Suenan, y cruzan por mi espíritu
Puras, risueñas y hermosas
Las sombras de los cien puertos
De que Galicia es señora.
Y lentamente pasando,
Como ciudades que flotan,
Van sus cien naves soberbias
Al ronco son de las olas;
Mas ¡ay!, como en ellas veo,
Con el oro de sus costas,
Sus tiernos hijos desnudos
Que miran tristes á Europa,
Pidiendo su pan amargo
Á la América remota,
_No acierto á deciros_
_Si canta ó si llora_.