voluntad, et santos por buenas obras et por
sagramiento, el qual se debe facer con este olio que deximos, que ha
de ser bendito desta guisa. Et despues que el obispo hobiere sagrado
la crisma segunt que habedes oido, ha de tomar el ampolla deste olio
et conjurallo, deciendo como conjura aquella criatura de olio por el
nombre de Dios Padre poderoso et de Iesu Cristo su Fijo nuestro señor
et del Espíritu santo, que por aquel lavamiento de la Trenidat et de la
virtud de Dios tuella todo el poder malo del diablo, et todo pecado
antiguo, et toda la fuerza del su corrimiento, que es espantoso, et
dañadero et ciego, que se entiende á los que non veen la verdat para
conoscer á Dios, et sea desarraigado et [408] afoguentado, porque
se parta de aquella criatura de olio que es puesta para provecho de
los homes, de manera que sea aquella uncion [409] apurada et fecha
de los sacramentos de santa eglesia et de Dios, porque se muestren
por sus escogidos en los cuerpos et en las almas aquellos que fueren
untados con él, et hayan remision de sus pecados, asi que sean fechos
et aparejados para recebir toda gracia espiritual. Et acabado este
conjuro debe el obispo decir esta oracion, como ruega á Dios, que es
complido et abondamiento de todas cosas, et mas que es gualardonador
de todos los bienes, que por la su virtud del Espíritu santo tuelga et
esfuerce et confirme las voluntades flacas [410] de neciedat, porque
aquellos que al lavamiento santo de renascimiento venieren et fueren
untados con aquel olio, sean por hi alimpiados de todo pecado, tambien
en la carne como en las voluntades, en manera que si algunas [411]
remasajas fincaron de tentacion del diablo ó de sus obras, que por el
tañimiento de aquel santo olio sea todo tollido, asi que non finque en
aquel lugar ninguna cosa de las sus maldades nin del su poderio, nin
pueda hi dexar ascondidamente ningunt asechamiento para facer mal; mas
veniendo los siervos de Dios á la su fe, et alimpiándolos la obra del
su Espíritu santo, sea á ellos esta uncion aprovechamiento de salud,
porque el segundo nacimiento que se face por el sacramiento celestial
puedan ellos recebir, que se entiende por el bautismo et por la uncion.
Et acabada esta oracion debe decir el obispo á alta voz este prefacio,
que se entiende por oracion que ha de ser fecha ante que fagan aquella
cosa que quieren facer, que diz asi: que ruega á Dios, que es durable
por siempre, que deñe bendecir aquella criatura de aquel olio, el qual
mostró á Noe quando le fizo venir la paloma que troxo el ramo en la
boca en significanza de paz, et lo departió por su Espíritu santo, et
lo fizo entender á aquellos que moraban en el arca que andaba sobre las
aguas, á que tornó la paloma que dió de mano Noe con delibramiento
honrado. Et estonce el obispo et los que con él estodieren deben
saludar este olio por órden cada uno en su grado, asi como al otro que
vos deximos de la crisma. Et todas estas cosas acabadas deben levar
aquellos olios asi ordenadamiente como los aduxieron, et meterlos en
el sagrario, que quiere tanto decir como lugar donde estan las cosas
sagradas.
_LEY XLVII._
Del sacramento del cuerpo de nuestro señor Iesu Cristo.
_Perdona Dios sin dubda ninguna los pecados á los cristianos
por los sacramentos que resciben de santa eglesia, et aun sin
esto dales gracia para facer bien; mas entre todos ellos es el
mayor et el mas santo el cuerpo de nuestro señor Iesu Cristo
que consagran en la misa, ca si los otros sacramentos ayudan al
home á ser salvo, este le da la gracia de Dios, et lo tiene en
buen estado. Et por eso muestra santa eglesia qué cosas deben
guardar los clérigos en la misa quando la dixieren, de manera
que sea dicha santamente, porque la mayor fuerza della es en la
consagracion del cuerpo de nuestro señor Iesu Cristo, ca todas
las otras cosas que hi cantan ó dicen son por honra desto, et
por ende non la puede otro clérigo ninguno decir sinon el que
fuere ordenado de misa, segunt manda santa eglesia. Et débenla
decir en horas contadas, asi como á tercia ó á sexta, ó á nona.
Et á hora de tercia la deben decir los dias de las fiestas, et á
sexta los dias que non lo son. Et ahora de nona en quaresma, et
en las vegilias de los santos que son de ayunar: otrosi en las
quatro témporas, fueras en los sábados en que dan las órdenes,
ó el baptismo que facen en la vigilia de pascua mayor et de
cinquaesma; ca en estos dias, maguer sean de ayuno pueden la misa
comenzar ante de nona, porque es el oficio grande que han de
facer en aquellos dias, et á estas horas deben tañer la campana
quando la misa quieren decir, porque lo sepa el pueblo, et vengan
á oirla._