LEY XXX.

_Quién puede facer la crisma._

Poder de facer la crisma non es dado á otro sinon á los perlados

mayores, asi como al apostóligo, ó patriarca, ó primado, ó arzobispo,

ó obispo. Et esto es porque ellos tienen el lugar de los apóstoles,

que fueron compañeros de nuestro señor Iesu Cristo, et vieron todo

su fecho, et entendieron espiritualmente todas las sus obras á que

habian de recodir, et conoscieron que el suor, et el trabajo et la

su sangre que él esparció sofriendo penas, et en cabo muerte en la

cruz por nos, que fue engüento porque fuésemos sanos et redimidos de

nuestros pecados, et que á semejante de aquello feciesen este otro, que

es llamado crisma, porque son los cristianos sagrados, et han nombre

de Iesu Cristo: ca tanto quiere decir crisma en griego como engüento

sagrado en sí, et con que sagran otras cosas. Et esto solien facer

antiguamiente á los reyes et á los sacerdotes, ca les untaban las

cabezas con olio et con otros engüentos preciados. Et Moysen mesmo lo

fizo á Aron su hermano quando lo ungió por sacerdote en la eglesia de

Dios, que era estonce porque feciese el su sacrificio. Et Samuel el

profeta untó á Saul que fue primeramente rey del pueblo de Israel por

mandado de Dios. Et eso mesmo fizo el rey David: et Natan profeta untó

á Salomon; mas la uncion de nuestro señor Iesu Cristo fue mas noble

et mas complida que todas; ca si los otros la recebieron por homes,

él recibióla por Dios su Padre; et si la recibieron por ayuntamiento

de confeciones, él recibióla por ayuntanza de la santa Trinidat que

se ayuntó en él. Et por ende á sant Johan Baptista, por quien dixo

nuestro señor Iesu Cristo que era profeta et mas de profeta, venieron

á preguntar los judios, á quien decian fariseos, si era él Cristo, et

él dixo que non, mas que despues dél vernia aquel que era fecho ante

que él, del qual él non era digno solamente de tañer ni de desatar

las correas de los sus [348] zapatos. Et en esto mostró la Trenidat

do dixo, que despues dél vernia aquel que fuera fecho ante que él, et

al qual non era digno tan solamiente de tañer los sus pies. Et otrosi

dió este testimonio de la Trenidat alli do mostró, que sopiera por

Dios que sobre aquel que viese decender el Espíritu santo en figura de

paloma que aquel era el que bautizaba en Espíritu santo. Et sin esto

dió testimonio dél quando bautizaba á Iesu Cristo, que oyó la voz del

Padre quel dixo que aquel era el su Fijo que él mucho amaba. Et desta

guisa fué nuestro señor Iesu Cristo sagrado espiritualmente por mayor

sacerdote, mas temporalmente segunt rey fue sagrado recibiendo muerte

et pasion por nos: ca alli do lo alzaron en la cruz et le posieron

corona de espinas por deshonra, alli fue él alzado de Dios su Padre por

honra, quandol dió poder sobre todas las cosas, et lo coronó en los

cielos, et le dió regno para siempre, et la untura sagrada desto fue la

sangre que salló del su cuerpo, donde fue él untado et cobierto desde

en somo de la cabeza fasta en fondon de los pies. Onde por todas estas

razones que habemos dichas fue nuestro señor Iesu Cristo sagrado segunt

obispo en santidat et en saber, et segunt rey en poder et en justicia.

Et por ende ordenó santa eglesia que non hobiese otri poder de facer

la crisma, que es el su ungüento, sinon los perlados mayores, segunt

deximos en el comienzo desta ley, porque ellos tienen las sus veces en

tierra á semejante dél.

_LEY XXX._

Que ninguno non se debe confesar por mensagero, nin por carta.

_Mensagero nin carta non debe ninguno enviar para confesar por

ellos sus pecados; mas aquel que ficiere el pecado lo debe decir

por su boca, fueras ende si non sopiese el lenguage de aquel á

quien se quiere manifestar, ó hobiese en sí enfermedat ó otro

embargo porque non lo pudiese facer, ca entonce bien puede

manifestar sus pecados por escrito, ó decirlos á otro que sepa

el lenguage que los diga por él, estando delante aquel á quien

se quiere manifestar. Et que esto asi deba ser mostrólo nuestro

señor Iesu Cristo quando sanó los diez gafos, et les dixo: id et

mostradvos á los sacerdotes, et en esto se entiende que tovo por

bien que cada uno fuese por sí á mostrar sus pecados, et non uno

por otro. Et aun se muestra por lo que dixo el apóstol Santiago,

que se confesasen los homes los unos á los otros._

Las siete partidas del rey don Alfonso el Sabio (1 de 3) · 第 135 / 709 题