LEY XLII.

_Cómo se debe acabar la misa._

Acabada la bendicion segunt dicho habernos, débese el obispo tornar

al altar, et decir que la paz de Dios sea con aquellos que alli se

ayuntaron, et los clérigos han de responder estonce [386] et con el su

espíritu, que se entiende por la buena voluntad con que lo diz por la

virtud del Espíritu santo. Estonce deben decir tres veces los del coro

cantando que el cordero de Dios que tuelle los pecados del mundo, nos

haya merced. Et esto se da á entender por Iesu Cristo, que fue blanco

et limpio et sin manciella, á semejanza del cordero que mandó Moysen

en la vieja ley de que feciesen sacrificio. Et pruébase por el Profeta

que dixo, segunt deximos en otro lugar, que aducho fue á la muerte

et tormentado, asi como el cordero que trasquilan et sol non abre la

boca para dar voces. Et á la tercera vez deben decir que el cordero

de Dios que tuelle los pecados deste mundo, les dé paz; mas por eso

non se deben [387] besar unos á otros, porque en tal dia besando Judas

á nuestro Señor lo trayó. Et estonce débese abaxar el obispo ante el

altar, deciendo [388] mansamiente las oraciones que son establecidas

para decir aquel dia. Et las oraciones dichas débese alzar, et consumir

el cuerpo de nuestro señor Iesu Cristo él solo: et los evangelisteros

deben cobrir con paños blancos todas las reliquias et las otras cosas

que están sobre el altar; et despues el obispo hase de asentar en su

siella, et estar con el clérigo que dixo el evangelio revestido. Et

desta guisa se acaba la misa.

_LEY XLII._

Quántas maneras son de los bienes que facen los vivos por los

muertos, et á quien aprovechan.

_Rogar deben mucho á Dios los que viven en este mundo por las

ánimas de los muertos, ca por los bienes que aquí ficieren por

ellos aliviales Dios las penas á los que yacen en infierno, et

saca de purgatorio mas aina á los que en él son, et llévalos

á paraiso, maguer ellos en su vida non pudiesen complir las

penitencias que les dieron; et estos son de quatro maneras, asi

como los sacrificios que facen los misacantanos, et las oraciones

de los santos, et las alimosnas de los amigos, et los ayunos

de los parientes, et por eso fabla santa eglesia destas quatro

maneras de homes, porque á ellos conviene de facer señaladamente

esto mas que á otros. Et destas cosas se deben trabajar ellos,

porque son mas á pro de los muertos, que de las sepulturas altas

et pintadas que les facen, et de las otras sobeianias que semeia

que son mas fechas por parecencia de los vivos que por pro de

los finados; ca bien asi como á los buenos [389] non nuce si

los entierran vilmente et sin las honras de este mundo, otrosi

non tienen pro á los malos las ufanas, nin los enterramientos

preciados que les facen._

Las siete partidas del rey don Alfonso el Sabio (1 de 3) · 第 147 / 709 题