OTBERTO.--¡Dios poderoso! También yo he luchado rudamente y me siento

ebrio, loco. En este lugar aborrecible en que los crímenes antiguos

se confunden con los nuevos, se me suben á la cabeza los vapores del

homicidio y siento que es maléfico el aire que aquí se respira. ¿Tendrá

aún sed de sangre este sombrío seno?

JOB (_poniéndole otra vez el puñal en la mano_).--Sí.

OTBERTO.--¡No me tentéis! Estoy deslizándome al abismo, y apenas puedo

detenerme al borde del crimen. Temo dar un paso más, porque caería en

él. No me tentéis.

JOB.--Hay que salvar á una inocente y castigar á un culpable.

OTBERTO (_tomando el cuchillo_).--Pero, ¿no veis que sería capaz de

hacerlo? No estoy en mi cabal juicio: me han dado á beber ahí esos

enmascarados no sé qué ponzoña para darme fuerza y se me abrasa el

corazón. ¡Y Regina se muere! ¡Y la loba está ahí en las tinieblas y

tiene hambre y sed!

JOB.--Tiempo es ya de expiar mi crimen. Donato me imploraba aquí y fuí

impío con él. No tengas tú tampoco piedad de mí. ¡Soy Satanás! ¡Soy el

arcángel vencedor!

OTBERTO (_levantando el puñal_).--¡Oh! ¡De mi mano, á pesar mío, se

escapa la muerte!

JOB (_arrodillándose_).--Ve qué monstruo soy. Yo mismo le maté. ¡Le

maté y era mi hermano!

(_Otberto, fuera de sí, va á descargar el golpe y alguien le detiene

el brazo. Vuélvese y reconoce al emperador._)

ESCENA ÚLTIMA

Los mismos, EL EMPERADOR, GUANHUMARA Y REGINA á su vez

EL EMPERADOR.--Era yo.

(_Otberto deja caer el puñal. Job se levanta y contempla á

Barbaroja. Guanhumara desde un pilar del fondo á la izquierda,

observa en acecho._)

JOB (_al emperador_).--¡Vos!

OTBERTO.--¡El emperador!

EL EMPERADOR.--El duque, nuestro padre y tu rey, me ocultó en tu

castillo no sé por qué razón.

JOB.--¡Vos, mi hermano!

EL EMPERADOR.--Ensangrentado, pero con vida aún, me tuviste suspendido

fuera de esos barrotes y me dijiste: «¡Tú á la tumba, yo al infierno!»

Sólo oí estas palabras pronunciadas sobre el abismo. Después caí.

JOB (_juntando las manos_).--Es verdad. ¡El cielo desbarató mi crimen!

EL EMPERADOR.--Unos pastores me salvaron.

JOB (_cayendo de rodillas_).--Estoy á tus plantas, convicto y confeso

de mi iniquidad. Castígame; véngate.

EL EMPERADOR.--No, hermano: abracémonos. Nada mejor que perdonar á las

puertas del sepulcro. Yo te perdono.

(_Lo levanta y abraza._)

JOB.--¡Dios misericordioso!

GUANHUMARA (_avanzando_).--El puñal cae... Donato vive... Yo puedo

espirar á sus piés. Recobrad todos aquí todo lo que amáis, todo lo que

había tomado mi mano celosa y vengativa. Tú, Job, á tu hijo Jorge, y

tú, Jorge, á Regina, tu esposa.

(_Hace una seña y Regina, vestida de blanco, aparece en el fondo de

la galería, por la derecha, sostenida por los dos encubiertos. Al ver

á Otberto da un grito y corre vacilante á caer en sus brazos._)

REGINA.--¡Cielos!

OTBERTO.--¡Regina! ¡Padre mío!

JOB.--¡Dios clemente!

GUANHUMARA (_en el fondo_).--Yo moriré. ¡Sepulcro, ábrete para mí!

(_Se lleva un pomo á los labios. El emperador acude vivamente._)

EL EMPERADOR.--¿Qué haces?

GUANHUMARA.--Juré que este ataúd no saldría de aquí vacío.

EL EMPERADOR.--¡Ginebra!

GUANHUMARA (_cayendo á sus piés_).--¡Donato! este veneno es de rápida

virtud. Muero... ¡Adiós!

(_Muere._)

EL EMPERADOR.--Yo parto también. Job, reina en el Rhin.

JOB.--Permaneced aquí, señor.

EL EMPERADOR.--No. Doy al mundo un soberano. Ahora mismo, un heraldo

del imperio acaba de anunciar que al fin han elegido las provincias en

Espira á mi nieto Federico, emperador. Es un hombre prudente, y está

exento de odios y de errores. Le dejo libre el trono y vuelvo á mi

soledad. Adiós. Vive, reina y sufre: los tiempos son rudos. Job, sólo

he querido, antes de morir abrazado á la cruz, extender otra vez más

esta mano suprema y tutelar como rey sobre mi pueblo, y sobre ti como

hermano. Cualquiera que haya sido la suerte, cuando la última hora va á

sonar ¡dichoso quien puede bendecir!

(_Todos caen de rodillas bajo la bendición del emperador._)

JOB (_besándole la mano_).--¡Y cuán grande quien sabe perdonar!

EL POETA

Sigue á Barbaroja ¡oh Job! Hermanos, id solos. De vuestros mantos

reales haceos dos sudarios. Juntos, apoyándoos uno en otro, sostened

los dos la bóveda de la vieja Alemania. ¡Oh colosos! el mundo es

demasiado pequeño para vosotros. Y tú, soledad de rumores profundos,

tristes y callados, deja que los dos gigantes se hundan en tus sombras,

y que toda la tierra vea con respeto y asombro, entrar al gran burgrave

y al gran emperador.

ÍNDICE

Páginas

HERNANI

Prólogo. 7

HERNANI: drama en cinco actos. 13

Acto I -- El rey. 15

Acto II -- El bandido. 35

Acto III -- El anciano. 53

Acto IV -- El sepulcro. 81

Acto V -- Las bodas. 103

EL REY SE DIVIERTE

Prólogo. 125

Discurso pronunciado por Víctor Hugo el 19 Diciembre 1832 ante

el Tribunal de Comercio, para obligar al Teatro-Francés á

representar su drama _El Rey se divierte_ y al gobierno á

permitir esta representación. 141

EL REY SE DIVIERTE: drama en cinco actos. 157

Acto I -- M. de Saint-Vallier. 159

Acto II -- Saltabadil. 179

Acto III -- El rey. 201

Acto IV -- Blanca. 219

Acto V -- Triboulet. 237

Nota. 251

LOS BURGRAVES

Prólogo. 273

LOS BURGRAVES: trilogía. 285

Parte primera -- El abuelo. 287

Parte segunda -- El mendigo. 325

Parte tercera -- La cueva subterránea. 349

[Ilustración]

Dramas (1 de 2): Hernani; El Rey se divierte; Los Burgraves · 第 19 / 19 段