tío... porque mi vida está en peligro...
LEONOR
¡Ah, calla!... ¡Sí!... ¡Ya está! Una idea feliz.
ANTONIO
¿Qué idea?
LEONOR
Veréis qué bien. Dentro de cinco minutos sale volando. Anda, Romualda,
dile a ese señor que suba.
LOS DOS
¿Cómo que suba?
LEONOR
Sí, que suba en seguida; anda, anda.
ROMUALDA
Voy, voy.
~(Vase foro.)~
ANTONIO
Pero hija mía, ¿tú sabes que ese bestia?...
LEONOR
Te he salvado, ya verás. Lo mato del susto. Vosotros meteros aquí, en
este cuarto. Quítate la americana, papá.
MARCOS
¿Pero qué maquinas?
LEONOR
Silencio... Venga la americana. Voy a poner en ella... ~(Mete en los
bolsillos algo que no debe verse.)~ Ahora os encerráis ahí, y cuando
oigáis que doy así con la mano en la mesa, empezáis como a reñir:
golpes, ayes, gritos de pelea, y en seguida, dos tiros... y atentos a
lo que yo diga, que con la palabra os indicaré lo que hay que seguir
haciendo. ~(Llaman a la puerta.)~
LOS TRES
¡¡Él!!...
LEONOR
Pronto, silencio y lo que he dicho. Adentro.
ANTONIO
Descuida.
MARCOS
Yo estaré atento. ~(Los encierra.)~
ESCENA ÚLTIMA
LEONOR y el QUEMARROPA, foro.
QUEMARROPA
~(Es el tipo de matón descrito por don Antonio. Habla con acento
andaluz.)~ Mu güeno día.
LEONOR
~(Muy cariñosa y haciéndose la tonta, actitud en que continúa toda la
escena.)~ Muy buenos. ¿Qué deseaba usted?
QUEMARROPA
Er zeñó don Antonio Jimene er Modozo, ¿mora en esta vivienda, u por
mejó decí, vive en esta morada?
LEONOR
Sí, señor, aquí vive; pase usté adelante.
QUEMARROPA
¿Y tendría usté la bondá de desirme si se halla en eya, u por mejó
desí, si está en casa?
LEONOR
Sí, señor, está. Y en seguida sale. Siéntese usté. ¿Y quién le digo que
le busca?
QUEMARROPA
(¡Se muere del susto!) Nadie... Er señó Vitoriano Molina, er Quemarropa.
LEONOR
~(Mostrando una gran alegría.)~ ¡Uy!... ¡Usté el Quemarropa!... ¡Oy,
qué alegría va a tener mi papá!
QUEMARROPA
¿Alegría?
LEONOR
Sí, señor. ¡El Quemarropa en casa! Si aquí hace una semana que no
hablamos de otra cosa. Desde que le dijeron a mi papá que había usté
dicho no sé qué en la casa de Andorra, que le anda a usté buscando por
todas partes.
QUEMARROPA
¿Él a mí? ¿Estaz zegura?
LEONOR
Anda, como que le ha escrito a usté cinco o seis cartas, citándolo.
QUEMARROPA
Puez no las he recibío. ¿Y qué me quiere, si no es curiozidá?
LEONOR
Yo no sé qué le he oído decir de una oreja... el caso es que cada vez
que habla de usté, saca una navaja que tiene que corta mucho, y prueba
así el filo con la uña, como hacen los barberos, y además ha encargado
un estuche.
QUEMARROPA
¡Josú! ¡Qué concidencia!
LEONOR
¡Ay, en cuanto le diga que está usté aquí, qué alegría va a tener!
Porque esta, mañana, ya desesperado de dar con usté, y creyendo que se
había vuelto usté a Málaga, ha sacao un kilométrico para ir a buscarle.
QUEMARROPA
¡Un kilométrico!
LEONOR
Sí, señor; verá usté, aquí en la americana creo que lo tiene. ~(Coge la
americana, busca por los bolsillos y empieza a sacar de ellos navajas y
pistolas, que tira ruidosamente sobre la mesa.)~
QUEMARROPA
¡Caray, va pertrechao!
LEONOR
Pos en el traje nuevo tiene más. Pero no lo encuentro. Se conoce que
lo lleva encima. Ya se lo enseñará él a usté cuando salga. ~(Se sienta
y con la mano golpea en la mesa. De pronto se oye un golpe seco, que
inquieta al Quemarropa; luego, voces de disputa, dos o tres estacazos y
ayes.)~
QUEMARROPA
¿Qué paza ahí que?...
LEONOR
~(Riendo y con cara de boba.)~ Es mi papá...
QUEMARROPA
Pero...
LEONOR
Que le está pegando a un señor.
QUEMARROPA
Güeno, pero...
LEONOR
Y todos los días lo mismo. ¡Se entretiene en unas cosas! Ayer fue una
risa; metió a uno en ese cuarto, y a los cinco minutos salía el pobre
hombre con todas las muelas en un papelito.
QUEMARROPA
¿Pero toas?
LEONOR
Sí, señor; las llevaba en un cucuruchito, como si se hubiera comprao
piñones. ¡Me dio una risa!
QUEMARROPA
¿Pero tú no ties mieo?
LEONOR
¡Anda, miedo!... ¡Pues si a veces tiran hasta tiros!
QUEMARROPA
¡Mi mare!
LEONOR
Anteayer, sin ir más lejos, dio una bala en esa silla donde está usté
sentado.
QUEMARROPA
Oye, niña... ~(Se levanta de un salto.)~
LEONOR
Y el otro día estaba yo haciendo jersey, y una bala se me llevó media
aguja. ¡Me dio una risa!
QUEMARROPA
~(Azorado y nervioso.)~ Bueno, niña; como veo que tu papaíto... voy a
ver zi tengo una tarjeta... ~(Busca en el bolsillo.)~
LEONOR
No, espere usté, si sale en seguida. Los despacha en un vuelo. ~(Suenan
dos tiros, ayes, gritos, estacazos.)~ Ve usté, ya está acabando. ¡En
seguida pasa usté!
QUEMARROPA
¡Un cuerno!... ~(De pronto sale don Antonio demudado, trémulo, lívido,
con la ropa en desorden.)~
ANTONIO
¡Despachao! ~(A su hija.)~ Ya está. Avisa a la Casa de Socorro. Creo
que le he estrangulado. ~(Se oyen dentro del cuarto lamentos largos y
débiles.)~
LEONOR
Voy en seguida.
ANTONIO
Aún no ha muerto. ~(Al Quemarropa.)~ Usté dirá qué se le ofrece. A su
disposición.
QUEMARROPA
Zí, güeno; pero como veo que está osté ahora mu ocupao... Gorveré.
ANTONIO
No, diga usté, si a mí estas cosas...
QUEMARROPA
No, zeñó; gorveré en otra ocazión, no me gusta molestá, y veo que...
Con Dio. ~(Sale disparado.)~
LEONOR
No le dejes ir, papá, que es el Quemarropa...
ANTONIO
~(Gritando.)~ ¡Eh... venga usté aquí, granuja, bocón, embustero!... ¡Va
como alma que lleva el diablo!...
LEONOR
¡Lo veis!
ANTONIO
¡Gracias, hija mía!... ¡Gracias!...
MARCOS
~(Sale riéndose.)~ Bueno, tú te pones a hacer películas y te ríes de la
Musicidora. ¡Qué susto lleva el gachó!
ANTONIO
¡Y estos son los matones... los valientes! ¡Cuánto timo hay en la vida!
¡En fin, hija mía, a pelear otra vez con la miseria!
LEONOR
No, con la miseria, no, porque ahora ya sé yo hacer algo útil, sé hacer
sombreros, y con las diez mil pesetas que tenemos...
ANTONIO
No, hija mía, no... ¡no te hagas ilusiones!
LEONOR
¿Cómo que no me haga ilusiones?
MARCOS
Sí, porque las diez mil pesetas, _volaverum_... Se lo digo en francés
pa que no la haga tan mal efezto.
LEONOR
¿Pero qué decís?...
ANTONIO
Sí, hija mía, la verdad, perdóname. Me las he gastado con... con...
LEONOR
Me lo figuraba. ¡Vayan con Dios!... Dinero de vicio y de infamia, ¿qué
cosa útil podía hacer?... Trabajaremos.
MARCOS
Y tan ricamente. Cuatro de tu jornal y diez del mío... ¡y a vivir,
tropa! Y vayan con Dios los sobresaltos, que bien poco provecho hemos
sacao de ellos.
ANTONIO
Eso no, hijo mío. De todas las cosas, aún de las más humildes, se puede
sacar un poco de provecho.
MARCOS
Sí, pero de esta...
ANTONIO
Pues esta te ha enseñado que no hay en el mundo farsa más grande que la
del valor. Cuando los hombres tienen que salvar la vida y la honra de
los suyos, todos son valientes, porque el valor es el cumplimiento del
deber... ¡Todo lo demás, ya lo has visto, farsas! Tú habrás oído hablar
del Cid, de Roldán, de Napoleón... ¡pchs, nada!... Para valiente, un
tío con ocho hijos que no sepa cómo darles de comer y no quiera robar y
no tenga más alimento que agua del Lozoya...
MARCOS
¡Digo, y como viene ahora!...
ANTONIO
¡Ese, ese es un valiente!
~(Al público.)~
Y aquí termina esta grotesca tragedia, en la que se ha pretendido
deciros la verdad del valor de los hombres. Perdonad si el que la
compuso no logró su propósito. -- _Telón_.
FIN DE LA OBRA