En el mundo biológico la simulación y la disimulación están
representadas por los fenómenos de homocromía y de mimetismo. Son
generalmente ajenos a la voluntad del animal mimetizante, y resultan
de la selección natural o de la acción del medio; en ciertos casos,
sin embargo, son activos y voluntarios. A medida que progresa el
desenvolvimiento mental de las especies, aumenta la posibilidad de las
simulaciones individuales y es mayor la conciencia que de ellas tiene
el simulador. Sean activos o pasivos, conscientes o inconscientes,
voluntarios o accidentales, los fenómenos de simulación son útiles al
animal en que se observan y le sirven para la mejor adaptación a las
condiciones de lucha por la vida.