El mimetismo consiste en la semejanza de forma entre el cuerpo del
animal y los objetos del medio en que suele vivir, o en la semejanza
con los caracteres o actitudes aparentes de otros animales mejor
defendidos en la lucha por la vida. Éste es un vasto e interesante
capítulo de historia natural, que procuraremos condensar en pocas notas
generales, suficientes para orientarnos hacia las conclusiones de
psicología social propias de este trabajo.
Insistimos en distinguir dos clases de simulaciones en los animales.
Las unas son espontáneas e _involuntarias_, resultando de la selección
natural; las otras son conscientes y _voluntarias_, valiéndose de ellas
el animal para adaptarse mejor a las condiciones de la lucha.
Entre los casos de mimetismo selectivo involuntario, algunos simulan un
objeto de su ambiente y otros los caracteres externos de especies mejor
protegidas. Wallace restringe a estos últimos el nombre de mimetismo;
parécenos más lógico extenderlo a todos los casos en que hay simulación
de forma, es decir: _homotipía_.
Muy a menudo se encuentran combinadas las dos semejanzas, del color y
de la forma; a esto llaman algunos autores _homocromía mimética_. Es el
caso de los parecidos más perfectos; son bien notorios los de numerosos
insectos con tallos, ramitas, hojas verdes o secas, entre las cuales
viven y de las que se alimentan. En ciertos casos el detalle de las
semejanzas es tan prolijo que Wallace se ha visto arrastrado a decir
que "parece implicar la intención de engañar al observador".
Son curiosos los casos en que se observan colores y formas apropiados
para atraer las presas; han sido principalmente señalados entre
las arañas y de manera especial en el género _Mantidae_. Forbes ha
observado un caso de simulación voluntaria de esta índole; tratábase
de una araña cuyo vientre simulaba perfectamente, por el color y la
forma, un excremento de pájaro: el animal permanecía inmóvil hasta que
algún insecto venía a posarse sobre su vientre, cerrando entonces las
patas y atrapando a su víctima. Otra especie simula perfectamente por
su color, forma, posición y actitud, una flor en botón, sobre la cual
vienen a posarse incautamente las presas inexpertas. Más curioso, aún,
es el caso de otra Mántida, áptera, que simula a la perfección una
orquídea rosada, atrayendo sus víctimas con tal facilidad, que resulta
una verdadera trampa de insectos.
Algunos _Phyllium_ están perfectamente coloreados y fileteados, con
excrecencias foliáceas sobre las patas y el tórax, de manera que
difícilmente podrían distinguirse, cuando están inmóviles, de los
finos tallitos de la planta donde se posan. Otros simulan fragmentos
de madera, con todos los detalles; o bien hojas secas, tallitos,
espolones, espinas, hongos parasitarios, etcétera. Algunas especies
de _Cassidae_ parecen gotas de rocío, por su forma convexa y su color
perláceo. Entre las mariposas de la India, algunas tienen la cara
inferior de las alas idéntica al aspecto de una hoja; posándose sobre
un tallo, cerradas las alas, pasan completamente desapercibidas. Del
mimetismo de los gusanos con objetos del medio, trata extensamente
Weismann. Entre los arácnidos hay varias especies cuya cara dorsal
imita con precisión el aspecto de una hojita, con sus nervaduras y
demás caracteres accesorios.
Por ser, como son, tan interesantes, estos hechos han alcanzado una
rápida difusión, aumentándose extraordinariamente de año en año el
número de los conocidos. Es indudable que la forma de los animales
mimetizantes se explica por la selección natural, careciendo por lo
tanto de significación psicológica; pero no lo es menos que la actitud
de inmovilidad o de acecho es voluntaria, o lo ha sido en su origen,
revelando un aprovechamiento inteligente de la forma por parte del
animal que la posee.