~(Tiros, palos, estacazos, patadas. Le disparan. Acomete. Como una

fiera salta, ataca, acomete, acorrala, pega... Los matones quedan

sobrecogidos ante tal ímpetu, y al fin, en franca fuga, uno se tira por

el balcón. Los otros salen por la puerta. Al último le da una patada y

se oye a poco un gran ruido de cristales. La gente, desde el principio,

se asoma consternada a la puerta de la sala. Marquitos, que ha entrado,

sin explicarse aquello, auxilia a don Antonio. Los demás, cuando le ven

triunfante, se le acercan entusiasmados.)~

MARIANO

Pero Antonio ¿qué ha sido?

SOLE

¡Los ha echao!

ANTONIO

Los he echao.

PACO

¿Pero usté solo?

ANTONIO

¡Solo! ¡Solo! ¡¡Yo solo!!

PACO

¿A los tres?

ANTONIO

¡A los tres!

PACO

¿Pero cómo?

ANTONIO

Porque era mi obligación. He cumplido con mi deber. Nada más. ~(Todavía

excitado y enardecido por su fiereza, conserva hasta el final una

imponente energía, que hace obedecer a todos ciegamente.)~ ¡Conque esto

se ha acabado! ¡A jugar todo el mundo; pronto!

TODOS

Sí, señor. ~(Se ponen a jugar de nuevo.)~

ANTONIO

¡¡Pronto!! ~(A Mariano.)~ Tú, a darme las diez mil pesetas,

¡inmediatamente!

MARIANO

Pero...

ANTONIO

¡Inmediatamente!

PACO

Inmediatamente, que se las ha ganao.

~(Vase Mariano.)~

LEONOR

¡Papá!...

ANTONIO

¡Tú, a casa con ese!

MARCOS

Es que...

ANTONIO

A casa con esa. A escape.

~(Vanse asustados.)~

PACO

Yo, por mi parte...

ANTONIO

Usté, a dar órdenes de que si vuelven esos canallas se me avise.

PACO

Sí, señor.

~(Vase.)~

ANTONIO

~(Al Mozo.)~ A ver. Que me sirvan una cena.

MOZO

Volando.

ANTONIO

Pero una cena para dos.

MOZO

Sí, señor.

~(Vase corriendo.)~

ANTONIO

Tú, a cenar conmigo.

SOLE

Pero...

ANTONIO

A cenar conmigo. ¡Fuera todo el mundo! Cerrar ahí. ~(Cierran.)~

SOLE

Antonio, eres mi hombre.

ANTONIO

~(Dando palmadas.)~ A ver, que se me sirva una copa de lo más fuerte

que haya... Whisky... A ver, ¡un whisky! -- _Telón._

FIN DEL ACTO SEGUNDO

ACTO TERCERO

El mismo sotabanco del acto primero, pero amueblado con enseres nuevos.

Todo modesto y limpio. Es de día.

ESCENA PRIMERA

Aparece el sotabanco en una leve penumbra. Entra por una ventana que

quedó un poco entreabierta una suave claridad. DON ANTONIO, sentado

junto a una mesa, duerme de bruces sobre ella. Tiene a su lado una

botella de Pedro Ximénez y otra de coñac y un periódico. Entre los

dedos, un puro enorme. Dentro, VOZ DE HOMBRE y MUJER. Luego LEONORCITA.

VOZ HOMBRE

~(En el patio.)~ Señá Balbina, dígale usté a Ufrasio que baje si quie

venir pa la obra, que son las ocho.

VOZ MUJER

~(Ídem.)~ Dice que eches a andar, que ahora te alcanza.

VOZ HOMBRE

¿Se le han pegao las sábanas?

VOZ MUJER

Con colchones y todo.

VOZ HOMBRE

Pues dígale usté que no corra, que voy en tranvía. ¡Ta lego! ~(Pausa.)~

LEONOR

~(Por la puerta izquierda, vestida con modestia.)~ ¡Ah, papá durmiendo

aquí! Yo creí que no había venido, como otras noches. Pero llegaría al

amanecer y se conoce que por no despertarme... ~(Abre las ventanas.

Entra la luz.)~ ¡Calle, y se ha bebido media botella de coñac!...

«Coñac Tres Cepas»... ¡Tres cepas y él, cuatro! Y otra de Pedro

Ximénez. Es lo que más le gusta. ¡Como son tocayos! ¡Y menudo puro!...

¡Pobre papaíto!... Porque él es bueno... Ahora, que desde que se metió

en esas cosas de juego y de matonerías... Y como alrededor de eso

siempre andan mujeres, pues... ¡claro!... Pero él es bueno, sino que a

veces los hombres más buenos tienen que hacer cosas que parecen malos.

¡Lo que él ha sufrido hasta acostumbrarse a parecer malo!

ESCENA II

DICHOS y MARCOS, por la ventana del pasillo.

MARCOS

Leo.

LEONOR

~(Con tristeza.)~ Hola, Marcos. ¿Qué, te vas al taller?

MARCOS

No, porque a las once se reúne la Junta del Sindicato pa reformar la

base 5.ª del apartao 8.º del Reglamento 6.º, y no sabemos qué opinará

la Federación de Picadores de Higadillas, que s’han declarao en huelga

permanente y quien que vayamos al paro los demás ramos.

LEONOR

Pues entonces, pasa.

MARCOS

~(Atendiendo.)~ Oye, ¿ese ronquido a quién pertenece?

LEONOR

Es de mi papá.

MARCOS

Me lo había parecido por lo aflautao. ~(Entra.)~

LEONOR

~(Mostrándole a su padre.)~ Repara.

MARCOS

~(Con desconsuelo.)~ ¡Dios mío, quién l’ha visto y quién le ve!

LEONOR

~(Llorosa.)~ ¡Él, que era un padre modelo!

MARCOS

Como que pa mí no había en este mundo más que dos padres intachables:

tu padre y el Padre Nuestro... el Padre Nuestro que estás en los

cielos, porque el mío particular no lo he conocido, por desgracia.

LEONOR

¿Murió tu padre antes de nacer tú?

MARCOS

Año y medio antes... ~(Rectificando vivamente.)~ Digo, no... mes y

medio, ¡que no sé lo que me digo!; porque de ver yo a tu padre en el

camino que le veo...

LEONOR

Ya ves, entregao al Pedro Ximénez, que le marea horriblemente.

MARCOS

¡Menudo perico está!

LEONOR

Le hace perder el juicio.

MARCOS

Pues claro; ¿tú has conocido ningún Perico formal?

LEONOR

Y fíjate en el puro.

MARCOS

Un puro como pa fumárselo apoyándolo en una tronera, porque él con los

dientes solo no lo sostiene. Naa, la vida de esas malditas casas de

juego, que corrompen hasta lo más sano.

LEONOR

Y lo que yo más siento es esa mujer, la Sole, que le tiene sorbido el

seso. ¿Pero cómo se lo habrá sorbido?

MARCOS

Pues soplando pa dentro. Esas tías son muy ladinas. Y como tu padre ya

no es que digamos ningún chavalillo...

LEONOR

Ni mucho menos.

MARCOS

Pues ha ido esa individua, le ha jurao un amor eterno pa lo que queda

de año, le ha regalao una esclava de deciocho pesetas que le está

poniendo verde la muñeca; le ha escrito en un retrato: «Tulla para

siempre»; pero tulla con tres eles, y en cuanto a un anciano le cometen

esa falta de ortografía, pues que l’ha diñao. Naa más.

LEONOR

¿Y qué haríamos con él?

MARCOS

Pues si hubiese un reformatorio pa ancianos, yo le metía.

LEONOR

¿Querría entrar en las Reparadoras?

MARCOS

Él, sí; las que no querrían serían las hermanitas.

LEONOR

Son madres.

MARCOS

Peor que peor.

LEONOR

~(Llorando.)~ ¡Ay, Marcos; yo no tengo, después de mi papá, a nadie en

el mundo más que a ti!

MARCOS

Pero no llores, mujer.

LEONOR

Es preciso que tú me ayudes.

MARCOS

Que sí, mujer.

LEONOR

Es preciso que le quitemos de esa mujerota de la Sole sea como sea.

MARCOS

¿Pero cómo?

LEONOR

Haciendo locuras.

MARCOS

No, las locuras ya las hace él. ¡Pero en fin, yo te prometo que hoy la

echamos a esa tía! Por no verte llorar soy yo capaz...

LEONOR

Ya sabes que ella, todas las mañanas, en cuanto yo me voy al taller de

sombreros, aprovecha que papá está solo y sube.

MARCOS

Pues déjate, que hoy la espero yo aquí. Y te juro que hoy la echo a la

calle pa siempre, ¡por estas que son cruces!

LEONOR

¡Ay, gracias, gracias, Marcos de mi vida! ¿La echarás?

MARCOS

Palabra. Y respetive a tu padre, en cuanto abra los ojos a la luz, le

endiño una reprimenda que le quito de beber pa mientras viva. Mialas.

LEONOR

Calla, que despierta.

MARCOS

Déjate. ~(Amenazador.)~

ANTONIO

~(Se rebulle, despierta, balbucea.)~ Sole... Sole... tú...

LEONOR

Soy yo, papá.

ANTONIO

¡Tú, Sole... digo, sola... digo, hija!

LEONOR

No, estoy con Marcos... ~(Se pone el velito para irse.)~

ANTONIO

¡Caramba, estaba soñando y!... Hola, Marquitos, hijo; ¿qué tal día hace?

MARCOS

Despejao; ¿y usté?

ANTONIO

Pues mira, hijo, que me venía esta madrugada a casa, me encontré a dos

amigos...

MARCOS

Sí, ya los veo; don Pedro Domecq y don Pedro Ximénez, y l’han estao a

usté mareando, ¿eh?

ANTONIO

¡Pero qué malicioso! Estos amigos me esperaban. Los otros eran de

verdad; me han entretenido, llegué tarde y claro...

MARCOS

Eso de claro...

LEONOR

Bueno, papá; yo me voy, que es la hora de entrar al obrador. Aquí te

quedas con Marcos.

ANTONIO

¿Pero por qué vas a trabajar, hija mía?

LEONOR

Pero si no aprendo bien a sombrerera, ¿cómo quieres que luego me

establezca con el dinerito que tenemos guardado?

~(Movimiento de contrariedad en don Antonio, que trata de disimular en

seguida.)~

MARCOS

¡Nos vamos a establecer con las diez mil beatas que se ganó usté por

sus puñitos, don Antonio! Tenemos el plan. Nos casamos. Ella pone una

sombrerería, yo una estuchería... ¡y cualquiera nos tose, si no se nos

acatarran los chavales! ¿Verdad, rica?

LEONOR

Calla, calla...

ANTONIO

¡Qué Marquitos este!

LEONOR

Adiós, papaíto. ~(Le besa.)~

ANTONIO

Adiós, vida.

MARCOS

~(Acompañándola hasta la puerta.)~ Adiós.

LEONOR

~(Aparte.)~ Si viene esa mujer...

MARCOS

Que la echo rodando pon las escaleras.

LEONOR

Y el vino.

MARCOS

No vuelve a probar ni una gota.

LEONOR

¡Que tengas carácter!

MARCOS

¡Por estas!

~(Vase Leonor.)~

ESCENA III

DON ANTONIO y MARCOS

ANTONIO

~(Ofreciéndole una copa de vino.)~ Marquitos, hijo...

MARCOS

~(Muy serio.)~ Don Antonio, aparte usté.

ANTONIO

Pero hijo... ¿es que me desprecias? ~(Insiste.)~

MARCOS

¿Pero usté no me conoce a mí?

ANTONIO

Pues por eso que te conozco y sé que te gusta lo bueno...

MARCOS

¡Vino yo!

ANTONIO

Pero si no es vino. ¿Dónde tienes los ojos? Es coñac... ~(Vuelve a

ofrecérsela.)~ Anda, hijo.

MARCOS

~(Secamente.)~ He dicho que no. ~(Se sientan uno frente a otro.)~

ANTONIO

Que da uno con tontos. Paciencia. ~(Se la bebe él.)~

MARCOS

Pero usté, don Antonio, ¿cómo se ha vuelto usté así? Usté, que era la

virtú con dos patas. Usté, que era...

ANTONIO

Pues nada, hijo, ya lo ves; el ambiente,. Que se hace uno a todo. Aquel

día fatal que entré en la casa de Andorra fue mi perdición. La baraja

tiene detrás una mujer y a dos dedos una botella... y das de una cosa

en otra, como si una mano fatal te empujase.

MARCOS

¿Pero no vale bastante su hija pa quitarlo de too eso?

ANTONIO

¡No, no me hables de mi hija! Cuando me acuerdo de ella... ~(Le ofrece

otra copa.)~ parece que quiero borrar con el vino... Anda, bebe, que

quiero borrar.

MARCOS

¡Que yo no bebo, he dicho!

ANTONIO

Hombre, siquiera para que no me lo beba yo solo y me perjudique.

MARCOS

Si es como obra de misericordia u de longanizanimidaz, bueno. ~(Bebe y

le devuelve la copa.)~ No, este no me gusta; yo quería del dulce.

ANTONIO

Sí, hijo mío, toma. ~(Le da otra copa, que se la bebe.)~ Pero te

advierto que este es más estomacal. Pues volviendo a lo de mi hija, te

juro, Marquitos, que estoy pasando por ella, solo por ella, unos días

horrendos.

MARCOS

¿Pero qué dice usté?

ANTONIO

¡Sí, Marquitos, sí!... ¡Me acecha un peligro de muerte! Acércate,

quiero confesártelo todo.

~(Tembloroso y dando al momento gran interés, sirve dos copas de vino,

ofrece una a Marcos y aproxima su silla a la del interlocutor.)~

MARCOS

~(Se sienta. Bebe.)~ No, yo quería del estomacal.

ANTONIO

~(Le sirve otra, que Marcos bebe.)~ Pues oye lo que me pasa y atérrate.

Procedente del penal de Ocaña ha llegado hace unos días a Madrid

un matón, ¡pero qué matón! ¡El terror de los garitos de Málaga!...

Le llaman el Quemarropa porque es el campeón del disparo a diez

centímetros.

MARCOS

¡Qué bruto!...

ANTONIO

Te pega un tiro y te estropea la piel y el terno.

MARCOS

¡Mi agüela!

ANTONIO

Bueno; pues ha venido, ha preguntao que quién era en la actualidad el

valiente de moda en Madrid, le han dicho que yo, y me anda buscando

hace dos días para cortarme una oreja y mandarla en un estuche a la

casa de Andorra, ¡lugar de mis triunfos! ¡Calcula!

MARCOS

¡Mi santa madre! Bueno, beba usté, que está usté muy tembloroso, don

Antonio. ~(Sirve dos copas y se las beben.)~

ANTONIO

Ahora comprenderás por qué tengo unas ojeras que me llegan al bolsillo

del chaleco.

MARCOS

¡Ya lo creo!... ¡Porque me figuro que será un tío!...

ANTONIO

¡Espantable! Tiene una cara, que la ves y no se te olvida. Chato, con

un cerquillo que le llega casi hasta las cejas, labios gruesos, un

lunar de pelo.

MARCOS

¡Una cara como pa cortar un estornudo!

ANTONIO

Peor. La otra tarde lo vi en el tranvía Delicias-Pacífico, pues iba en

la plataforma delantera, dándose de bofetadas con doce pasajeros y una

autoridad; todos los que caben. Excuso decirte que me tiré del estribo

al suelo con la celeridad del rayo. Y como sé que me busca la oreja,

porque soy su obsesión, yo no voy a ninguna parte, yo no salgo más

que de noche, yo me veo, ¡y esto es lo más triste!... privado de ir a

buscar a la Sole... ¡a la Sole!, que es para mí, ¿cómo te diría yo?,

como el aire para el pez, como el agua para el ave, como el...

MARCOS

Amos, don Antonio, por Dios, no se ponga usté baba, que precisamente a

ese punto quería yo que llegásemos...

ANTONIO

¿A qué punto?

MARCOS

~(Severamente.)~ Al de esa... señora. ¡Don Antonio, es preciso que deje

usté a esa mujer pa siempre!

ANTONIO

¿Yo?... ¿Qué dices?... ¿Dejarla?... ¡Ah, no, Marquitos, eso sí que

no!... ¡Dejarla! Cuando la he querido tanto, tanto... que te voy a

hacer una confidencia. ¿Te acuerdas, Marquitos, de las diez mil pesetas

que me dieron en la casa de Andorra, y que yo guardaba para vuestra

boda?

MARCOS

~(Con ansiedad.)~ Sí, señor; ¿qué?

ANTONIO

Pues que era tan grande nuestro amor, que en la luna de miel nos hemos

gastado un poquito, y de las diez mil pesetas ya no me quedan más que...

MARCOS

~(Aterrado.)~ ¿Cuánto?

ANTONIO

No me quedan más que...

MARCOS

¿Ocho mil?

ANTONIO

~(Avergonzado.)~ Menos.

MARCOS

¿Seis mil?

ANTONIO

~(Bajando la cabeza.)~ ¡Diez y nueve reales!

MARCOS

¡Mi agüela!

ANTONIO

Dame del estomacal.

MARCOS

¡Que se lo dé a usté la Rita! ~(Se levanta indignado.)~

ANTONIO

¡Marcos!

MARCOS

~(En el colmo de la indignación.)~ ¿Pero qué ha hecho usté, hombre de

Dios, qué ha hecho usté?

ANTONIO

Pues ya te lo he dicho: darle todo el dinero a esa mujer.

MARCOS

¿Pero cómo?...

ANTONIO

En veces.

MARCOS

¿Pero cómo ha hecho usté esa brutalidaz, olvidándose de su hija, que es

su hija, y de mí, que soy un allegao?

ANTONIO

Es que me las ha extraído de una manera tan dulce... Porque si tú la

oyeses, Marcos, te cautivaba, te seducía, te...

MARCOS

¿A mí?

ANTONIO

¡A ti!... ¡Ah, tú no la conoces! Su voz es tan persuasiva, tan

cautivadora... Y su mirada penetra en tu corazón como el sol a través...

MARCOS

¡En cuanto venga la echo!

ANTONIO

¡Ah, no! No podrás.

MARCOS

¿Que no podré?... En cuanto... ~(Llaman a la puerta con un fuerte

repiqueteo.)~

ANTONIO

~(Embelesado.)~ ¡Calla!...

MARCOS

¿Quién?

ANTONIO

¡Ella! Su argentino repique.

MARCOS

Va a la calle.

ANTONIO

¡No podrás echarla, no! Ocúltate, óyela y comprenderás mi locura.

MARCOS

Pues hombre, ni que fuese una sirena.

ANTONIO

Entra, espera y calcula.

~(Marcos entra en el cuarto izquierda.)~

ESCENA IV

DON ANTONIO y SOLE

SOLE

~(En traje de mañana, con abrigo y velo.)~ Hola, vidita, ¿estás solo?

ANTONIO

Solo, cielo, pasa.

SOLE

¿Pero qué tienes tú, gloria?

ANTONIO

¿Por qué, cariño?

SOLE

Paece que te encuentro con ojeritas.

ANTONIO

Que he dormido mal.

SOLE

Que no te di yo las buenas noches. ¡Que no pues vivir sin tu

moracha!... ¿A que no?

ANTONIO

¡No, locura inabarcable, no! ~(La abraza.)~

SOLE

Por supuesto, que no haces más que corresponder. Anoche, mira, no podía

yo dormirme pensando en lo mismo... ¡Mi Antoñín, mi Antoñín!...

ANTONIO

~(A Marcos, que se asoma.)~ ¿Lo oyes?

SOLE

¿Qué?

ANTONIO

No, que te oigo embelesado.

SOLE

¡Amos, que si me dicen a mí que iba a encontrar a estas, horas al

hombre que me ha quitao el sueño!...

ANTONIO

¿Pero es de veras que me quieres?

SOLE

¿No lo ves? Te juro que cuando estoy en la sala de juego y entras tú y

dicen las mujeres: «Ese es el tío más valiente de Madriz»; amos, es que

me se ensancha el alma y me digo: ¡Ese valiente es mío! Le hago yo dos

caricias a ese tigre, y un borreguito.

ANTONIO

Oye, encanto, búscame otro animal comparativo... Eso de borrego no me

hace, la verdad.

SOLE

Y a más que el mío es un cariño sin interés. Eso ya lo sabes. Porque,

¿qué m’has dao tú pa como está todo? Tres porquerías y en pizcas. ¿Y no

he dejao yo por ti a don Tomás el de Arganda, que me quería alquilar un

entresuelo en Príncipe de Vergara? ¿Entonces?... Bueno, y a propósito.

Oye, gloria, que ayer me trajeron la faztura de los tres sombreros...

¿qué te queda de las diez mil pesetas?

ANTONIO

~(Volviéndose de espaldas a Marcos, que le mira.)~ ¡Pero enormidad de

mi vida, si ya te he dicho que las he liquidao!

SOLE

¿Pero es de veras?...

ANTONIO

Te juro que de ese dinero no me resta una gorda... ¡no siendo tú!

SOLE

Bueno, no le hace. ¿Te lo has gastao? Bien está. Tuyo era y pa los

tuyos.

ANTONIO

~(Asombrado.)~ ¡Pero si te lo he dao a ti todo!

SOLE

¡Amos, guasón!... Pero en fin, no discutamos eso. ¿No tienes dinero?

Pues hoy te quiero más que nunca.

ANTONIO

¡Sole!

SOLE

¿Qué vale el dinero ande hay un querer verdá?

ANTONIO

~(A Marcos.)~ ¿Oyes?

SOLE

Ahora que yo, Antonio, y esto más es por tu hija que por mí, creo, ya

que te has vuelto a quedar sin naa, que debías hacer algo pa ganarte

otros miles de pesetas; ties la ocasión que ni pintada.

ANTONIO

¿Qué ocasión?

SOLE

La que yo te traigo. Verás. Anoche me decía a mí Paco el Maluenda:

«¡Pero señor, qué raro lo de don Antonio, no querer volver por aquí!»

Y como sabe lo nuestro, me cogió en un pasillo y me dijo: «Mira, Sole;

dile a don Antonio que vuelva, que como saben que no viene, me s’ha

colao otro matón en la casa: el Quemarropa.»

ANTONIO

~(Aparte.)~ (¡ Mi madre!)

SOLE

«Que venga, que le dé dos punteras, que me lo eche a la calle y os

ganáis otras diez mil pesetas.» ¡Figúrate!...

ANTONIO

Sí, pero uno ya está viejo, y mi hija...

SOLE

¿Pero es que vas a cerdear ahora? ¡No lo querrá Dios!

ANTONIO

No, no es eso, Sole, pero...

SOLE

Mia que ese tío dicen que viene a quitarte el cartel.

ANTONIO

A mí, con que me deje un programa de mano...

SOLE

A más --vaya, quiero que lo sepas--, que anoche mismo dijo en la casa

de Andorra que te iba a cortar una oreja pa regalársela a los crupiers;

y yo, como una te quiere, pues salté y le dije, digo: «Oiga usté,

iluso: don Antonio Jiménez el Modoso, me ha ofrecido a mí las narices

de usté pa un dije. Vaya usté y le tomará el tamaño. Vive Costanilla de

Cabestreros, 18, cuarto.»

ANTONIO

~(Indignado.)~ ¿Y tú por qué le has dao las señas?

SOLE

Hombre, a un tío tan charrán ¿qué iba a hacer?...

ANTONIO

¡Sí, pero en mi casa!... Porque viene y...

SOLE

~(Muy melosa.)~ ¡Pégale, gloria!... Anda, dale dos azotes. Es tu

cartel; son diez mil pesetas más, que podemos disfrutarlas los dos...

¡Hazlo por tu hija siquiera! Anda con él... y podremos hacer aquel

viajecito los dos solos...

ANTONIO

Pero y si me da una puñalada...

SOLE

¿Y te asusta a ti eso?... ¡Ja, jay!... Anda, gloria, le rompes la

cabeza naa más... ¿quieres?

ANTONIO

Pero si es que...

SOLE

¡Que son dos mil duros, cielo!...

MARCOS

~(Aparte.)~ (¡Qué fiera! Hipotecar la vida de un hombre... ¡Yo salgo y

la echo!)

ESCENA V

DICHOS y MARCOS

MARCOS

~(Saliendo.)~ Buenos días.

SOLE

~(Asombrada.)~ ¡Anda, pero no estabas solo!

ANTONIO

No, estaba este joven ahí, barnizando una silla.

MARCOS

Servidor.

ANTONIO

Es el novio de la nena.

SOLE

¡Ah! ¿Este joven tan simpático es el novio de su hija de usted?

MARCOS

Pa servirla.

SOLE

Caramba, pues van ustés a hacer una parejita súper.

MARCOS

Regular.

SOLE

Súper. No rebajo naa. Porque la chiquilla es monísima.

ANTONIO

Mi retrato.

SOLE

Pero usté... ¡usté es un mocito pero que muy apañao!

MARCOS

Señora...

SOLE

Diga usté, joven, y dispense la pregunta, ¿el rizao del pelo es natural?

MARCOS

Que me levanto; hago así con la mano naa más y ya ve usté cómo me se

queda.

SOLE

Una preciosidad.

ANTONIO

Ensortijillao.

SOLE

Pero, vamos, que no dice usté que es un obrero, y por el tipo...

¡cuántos señoritos quisieran!..

MARCOS

Eso sí; ve usté que está feo que uno lo diga, pero ya me ha dicho

bastante gente...

SOLE

En fin, que no sale perdiendo naa su novia.

MARCOS

Usté que es muy amable.

SOLE

¿Amable?... No tie usté más que mirarse al espejo... figura, simpatía,

buen porte... amos, que si yo me casase con usté...

MARCOS

¡Por Dios!... ~(Sonriendo.)~

SOLE

¡Que no iba a estar tranquila, palabra!

MARCOS

No, eso sí, porque uno tie su miaja de partido, pero vamos...

SOLE

¡Qué pelo! ¡Estoy enamorá!

MARCOS

Pues si tanto le gusta...

SOLE

No me lo ofrezca usté, que se lo tomo.

ANTONIO

No insistas, que te toma el pelo.

MARCOS

Pues ande usté... Con que me deje usté el necesario pa que me conozcan

en casa...

ANTONIO

(¡Lo ha fascinao!)

SOLE

Pero en fin, basta de bromas y a lo que venía... ¿No le sería a usté

posible, don Antonio, aquí, con permiso del joven, darme siquiera pa

pagar el recibo de la luz, que sube a cincuenta pesetas y han venío ya

tres veces?

ANTONIO

Pero hija, si ya te he dicho que no dispongo...

SOLE

Por Dios, Antonio, que han dicho que me la cortan. Son cincuenta

pesetas naa más y por esa porquería, joven, me va a pasar lo que no

l’ha pasao a nadie: verse a oscuras.

MARCOS

Sí que sería raro.

SOLE

Rebaña a ver, hombre... ~(Marcos instintivamente se registra el

chaleco.)~

ANTONIO

~(Contando lo que ha sacado del bolsillo.)~ Nada, que no me quedan más

que siete duros...

SOLE

¡Pero, Dios mío, qué afrenta!... ¡Y por tres cochinos duros!... ¿No

podrían ustedes, aunque fuese entre los dos?...

MARCOS

~(Rebañando su bolsillo.)~ Calle usté a ver si yo... Yo no tengo más

que doce pesetas treinta y cinco céntimos... ¿si sirven?

SOLE

¡Ay, cómo no!... ¡Pero que me habéis salvao! Siete tuyos y aquí lo del

pollo... Pero por supuesto, en calidá de devolución, que coste.

MARCOS

¡Señora, por Dios!...

SOLE

¡Que si no, no lo tomo!...

ESCENA VI

DICHOS y LEONOR, foro.

LEONOR

~(Apareciendo en la puerta, la cual ha abierto con la llave que se

guarda.)~ Buenos días.

ANTONIO

¡La niña!

MARCOS

¡La Leo!

SOLE

¡Atiza! ~(Todo casi simultáneo.)~

LEONOR

Señora.

SOLE

¿Qué pasa?

LEONOR

Haga, usté el favor de salir por esa puerta.

ANTONIO

¡Hija mía!

LEONOR

Haga usté el favor de salir por esa puerta.

SOLE

¿Eso es echarme?

LEONOR

Eso es decirle en pocas palabras que en la casa donde yo viva con mi

padre no puede usté entrar.

SOLE

No veo claro..

LEONOR

Me choca, después que le han pagado a usté la luz por suscripción.

MARCOS

~(Aparte.)~ (¡Lo ha visto!)

SOLE

¿Estás oyendo?

ANTONIO

Hija...

LEONOR

Y si mi novio tiene el pelo rizado y a usté le gusta, paciencia; que ya

se lo alisaré yo cuando pueda, para poder vivir tranquila.

SOLE

¡Ah! Pero ¿has estao de oyenta?

LEONOR

Saliendo un poco a la derecha está la escalera. ~(Abre la puerta.)~

SOLE

¡Qué fina! ¿Te has educao en las damas negras?

LEONOR

Más vale educarse en las negras que en las verdes.

MARCOS

¡Arrea!

ANTONIO

¡No hagas caso, que es una chica!

SOLE

Pues guárdala en alcohol... ¡El demonio del feto!... ¡De verano!

~(Vase airada.)~

ESCENA VII

LEONOR, DON ANTONIO y MARCOS

LEONOR

~(A Marcos, que baja la cabeza avergonzado.)~ ¿Y eras tú el que ibas a

echarla rodando, escaleras abajo?

MARCOS

Leo...

LEONOR

Porque si no llego yo a pedir permiso en el obrador y vuelvo, la veo

rodando, pero escaleras arriba.

MARCOS

Yo comprendo que está mal, pero me ha dicho cuatro piropos y...

LEONOR

~(Con desprecio.)~ ¡Y a eso le llaman el sexo fuerte... y pagan los

piropos a tres pesetas!...

MARCOS

~(Suplicante.)~ Leo...

LEONOR

¡Quítate de mi vista! ¿Y eras tú el que decías que se iba a acabar el

vino?

ANTONIO

No, eso sí, el vino se ha acabado, gracias a él.

MARCOS

¿Lo estás oyendo?

LEONOR

Y respecto a ti, papaíto, parece mentira que...

ESCENA VIII

DICHOS y la ROMUALDA, foro.

ROMUALDA

~(Una criadita muy humilde.)~ ¿Se puede?

ANTONIO

Anda, la Romualda...

MARCOS

La miss del chico del portero.

LEONOR

Pasa, pasa.

ANTONIO

¿Qué te ocurre?

ROMUALDA

Pos naa, que m’ha dicho el señor Társilo que anduviese y subiese y

les dijiese a ustés, que hay abajo un señor mu mal encarao, que lleva

dos horas rondando por delante la casa, y que al remate s’arrimao, ha

preguntao por usté y está empeñao que si no sube que no se va.

ANTONIO

¡Cielos!...

LEONOR

¿Y quién es?

ROMUALDA

No sé; él ha dicho que se llama como eso que hacen las planchadoras...

LEONOR

¡Las planchadoras!...

ROMUALDA

¡Ah, ya sé... el quema la ropa!

ANTONIO

¿Lo oyes?

MARCOS

¡Ese tío!...

LEONOR

¡Ah! ¿El matón ese tan tremendo que me contaste?

ANTONIO

El mismo... Que viene por la oreja.

ROMUALDA

Yo no sé por lo que vendrá; pero le ha dicho al señor Társilo que o le

dejan subir pa decirle a usté dos cosas al oído...

ANTONIO

¿Lo estás oyendo?... ¡Al oído!

ROMUALDA

U que le pongan abajo una cama, porque él no se mueve.

MARCOS

¡Qué ferocidad!

ROMUALDA

Y m’ha dicho el señor Társilo que anduviese y subiese y les dijiese a

ustés si le deja subir u le pone la cama.

ANTONIO

Bueno; ese tío viene con las negras. ¿Qué hago yo?

LEONOR

¿Pues qué vas a hacer?... Decirle que suba y contarle la verdad; que

tú eres un infeliz, que no has sido valiente en tu vida...

ANTONIO

No, eso no; porque se va a la casa de Andorra, lo cuenta, se enteran de

que he sido un farsante, viene Maluenda, me pide las diez mil pesetas

y...

LEONOR

Sí, tienes razón. ¿Y qué haríamos?...

MARCOS

Verdaderamente es un peligro...

ROMUALDA

¿Qué le digo?

ANTONIO

Es mi hombre: Tragedia grotesca en tres actos · 第 4 / 5 段