LEY XXVI.

_Cómo deben honrar et guardar el bautismo aquellos á quien lo dieren._

Guardado debe ser mucho et honrado el bautismo de aquellos que lo

reciben, ca derecho es et razon que home guarde mucho aquello [336]

por que es guardado et honrado, et por lo que el home ha honra. Et por

ende aquel que recibió el bautismo, si es home quel venga en miente

quando fue bautizado, debe todavia guardarse de errar, et de facer

pecado por que pese á Dios, et non haya razon [337] de lo guardar, et

caya en poder del diablo: otrosi debe tenerse por muy honrado porque

lo recibió, et honrar otrosi aquella fe en que gelo dieron, et ser en

destroir et en abaxar todas las cosas que contra ella fueren; et el que

lo honrare et guardare desta guisa será guardado de Dios, et honrado

en este mundo et en el otro, et debe ser llamado derecho et verdadero

cristiano, et contado con los muy buenos et con los amigos de Dios.

[338] _LEY XXVI._

Quáles preguntas pueden facer los clérigos á los que se confiesan

á ellos, et quáles non.

_Simplemente deben los misacantanos oir las confesiones de los

pecadores, et despues que les hobieren manifestado sus pecados

hánles de preguntar de las cosas que son arrededor del pecado,

asi como dice en la ley ante desta; pero débense mucho guardar

que les non fagan preguntas señaladas de las maneras del pecado,

mas generalmente les deben preguntar en qué manera pecaron.

Otrosi hanse de guardar que non pregunten á los que se les

confiesan de pecados extraños et muy sin razon, que non usan los

homes, porque podrie acaescer que algunos por tales demandas se

moverien á facer algunas cosas malas, que ante non las sabrien

pensar. Mas si por aventura acaesciese que el que se confesase

fuese home necio ó vergonzoso, ó el clérigo viese en él algunas

señales que envergonzaba de lo decir, entonce bien le puede

preguntar fasta que sepa la verdat de aquel pecado que encubre.

Otrosi puede preguntar á todo home que veniere á él á confesion

de los pecados que son usados, asi como de soberbia, et de muerte

de home, et de avaricia, et de adulterio, et de furto, et de

falso testimonio, et de los otros pecados que facen los homes

á menudo et son como de cada dia. Otrosi debe el preste mandar

al que se le manifiesta que quantas vegadas viniere á tomar

penitencia que se asiente á los pies del clérigo homildosamente;

pero si fuer muger débela castigar que se asiente á alguno de

los lados del [339] confesor, et non muy cerca nin delante, mas

de guisa que la oya et nol vea la cara, porque dice el profeta

Abacuc; que la cara de la muger es asi como viento que quema al

que la cata. Onde el clérigo que se debe guardar de non facer

yerro con las mugeres, ha menester que se guarde del non ver la

cara nin otra cosa, por que haya de moverse á errar._

Las siete partidas del rey don Alfonso el Sabio (1 de 3) · 第 131 / 709 题