IV.--DISMINUCIÓN REGRESIVA DE LA SIMULACIÓN EN EL PORVENIR

Es llegado el momento de ensayar una recapitulación sintética, antes de

formular las últimas conclusiones.

Hemos analizado el valor de todos los fenómenos de simulación, usados

como medios de lucha por la vida para adaptarse a las condiciones

del medio. Con ese objeto procuramos reconstruir la filogenia de la

simulación, estudiándola desde sus formas rudimentarias, donde aparece

como fenómeno casual, desprovisto de rol selectivo; la vimos luego

desempeñar una función selectiva importante, siendo todavía un fenómeno

inconsciente; en etapas superiores de la vida orgánica la encontramos

ya conscientemente usada por el simulador con fines útiles; ella nos

apareció por fin, no solamente consciente sino también voluntaria.

Desde sus manifestaciones en el mundo inorgánico pasamos a las del

mundo orgánico y de la vida social.

Hemos visto que la simulación es uno de los principales medios

fraudulentos de lucha por la vida, incluyéndose, por consiguiente,

su evolución en la de todos los fenómenos de este grupo. Y, llegados

a formular un juicio respecto de su evolución en la especie humana,

podemos confiar en el método seguido y en el criterio con que ha sido

aplicado.

La simulación ha seguido en los agregados humanos una progresión

creciente, sustituyéndose los medios astutos a los medios violentos.

Ha aumentado en absoluto, mientras predominó el sentimiento de

antagonismo; ¿disminuirá en etapas venideras de la evolución, si

llega a predominar el sentimiento de solidaridad social, nacido de la

asociación para la lucha contra la naturaleza?

No basta que en las sociedades civilizadas se pueda ir por las calles

sin ser agredido, cruzar los campos sin temer salteadores, surcar los

mares sin encontrar piratas. La asociación crea entre los hombres

sentimientos comunes, que constituyen la moralidad social, desenvuelven

la solidaridad y engendran aspiraciones convergentes hacia ideales que

no excluyan la verdad y la justicia.

El deseo, no lo ignoramos, engendra ilusiones; pero la experiencia

social, si no estamos engañados por un optimismo legítimo, autoriza a

creer que la humanidad ha dado ya algunos pasos hacia un solidarismo

ético, fundado en el incremento de la asociación y a expensas de la

lucha.

¿No es Ésa la orientación futura de las sociedades más civilizadas?

Felices los hombres que puedan preocuparse de _ser_ y olvidarse de

_parecer_; los que puedan fiar en la sinceridad ajena, sin vivir en

perpetua alarma entre la común hipocresía; los que puedan amar la

verdad y aborrecer la mentira; los que puedan ser leales y sentirse

correspondidos; los que puedan creer a sus padres, a sus amadas, a sus

hijos, a sus amigos, a sus vecinos, a los hombres todos, esclavos hoy

de la ficción organizada y acaso redimidos mañana por la inutilidad de

vivir en perpetuo engaño recíproco.

La simulación en la lucha por la vida · 第 54 / 56 题