LEY XLVI.

_Cómo deben saludar la crisma, et por qué razon._

Dichas et acabadas sobre la crisma estas oraciones et bendiciones

que oistes, debe el obispo homillarse et tener las manos ayuntadas

deciendo: Dios te salve, untura de salud et grosura santa; et que la

saluda por Iesu Cristo cuyo nombre ha, et otrosi porque es bendita

untura: ca ella es sagrada para dar salvacion de guarda á los que

fueren renascidos por bautismo, porque nuestro señor Iesu Cristo sea

honrado por todos los sieglos, et por el qual recibieron los cristianos

gualardon de salud perdurable. Et despues que el obispo desta guisa

la hobiere saludada, hala de dar á las personas et á los sacerdotes

que la saluden homildosamente, cada uno dellos las manos ayuntadas,

deciendo las palabras primeras que de suso deximos: que Dios salve

aquella crisma, que es untura de salud et grosura santa. Et despues

que la hobieren saludada por tres veces, hanla de poner sobre el altar

ó sobre alguna mesa que sea cobierta de paños de lino muy blancos. Et

las razones por que deben saludar la crisma son estas: primeramiente

que nuestro señor Iesu Cristo, onde ella ha nombre, fue concebido

de Espíritu santo en el cuerpo de santa María, saludándola el ángel

de parte de Dios; et la otra porque en la crisma se muestra figura

complida de salvacion en dos maneras; la una de salud para el cuerpo,

la otra de salvamiento para el alma. Demas que es muy buena palabra,

et mucho honrada, et muy verdadera et buena, alli o diz salud et

salvamiento; honrada porque mejor cae en las cosas honradas que en las

otras; verdadera porque Dios la fizo, que ha poder de la facer. Et otra

razon hi ha sin estas, ca la saludacion nunca se face sinon á persona

viva que haya alma et cuerpo, asi como de home ó de muger. Et fácenla

á la crisma solamente entre todas las otras cosas que non han alma.

Et esto es porque ella es fecha de aquellos olios que por la virtud

que ha en ellos son benditos de Dios cada uno por sí et en su natura,

porque tuellen mal et aducen bien, et sin aquesto bendícenlos et

conjúranlos á cada uno en su cabo, asi como habedes oido, mayormiente

despues quando son ayuntados en uno; ca luego la virtud de la santa

Trenidat, que es departida en nombre de tres personas, et ayuntada en

un fecho seyendo una, envia la su bendicion sobrellos, et fáceles que,

maguer que son dos cosas, que sean una en manera de alma, et los dos

nombres que ha que se tornen en uno. Et desta guisa los ayuntando et

dándoles el nombre de Iesu Cristo, tórnales asi como una persona. Et

por eso se homillan á ella, et la saludan [407] saludándola. Et aun hay

otra razon, que asi como los judíos fincaban los hinojos ante nuestro

señor Iesu Cristo quando estaba en la cruz, et saludábanlo por deshonra

dél deciendol que era rey de los judíos, otrosi los cristianos contra

aquello deben fincar los hinojos homillándose á la crisma, deciendol

que Dios la salve porque ha nombre de Iesu Cristo, que es rey de los

cristianos, et cuyo regno espiritualmente non ha fin.

_LEY XLVI._

Qué pro viene á los homes de los perdones que les dan los

prelados.

_Perdones et solturas muy grandes otorga santa eglesia á los

cristianos segunt dice en la ley ante desta, et porque muchos

homes son que dubdan en ellos, et non saben el grant pro que

viene ende, tovieron por bien los santos padres de lo mostrar,

et dixieron que cada que los cristianos confiesan sus pecados

verdaderamente, et les mandan aquellos á quien se manifiestan en

qué manera fagan emienda dellos, que quantos dias les otorgan de

perdon, tantos les alivia et les mengua nuestro señor Iesu Cristo

de aquella penitencia que habien rescibida, et que eran tenudos

de complir en este mundo ó en el otro en purgatorio; et esto se

entiende de los que viven en penitencia quando les otorgan los

perdones, ó la facen luego lo mas aina que pueden despues que

gelos han otorgados; ca tan grant fue la piedat que nuestro señor

Iesu Cristo hobo de los pecadores, et la merced que les quiso

facer, que maguer ellos non pudiesen complir en este mundo sus

penitencias, que non quiso que se perdiesen por ende, solamente

que non muriesen en pecado mortal._

Las siete partidas del rey don Alfonso el Sabio (1 de 3) · 第 151 / 709 题