Las simulaciones de estados patológicos se encuadran en el principio
común a los demás fenómenos de simulación, siendo, como todos ellos,
simples medios adaptativos a las condiciones de la lucha por la vida.
Sus móviles más comunes son tres: la explotación de la beneficencia,
eludir el servicio militar y la simulación de la locura para obtener la
irresponsabilidad penal. Son casos particulares de la ley general que
comprende a todos los fenómenos de simulación.